Estadio de Malabo Santa Misa, a las 12:00 horas locales, por el Santo Padre
https://youtu.be/__TyYURSeW8?si=UobE_HuVzMZgWrlE
El Papa: Que el anuncio de la Palabra se convierta en pan bueno para todos En la misa celebrada en el estadio de Malabo, León XIV animó a la Iglesia que peregrina en Guinea Ecuatorial a "continuar con alegría la misión de los primeros discípulos" y a dar "testimonio con sus vidas de la fe que salva". Cuando impera la "tristeza individualista", fruto de un corazón avaro, observó, "es precisamente el amor del Señor el que sostiene nuestro compromiso, sobre todo al servicio de la justicia y la solidaridad".
“El anuncio de la salvación se hace gesto, se hace servicio, se hace perdón, en una palabra, se hace Iglesia”. Fueron palabras del Papa León en la Santa Misa que presidió en el Estadio de Malabo, en el último día de viaje apostólico a Guinea Ecuatorial. Dirigiéndose a unos 30 mil fieles presentes en la instalación deportiva, el Santo Padre inspiró su reflexión en la lectura de la liturgia del día de los Hechos de los Apóstoles que relata el encuentro de Felipe con un viajero que, desde Jerusalén, regresa a África.
“Las Escrituras que acabamos de escuchar nos interpelan, preguntándonos a cada uno de nosotros “si sabemos” y “cómo” leemos las páginas bíblicas que hoy compartimos”, expresa el Pontífice abriendo su reflexión. Se trata – puntualiza – de una invitación tan seria como providencial, porque nos prepara para leer juntos el libro de la historia, es decir, las páginas de nuestra vida, que Dios sigue inspirando con su sabiduría.
HOMILIA
https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/homilies/2026/documents/20260423-guinea-equatoriale-messa-malabo.html
Felipe, relata el Papa, viendo que aquel peregrino, un eunuco de la reina de Etiopía, leía las Escrituras, le pregunta si comprendía lo que estaba leyendo. Y el viajero le responde: “¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?” Su pregunta - observa el Santo Padre - se convierte así no sólo en una apelación a la verdad, sino en una expresión de curiosidad.
León nota que este hombre tiene inteligencia y cultura y lo demuestra tanto en el trabajo como en la oración, “pero no es plenamente libre”. Y esta condición está grabada dolorosamente en su cuerpo ya que “no puede generar vida, todas sus energías están al servicio de un poder que lo controla y lo domina”.
Un acto personal y eclesial, no solitario
Mientras este peregrino regresa a su patria, “el anuncio del Evangelio lo libera” y cuando encuentra a Felipe, se convierte no sólo en lector o espectador sino en “protagonista de un relato que lo involucra porque se refiere precisamente a él” y el texto sagrado suscita “su pregunta sobre la verdad”, afirma el Papa. “Entra en la historia de la salvación, que es ‘hospitalaria’ para con todo hombre y mujer, especialmente para con los oprimidos, los marginados y los últimos” renaciendo así a una vida nueva.
Como él, también nosotros hemos sido hechos cristianos por el Bautismo, heredando la misma luz, es decir, la misma fe, para leer la Palabra de Dios. Para reflexionar sobre las profecías, para orar los salmos, para estudiar la Ley y proclamar el Evangelio con nuestra vida. Todos los textos bíblicos, en efecto, revelan en la fe su verdadero sentido, porque en la fe fueron escritos y transmitidos hasta nosotros; por eso su lectura es siempre un acto personal y también eclesial, no un ejercicio solitario o meramente técnico.
El siervo sufriente es Jesús que nos salva
Leemos juntos la Escritura "como un bien común de la Iglesia, teniendo como guía al Espíritu Santo", añade el Obispo de Roma, y como el eunuco, "también nosotros podemos comprender la Palabra de Dios gracias a una guía que nos acompaña en el camino de la fe".
El viajero africano estaba leyendo una profecía que se cumplió para él en aquel entonces, como se cumple hoy para nosotros: el siervo sufriente del que habla el profeta Isaías es Jesús, aquel que, mediante su pasión, muerte y resurrección, nos redime del pecado y de la muerte. Él es el Verbo hecho carne, en quien encuentra cumplimiento toda palabra de Dios: revela su intención originaria, su sentido pleno y su fin último.
Cristo plenitud de vida y de sentido
Como afirma Cristo, 'sólo el que viene de Dios ha visto al Padre'. En el Hijo, el Padre mismo muestra su gloria: Dios se hace ver, oír y tocar. A través de los gestos de Jesús - explica el Papa - el Redentor, el Padre da plenitud a lo que hace desde siempre, esto es, dar vida. Crea el mundo, lo salva y lo ama para siempre. Mientras celebramos este acontecimiento de salvación - evidencia - el Señor nos llama a una elección decisiva: 'El que cree, tiene Vida eterna'. El Papa plantea entonces una interrogación: “¿Confío en que su amor es más fuerte que mi muerte? Al decidir creerle, cada uno de nosotros elige entre una desesperación cierta y una esperanza que Dios hace posible”. Y dirigiéndose a los fieles ecuatoguineanos exclama:
“¡Cristo lo es todo para nosotros! En Él encontramos plenitud de vida y de sentido: «Si estás oprimido por la injusticia, Él es la justicia; si tienes necesidad de ayuda, Él es la fuerza; si tienes miedo de la muerte, Él es la vida; si deseas el cielo, Él es el camino; si estás en las tinieblas, Él es la luz. Con la compañía del Señor, nuestros problemas no desaparecen, pero son iluminados: así como toda cruz encuentra redención en Jesús, así en el Evangelio la historia de nuestra vida encuentra sentido.
Continuar la misión de los primeros discípulos
Al finalizar su homilía el Santo Padre anima a la Iglesia que peregrina en Guinea Ecuatorial, a continuar "con alegría la misión de los primeros discípulos de Jesús”.
Leyendo juntos el Evangelio, sean anunciadores apasionados, como lo fue el diácono Felipe. Celebrando juntos la Eucaristía, den testimonio con sus vidas de la fe que salva, para que la Palabra de Dios se convierta en pan bueno para todos.
El recuerdo del vicario general de Malabo
Antes de su homilía, el Papa León recuerda a monseñor Fortunato Nsue Esono, vicario general de la archidiócesis de Malabo, fallecido repentinamente.
Invito a vivir con espíritu de fe este momento de dolor y confío que, sin dejarse Ilevar por comentarios o conclusiones apresuradas, se haga plena luz sobre las circunstancias de su muerte.
"Llevo conmigo un tesoro inestimable de fe, de esperanza y de caridad"
Al término de la celebración eucarística, el Papa se despide de Guinea Ecuatorial y también de África, “al finalizar el viaje apostólico que Dios me ha concedido realizar durante estos diez días”.
“Agradezco al Sr. Arzobispo, Monseñor Juan, y a los demás obispos, a los sacerdotes y a todos vosotros, pueblo de Dios que peregrina en esta tierra, Cristo la luz de Guinea Ecuatorial y vosotros sois sal de la tierra y luz del mundo”, expresa el Santo Padre.
Su gratitud se extiende también “a las autoridades civiles del país y a cuantos, de distintas maneras, han contribuido al éxito de mi visita”.
Me voy de África llevando conmigo un tesoro inestimable de fe, de esperanza y de caridad; es un tesoro grande hecho de historias, de rostros, de testimonios, alegres y sufridos, que enriquecen abundantemente mi vida y mi ministerio como sucesor de Pedro.
“Hoy África está llamada a contribuir significativamente a la santidad y al carácter misionero del pueblo cristiano”, afirma a continuación, destacando el papel del país en los primeros siglos de la Iglesia.
El Pontífice concluye encomendando de corazón al pueblo de Guinea Ecuatorial y a toda África a la Virgen María, “a vuestras familias, a vuestras comunidades, a vuestra nación y a todos los pueblos africanos”.
El Papa León XIV se trasladó directamente desde el estadio al Aeropuerto Internacional de Malabo, tras presidir la misa que puso fin a su visita al país, donde fue despedido por la Pareja Presidencial y el Vicepresidente de la República, en un cierre cargado de simbolismo para su viaje apostólico por África.
https://www.youtube.com/live/72-Latqa-YU?si=PnwwDaQ1wwh4EIp
Concluida la celebración eucarística -último gran acto público en territorio ecuatoguineano-, el Pontífice emprendió el recorrido hacia el aeropuerto, donde le esperaba la ceremonia oficial de despedida. El trayecto, breve pero significativo, marcó el paso de la celebración litúrgica al adiós institucional.
https://www.youtube.com/live/6CqDJ8GJhOc?si=akNxnArWR81J-cAQ
El Pontífice fue recibido por el presidente de Guinea Ecuatorial, S. E. el señor Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, y por su esposa, Constancia Mangue de Obiang.
Ya en el Aeropuerto Internacional de Malabo, el Santo Padre fue recibido por autoridades civiles y eclesiásticas, quienes le rindieron los honores correspondientes antes de su partida.
En la pista, León XIV saludó a los representantes del Gobierno y de la Iglesia local, agradeciendo la acogida recibida durante su estancia. La ceremonia se desarrolló conforme al protocolo habitual: presencia de guardia de honor, saludos finales y despedida formal antes de subir al avión.
El hecho de trasladarse directamente desde la misa al aeropuerto reforzó el carácter de la eucaristía como acto culminante de la visita. La homilía pronunciada en el estadio -centrada en la fe, la libertad y la esperanza- quedó así como el último mensaje del Papa en suelo africano.
Tras la despedida, el Pontífice subió al avión que lo trasladó de regreso a Roma, cerrando una gira que lo llevó por varios países africanos, y que ha estado marcada por llamados constantes a la justicia, la solidaridad y el compromiso con el bien común.
Con su partida desde Malabo, León XIV concluye su primer viaje al continente africano, dejando una huella profunda tanto en el ámbito espiritual como en el social, y reafirmando el papel de África en el presente y futuro de la Iglesia.
https://www.youtube.com/live/72-Latqa-YU?si=QBdlrLBUz7VSvWqN
Tras la interpretación de los himnos, el homenaje a las banderas, el paso de la Guardia de Honor y el saludo de las respectivas delegaciones, el Papa León XIV subió a bordo de un ITA A330-900neo y partió a las 12:54 hora local con destino a Roma.
El aterrizaje en el Aeropuerto Internacional de Fiumicino está previsto aproximadamente a las 19:55. Telegrama al Presidente de la República de Guinea Ecuatorial Inmediatamente después de su partida, el Papa León XIV envió al Presidente de la República de Guinea Ecuatorial el siguiente telegrama:
Telegrama del Santo Padre Su Excelencia Teodoro Obiang Nguema Mbasogo Presidente de la República de Guinea Ecuatorial Ciudad de la Paz Al partir de Guinea Ecuatorial tras mi viaje apostólico, quiero expresar mi profunda gratitud a Su Excelencia, a las autoridades locales y a sus conciudadanos por la generosa acogida y la calidez que me han brindado a lo largo de mi visita.
Ruego a Dios Todopoderoso que conceda al país las bendiciones de la unidad y la prosperidad.



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