SABADO 26 DE SEPTIEMBRE
17:45 h: salida de París-Orly hacia Lourdes
León XIV vuela hacia Lourdes para convertirse en el tercer Papa que orará ante la Gruta de Massabielle
Tras una intensa jornada en la capital francesa que ha tenido como hito la multitudinaria Misa en la Place de la Concorde, la visita al Centro Maison Bakhita y el encuentro con la asamblea sinodal y los catecúmenos en el Instituto Católico de París, el avión papal ha despegado a las 17:45 horas desde el aeropuerto de París/Orly con destino a Tarbes-Lourdes-Pyrénées. Con este trayecto de poco más de una hora, León XIV concluye su paso por París e inicia la esperada segunda etapa de su viaje apostólico a suelo francés.
El tercer Sucesor de Pedro a los pies de la Virgen
La llegada de León XIV a las orillas del río Gave marca un hito histórico para la Iglesia: se convierte en el tercer Papa de la historia en visitar el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes. Antes que él, solo san Juan Pablo II —quien acudió en 1983 y realizó allí en 2004 la última peregrinación de su vida, ya anciano y enfermo, para buscar consuelo en la Virgen— y Benedicto XVI —en 2008, durante el 150.º aniversario de las apariciones— habían pisado la Gruta de Massabielle. El Papa Francisco, en cambio, no llegó a visitar ni Lourdes ni la capital francesa durante su pontificado.
De la miseria al misterio de Massabielle
El primer acto de León XIV tras aterrizar a las 19:05 horas será trasladarse directamente al Santuario para encabezar, a las 19:40 horas, un momento de profunda oración en la Gruta de las Apariciones. Fue en ese mismo enclave rocoso donde, el 11 de febrero de 1858, Bernadette Soubirous —una niña frágil y analfabeta que vivía junto a su familia en la indigencia de una lúgubre habitación — contempló por primera vez a la Virgen. En Massabielle resuena aún la promesa que la Señora hizo a la joven pastora: «No te prometo hacerte feliz en este mundo, sino en el otro». Un mensaje de humilde entrega y fe que condujo a Bernadette hasta su retiro conventual en Nevers y a su muerte con tan solo 35 años.
El Papa León XIV tocando la roca de la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes
Hay lugares en los que la presencia de un Papa cambia inevitablemente la escena, porque allí donde llega el sucesor de Pedro aparecen las cámaras, las autoridades, los protocolos y esa mezcla de curiosidad y emoción que acompaña siempre a las grandes visitas. Lourdes, sin embargo, tiene una manera particular de absorber todo eso y devolverlo a su verdadera dimensión.
El sábado por la tarde, cuando León XIV llegó al santuario después de los días intensos en París, con encuentros institucionales, discursos y celebraciones multitudinarias, se encontró con una ciudad acostumbrada a recibir a personas que llegan desde muy lejos con algo mucho más íntimo que una reivindicación o una pregunta política: llegan con un enfermo, con un recuerdo, con una preocupación familiar, con una promesa o con una oración que quizá llevan años repitiendo. Por eso resultó especialmente significativo que su primer gesto ante la Gruta de Massabielle no fuera un discurso, sino el silencio.
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León XIV se acercó a la roca, se arrodilló ante la imagen de la Virgen, encendió una vela y permaneció unos instantes en oración mientras alrededor se agolpaban miles de peregrinos. La escena fue retransmitida a todo el mundo, pero tenía algo difícilmente televisable, porque quienes conocen Lourdes saben que lo esencial de una peregrinación ocurre precisamente en esos momentos en los que nadie habla y cada persona se queda a solas con aquello que ha venido a confiar.



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