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santo evangelio según san Juan 14, 1-6
No perdáis la calma; creed en Dios y creed también en mí.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. en la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar.
nos ve envueltos en preocupaciones y que enseguida nos angustiamos. No temer. El Señor está con nosotros. Vamos a hacer criterio de este pensamiento. Nunca temer; Dios con nosotros.
Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros.
Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomas le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».
vamos a caminar por el camino que nos enseña, que es la verdad y nos llevará a la vida. Siempre con esperanza.
DOMINGO
“ Bienaventurados... ”
según san Mateo 5, 1-12a
Porque el mensaje de Jesús, el Evangelio, bien asimilado, se pone de manifiesto en una vida abundante en confianza, en sencillez, en luz, en salud interior, aunque la salud física de esa persona no sea buena. Es que cuando una persona vive intensamente la realidad del amor de Dios, entonces esa persona es dichosa y es santa. Como la Madre de Jesús. Ella, consciente de su nulidad, tuvo como única referencia de su vida a quien miró la nulidad de su esclava.
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa.
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».




