lunes, 22 de abril de 2013

EL BUEN PASTOR

Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco». ¡La voz de Jesús es única! Él nos guía por el camino de la vida.
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Eucaristía en San Pedro Renovando la tradición romana de celebrar las ordenaciones sacerdotales en este IV domingo de Pascua,




 el domingo «del Buen Pastor» - que este año coincide con la 50 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones -



el Santo Padre Francisco, por primera vez como Obispo de Roma, ha dado comienzo a la celebración Eucarística, con el rito de ordenación presbiteral, en la Basílica de San Pedro.


Con el telón de fondo del Mensaje de su amado predecesor Benedicto XVI para esta Jornada Mundial:




«Las vocaciones signo de la esperanza fundada sobre la fe» - que se inscribe en el contexto del Año de la Fe y en el 50 aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II -



 los ordenandos son diez. Cuatro son del Pontificio Seminario Romano Mayor, dos de los Oblatos del Divino Amor y cuatro del Colegio Diocesano Redemptoris Mater.



 En lo que respecta a su país natal, seis son de Italia, dos de la India





 y uno respectivamente de Argentina y Croacia.


Como establece el rito de ordenación de los presbíteros, a la pregunta del Obispo de Roma: «¿Quieren unirse cada vez más estrechamente a Cristo, sumo sacerdote, quien se ofreció al Padre



 como víctima pura por nosotros, y consagrarse a Dios junto a él para la salvación de todos los hombres?», los ordenandos responden «Sí, quiero, con la gracia de Dios».

"Ejerzan con alegría y caridad sincera la obra sacerdotal de Cristo". "Lean y mediten asiduamente la Palabra del Señor, para creer lo que han leído, para enseñar lo que aprendieron en la fe, vivir lo que han enseñado. Recuerden también que la Palabra de Dios no es propiedad de ustedes: es Palabra de Dios. Y la Iglesia es la que custodia la Palabra de Dios".


"Entre todos sus discípulos, el Señor Jesús quiere elegir algunos en particular para que, ejerciendo públicamente en la Iglesia en su nombre el oficio sacerdotal en favor de todos los hombres, continúen su personal misión de maestro, sacerdote y pastor".


"Hoy les pido en nombre de Cristo y de la Iglesia, por favor, no se cansen de ser misericordiosos. Con el óleo santo darán alivio a los enfermos y también a los ancianos: no se avergüencen de dar ternura a los ancianos".



"Ejerzan con alegría y caridad sincera la obra sacerdotal de Cristo, con el único anhelo de gustar a Dios y a no a ustedes mismos. Sean pastores, no funcionarios. Sean mediadores, no intermediarios".

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