sábado, 5 de noviembre de 2016

LÁPIDA ORIGINAL DDE JESÚS

Vista desde la galería medieval de los franciscanos (© foto Nadim Asfour/TSM)

Desde hace un mes, altos paneles rodean el edículo que encierra la tumba vacía de Jesús, en Jerusalén.
Los ritos litúrgicos siguen celebrándose y los fieles se arrodillan, como siempre, ante la tumba vacía, a menos que prefieran quedarse en la capilla de los coptos adjunta al edículo, en la parte opuesta a la entrada.

 Los otros lados del edículo son inaccesibles desde el 8 de mayo pasado porque están rodeados de una valla de dos metros, levantada para proteger las obras.

 En el lado sur, donde los peregrinos solían colocar las velas votivas, la armadura de acero instalada por los británicos en el siglo pasado sigue en su sitio, aunque ha sido reforzada en su base. Una nueva estructura envuelve todo el conjunto.




  DESTAPADA  POR PRIMERA VEZ EN  5 SIGLOS


La lápida original del lugar donde la tradición cristiana sitúa la tumba de Jesús ha quedado al descubierto por primera vez en cinco siglos después de que un equipo de expertos griegos haya retirado la lastra que la cubría desde tiempos de Bonifacio de Ragusa en el siglo XVI.

 "Bonifacio cubrió la tumba con la lastra actual", explicó hoy a Efe el franciscano fray Artemio Vítores, quien fuera custodio adjunto de Tierra Santa y que agrega que, al mover la lastra, "ahora se ha visto de nuevo la piedra original".

Vista de los trabajos arqueológicos en la considerada tumba de Jesucristo en la iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, Israel, el 28 de octubre de 2016. (EFE)
 El descubrimiento forma parte de los trabajos de renovación hechos esta semana en el Santo Sepulcro en Jerusalén, a cargo de Antonia Moropoulou, profesora de la Universidad Nacional Técnica de Atenas, y que están en marcha desde junio pasado.

 La última vez que se pudo ver la losa original de la tumba de Jesucristo fue en 1555, durante unas obras ordenadas por el entonces custodio, Bonifacio de Ragusa.
 Fue éste quien ordenó cubrirla con una losa para protegerla y pidió "una partida en dos para que pareciera inservible y no la robaran", sostiene Vítores, quien prepara un libro sobre la historia del lugar más santo para el cristianismo, situado en el corazón de la ciudad vieja de Jerusalén. El santuario que alberga el lugar de enterramiento tradicional de Jesucristo está en proceso de restauración dentro de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén.

 

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