jueves, 25 de febrero de 2016

CATEDRAL DE GRANADA, PROYECTO ENRIQUE EGEA


Granada - Cathedral Front.jpg

Granada debía tener una gran catedral. La reina Isabel medió prisas al cabildo para su construcción, pero en su testamento sólo hizo hincapie en la fundación y finalización de una capilla fueraria.

1506 - 1528 COMIENZOS DE LA CONSTRUCCIÓN

La Catedral de Granada tuvo dos proyectos arquitectónicos, quizá tres.


A la muerte de la reina, el rey Fernando encargó los planos de la futura catedral; y,  poco después, Enrique Egea era designado para


1506  PROYECTO DE EGEA
 el diseño tardogótico —«toledano», de cabecera poligonal con cinco naves— de Enrique Egas (†¿1534?).



 La vasta empresa de la Catedral de Granada se encargó en un principio (1523) a los arquitectos Juan Gil de Hontañón y Enrique Egas. Un arquitecto español arcaizante muy apegado a las fórmulas góticas.
 Este primer proyecto para el templo catedralicio respondía al estilo gótico teniendo como precedentes las catedrales de Toledo y Sevilla.
En 1505 presenta Egas los planos del primer proyecto, bajo la supervisión del cardenal Cisneros (1436-1517), confesor de la reina; incluían, además del templo funerario de la capilla real, las trazas de la Catedral, de cabecera poligonal con cinco naves


 En la construcción del templo, los años entre 1510 y 1520 no ven grandes avances en la realización del proyecto de la conveniente y degna Catedral; los esfuerzos e inversiones económicas están definidos por la prioridad otorgada a la construcción y terminación de la Capilla Real, obra concluida en 1521.

Las obras empiezan por la capilla funeraria. Mientras tanto, con dificulad, se fueron adquirirndo las casas que eran preciso derribar para conseguir el extenso solar que se requería.

 En 1519 dispone el cabildo del dinero necesario para expropiar las casas que ocupaban el emplazamiento de la futura Catedral y en marzo de 1521 establece que agora se ha de començar y procedan a lo que estuviese por hacer.

PRIMERA PIEDRA 25 DE MARZO 1523

 En diciembre del mismo año Egas, 1519,en el transcurso de su visita anual a Granada, nombra maestro de obras a un experto albañil, Sebastián de Alcántara.

 El 24 de marzo de 1523 ya se mencionan las zanjas de la cimentación. Al día siguiente —25 de marzo de 1523, solemnidad litúrgica de la Anunciación del Señor— el arzobispo Antonio de Rojas Manrique (1507-1524), primer sucesor de fray Hernando, pone la primera piedra del templo catedralicio.
FACHADA PRINCIPAL DE LA CATEDRAL Cuerpo superior central
 Antes de ser destituido en abril de 1528, Egas había levantado los muros de la cabecera y la parte norte de la Catedral hasta la torre, siguiendo el estilo gótico.


EL EMPERADOR EN GRANADA 1526

La visita a Granada de Carlos I y de Isabel de Portugal dura desde junio hasta diciembre de 1526 y tuvo una enorme repercusión para la ciudad y para su Catedral.


 Durante su estancia granadina tiene Carlos I la oportunidad de ver la capilla que su abuela, Isabel la Católica, había establecido como panteón de los futuros reyes de España.

En 1526 el sepulcro de los Reyes Católicos ya ocupa su lugar en el crucero de la Capilla Real estando reservado, a su lado, el lugar adecuado para los padres del Emperador: Juana y Felipe.
 El sitio le parece al emperador estrecho y oscuro e impropio para unos reyes de la talla de sus abuelos maternos.


Queriendo respetar la decisión de su abuela, adopta una solución de compromiso: habilitar la capilla mayor de la futura Catedral granadina como panteón imperial para el linaje de los Austrias.

 Como el diseño de Egas no permitía satisfacer tales demandas, en 1529 el Cabildo –tratando de contentar al Emperador– relevó a Egas de la dirección de las obras, y puso a su frente al innovador.

La decisión del arzobispo fray Pedro Ramiro de Alba, hiciero que se nombrará a Diego de Siloé, arquitecto jefe, y se le encargó el proyecto.



El arzobispo Pedro Ramiro de Alba debió comenzar a revisar —desde su nombramiento el 19 de diciembre de 1526— el proyecto tardogótico del templo catedralicio. Es el cuarto arzobispo de la restaurada diócesis granadina (1526-1528) y, desde muy niño, estuvo al servicio de fray Hernando de Talavera acompañándole a Granada en sus tareas de primer arzobispo de la restaurada diócesis.

Hacia marzo o abril de 1528, comienza la colaboración entre Alba (1526-1528) y Diego de Siloe (1495-1563), quien, a comienzos del mismo año, acepta, con unos ingresos totales de 500 ducados, el nombramiento de arquitecto de dos templos granadinos: san Jerónimo y la Catedral.

A partir de este momento, ambos debieron trabajar con mucha intensidad y en completa armonía durante el poco tiempo de vida —dos años— que le quedaba a Alba.
 Antes de su muerte, cambiaron totalmente la disposición ceremonial de la capilla mayor, hicieron los nichos para las tumbas imperiales y volvieron a diseñar en estilo romano las trazas de la cabecera y del cuerpo basilical así como las portadas y la fachada principal.

Diego de Siloé, quien presentó un proyecto más acorde al nuevo estilo “romano” (es decir, renacentista) –más apropiado, diría, para un César, idea que, sin duda, hubo de complacer notoriamente a Carlos V– sobre el decadente Gótico, “pasado de moda”. Siloé planeó su obra inspirándose en grandes obras del Cristianismo primitivo, como el Santo Sepulcro de Jerusalén, y en ciertos teóricos italianos avanzados del momento (Bramante y Alberti).

Granada (011).jpg
La Catedral seguiría siendo un descomunal edificio de cinco naves separadas por robustos y altísimos pilares, dotado de una girola (deambulatorio) en torno a la capilla mayor (hasta aquí, nada diferente respecto al planteamiento anterior de Egas).
Sin embargo, las novedades constructivas y estéticas introducidas por Siloé, a partir de 1530, en la Catedral revolucionarían la arquitectura vista en Granada hasta el momento.


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