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lunes, 4 de mayo de 2020

MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA, PARTE ALTA

Qué ver en San Juan de la Peña, Huesca | España Fascinante

http://www.jdiezarnal.com/monasteriodesanjuandelapena.html

PARTE ALTA
En la parte alta se sitúa el panteón de los nobles, en cuyos muros perduran numerosas inscripciones sepulcrales y notas necrológicas. El último noble enterrado en este panteón fue Don Pedro Pablo Abarca de Bolea X Conde de Aranda.
 El panteón Real, muy afectado en un incendio que tuvo lugar en 1675, tras el cual se remodeló en estilo neoclásico. En él descansan los tres primeros reyes de Aragón, Ramiro I, Sancho Ramírez y Pedro I. Del panteón de nobles se accede a la masadería y frente a él se dispone el museo del monasterio.



 Sobre el viejo monasterio, a caballo de los siglos XI y XII, el rey Sancho I Ramírez comienza a construir un nuevo monasterio, su iglesia se levanta sobre la vieja iglesia inferior para lo cual tuvo esta que ampliarse a los pies para que sirviera de sustentación a la superior. La iglesia vieja quedó entonces como una especie de cripta.





Panteón de Nobles

Desde el vestíbulo de la entrada una escalera nos lleva al Monasterio alto y a un patio descubierto aunque protegido por la peña, que recibe el nombre de Panteón de Nobles.

c) Portal Fuenterrebollo «««
 En el arranque de la escalera que tiene 18 peldaños una lápida en la pared dice: "Don Pedro de Setzera, abad de este lugar, mandó construir esta escalera de piedra en 1301.

LAPIDA CONMEMORATIVA DE LA CONSTRUCCION DE LA ESCALERA POR EL ABAD SETZERA EN 1301


 Y tu fiel quienquiera que seas que subes y bajas por esta escalera, ruega por él y di devotamente un Padre Nuestro y Ave María con Requiem Eternam"


 En este gran patio están enterrados nobles del Reino de Aragón de los siglos XI, XII y XIII.
 En total se pueden encontrar veintidos nichos en dos niveles separados por una imposta; doce nichos en el nivel superior y diez en el inferior y todos ellos protegidos por una imposta con decoración de ajedrezado jaqués.
Los nichos desarrollan un arco de medio punto orlados con una cenefa de ajedrezado jaqués que apean en soportes algunos en forma de cariátides y otros en columnillas. En los nichos del nivel inferior desaparece el ajedrezado jaqués y la decoración se resuelve mediante bolas. Los frontales de los nichos se decoran con relieves de crismones trinitarios, cruces de Iñigo Arista, un grifo, leones y un escudo de la familia Abarca de Garcipollera.
La decoración de algunos de estos nichos se ha perdido. Destaca entre todos ellos uno fechado en el siglo XI en el cual se representa el alma del difunto inserto en un nimbo mientras es llevado al cielo por dos ángeles.
San Juan de la Peña
En el muro de enfrente podemos encontrar un indeterminado número de lápidas epigráficas conmemorativas con la filiación de los difuntos enterrados. Hay que decir que cada uno de los nichos está ocupado por varios cadáveres probablemente de una misma familia.

Entre los difuntos enterrados y por las inscripciones encontradas destacamos: Fortuño Blázquez (Fortunio Blasqvionis) y su esposa doña Jimena (Eiximena) fallecidos ambos en 1082,

LAUDA FUNERARIA AÑO 1094


 Aznar Fortuñones y su esposa Endregoto, Sancho de Aso y Jimeno ambos muertos en 1096 durante la conquista de la ciudad de Huesca, Fernando Pérez de Caniás (siglo XII), Lope Ferrén (siglo XIV) y Pedro Jiménez de Marcuello fallecido en 1208. La última persona enterrada en este panteón fue Pedro Abarca de Bolea, conde de Aranda, muerto en Epila-Zaragoza el 9 de enero de 1798. Quiso ser enterrado en este lugar donde reposaban sus antepasados pero en 1855 sus restos fueron trasladados al Panteón de hombres ilustres de Madrid. Un nicho en la pared junto a la puerta de acceso a la iglesia recuerda que aquí estuvo enterrado.

Antiguas dependencias

Una puerta situada junto a la escalera, comunica a través de un patio con antiguas dependencias como eran el horno y la masadería (habitación donde se cocía el pan).

Desde el patio del Panteón de Nobles se accede a una serie de habitaciones y salas que a lo largo del tiempo han servido para diversos usos: celdas de monjes, refectorio, cocina y también como residencia abacial; en la actualidad estas salas están habilitadas como un pequeño museo. Destaca por ser hecho curioso, una mascara con el rostro real realizado a partir de su cráneo de Pedro Abarca de Bolea y el uniforme de Capitán General de los ejércitos con el que fue enterrado.


En la sala conocida como Masadería encontramos tres losas sepulcrales que corresponden a los tres reyes de Aragón que fueron inhumados en el monasterio, los reyes Ramiro I, Sancho Ramírez y Pedro I.

Un pequeño acceso al fondo de la sala permite visualizar de manera deficiente, los nichos vacíos de los reyes y familiares que fueron enterrados.

Esta necrópolis ocupa lugar adyacente con la sala dedicada a Panteón Real que se encuentra junto a la iglesia románica. Se considera a estos reyes como los tres primeros reyes del Reino de Aragón, el sucesor de Pedro I, el rey Alfonso el Batallador sería enterrado en el Monasterio de San Pedro el Viejo en Huesca.


Iglesia alta
Sobre la iglesia baja se levantó, en el piso superior, la iglesia románica. siglo XI.

 Frente a la escalera y al fondo del patio del Panteón de nobles una puerta formada por dos vanos rematados en medio punto comunica con la iglesia románica o alta.

La iglesia es una gran sala rectangular la cual podemos dividir en tres partes para su mejor comprensión: la cabecera triabsidial, una nave intermedia ancha y la nave de los pies caracterizada por ser más estrecha que la zona intermedia.

Fue mandada construir por el rey Sancho Ramírez y se corresponde con el estilo románico.
La iglesia fue consagrada en el año 1094 por el arzobispo Amato de Burdeos con la presencia del hijo de Sancho Ramírez, Pedro I y miembros de la nobleza aragonesa. Sancho Ramírez impulsor de su construcción falleció antes de verla acabada.



La cabecera formada por tres ábsides semicirculares excavados directamente en la roca, se abre a la nave mediante una triple arcada de medio punto, el arco central algo mayor que los laterales.

El interior se adorna con arquerías ciegas formados por arcos de medio punto que apoyan en capiteles con decoración vegetal toscamente labrados. Una imposta ajedrezada recorre la parte superior de la arquería.

Los ábsides se cubren con bóveda de cuarto de esfera y el corto tramo recto que le precede con bóveda de cañón. El ábside central fue puesto bajo la advocación de San Juan Bautista, mientras que los laterales quedaban bajo la titularidad de San Miguel y San Clemente.
El ábside central dispone de un total de siete arcos ciegos mientras que los laterales sólo disponen de cinco. Los ábsides están comunicados entre si por vanos abiertos en el muro formados por arcos de medio punto.


. En esta iglesia es donde se guardaba el Santo Cáliz de la Última Cena. De hecho en el ábside central se expone una copia del Santo Cáliz como recuerdo de su permanencia en este monasterio.



Interior hacia los pies

La nave de la iglesia tiene el primer tramo cubierto por la roca de la montaña, mientras que el resto de la nave se cubre con bóveda de cañón reforzado por arcos fajones de ladrillo que descansan en pilares adosados a los muros laterales. Esta nave se resuelve a base de tres tramos. A los pies del templo en el imafronte se abren un total de seis vanos de distintos tamaños rematados todos ellos en forma semicircular.

 Los tres vanos superiores se abrieron en fecha posterior a la construcción del templo y, se considera que el central más grande podría ser en origen una puerta que daría acceso a la iglesia desde alguna construcción monástica en la actualidad desaparecida.


Esta hipótesis se basa en que dicho vano se encuentra al mismo nivel del suelo del templo por lo que más parece una puerta que una ventana de iluminación. En los dos últimos tramos a los pies los muros laterales se decoran con unas toscas arquerías ciegas de arco de medio punto de distinto tamaño.
A los pies de la iglesia se situaba el desaparecido coro. Una puerta de medio punto abierta en el muro del evangelio permite el acceso a las antiguas salas monacales hoy convertidas en museo


 De los capiteles que poseen las columnas, el más interesante es el del profeta Habacuc llevado por un ángel para alimentar a Daniel que se encontraba en el foso de los leones Estos ábsides se decoran con una banda de ajedrezados y arquitos ciegos.
 El nuevo templo se consagra en presencia de su hijo Pedro I, seis meses después de su muerte.
Al parecer la iglesia alta pudo tener pinturas murales, hoy desaparecidas.

Claustro

Por una puerta situada frente a la entrada se sale al claustro.



 En el frontis que abre al claustro, vemos una puerta de estilo mozárabe probablemente trasladada hasta este lugar procedente de la iglesia baja.



El arco que mira al claustro apoya en unas impostas decoradas con una doble línea sogueada. En el dovelaje corre una inscripción en letra mozárabe y en latín que dice: PORTA PER HA(N)C CAELI FIT P(ER)VIA CUIQ(UE) FIDELI + SI STUDEAD FIDEI IUNGERE IUSSA DEI que se traduce como: "Por esta puerta, cualquier fiel llega al camino del cielo, si además de la fe, aplica las leyes de Dios".


 Esta inscripción del siglo XII es posterior a la propia fábrica de la puerta que se fecha entre los siglos X o el XI.


Panteón Real

 Desde una puerta situada en la nave del evangelio de la iglesia, se entra en una capilla que en realidad era la antigua sacristía de la iglesia.
En el piso superior se encuentra el Panteón real. En él, durante cinco siglos se enterraron algunos de los monarcas de Aragón y de Navarra. Su aspecto actual data del siglo XVIII.
Fue mandada reformar por el rey Carlos III, ya que se encontraba muy deteriorada desde el incendio de 1494.




En San Juan de la Peña, los reyes de Aragón fueron sepultados en tumbas de piedra colocadas en tres órdenes superpuestos, desde la roca hacia afuera, presentando a la vista solo los pies del féretro.

 El panteón real ocupa las dependencias de la antigua sacristía de la iglesia alta, que data del siglo XI; fue reformado por Carlos III en 1770, siguiendo las indicaciones de don José Nicolás de Azara y del conde de Aranda, quien quiso ser enterrado en el atrio.



La reforma solo afectó a la decoración, quedando los sepulcros en el mismo lugar; se levantó delante de ellos una pared en la que se colocaron láminas de bronce con las inscripciones correspondientes, se distribuyó por la sala profusión de estucos y mármoles, colocando en la pared frontera unos medallones con relieves que representan escenas de legendarias batallas.

Alberga los restos de algunos monarcas navarros que reinaron en Aragón, de los primeros condes aragoneses y de los tres reyes iniciales de la dinastía ramirense, Ramiro I, Sancho Ramírez, Pedro I, junto con sus esposas.

Al fondo de la sala en el centro de un retablo neoclásico se encuentra la figura de Cristo en la cruz y a ambos lados sendas esculturas de la Virgen María y San Juan, figuras todas ellas realizadas en mármol de Génova realizadas por el escultor catalán Carlos Salas Viraseca, menos el madero de la cruz que está realizado en jaspe.


Sobre el frontón del retablo podemos ver un gran escudo de Aragón (la encina de Sobrarbe surmontada por la cruz de San Jorge, la cruz de Iñigo Arista y las cuatro cabezas moras), todo ello rematado por la Corona Real.

En uno de los lados, veintisiete nichos cubiertos con placas de bronce dorado que albergan los restos de los reyes e infantes aragoneses. En el muro de enfrente cuatro grandes paneles de estuco en relieve realizados hacia 1781 por el escultor Pascual Ipás (* 1748 † 810), cuñado de Carlos Salas. Los paneles representan escenas importantes de la historia de Aragón: Batalla del rey García Jiménez en Aínsa, la aparición de la Cruz a Iñigo Arista, el sitio de la ciudad de Huesca y su conquista por parte del rey Pedro I, y la cuarta y última la jura de los reyes de Aragón ante los prohombres del reino.


La decoración de la sala se completa con jaspes azulados traídos de Canfranc y un medallón de bronce dorado con el retrato del rey Carlos III realizado por el platero oscense José Estrada.

La sala se cubre con una bóveda de medio cañón reforzada por arcos fajones.



 MAS COSAS DEL MONASTERIO

Siglo XV al Siglo XVII La decadencia del monasterio se acentúa desde principios del siglo XIII. Al abandono económico de sus donantes se unen las malas condiciones geográficas y climáticas del edificio,

En el claustro podemos encontrar dos capillas de construcción más moderna. La Capilla de San Victorián del siglo XV y la Capilla de San Voto del siglo XVII. Junto a la roca mana una fuente de agua, hoy protegida por una pequeña construcción.

A partir del siglo XV se introducen reformas artísticas como la capilla gótica de San Victorián construida para panteón abacial.









 En el siglo XVI el abandono institucional del monasterio es un hecho, cuando el papa Pío V separa la diócesis de Huesca de la de Jaca. Para dotar la nueva sede de la Jacetania se utilizan propiedades del monasterio de San Juan de la Peña, situación que acelera la devacle económica de esta comunidad religiosa.
 Otro duro golpe a la pervivencia de los monjes en San Juan de la Peña se produce en 1675, tras un gran incendio que provoca la destrucción de muchas de sus dependencias.

El Monasterio de San Juan de la Peña en Jaca
Los monjes hacen frente a este incidente y deciden la construcción de un nuevo monasterio situado en la cercana llanura de San Indalecio.


Siglo XVIII al Siglo XIX En el antiguo monasterio solo permanecieron dos monjes que se ocupan de su mantenimiento. En 1770 se remodela en estilo neoclásico, el panteón real por el estado de abandono de los sepulcros.

La Guerra de la Independencia, acontecido un siglo después, supone la destrucción del monasterio nuevo por parte de los franceses y su expolio.

 La vida monacal desaparece del conjunto monástico en 1835 por la desamortización de Mendizábal y la primera guerra Carlista.


Cambio de propiedad, Siglo XIX Con la desamortización de Mendizábal el edificio pasa a ser propiedad nacional. En 1843 el Estado cede el conjunto monástico a la Diputación de Huesca para su mantenimiento. En 1890 la Diputación devuelve el bien renunciando a su propiedad.


Declaración, Siglo XIX al Siglo XXI En 1889 obtiene el título de Monumento Nacional y en 1920 es declarado Sitio Nacional por el rey Alfonso XIII. El Gobierno de Aragón completa su declaración como Bien de Interés Cultural con la protección del conjunto monástico y su entorno el 2 de febrero de 2004.






domingo, 3 de mayo de 2020

POLONIA 3 DE MAYO

Polonia realizará Consagración al Sagrado Corazón de Jesús y la Madre de Dios

Consagración Polonia

La Consagración de Polonia será celebrada el día 03 de mayo en el Santuario Nacional en Jasna Gora.


 El Arzobispo Stanislaw Gadecki, Presidente de la Conferencia Episcopal Polaca (KEP), presidirá desde el Santuario Nacional en Jasna Gora una Consagración del país con motivo de la pandemia de coronavirus. “En un momento difícil de la epidemia, el 3 de mayo, Jasna Góra confiará nuestra patria al Sagrado Corazón de Jesús y a la Madre de Dios, la Reina de Polonia”, informó el portavoz de la Conferencia, P. Pawel Rytel-Andrianik.

Polonia | InfoCatólica

“Polonia ha sido confiada a la Madre de Dios en el Santuario Nacional de Jasna Góra en momentos difíciles y crisis que afectan a nuestra patria”, recordó la KEP en un comunicado oficial del 29 de abril. Estos momentos históricos incluyeron la amenaza de la invasión bolchevique en 1920 y las amenaza del comunismo tras la Segunda Guerra Mundial en 1946.

Consagración en medio de la pandemia En la fórmula de Consagración, los creyentes del país piden “ayuda a nuestra patria en la difícil experiencia de hoy”, implorando esta gracia “junto con María, la Virgen María, Reina y Patrona de Polonia”. La Consagración incluye a todo el pueblo polaco, tanto el que reside en el país como quienes viven en el extranjero. “Te confiamos toda nuestra vida, todas nuestras alegrías y sufrimientos, todo lo que somos y lo que tenemos, todo nuestro pasado, presente y futuro “.
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Las consagraciones más recientes se efectuaron en los 300 años de los votos del Rey Jan Kazimierz a la Santísima Virgen (1956) y diez años más tarde (1966). El Papa San Juan Pablo II reconsagró el país en su primer viaje apostólico a Polonia en 1979. Una nueva consagración se realizó en los 1050 años del Bautismo de Polonia, en 2016.

Además del Santuario de Jasna Gora, el Acto de Consagración se replicará en templos y capillas de todo el país. Se trasmitirá además la celebración central a nivel nacional en los canales TVP 3 y TVP Trwam. Otros canales disponibles son Radio Jasna Gora y en el canal de YouTube del Santuario Nacional. Con información de Conferencia Episcopal Polaca. Vea también: Inglaterra, en medio del aislamiento, renueva su Consagración como Dote de María

MARIA DE CZESTOCHOWA POLONIA

María de Czestochowa, la Virgen que liberó Polonia del comunismo



La devoción en Polonia a la Virgen de Czestochowa es milenaria, pero en el siglo XX se extendió por todo el mundo gracias al Papa polaco.

Icono de la Virgen de Czestochowa Seguro que has oído hablar de la Virgen de Czestochowa, de la importancia que tenía para san Juan Pablo II. Se convirtió en un símbolo de la independencia de Polonia y la lucha contra el comunismo y, además, se considera milagrosa. Pero... ¿conoces su historia?


Este icono católico fue pintado, según la tradición, por san Lucas Evangelista sobre el tablero de una mesa de ciprés que habría pertenecido a la Sagrada Familia. Tras la toma de Jerusalén por los sarracenos, el icono viaja hasta Constantinopla, la capital del Imperio Bizantino.


En Bizancio, esta imagen de la Virgen con el niño sobrevive a la deriva iconoclasta que vive el Imperio; en parte, gracias a la emperatriz Irene, que la esconde de su marido, el emperador León IV el Jázaro y, a la muerte de éste, recupera la veneración a las imágenes y a ésta en particular.



La Virgen permanece en Constantinopla por más de 5 siglos hasta que, después de diversos avatares, en el siglo XIV, llega a manos del duque Ladislao de Opole, gobernador plenipotenciario del rey de Hungría para los territorios polacos, que lo deposita en su castillo de Belz, en lo que actualmente es Ucrania.

Es allí donde sufrió una de las marcas características del icono: una flecha lanzada por los tártaros que asediaban el castillo penetró en la capilla de la fortaleza a través de una ventana y se clavó en el cuello de la Virgen.


Viendo que, en ese lugar, el icono corría peligro, el duque decidió llevarlo a su ciudad natal, Opole, donde estaría a salvo de las incursiones tártaras. Inició el camino y paró para hacer noche en Czestochowa.

Allí había una pequeña iglesia de los Padres Paulinos, en un lugar llamado Jasna Góra -que significa “monte claro”-. En esa iglesia, Ladislao depositó el icono para que pasara la noche. A la mañana siguiente, lo recogió y lo volvió a montar en el carro para emprender la marcha pero, según cuenta la leyenda, los animales no se movieron.

El duque interpretó esto como una señal de que el cuadro debía permanecer en Jasna Góra, y así, permitió que se quedara bajo la custodia de los Padres Paulinos.

Santuario de Czestochowa de los PP. Paulinos en Polonia
En el siglo XV, los husitas robaron el famoso icono, y al huir, lo partieron en 3 trozos. La pintura tuvo que ser reconstruida y pintada de nuevo.


Otra de sus marcas características son dos cortes paralelos en la mejilla derecha de la Virgen. Se las realizó una banda de ladrones que robó en el monasterio de los Padres Paulinos. Uno de los ladrones, al ver a la Virgen, sacó su espada y le realizó dos cortes verticales en la mejilla.

Oraciones | La Oración - Part 2
Según cuenta la leyenda, cuando se disponía a realizar el tercer corte, cayó fulminado al suelo. Estos cortes, junto al agujero en la garganta, han sido restaurados en diversas ocasiones, pero siempre han vuelto a aparecer, por lo que se considera que la Virgen quiere mantenerse así.

IMAGEN MILAGROSA

Campanille Del Monasterio DE Jasna Czestochowa, Polonia ...
La imagen de la Virgen es milagrosa para el pueblo polaco. En 1655, un ejército formado 12.000 soldados suecos se disponía a conquistar Polonia. Lo tenían bastante fácil, porque los polacos sólo eran 300. Pero los polacos se encomendaron a la Virgen de Czestochowa y vencieron. Al año siguiente, el rey de Polonia, Juan II Casimiro Basa decidió coronarla como Reina y Protectora de Polonia.


Pero no ha sido la única intervención milagrosa de la Virgen.
 En 1920, los polacos se volvieron a encomendar a la Virgen de Czestochowa ante la inminente invasión del ejército soviético, que llegó a estar a las puertas de Varsovia. Milagrosamente, los polacos lograron la victoria una vez más gracias a la intervención de la Virgen. Es lo que se conoce como el “milagro del Vístula”, una victoria que los polacos conmemoran cada 15 de agosto con el Día de las Fuerzas Armadas.

Se celebró en Polonia fiesta de Nuestra Señora de Czestochowa
Un poco antes, en 1904, el obispo monseñor Stanislaw Zdzitowiecki logra que el Papa San Pío X apruebe la fiesta de la Virgen de Czestochowa, que empieza a celebrarse el 26 de agosto de 1906.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los polacos continuaron visitando el santuario de Czestochowa ante la atenta mirada de los soldados alemanes. Hitler había ordenado acabar con la tradición católica del país vecino, pero no lo logró. Al concluir la atroz guerra, los polacos viajaron en masa hasta Czestochowa para dar gracias a la Virgen por la derrota de los nazis.

Después de la atroz Guerra Mundial, Polonia quedó al otro lado del Telón de Acero, separada de los países con libertad y en manos del voraz comunismo que afectó a los países en la órbita de la Unión Soviética.
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También bajo el yugo comunista continuó la tradición católica de Polonia. De hecho, la fe y la devoción a la Virgen de Czestochowa fueron fundamentales en la derrota del comunismo. Primero, a través de san Juan Pablo II. El Papa polaco fue un tenaz luchador contra el comunismo, primero como sacerdote y obispo en Polonia, y después ya como Pontífice. Él fue el encargado de difundir la devoción a la Virgen de Czestochowa a todo el mundo.

Y luego, a través del sindicato Solidaridad, de inspiración católica y que, liderado por Lech Walesa, fue clave en el final del comunismo en Polonia.

En definitiva, es imposible entender la historia de Polonia sin contar la historia de la Virgen de Czestochowa.

CRISTO DE LA SALUD DE GRANADA

La advocación a la imagen milagrosa del Cristo de la Salud ha servido en varias ocasiones al pueblo cristiano de Granada para enfrentar varias de las epidemias que ha ido sufriendo a lo largo de su historia.




 La imagen del Cristo de la Salud de la Parroquia de San Andrés fue realizada a mediados del siglo XVI y su autoría, si bien no ha sido confirmada, se atribuye a Diego de Siloé.



El Cristo de la Salud cuenta con una extensa devoción y afecto por la Granada antigua, que lo consideraba muy milagroso, recogiendo las plegarias y súplicas de la ciudad en momentos muy complicados. Así, el pueblo lo veneraba en la calle en rogativas y en su capilla de la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol junto al presbiterio, donde le encendían hachas, cirios y velas y le colgaban exvotos, que cubrían las paredes de su capilla.



La advocación de la Salud la adquiere el Crucificado por su intercesión en la epidemia de peste bubónica de 1679 que asoló nuestra ciudad.

 Durante esta epidemia, los enfermos afectados por la peste fueron instalados por las autoridades sanitarias fuera de la ciudad, delimitada por la Puerta de Elvira, como medida de cuarentena para evitar el contagio.
En veneración, la imagen del Cristo de la Salud de la parroquia de ...
 Los enfermos se congregaban en una gran explanada delante del Convento de la Merced y de la Iglesia de San Idelfonso, llamada del Triunfo de la Inmaculada.

Desde la iglesia de San Andrés, el Cristo era portado en andas hasta esa zona, para servir de consuelo a los enfermos y para que le rogaran su curación. Cuenta la leyenda, que en una de esas salidas una paloma, que los enfermos atribuyeron al Espíritu Santo, sobrevoló la imagen del Cristo en todo su recorrido y, finalmente, se posó en su brazo derecho. En ese día se experimentaron curaciones de los enfermos allí presentes y el suceso se atribuyó a un milagro.
 Es por ello que el Cristo de la Salud luce sobre su brazo derecho una paloma de plata, como símbolo que recuerde aquel milagro.



La devoción al Cristo de la Salud era tan grande que así quedó reflejada en las reglas de la propia Hermandad que lleva su nombre. Era tal, que el Papa Clemente XIII, hacia el 1765, concedió indulgencia plenaria a todos los cofrades que acudieran a la capilla del Cristo el día de la función, tras el setenario que se celebraba en su honor. Los arzobispos de la ciudad también concedieron varias indulgencias.

En la madrugada del 7 de agosto de 1818, la iglesia de San Andrés se vio asolada por un terrible incendio, que hizo prácticamente desaparecer la totalidad de retablos e imágenes. Pero como si de un milagro se tratara, aunque el templo quedó reducido prácticamente a sus muros perimetrales, el Cristo de la Salud fue salvado de las llamas, no corriendo la misma suerte su capilla.


La talla se trasladó a la cercana iglesia de Santiago, donde se ubicó en la pared del presbiterio hasta la restauración del templo de San Andrés.



Durante todos estos años, el Cristo de la Salud siguió procesionando como imagen de rogativa en casos de epidemias. Durante el bote de peste bubónica de 1830, fue trasladado en procesión el 25 de julio hasta la S. I. Catedral, quedando expuesto a la veneración de los fieles. En 1833 se celebró una rogativa en la iglesia de San Andrés por la epidemia de cólera que padeció Granada, recogida en el Boletín Oficial de la Provincia de la época.



En los años 1854 y 1885, Granada sufriría nuevamente el ataque del cólera y se acudirá al Cristo de la Salud suplicando su auxilio por medio de rogativa. En el siglo XX se siguieron celebrando cultos en su honor, quedando constancia de los mismos hasta 1961. Pasaron los años hasta que, a mediados de marzo de 1997, Granada volvió a contemplar al Cristo de la Salud en las calles, en un Vía Crucis cuaresmal. Desde entonces, y tras el cierre en 1999 de la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol debido a su deterioro y necesaria restauración, el Cristo de la Salud permaneció en dependencias parroquiales.


Casi dos décadas después, el 28 de mayo de 2017, volvió a presidir el Altar Mayor de la iglesia de San Andrés, tras su reapertura.

Compartimos esta bella oración, con ella el pueblo de Granada imploraba al milagroso Cristo de la Salud de nuestra Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol el fin de las epidemias.

 Esta fue la oración del año 1855 en la que nuestra ciudad vivía la epidemia de cólera.




 La imagen puede contener: una o varias personas y texto

sábado, 2 de mayo de 2020

FLORES A MARÍA



Flores en el mes de Mayo- Padre Javier Leoz



A Ti Madre, que eres ensalzada y venerada por los siglos de los siglos, te presento la flor preferida de la literatura y las artes: la cala Simboliza, además, la pureza y la dulzura que todo el que te contempla y te reza quisiera alcanzar para sí mismo y para los que le rodean. La cala simboliza la quietud y la firmeza. Ofrecemos a María nuestro deseo de permanecer sólidos en nuestros criterios cristianos. Que nada ni nadie perturbe la paz que encontramos al sentir muy cerca la presencia de Dios en los acontecimientos de nuestra vida.

 Pidamos a María: SER FIRMES EN NUESTROS CRITERIOS CRISTIANOS

 Querer salir de nosotros mismos. De contemplarnos menos y saber que María es un reflejo de la ternura de Dios. Ofrecemos el Narciso como símbolo de querer arrancar de nosotros mismos el “ego” que nos impide ser más humildes y menos creídos. Cuántos hermanos nuestros, al igual que la famosa leyenda griega, mueren en vida al permanecer en un constante enamoramiento y endiosiamiento de sí mismos. Al leer la leyenda de Narciso, de cómo perecería en las aguas del río por complacerse y mirarse en su belleza, no puedo menos de pedir a María que ayude a este mundo nuestro a ser más crítico con lo aparentemente estético pero en el fondo puede resultar vacío y muerto.
 Pidamos a María: SER HUMILDES PARA ACOGER A DIOS

http://enelmesdemaria.blogspot.com/2009/04/flores-en-el-mes-de-mayo-padre-javier.html

MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA

Construcción del monasterio

Historia de Aragón - El Monasterio de San Juan de la Peña - YouTube
 Cubierto por la enorme roca que le da nombre, el conjunto, que abarca una amplia cronología que se inicia en el siglo X, aparece perfectamente mimetizado con su excepcional entorno natural.


Siglo X

 No están muy claros los motivos de la fundación de este monasterio en la sierra donde ahora se localiza. Se tiene constancia literaria sobre el asentamiento de eremitas en esta zona, entre ellos los hermanos Voto y Félix y de la construcción, en el siglo X, de una iglesia prerrománica dedicada a san Julián y santa Basilisa.



En el mismo siglo se funda un pequeño centro monástico dedicado a San Juan bautista desde el cual se pudiera administrar y controlar la región.

Sin embargo será en el siglo XI cuando el cenobio se convierta en un gran centro político y religioso gracias a las donaciones de monarcas y señores, tanto aragoneses como navarros. Sancho Garcés III, rey de Pamplona, introduce la regla de San Benito en 1028, por lo que se instalan en San Juan de la Peña monjes huidos del monasterio francés de Cluny.

 El Monasterio se renombra como San Juan de la Peña alusivo a su peculiar emplazamiento. En 1071 se reza por última vez bajo el rito mozárabe y se utiliza por primera vez en la península el rito romano.
Durante el siglo XI se convierte en panteón de reyes y mausoleo de nobles, sus principales benefactores. Se incluye como uno de los centros de peregrinaje en la vía procedente de Francia del camino a Santiago de Compostela.


En su interior destacan la iglesia prerrománica, las pinturas de San Cosme y San Damián, del siglo XII, el denominado Panteón de Nobles, la iglesia superior, consagrada en 1094, y la capilla gótica de San Victorián, pero sobre todo sobresale el magnífico claustro románico, obra de dos talleres diferentes.

 A todo ello hay que sumar otros edificios posteriores a los siglos medievales, entre los que cabe señalar el Panteón Real, de estilo neoclásico, erigido en el último tercio del siglo XVIII.
Este monasterio es una interesante construcción que aglutina diversos estilos artísticos, ubicado bajo una gran peña, de la que toma el nombre en el siglo XI.

 Presenta varias estancias superpuestas construidas en diferentes épocas entre las que destacan la iglesia prerrománica o iglesia baja, el panteón de nobles, la iglesia alta y su claustro románico, el panteón real neoclásico y la capilla de San Victorián, de estilo gótico tardío.




Planta del Monasterio:
a) Primera planta
1. Horno de pan
2. Panteón real
3. Panteón de nobles
4. Museo
5. Iglesia superior. Románica
6. Puerta mozárabe
7. Capilla gótica de San Victorián
8. Claustro románico
9. Capilla de San Boto
b) Planta baja
10. Iglesia prerrománica
11. Sala de concilios.

MONASTERIO DE ABAJO

VISTA GENERAL DEL MONASTERIO. ENERO 2006


El monasterio bajo se data en torno a los siglos X y XI.



 Entramos desde el exterior por una puerta en arco de medio punto, y accedemos a una especie de vestíbulo que desemboca en una escalera que lleva al nivel inferior y da paso a la llamada Sala del Concilio, que probablemente en origen debió ser el dormitorio monacal y una segunda escalera que nos lleva al nivel superior.




La sala del Concilio
 La sala del concilio adopta forma rectangular irregular, dividida en cuatro tramos separados por arcos de medio punto que apoyan en cuatro pilares cruciformes que dividen la estancia en dos naves cubiertas con bóvedas de medio cañón.



La sala se ilumina mediante tres vanos aspillerados que proporciona escasa luz al interior.

 El nombre de Sala del Concilio le viene ya que según una tradición, aquí el rey de Aragón Ramiro I realizó un concilio en 1057 cosa que no está demostrada.
Arcos y bóvedas del dormitorio de los monjes, antes considerado como la Sala de los Concilios

Esta sala es posterior a la iglesia mozárabe ya que está fechada en el siglo XI bajo el reinado de Sancho el Mayor.

 En origen la techumbre debió ser de madera pero Sancho el Mayor la abovedó con piedra aunque de todos modos las actuales bóvedas son del siglo XV pues las antiguas fueron pasto de las llamas en uno de los numerosos incendios que ha sufrido el monasterio.
Sala de concilios, Monasterio de San Juan de la Peña | Flickr
Al fondo de la sala un arco de medio punto permite el acceso a la Iglesia baja, iglesia mozárabe o iglesia prerrománica a la altura de los pies.


Iglesia mozarabe




Esta iglesia del siglo X es la parte más antigua de todo el monasterio y está dividida en tres secciones.
 La cabecera está formada por dos ábsides rectangulares parcialmente abiertos en la roca. En sus muros aún podemos encontrar restos de pintura mural del siglo XII.



La embocadura de los ábsides están abiertas por un arco de medio punto para cada uno de los ábsides, aunque visualmente parezcan que sean arcos de herradura. Las dos capillas absidiales se comunican entre si por un pequeño vano formado por un arco de medio punto que mediante el apoyo en un baquetón da la sensación de una falsa herradura.

 Los dos ábsides se explican porque en origen este monasterio era dúplice (monjes y monjas), por eso se eligieron los santos Julián y Basilisa, ya que la vida de ambos va intimamente ligada por darse la circunstancia de ser matrimonio.

pinturas murales Martirio de los santos Cosme y Damian y la glorificacion de la cruz Iglesia Baja Mozarabe Monasterio de San Juan de la Peña Huesca 22
Al poco tiempo en 1024 las monjas que habitaban el convento se desplazaron hasta el cercano pueblo de Santa Cruz de la Serós donde establecieron un monasterio totalmente femenino. En los testeros absidiales podemos encontrar todavía, los pequeños huecos abiertos en la pared de la roca y que servían para guardar los elementos liturgicos.

De los restos de pintura que nos queda podemos inferir que representan el martirio de los santos hermanos Cosme y Damián. Estos hermanos fueron martirizados por el tirano gobernador de Cilicia (en la actual Turquia), Lisias, primero intentaron quemarlos y crucificarlos, luego asesinarlos con piedras y flechas para finalmente tener que ser decapitados. Las pinturas nos muestran las distintas etapas de este tormento, el nombre de los protagonistas están escritos en el muro lo que hace bastante fácil la comprensión del conjunto.

  
Previo a estos espacios encontramos una sala rectangular formada por dos naves separadas por dos arcos formeros de herradura que apoyan en una sóla columna central. El apoyo lo hace sobre un capitel prismático con decoración incisa que a su vez descansa en un fuste con decoración anillada también incisa y al suelo mediante una basa. Las naves se cubren con bóveda de cañón. A lo que parece este era el núcleo original de la iglesia antes de la reforma que vamos a ver. En el lado del evangelio de esta sala podemos ver la antigua puerta de acceso a la iglesia que comunicaba con la sala del concilio. Esta puerta formada por un arco peraltado de medio punto se encuentra a distinto nivel que la sala del concilio por lo que bien esta fue excavada o para acceder a ella habría que hacerlo mediante unas gradas hoy desaparecidas.

En el siglo XII se amplia este espacio y se abre una nueva sala formada por dos naves separadas por arcos que apoyan en dos pilares cruciformes.
 Esta sala está situada en un nivel algo inferior que la cabecera por lo que para acceder a ella hay que subir unas cortas escaleras. En el suelo de esta sala podemos encontrar cinco señales de enterramientos, conservándose la lauda sepulcral de uno de ellos.

 Se trata de distintos abades del monasterio de entre los siglos XVII y XIX. Así encontramos a los abades Juan Briz Martínez (* Zaragoza ca.1570 † San Juan de la Peña 1632), Pedro de Santa Fe, José Ferrer († 1815), F. Benito Lanuza y Francisco Blasco de Lanuza (* Sallent † San Juan de la Peña 1664).

 La bóveda de la sala es de medio cañón reforzada por arcos fajones y probablemente se construyó como soporte para la construcción de la iglesia superior. La entrada a esta iglesia baja se realiza por esta misma sala por una puerta situada a los pies.

CRUCIFIJO MILAGROSO DE ROMA

UN CRUCIFIJO MILAGROSO EN LA  VIA DEL CORSO

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En la famosa Via del Corso, famosa por ser una de las calles más transitadas para hacer shopping, se encuentra la iglesia de San Marcelo, que conserva el venerado Cristo milagroso.





 Es una iglesia muy antigua del s. IV fundada por papa Marcelo I quien fue perseguido por Majencio y condenado a realizar los trabajos más pesados en los establos del catabulum (la oficina central de correos del estado) hasta su muerte por agotamiento.


En la misma iglesia se encuentran sus restos.


La iglesia, entre la noche del 22 y el 23 de mayo de 1519, sufrió un violento incendio que la redujo completamente a cenizas. La gente, al amanecer, se acercó desolada a ver la trágica escena de escombros todavía humeantes. Allí encontraron el Crucifijo colgado en el altar principal providencialmente intacto, iluminado por la lámpara de aceite que, aunque arrugada por las llamas, todavía ardía a sus pies.

Inmediatamente gritaron que era un milagro y los más devotos comenzaron a reunirse todos los viernes para rezar y encender lámparas al pie de la imagen de madera. Así nació “Archicofradía del Santísimo Crucifijo en Urbe”, que existe hasta el día de hoy.


Pero este no fue el único milagro acontecido al Crucifijo. El siguiente se remonta al año 1522, donde una terrible plaga azotó tan violentamente la ciudad de Roma, que se temía que la ciudad perdiera completamente todos sus habitantes.

Desesperados los frailes de los Siervos de María decidieron llevar el Crucifijo en una procesión penitencial desde la iglesia de San Marcelo hasta la Basílica de San Pedro.

Las autoridades, temiendo el riesgo de contagio, trataron de evitar la procesión religiosa, pero la desesperación colectiva no tuvo en cuenta la prohibición y la imagen de Nuestro Señor fue transportada por las calles de la ciudad por aclamación popular.



Esta procesión duró 16 días, el tiempo de recorrer toda la zona de Roma y cuando el Crucifijo regresó a su lugar la plaga cesó por completo y Roma se salvó de ser exterminada.

Desde el año 1650, el crucifijo milagroso se lleva a San Pedro para cada año santo.

 En la Cuaresma del Gran Jubileo del 2000, el Crucifijo milagroso fue expuesto en el Altar de la Confesión en San Pedro, y frente a su imagen san Juan Pablo II celebró el “Día del Perdón”


 Papa Francisco también se encomendó al santo Crucifijo el día 15 de marzo del 2020, para que cesara el flagelo del coronavirus que ha cobrado tantas vidas en todo el mundo.



El Papa visitó esta iglesia en la concurrida Via del Corso, pues alberga uno de los tesoros más simbólicos para los romanos: el “Crucifijo Milagroso”.


 A esta impresionante imagen se atribuye su protección durante la Gran Peste en el siglo XVI. La imagen fue llevada en procesión durante 16 días y se dice que a su paso la peste se detenía.


500 años después del milagro de la “liberación de la peste”, el Papa acudió ante él para pedir el fin de la pandemia deL coronavirus.


No es la primera vez que un Papa reza ante él. En 1.600 fue llevado a la basílica de San Pedro para el jubileo convocado por el Papa Inocencio X y el el año 2.000 fue testigo del gran acto de petición de perdón de la Iglesia presidido por Juan Pablo II.


La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie y exterior

MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA HUESCA

MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA HUESCA

SanJuandelaPeña.JPG



 Situado en Botaya, al suroeste de Jaca, Huesca, Aragón (España), fue el monasterio más importante de Aragón en la alta Edad Media.

En su Panteón Real fueron enterrados un buen número de reyes de Aragón.

Forma parte del camino aragonés del Camino de Santiago. Su enclave es extremadamente singular.

HISTORIA Y LEYENDA


Conocido popularmente como monasterio “viejo” o “el de abajo”, comienza su amplia cronología en el Siglo X, alta Edad Media, siendo refugio de las comunidades cristianas asediadas por los musulmanes.

 Tras destruirse a finales del siglo X el edificio original, fue refundado en el primer tercio del siglo XI por Sancho el Mayor de Navarra. En ese momento comenzó su época de esplendor, promovida por los primeros reyes aragoneses que dotaron al lugar de numerosos bienes, poder e influencia.



 Cuenta la leyenda, que un joven noble de nombre Voto (en algunas versiones, Oto), vino de caza por estos parajes cuando avistó un ciervo. El cazador corrió tras la presa, pero esta era huidiza y al llegar al monte Pano, se despeñó por el precipicio.
Milagrosamente su caballo se posó en tierra suavemente. Sano y salvo en el fondo del barranco, vio una pequeña cueva en la que descubrió una ermita dedicada a San Juan Bautista y, en el interior, halló el cadáver de un ermitaño llamado Juan de Atarés. Impresionado por el descubrimiento, fue a Zaragoza, vendió todos sus bienes junto a su hermano Félix se retiró a la cueva, e iniciaron una vida eremítica.​




Este sería el inicio del Monasterio del que escribía don Miguel de Unamuno:

REAL MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA

...la boca de un mundo de peñascos espirituales revestidos de un bosque de leyenda, en el que los monjes benedictinos, medio ermitaños, medio guerreros, verían pasar el invierno, mientras pisoteaban la nieve jabalíes de carne y hueso, salidos de los bosques, osos, lobos y otros animales salvajes.


 Se habitan estas montañas poco después de la conquista musulmana, al construir el castillo de Pano, destruido en el año 734.
El monasterio de San Juan de la Peña tiene su origen en un pequeño establecimiento eremítico situado en una cueva. Poco después del año 950 (aunque también se han propuesto otras fechas) se constituyó un primer centro monástico. Para aquel primer cenobio se construyó una pequeña iglesia de dos naves, encastrada a la roca que la cobijaba.


Capillas de los santos Voto y Felix
El origen legendario del Reino de Aragón también encuentra en el monasterio cueva de San Juan de la Peña su propia historia, cuando reunidos los guerreros cristianos junto a Voto y Félix deciden por aclamación nombrar a Garcí Ximénez su caudillo que les conducirá a la batalla por reconquistar tierras de Jaca y Aínsa, lugar este donde se produjo el milagro de la cruz de fuego sobre la carrasca del Sobrarbe.


Reinando en Pamplona García Íñiguez y Galindo Aznarez I, conde de Aragón, comienzan a favorecer al Monasterio.

 El rey García Sánchez I concedió a los monjes derecho de jurisdicción, y sus sucesores hasta Sancho el Mayor, continuaron esta política de protección. Allí pasó sus primeros años San Íñigo.


Arruinado a fines de dicha centuria, fue refundado bajo el nombre de San Juan de la Peña por Sancho el Mayor de Navarra en el primer tercio del siglo XI. Fue este monarca quien introdujo en él la regla de San Benito, norma fundamental en la Europa medieval. A lo largo de dicho siglo, el centro se amplió con nuevas construcciones al convertirse en panteón de reyes y monasterio predilecto de la incipiente monarquía aragonesa que lo dotó con numerosos bienes. Probablemente existiera algún tipo de cenobio anterior al siglo XI, pero la construcción de mayor importancia empieza el año 1026 por iniciativa de Sancho el Mayor.



En el año 1071 el rey Sancho Ramírez cede el conjunto existente a los monjes cluniacenses y favorece su reforma. En este momento se levanta el conjunto que hoy queda, en mayor o menor medida. La reforma benedictina de Cluny no podía obviar la construcción de un claustro que se finalizará ya entrado el siglo XII.

En 24 de de febrero de 1675 tuvo lugar otro incendio que duró al menos tres días, destruyendo el refectorio, la hospedería y el archivo con los diplomas de los primeros reyes de Aragón, por lo que los monjes optaron por construir un nuevo monasterio en la parte superior de la peña, en el conocido como Llano de San Indalecio, porque aquí se encontraba una ermita levantada en honor de este santo.

 Los monjes pudieron ocupar el nuevo convento en 1682 pero la iglesia no sería bendecida hasta el 8 de octubre de 1705 y el monasterio no quedó acabado hasta 1714. Las obras fueron realizadas en ladrillo, sólo la piedra fue usada en la impresionante portada de estilo barroco por el arquitecto pamplonés Pedro Onofre Escol.


En el monasterio de abajo quedaron un muy reducido grupo de monjes encargados del mínimo mantenimiento del mismo.

 La vida monástica del monasterio acabó en 1835 con la Desamortización de Mendizábal, entre los bienes que pasaron a la Catedral de Jaca, destacan los restos de San Voto y San Félix, santos legendarios fundadores del monasterio y los restos de San Indalecio.

 Previamente en 1809 los franceses ya habían efectuado las correspondientes requisas a título particular. La vida monástica de San Juan de la Peña estuvo plagada de dificultades, escasez de recursos económicos, pleitos continuos con otros monasterios, incendios, falsificaciones y sobre todo la dureza de la vida por el frío, lluvia y hielo que mermaba la salud de los monjes prematuramente.





 El Monasterio Antiguo fue declarado Monumento Nacional el 13 de julio de 1889 y el Monasterio Moderno el 9 de agosto de 1923. La restauración fue dirigida por el arquitecto modernista aragonés Ricardo Magdalena.