jueves, 24 de julio de 2014

25 AÑOS HACIA ATRÁS 1989

Jornada Mundial de la Juventud en Compostela de hace 25 años.


Juan Pablo II realiza el último tramo del Camino de Santiago en 1989 junto al cardenal Ángel Suquía. / efe
 Fue en el verano de 1989, el año en que cambió la historia de Europa: en Varsovia, en Praga y en Budapest se respiraba el aire de la libertad recobrada, y poco después habría de caer el infausto Muro de Berlín.



 Juan Pablo II llegaba a la tumba del apóstol Santiago como primer Sucesor de Pedro venido del Este, y con él miles de jóvenes de todo el mundo, pero especialmente de todos los rincones de una Europa en la que empezaba a hacerse realidad aquel reclamo del Papa polaco de un continente unido desde el Atlántico a los Urales.



 El en Monte del Gozo Juan Pablo II recordó a aquellos jóvenes (los que ahora están entre 40 y 50 años) que Cristo es el único interlocutor a la altura de de sus preguntas y deseos, que la plenitud y la felicidad de la vida consiste en seguirle y amarle, y que de ahí brota un tipo de humanidad capaz de construir la civilización del amor.
 Aquella invitación vibrante recogida por miles de jóvenes vuelve a resonar en nuestros oídos 25 años después, sea cual sea nuestra edad. Siempre es necesario un nuevo inicio de la fe: la Europa del escepticismo, fragmentada y cansada, espera que se haga presente de nuevo la Iglesia que es siempre joven. Se lo pedimos al apóstol, que llegó a pensar que era imposible la tarea, precisamente en nuestras tierras.

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