YA ES SEMANA SANTA

YA ES SEMANA SANTA
Ver pinchando la imagen

Páginas

viernes, 30 de enero de 2026

III SEMANA DEL T. ORDINARIO

SÁBADO

“ ¿Aún no tenéis fe? ”




según san Marcos 4,35-41 

Aquel día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla». 

El atardecer es el momento que se va luz y, con la falta de luz, la desorientación, el no saber uno donde está. Y esta sensación de oscuridad, de no ver con claridad, de hallarse uno como perdido en la vida, es una experiencia que sentimos todos.

Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. 

Hay que pasar “a la otra orilla”, a la orilla de la fe, de la oración, de la presencia de Dios.

Pero Jesús es tan condescendiente que no nos deja nunca solos. No dice: “Pasa a la otra orilla” sino “Pasemos”. Él siempre viene con nosotros y nos acompaña.

Se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba en la popa, dormido sobre un cabezal. 

Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?». 

Por eso se extraña de la poca fe de los discípulos en la barca. Jesús duerme para probar su fe.

Es muy difícil poder dormir con fuerte viento y unas olas que ya han entrado en la barca hasta mojar sus pies.

Se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar: «¡Silencio, enmudece!». 

El viento cesó y vino una gran calma. 

Él les dijo: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». 

Se llenaron de miedo y se decían unos a otros: «¿Pero quién es este? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!».



Jesús pide a los discípulos de todos los tiempos “que se fíen de Él” Es más, cuando arrecian los vientos de las dificultades y las olas amenazan con hundir la barca de la Iglesia, no hay que pensar en otra barca. Sólo hay una solución: “embarcarse con Jesús, aunque nos parezca que Él está dormido”. Hay que poner a Jesús en el centro de la vida

VIERNES

“ El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra ”





según san Marcos 4,26-34

Las parábolas que se nos comunican hoy nos invitan a seguir trabajando en la construcción del Reino, aunque a veces no veamos los frutos de la siembra

 En aquel tiempo, Jesús decía al gentío: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. 

Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo.

Son una invitación a no estar ansiosos o dependientes de los supuestos éxitos o de inmediatas respuestas a nuestros esfuerzos.

Se nos presenta por partida doble para abundar en la virtud de la paciencia, tan ligada a la humildad y, en última instancia, a la esperanza.

 La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. 

El Reino crece, lentamente, ocultamente, y cuando menos lo esperamos vemos sus frutos. Hoy más que nunca debemos tener confianza y creerle a Dios, pues no somos nosotros quienes hacemos crecer la semilla, sino Él.

Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega».

 Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra». 

También hay que aguardar con paciencia que el grano de pimienta se convierta en un frondoso arbusto bajo cuyas ramas cobijarse

Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

La construcción del reino de Dios también precisa de santa paciencia, de esa espera confiada en que la siembra produzca su fruto llegado el momento. Pero sin angustiarse de que no lo veamos crecer ni, mucho menos, segar.

A veces nos cohibimos de sembrar pensando que nuestra “semilla” es pequeña, no nos atrevemos a anunciar el Reino de Dios, porque “tenemos poco que decir”. 

Ninguna semilla es demasiado pequeña. Si hemos recibido la Palabra de Dios anunciando el Reino, tan solo tenemos que arriesgarnos, atrevernos a regar la semilla. No olvidemos que esa Palabra tiene poder creador, capaz de hacerla germinar aún en las condiciones más desfavorables

JUEVES

“ ¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín? ”



Jesús nos pone un ejemplo bien comprensible. Un candil, una lámpara no se pone debajo de la cama, sino bien a la vista para que cumpla su misión, alumbrar, dar luz, vencer las tinieblas. Así hemos de predicar el evangelio.

según san Marcos 4,21-25 

En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre: -«¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? 

Las buenas noticias no se pueden silenciar, la buena noticia de Jesús hay que extenderla a los cuatro vientos para que alegre el corazón a cuanta más gente mejor y les haga saborear la felicidad que todos deseamos.

Si se esconde algo, es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. 

El que tenga oídos para oír, que oiga».

Jesús quiere que vivamos la fe con tal limpieza y transparencia; que nunca tengamos nada que ocultar. Lo que más convencía al pueblo que seguía a Jesús era la coherencia. Entre lo que predicaba y lo que vivía nunca había ningún desajuste. Eso le diferenciaba de los fariseos hipócritas que compaginaban perfectamente la doble vida.

 Les dijo también: -«Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces.

Jesús remacha el mensaje de la parábola del sembrador con esta otra imagen del candil que se pone en alto para que alumbre en vez de ponerlo debajo de un celemín para que su luz se vea amortiguada y no cumpla su función.
 La misión del candil es alumbrar y es de locos ir contra ese cometido.

 Porque al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene”.


Si escondemos a Dios con nuestras actitudes y pensamientos, Dios se descubrirá por su propia luz. La vida siempre se hace presente, nunca es un recuerdo. La vida no se oculta, ni tampoco se destruye, la vida como la luz saldrá de las penumbras humanas y mostrarán una realidad diferente.


 La misión del cristiano es anunciar la buena nueva que Jesús vino a traer al mundo, la salvación que nos redime del pecado y es de locos ir contra ese cometido. No se nos ha dado la palabra de vida para que la ocultemos, celosos o medrosos, sino para que la gritemos como el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra. El que tenga oídos para oír, que oiga. Y ya sabe lo que tiene que hacer.  

MIÉRCOLES

“ Salió el sembrador a sembrar ”







san Marcos 4,1-20 

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al mar. Acudió un gentío tan enorme, que tuvo que subirse a una barca y, ya en el mar, se sentó; y el gentío se quedó en tierra junto al mar. Les enseñaba muchas cosas con parábolas y les decía instruyéndolos: «Escuchad: salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. 

Dios, el sembrador, ¿cómo actúa en nuestras vidas? Dios, nos dice Jesús, confía en nosotros porque nos ama. Nos conoce muy bien y, pese a ello, confía en que su acción en nosotros encuentre respuesta, “responsabilidad”. Como buen sembrador va esparciendo la semilla que es su Palabra.

Esa Palabra que no es otro que el mismo Jesucristo. Una vez que la semilla ha sido depositada en el surco, se convierte en algo vivo que tiene su propio desarrollo dependiendo del cuidado que cada persona le proporciona.

Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. 

Otro parte cayó entre abrojos; los abrojos crecieron, la ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno». 

Y añadió: «El que tenga oídos para oír, que oiga». 

Cuando se quedó solo, los que lo rodeaban y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas. Él les dijo: «A vosotros se os han dado el misterio del reino de Dios; en cambio a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados”». 

Y añadió: «¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a entender las demás? El sembrador siembra la palabra. 

Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos.

 Hay otros que reciben la semilla como terreno pedregoso; son los que al escuchar la palabra enseguida la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumben. 

Hay otros que reciben la semilla entre abrojos; estos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. 

Los otros son los que reciben la semilla en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno».


Esta parábola habla hoy a cada uno de nosotros, como hablaba a quienes escuchaban a Jesús hace dos mil años. 

Nos recuerda que nosotros somos el terreno donde el Señor arroja incansablemente la semilla de su Palabra y de su amor. ¿Con qué disposición la acogemos? […] 

Y nos hará bien no olvidar que también nosotros somos sembradores. Dios siembra semilla buena, y también aquí podemos plantearnos la pregunta: ¿qué tipo de semilla sale de nuestro corazón y de nuestra boca? 

Nuestras palabras pueden hacer mucho bien y también mucho mal; pueden curar y pueden herir; pueden alentar y pueden deprimir. Recordadlo: lo que cuenta no es lo que entra, sino lo que sale de la boca y del corazón.

MARTES


“ El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano... ”

según san Marcos (3,31-35) 

Poco antes, sus parientes habían salido a calmarlo porque decían que estaba fuera de sí (Mc 3, 21). Parece que vuelven ahora con parecida intención y le mandan llamar. No le entienden. No entran en la casa. Se quedan fuera, esperando. Están convencidos de que lo hacen por cariño. No se dan cuenta de que el suyo es un cariño tóxico, porque no le permiten a Jesús ser Él mismo.

En aquel tiempo, llegaron la madre de Jesús y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dice: «Mira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan». 

Jesús no desestima sus relaciones familiares sanguíneas. Al contrario, le da un nuevo significado. El Señor tiene un corazón universal, no se deja limitar. Las únicas fronteras de su familia son las fronteras del mundo; se siente hermano de todo aquel que hace la voluntad de Dios; así desde ahora, todos somos familia de Jesús.

Él les pregunta: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?».

 Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre».

La respuesta de Jesús puede parecer poco delicada para con su madre que acompaña, medio secuestrada, a los parientes. A María, sin embargo, las palabras de Jesús le suenan a hermoso y delicado piropo. Las palabras de Jesús podrían parecer también un menosprecio de los vínculos familiares.



En la gran familia de los unidos por el vínculo de la fe, todos somos madres y padres, hermanos y hermanas, bajo el Padre común de todos. A nadie se le excluye. A nadie se le cierra la puerta. Los lazos de la sangre son buenos porque son imprescindibles. Los lazos de la fe son mejores porque nos abren a horizontes mucho más amplios y luminosos.

LUNES

“ El que blasfeme contra el Espíritu Santo ”


según san Marcos 3, 22-30

A Jesús le están dando palos por todas partes. Le cuestionan todo y van a la yugular. Lo acusan de pertenecer a la esfera del mal, que sus obras por muy buenas que parezcan vienen del reino del Mal

Le disputan a Jesús su obra, imputándola a Satanás en vez de a Dios. Pero el Señor, que lee los corazones de sus oponentes dialécticos, le da la vuelta al argumento con sutileza: si los prodigios que observan son obra de Belzebú, entonces es que le queda poco de reinado al príncipe de este mundo puesto que está contra sí mismo

 En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios». 

El reino de Dios está presente y al hacerse presente inaugura un tiempo nuevo en el que el pecado, el mal que es propio de Satanás, está siendo vencido.

Él los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. 

Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. 

En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre». 

Quien niega el amor implícito que trae la Trinidad es quien merece la condena eterna. Blasfemar contra el Espíritu Santo es tanto como negar su capacidad para convertir el corazón propio y volverlo hacia Dios.

Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.


Jesús con su palabra y obra está dando por finalizado el poder del mal en la vida de los hombres. El mal tiene ya fecha de caducidad.
 Ahora bien, hay que optar, la vida siempre nos obliga a tomar partido. Los maestros de la ley con su sabiduría han hecho su opción, han decidido no crecer, no aceptar la novedad del Reino,.
 En cambio, Jesús se ha puesto de parte de la vida y nos recuerda la otra cara de la elección: el sacrificio que nunca es gratuito. Lo que en última instancia se elige es ser más, ser mejor. Y Jesús optó por un determinado estilo de vida, y eso le costó la vida misma: su vida estuvo tejida de múltiples sacrificios y la cruz es la firma final con la que él rúbrica su proyecto de amor.

 DOMINGO

“ Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos ”


según san Mateo 4, 12-23 

El Evangelio de hoy nos recuerda el momento en que Jesús comenzó a predicar. El evangelista Mateo nos lo presenta como el momento en que se cumple una antigua profecía de Isaías: “El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande”. Y esa luz es Él mismo, es su presencia y su palabra.

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.

 El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló». 

Jesús llega como con prisa: apremiando, sacudiendo por el hombro a los soñolientos, a los demasiados tranquilos, a los instalados. Para que quede bien claro, desde el principio, que hay mucha tarea por delante. Que el Reino de Dios no es una fruta silvestre, al alcance de la mano del primero que pasa; sino más bien el final de un largo esfuerzo, donde se han ido amasando, codo a codo, el pequeño sudor del hombre y la gracia vivificante del Señor. Que no hay tiempo que perder. Que hay que poner manos a la obra.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos». 

¿Y cuál es la tarea? Nada más y nada menos que esta: "convertíos" Así de claro, así de radical. Convertíos es tanto como decirnos que nos hemos equivocado de camino, que igual llevamos demasiado tiempo dando vuelta a la noria de nuestro yo, que no podemos seguir acumulando riquezas que terminaran pudriéndose un día en nuestras manos. 

 Convertirse es cambiar de vida, hacer borrón y cuenta nueva.

Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores. 

Les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

¿Y cuál es la tarea? Nada más y nada menos que esta: "convertíos" Así de claro, así de radical. Convertíos es tanto como decirnos que nos hemos equivocado de camino, que igual llevamos demasiado tiempo dando vuelta a la noria de nuestro yo, que no podemos seguir acumulando riquezas que terminaran pudriéndose un día en nuestras manos. Que ya está bien de desigualdades y guerras, de pisar al otro, de las mentiras, odios y violencias. Convertirse es cambiar de vida, hacer borrón y cuenta nueva.

Escucha, acoge y anuncia la Palabra de Dios. Y el amor de Dios se extenderá en el corazón de muchos por la acción del Espiritu Santo.

sábado, 24 de enero de 2026

CONVERSIÓN DE SAN PABLO




La iglesia, hoy 25 de enero, celebra la fiesta de la Conversión de San Pablo.
Pablo de Tarso (originalmente Saulo), canonizado como San Pablo Apóstol († 67), no conoció en vida -como los apóstoles- a Jesús
Lucas Jordá,

Nació en Tarso y en su juventud fue mandado a Jerusalén, donde fue rigurosamente formado, en la enseñanza de la Ley, por Gamaliel el Viejo.

 Después de algunos años regresó a Tarso, él no se encontraba en Jerusalén cuando Jesús predicaba. Su regreso tuvo lugar poco años después de la pasión de Cristo.



En esta fase de su vida, Saulo fue un fariseo muy activo: fue testigo de la lapidación de Esteban, pues custodiaba la ropa de los asesinos, como nos lo describen los Hechos de los Apóstoles (8, 1-3).


Recibió poco después el encargo de ir a Damasco para apresar a los cristianos de aquélla ciudad (Hech. 9,2), en dicha tarea fue particularmente celoso en el cumplirla y decidido en ir contra la religión cristiana, que comenzaba a difundirse y afirmarse.



Su conversión sucedió en el camino a Damasco, cuando inesperadamente una luz del cielo lo envolvió y cayendo al suelo, escuchó una voz que le decía: “Saulo, ¿porqué me persigues?”.

Y Él: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que has de hacer. Los hombres que le acompañaban estaban de pie atónitos oyendo la voz, pero sin ver a nadie” Saulo se levantó del suelo, y con los ojos abiertos nada veía. Lleváronle de la mano y le introdujeron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver y sin comer ni beber.”

 


Por revelación de Cristo, el cristiano Ananías fue al encuentro de Saulo, quien recuperó la vista y se convirtió, accediendo al bautismo y predicando en las sinagogas al Hijo de Dios, con gran asombro de sus oyentes. Así el antiguo perseguidor blasfemo se convirtió en apóstol y fue elegido por Dios, como uno de sus principales instrumentos para la conversión del mundo.

RESTAURACION DE LA GRUTA DE LA NATALIDAD

 24 de enero de 2026 

«El Patriarcado ortodoxo griego de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa anuncian el inminente comienzo de las obras de restauración en la Gruta de la Natividad, el lugar sagrado venerado en toda la cristiandad como el lugar de la Encarnación.



 Este empeño conjunto junto con la cooperación fraternal del Patriarcado Ortodoxo Armenio apostólico, sale bajo los auspicios de la Presidencia del Estado de Palestina, de acuerdo con el Decreto Presidencial sobre la Restauración de la Gruta de la Iglesia de la Natividad para el año 2024 y con el Status Quo histórico que rige los Lugares Sagrados. 





La restauración será ejecutada por la firma italiana encargada de la reciente rehabilitación de la Basílica de la Natividad, asegurando la continuidad en el método, la artesanía y la sensibilidad artística hacia un lugar de simbolismo sagrado sin igual. 

Los preparativos preliminares están terminados y las obras están ahora en el umbral de inicio. Además de las obras en la Gruta, el proyecto incluye medidas de refuerzo técnico en tramos adyacentes que reflejan tanto la unidad arquitectónica del santuario como el espíritu cooperativo que lo preserva para todo el mundo. 



Este proyecto encarna un compromiso cristiano unificado para preservar el patrimonio espiritual, histórico y cultural de la Santa Gruta para las generaciones futuras, y para defender la dignidad de un lugar donde la proclamación cristiana tomó forma visible y donde los fieles de cada nación se han reunido en peregrinación a lo largo del siglos.

 En la Gruta, el misterio de la Encarnación entró en la historia y la confesión cristiana recibió su comienzo terrenal. Restaurar este lugar sagrado es salvaguardar la continuidad de la fe, la memoria y la devoción en la tierra de la Natividad. Mediante este esfuerzo colectivo, las iglesias de Jerusalén protegen el patrimonio del Evangelio que se les ha confiado y aseguran que los fieles de todas las tradiciones puedan seguir venerando el lugar de nacimiento de Cristo con reverencia. Desde Belén, la luz de la Natividad sigue iluminando el mundo, dando testimonio de la presencia cristiana perdurable en Tierra Santa y de la esperanza que irradia desde la cueva sagrada donde nació el Salvador».



viernes, 23 de enero de 2026

II DOMINGO DEL T. ORDINARIO

 SÁBADO

“ No estaba en sus cabales ”





Este breve texto no nos dice nada del modo de proceder de María la Madre de Jesús; sin duda continuaba silenciosa, meditando todo lo que veía y oía en su corazón.


según san Marcos 3,20-21 
Los parientes de Jesús lo tienen por loco. Pero hay que preguntarse, ¿Por qué? Jesús ha vivido durante 30 años en Nazaret, un pueblo insignificante, ayudando a San José en su taller. Ha vivido, ha convivido, ha participado con la gente humilde y sencilla de su pueblo. Y ahí se ha realizado como persona. Es uno del pueblo. Por eso le llaman Jesús “el nazareno”.

En aquel tiempo, Jesús llegó a casa con sus discípulos y de nuevo se juntó tanta gente que no los dejaban ni comer.

¿Cómo podía un simple artesano de Nazaret hacer milagros en nombre de Dios, relacionándose con la gente baja del mundo, tocando a los impuros leprosos, manchando su reputación al tratar con mujeres de mala vida…?
 Realmente a Jesús no lo entendieron sus familiares ni la gente “bien”.
 Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí.

Esta vida oculta y escondida de Jesús en Nazaret durante 30 años rompe todos los esquemas no sólo de sus parientes y vecinos, sino también los nuestros. Jesús nos enseñó a vivir.



Nos enseñó que es más importante callar que hablar; servir que presumir; ser, que poseer. Nos enseñó las esencias más genuinas del más puro humanismo.

Y nosotros, dos mil años después, ¿lo entendemos?, ¿acogemos su palabra y su modo de proceder tratando de vivir como vivió Él con la confianza puesta en la providencia del buen Dios

VIERNES

“ Llamó a los que le pareció conveniente ”




según san Marcos 3,13-19

El Evangelio de hoy nos dice que para responder a las demandas de una multitud sin fronteras, Jesús elige a un grupo de personas, a las cuales confiere su propia misión y autoridad. 
Es una elección en la que sólo cuenta la voluntad de Jesús, su predilección y su amor. Es una elección con una doble finalidad: para estar con él (formar una comunidad) y para enviarlos a predicar (para trabajar juntos en la Misión

 En aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que quiso y se fueron con él. 

La elección de los apóstoles era un asunto muy importante y Jesús se pasa la noche dialogando con el Padre, barajando los nombres que iba a elegir al día siguiente.

E instituyó doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar a los demonios: Simón, a quien puso el nombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo, y Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir, los hijos del trueno, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el de Caná y Judas Iscariote, el que lo entregó.

Los llamó para que estuvieran con Él”. Antes de enviarlos a predicar deben prepararse. ¿En las escuelas de Jerusalén? No. En la escuela de Jesús. Lo que han aprendido estando con Él, escuchando sus palabras, imitando su estilo de vida, eso va a ser el objeto de su predicación. Les llamó para que le siguieran. El seguimiento de Jesús forma parte esencial a su llamada.


Esto que Jesús hizo con los primeros apóstoles lo hace Jesús siempre con aquellos que va a elegir. Y nos debe dar devoción el pensar que, antes de elegirme a mí, Jesús ha orado por mí al Padre.


JUEVES


según san Marcos 3,7-12

“ Todos los que sufrían de algo se le echaban encima ”

En el Evangelio de hoy nos resalta que al Señor lo seguían una gran multitud, por lo que hacía, por sus obras, esta era su carta de presentación, se iba comunicando y su fama cada vez era mayor, se ha extendido incluso a tierras paganas, como Transjordania, Tiro y Sidón.

 En aquel tiempo, Jesús se retirá con sus discípulos a la orilla del mar y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea. 

Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón. 

El pasaje evangélico nos resalta que eran muchos , todos los que sufrían de algo querían tocarlo para encontrar también la curación e incluso los que estaban poseídos también se postraban ante él.

Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío. Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.

Cuando se tiene un mal, cuando se sufre , uno lo busca, quizás un poco interesadamente, sabe que le puede ayudar, el Señor ha venido como Salvador nuestro, su amor ha llegado hasta el extremo.

 Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se postraban ante él y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». 

Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

Llevado de su amor y de sus entrañas de misericordia desplegaba su poder de curación, sanando a todos los enfermos y agobiados que se acercaban a él. No es extraño entonces que, como dice el evangelio de hoy, “cuando se retiró a la orilla del lago, lo siguió una muchedumbre de Galilea”.


El panorama en 2021 ha cambiado. Vemos que no acuden “muchedumbres” a nuestras predicaciones de Jesús y su evangelio.

Ante esta situación, los cristianos de hoy no podemos batirnos en retirada. No podemos dejar de hablar de Jesús y su evangelio. No podemos privar a nuestros hermanos del tesoro que el mismo Hijo de Dios nos ofrece para vivir, ya en esta tierra, una vida con sentido, con esperanza, con ilusión, antes de poder disfrutar de la felicidad total después de nuestra muerte.

 MIÉRCOLES

“ ¿Qué está permitido en sábado? ”



El evangélica de hoy (Mc 3,1-6) nos presenta la culminación del conflicto entre Jesús y los fariseos; entre la ley y el amor, que vimos en el pasaje que leímos ayer.

Dos preguntas bien distintas:

según san Marcos 3,1-6 

Una la de los fariseos: ¿Se puede curar en sábado? A los fariseos sólo les interesa el sábado, el cumplimiento de la ley, la observancia. El hombre, la persona humana, no les interesa

En aquel tiempo, Jesús entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre que tenía una mano paralizada.

La otra pregunta es la de Jesús: ¿Se puede hacer el bien y salvar una vida en sábado? A Jesús le interesa la persona que sufre, la vida en plenitud.

 Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo. 

Jesús pura misericordia. Porque se apiada de ese pobre hombre con la mano atrofiada que tiene delante y elige curarlo. Por puro amor a ese hombre de la mano paralizada.

Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada: «Levántate y ponte ahí en medio».

Por eso dice al hombre de la mano seca: “Extiende tu mano”. No andes con la mano encogida, paralizada. Estás reduciendo tus posibilidades. Recobra la libertad de tu mano.

Y a ellos les pregunta: «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?». 

A Jesús la postura de los fariseos le produce tristeza porque recortan la vida, no dejan que la gente sea libre, no les dejan gozar de la libertad que Dios les ha concedido.

Ellos callaban. Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano». 

La extendió y su mano quedó restablecida. En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él.



Obramos como esos fariseos escrupulosos, siempre acechantes, sin darnos cuenta de que somos como ese hombre de la mano enferma. 
Necesitados permanentemente de la misericordia de Cristo, de su compasión amorosa por nuestras limitaciones, nuestras manos rotas, nuestros huesos molidos por el pecado.


MARTES

“ El Hijo del Hombre es señor del sábado ”





según san Marcos 2,23-28 

San Marcos avanza en presentarnos la revelación de la autoridad de Jesús y la ceguera de los dirigentes judíos; del banquete con los pecadores pasamos a tema del ayuno y de éste, al tema del hambre.

Para las autoridades religiosas del judaísmo, el “sábado” era, ante todo, un precepto legal, una obligación que marcaba el descanso de la semana.

Sucedió que un sábado Jesús atravesaba un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas.

Para calmar el hambre los discípulos de Jesús cortan espigas al cruzar los sembrados, esta situación estaba expresamente aceptada en la Sagrada Escritura para cualquier día de la semana, menos para el sábado

 Los fariseos le preguntan: «Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?».

 Los fariseos critican, nuevamente, a Jesús porque permite y tolera más de lo que la tradición concedía, como si menospreciara el sábado. Pero el Maestro Nazareno se defiende y defiende a sus discípulos (as) usando un argumento de la Escritura (Ver 1 Sm 21,1-7), haciéndoles ver que el Rey David, ferviente devoto del Señor se saltó una norma sagrada debido al hambre de él y sus hombres.

Él les responde: «¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre, cómo entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a quienes estaban con él?». 

La Ley no es un yugo opresivo, sino liberador. La Ley no es imposición, sino don. ¿Quién es Jesús para interpretar la Ley así? Es alguien que tiene más autoridad que el Rey David, es el Hijo de Hombre, dueño y Señor de la enfermedad y del pecado y del sábado y de la Ley.

Y les decía: «El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado».


A modo de conclusión necesito mantenerme cerca del Señor para tener las fuerzas de vivir de cara a Él, sin temer ir contra corriente. Se nos vuelve a recordar que la ley suprema del Evangelio es la de la caridad, que no basta quedarse con un cumplimiento aparente o hipócrita de los mandamientos, que no es suficiente cumplir con ciertas cosas y decirse católico mientras en la práctica se sigue pensando y viviendo como pagano

LUNES

“ ¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo? ”



san Marcos 2,18-22


 En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». 

Los fariseos se preguntaban por qué los discípulos de Jesús no se ajustaban al «ritualismo» que daba de alguna manera el signo de autenticidad con respecto al maestro.

Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? 

Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar. 

La respuesta de Jesús es simple: porque en adelante, los seguidores de Cristo, no se distinguirán por sus prácticas religiosas, sino por un estilo de vida centrado en el maestro y dirigido por la fuerza del Espíritu Santo.

Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día. 

Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor.

El vestido viejo y los odres viejos son imágenes de las instituciones de la antigua Alianza.

 El paño sin tundir, los pellejos nuevos y el vino nuevo son símbolos de la gran novedad que Jesús está trayendo al mundo: la nueva Alianza. Una nueva era se está iniciando,y a una era nueva deben responder formas e instituciones nuevas

 Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos». 



Lo que viene a traer Jesús es tan novedoso, está tan fuera de lo que era, es tan espectacular que no cabe encasillarlo en nada de lo ya conocido.
 ¿Y qué es esa novedad que no puede sujetarse a nada de lo existente? Amor. Jesús viene a tu vida a decirte que te ama. Pero no de una forma hueca, como a menudo hacemos esta declaración: ¡es que te amó tanto que se dejó matar en la cruz! 

Jesús, dame la sabiduría para saber ayunar de todo aquello que pueda disminuir mi fidelidad y la totalidad de mi entrega a la misión que me has encomendado.

DOMINGO


Hoy Juan el Bautista da un paso más dejándonos su testimonio personal sobre Aquel a quien había bautizado. Nos invita de este modo a superar esa superficialidad en que nos envuelve y sumerge con frecuencia la inercia de nuestra rutina religiosa. Pretende adentrarnos en una espiritualidad más consciente y viva, fundamentada en la sólida identidad cristológica de Jesús, a quien hemos confesado como tal en nuestras promesas bautismales.

según san Juan 1, 29-34

“ Jesús, el Hijo de Dios ”


todas sus palabras, como se ven en el texto, son para ensalzar la figura de Jesús, dejando claro que él es a lo más un profeta, alejándose de todo protagonismo que no le corresponda.

 En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 

El Cordero de Dios. La imagen del cordero resultaba familiar para los judíos. Recordemos que la liberación de la esclavitud de Egipto tuvo que ver con la sangre de cordero: La sangre (de cordero) será vuestra contraseña en las casas donde estéis. Cuando vea la sangre pasaré de largo; no os tocará la plaga exterminadora cuando yo pase hiriendo a Egipto (Ex 12, 13).

Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel». 

Todas sus palabras, como se ven en el texto, son para ensalzar la figura de Jesús, dejando claro que él es a lo más un profeta, alejándose de todo protagonismo que no le corresponda.

Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”. 

Él es sólo la “voz que clama en el desierto”, y que Jesús es Dios, el mesías esperado, “el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”; y esto último es algo que sólo quien es Dios puede hacer.

Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».


San Juan nos invita con rotundidad a mirar y a seguir a Jesús, no buscando ni protagonismos ni falsas interpretaciones hacia su persona. ¿Y por qué esta insistencia, tan repetida en los cuatro evangelios, intentando evitar confusiones entre él y Jesús, entre su mensaje y el del Hijo de Dios?

miércoles, 21 de enero de 2026

LOS CORDEROS DE SANTA INES



Presentación de corderos en memoria de Santa Agnesa, virgen y mártir Capilla Urbana VIII, Palacio Apostólico a las 8:30, la tradición regresa con el Papa León XIV...




Posteriormente fueron tomados para ser bendecidos en la Basílica Menor de Santa Inés fuera de los muros. Los corderos están vestidos con flores rojas y blancas para significar el martirio y la virginidad del joven mártir romano.

La lana de estos corderos se usará para hacer la palia para los recién nombrados arzobispos metropolitanos. El palio es una vestimenta litúrgica de honor y jurisdicción, usada por el Papa y por los arzobispos metropolitanos en sus propias iglesias y provincias eclesiásticas.




 Hecho de lana blanca y marcado con seis cruces de seda negra, es bendecido y conferido por el Santo Padre cada año el 29 de junio, la solemnidad de los San Pedro y Pablo.






SANTA INES

SU FIESTA EL 21 DE ENERO
Su nombre aparece en el Canon Romano


Célebre y popular mártir de la Iglesia de Roma. Su nombre, Agnes, es la transcripción latina del adjetivo griego agne que significa pura, casta.
También podría derivar del latín agnus, cordero.
 Sufrió el martirio siendo muy joven, quizá a los 13 años, y fue sepultada en la vía Nomentana, donde hoy se levanta la basílica de su nombre.
El papa San Dámaso (366-384) le dedicó, como a otros tantos mártires, un bello poema que se conserva aún en su mármol original, en la basílica de la vía Nomentana.




En el siglo V todos estos detalles de la vida de Inés que recogen las fuentes señaladas fueron fundidos y ampliados en una relación legendaria por un tal pseudo Ambrosio. No tenemos noticia alguna de su nacimiento ni de su familia, que debió de ser cristiana.
No tenemos noticia alguna de su nacimiento ni de su familia, que debió de ser cristiana.

Igualmente carecemos de noticias acerca de la fecha de su martirio, aunque la mayoría de los historiadores creen que fue una de las víctimas de la persecución de Diocleciano (304).
Otros afirman que murió en la persecución de Valeriano (258-260).



Sobre el motivo del martirio la leyenda habla de su voto de virginidad y de cómo el hijo del prefecto de Roma llegó a enamorarse de ella.
Al pretenderla éste en matrimonio, Inés le rechazó. Ante la negativa, el joven recurrió a su padre, que, en calidad de prefecto de la ciudad, averiguó que Inés era cristiana, por lo que fue llevada ante el tribunal.

No están de acuerdo las fuentes arriba señaladas en cuanto al género de martirio que sufrió, pues si para San Ambrosio y Prudencio murió decapitada, y para el autor del himno Agnes beatae virginis degollada, para San Dámaso, en cambio, murió quemada.


Hay que hacer notar que este papa se preocupaba de dar en sus epitafios la verdad histórica, que antes averiguaba con cuidado. Aunque las distintas narraciones difieren en los detalles, coinciden, sin embargo, en cuanto al hecho de su martirio, que hay que admitir históricamente como cierto, así como su proclamación como mártir de la virginidad.

El cuerpo de Inés fue sepultado en un campo de su propiedad: in praediolo suo, situado en la vía Nomentana.


Desde el s. VI la iconografía se fija representando una joven con un cordero, bien a los pies o en los brazos, símbolo de la pureza y alusivo a su nombre.

lunes, 19 de enero de 2026

SAN SEBASTIÁN, MÁRTIR




Sebastián, hijo de familia militar y noble, era oriundo de Narbona,Francia,en el año 256, pero se había educado en Milán.
Llegó a ser capitán de la primera corte de la guardia pretoriana. Era respetado por todos y apreciado por el emperador, que desconocía su cualidad de cristiano.
Cumplía con la disciplina militar, pero no participaba en los sacrificios idolátricos. Además, como buen cristiano, ejercitaba el apostolado entre sus compañeros, visitaba y alentaba a los cristianos encarcelados por causa de Cristo.

Esta situación no podía durar mucho, y fue denunciado al emperador Maximino quien lo obligó a escoger entre ser su soldado o seguir a Jesucristo.

El santo escogió la milicia de Cristo; desairado el Emperador, lo amenazó de muerte, pero San Sebastián, convertido en soldado de Cristo por la confirmación, se mantuvo firme en su fe. Enfurecido Maximino, lo condenó a morir asaeteado: los soldados del emperador lo llevaron al estadio, lo desnudaron, lo ataron a un poste y lanzaron sobre él una lluvia de saetas, dándolo por muerto.



 Sin embargo, sus amigos que estaban al acecho, se acercaron, y al verlo todavía con vida, lo llevaron a casa de una noble cristiana romana, llamada Irene, que lo mantuvo escondido en su casa y le curó las heridas hasta que quedó restablecido.




  Sus amigos le aconsejaron que se ausentara de Roma, pero el santo se negó rotundamente pues su corazón ardoroso del amor de Cristo, impedía que él no continuase anunciando a su Señor.


 Se presentó con valentía ante el Emperador, desconcertado porque lo daba por muerto, y el santo le reprochó con energía su conducta por perseguir a los cristianos. Maximino mandó que lo azotaran hasta morir, y los soldados cumplieron esta vez sin errores la misión y tiraron su cuerpo en un lodazal.Murió en el año 288.
 Los cristianos lo recogieron y lo enterraron en la Vía Apia, en la célebre catacumba que lleva el nombre de San Sebastián.


Muy pronto se le rinde culto. San Gregorio Magno lo consideró como el tercer patrono de Roma después de los Santos Pedro y Pablo, siendo muy celebrado en todo Occidente el día 20 de enero, aunque en Oriente se le conmemora el día 18 de diciembre.




 El centro principal de su culto en Roma estaba localizado en las catacumbas de la Via Appia, pues allí lo recuerda la “Depositio martyrum” de la que antes hice mención. Y esto es confirmado por el “Liber pontificalis” y por los itinerarios romanos.

Allí, en la Via Appia, en el siglo IV se construye la basílica “in memoria apostolorum”, Basílica que cambia de nombre en el siglo IX, llamándose de San Sebastián
 



El Papa Eugenio II, el día 9 de diciembre del 826 le envía reliquias a San Medardo de Soissons; Gregorio IV, que le sucedió como Papa, puso su cabeza en el oratorio de San Gregorio en el Vaticano.

 Este relicario del cráneo de San Sebastián, lo llevó más tarde el Papa San León IV a la iglesia romana de los Cuatro Santos Coronados, donde actualmente es venerado.

 En el Vaticano existieron otras reliquias del santo, pero en el año 1218, el Papa Honorio III se las dio a los cistercienses, que eran los custodios de la Basílica romana de San Sebastián y allí están.
  

Capilla de San Sebastian  en la Basílica de San Pedro del Vaticano.

Y desde la beatificación de Juan Pablo II esta capilla alberga el sepulcro del nuevo Beato