En la Capilla Sixtina, el Papa León XIV recordó que no hay Navidad sin canto: la música toca la mente, pero sobre todo el corazón.
Como los ángeles en Belén, el canto sigue anunciando hoy gloria a Dios y paz a la humanidad.
Conmovió especialmente su llamado a no olvidar a los niños que viven esta Navidad sin luz, sin música y sin paz, elevando una oración para que el Señor escuche su clamor silencioso y conceda al mundo justicia y reconciliación.
Que, como María, aprendamos a escuchar en el silencio la voz de Dios y a interpretar con fidelidad la partitura de nuestra propia vida.



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