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miércoles, 11 de febrero de 2026

MADRID, CONVIVIUM

 PRIMER DIA



La archidiócesis de Madrid celebra su primera Asamblea Presbiteral 'Convivium' Los sacerdotes de la capital española se reúnen para debatir y reflexionar sobre el ministerio y sobre qué tipo de sacerdote necesita hoy la archidiócesis. El arzobispo de Madrid tuvo la intuición de juntar a todos los sacerdotes para recordarles que viven la misión conjunta, siendo todos muy diferentes, pero todos en la misma misión.

UN MOMENTO DE PREASAMBLEA
Este lunes, más de 1000 sacerdotes de la archidiócesis de Madrid, se han reunido en Convivium, una gran asamblea presbiteral celebrada en la capital española el 9 y 10 de febrero, convocados por el arzobispo, el cardenal José Cobo, para reflexionar sobre su ministerio y sobre el sacerdote que necesita hoy Madrid. 


Y puesto que es una llamada de Dios, continuaba, “qué mejor forma de empezar que poniéndonos en sus manos, poniendo el ministerio, el servicio, la entrega, la oración de cada uno de nosotros”.

 El Papa León XIV también ha querido dirigir unas palabras a los presentes a través de una carta enviada en la que recuerda que “se vuelve cada vez más necesario educar la mirada y ejercitarnos en el discernimiento, de modo que podamos percibir con mayor claridad lo que Dios ya está obrando, muchas veces de forma silenciosa y discreta, en medio de nosotros y de nuestras comunidades”.



El cardenal Cobo, en la inauguración de CONVIVIUM: «Que este tiempo nos haga más curas, que nos renueve por dentro, que nos haga sentirnos Iglesia viva»




Había ambiente de fiesta, de alegría, de reencuentro este lunes, 9 de febrero, en el Auditorio Pablo VI. Quedaban escasos segundos para las 10:24 horas cuando arrancaba la Asamblea Presbiteral CONVIVIUM, el gran encuentro de sacerdotes que había convocado el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, hace meses. A él estaban invitados a participar los sacerdotes de la diócesis con encargo pastoral para reflexionar sobre su ministerio presbiteral y sobre el sacerdote que necesita hoy Madrid. Son 1.200 los inscritos, de ellos más de 1.100 sacerdotes, además de los seminaristas y laicos. 

«Da gusto veros y da gusto vernos», decía el cardenal Cobo en el primer saludo inicial. «Gracias de verdad por hacerlo posible y por responder a la llamada, que en definitiva es una llamada del Señor». Y puesto que es una llamada de Dios, continuaba, «qué mejor forma de empezar que poniéndonos en sus manos, poniendo el ministerio, el servicio, la entrega, la oración de cada uno de nosotros».



Así, los presbíteros de Madrid daban inicio a su encuentro con la liturgia de las horas. «Quiero encontrarte siempre en mis hermanos», rezaba el himno de laudes. Y este deseo se había ido haciendo vida en los abrazos, en la alegría, en los saludos de quienes se volvían a ver. Después de unas jornadas de preasambleas, en las que se habían reunido por tramos de edad de ordenación, era ahora el momento de estar todos juntos en torno a su obispo. 

 Estaban los mayores, como Eduardo López, adscrito en la parroquia de Santa Bárbara. 89 años de vida, 30 años en el Tribunal de la Rota, «Me parece ideal para conocernos un poco más», decía, tiempo antes de empezar, ya sentado en el aula principal (había otras tres salas habilitadas con pantallas para asistir al encuentro en streaming ante la gran afluencia de sacerdotes; y 73 sacerdotes misioneros lo seguían también en directo). «Que nos entendamos el clero joven con el clero mayor», sueña este sacerdote que fue ordenado en 1960, cuando a los más jóvenes les quedaban años para nacer.


Estaban los de la sierra, como Pedro Manzano, párroco de Nuestra Señora del Enebral, en Collado Villalba. «Venimos con mucha ilusión y con la expectativa de que el Espíritu del Señor produzca frutos de renovación en el clero y ayuden a un mayor acercamiento a la realidad de nuestra diócesis». 

 Y estaban los de los barrios, como César Montero, párroco de Santa Luisa de Marillac, en Carabanchel. «Lo más importante es la esperanza de vernos todos y el deseo de crear fraternidad real del clero de Madrid».

 Y todo ello, «unidos a nuestro obispo,». También había acudido el párroco de «la parroquia con el nombre más bonito de Madrid». Así definía con entusiasmo Jesús Yébenes su parroquia El Santísimo Cristo de Amor. «Para mí lo más importante es el encuentro, la comunión, la fraternidad».


Palabras del Papa León XIV 

Uno de los momentos clave de este comienzo de CONVIVIUM ha sido el mensaje que el Papa León XIV, que ha recordado al presbiterio de Madrid que del sacerdote se espera que sea un «alter Christus» en un «ministerio vivido desde la intimidad con Dios, la entrega fiel a la Iglesia y el servicio a las personas que os han sido confiadas». El Papa, en un recorrido intimista, ha descrito el sacerdocio desde la visita a la catedral de la Almudena. Como ella, sirve para conducir «al encuentro con Dios y la reconciliación con los hermanos».

 Los periodistas Raquel Caldas e Israel Remuiñán presentaban el encuentro, que en sus primeros compases ha incluido también la presentación oficial del himno de CONVIVIUM, Ungidos, interpretado en directo por sus creadores, los sacerdotes Luispo e Ignacio Ozores, junto a decenas de sacerdotes.


El arzobispo de Madrid ha tomado la palabra para abrir oficialmente CONVIVUM con palabras de ánimo. «Hemos querido empezar con un relato de Madrid viendo la misión e inmediatamente nos hemos puesto a cantar juntos». Y de eso se trata, ha señalado. «Ya el hecho de estar aquí todos juntos es un pequeño milagro», ha reconocido. «Dios ha llamado y se ha respondido a esa llamada». 

 Y se han reunido para algo «muy sencillo y muy hondo». En una ciudad como Madrid que a veces encierra, ha señalado que «este CONVIVIUM es un pequeño gesto de profecía, una Iglesia que se asienta, que comparte el pan y la Palabra, que se reconoce familia y no solo con ideas, sino con gestos y decisiones concretas».



La diócesis de Madrid, ha dicho, «es apasionante». Se ha referido a san Isidro, un hombre que no es «de grandes discursos, de gestos espectaculares», sino que trabajaba, rezaba y confiaba acompañado, ha dicho. Y como al santo patrón de Madrid, el Señor ha dado ángeles a los sacerdote de hoy, ha ejemplificado el cardenal Cobo: los propios presbíteros, los propios hermanos, y «quizá el milagro que hoy el Señor nos regala es no tener que arar solos, ni rezar solos, ni siquiera conducir solos a nuestras comunidades». 

 «Nadie se salva solo y nadie evangeliza solo», ha concluido. «Que este tiempo nos haga más curas, que nos renueve por dentro, que nos haga sentirnos Iglesia viva y que nos devuelva un poquito la alegría de que no aramos solos». «Que salgamos un poquito más hermanos, un poquito más unidos; gracias, de verdad por responder a la llamada del Señor», ha concluido.




Carta (completa) del Papa León XIV a CONVIVIUM «Me alegra poder dirigiros esta carta con ocasión de vuestra asamblea presbiteral y hacerlo desde un sincero deseo de fraternidad y unidad», expresa el Papa en la carta. Este es el texto íntegro



https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2026/02/09/090226a.html



El Papa pide a sacerdotes una renovación espiritual centrada en Cristo 

El Papa León XIV ha exhortado al presbiterio de la archidiócesis de Madrid a vivir su ministerio desde una profunda unión con Cristo, la fraternidad sacerdotal y la centralidad de la Eucaristía, en una carta enviada con motivo de la Asamblea Presbiteral Convivium.

El 9 y 10 de febrero se desarrolla la Asamblea Presbiteral CONVIVIUM, convocada por el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, para reflexionar sobre el ministerio sacerdotal y el tipo de sacerdote que necesita Madrid. Están participando casi mil 100 sacerdotes de la diócesis. 
 En el marco de la Asamblea Presbiteral Convivium, que se está celebrando en la capital española, el Papa León XIV ha dirigido una carta al presbiterio de la archidiócesis de Madrid en la que invita a los sacerdotes a vivir este tiempo histórico no desde el repliegue ni la resignación, sino desde una presencia fiel, enraizada en la relación viva con Cristo y sostenida por la fraternidad sacerdotal. 

 El Pontífice expresa cercanía y gratitud por el ministerio que los presbíteros desarrollan en contextos diversos, muchas veces marcados por el cansancio, la complejidad pastoral y una entrega silenciosa conocida solo por Dios. Su deseo, afirma, es que este encuentro fortalezca la comunión, la escucha sincera y la apertura confiada a la acción del Espíritu Santo. Un momento de la asamblea Un momento de la asamblea 



Leer el presente con discernimiento
 León XIV sitúa la reflexión en el contexto cultural actual, caracterizado por la secularización, la polarización social y la pérdida de referencias comunes que durante siglos facilitaron la transmisión del mensaje cristiano. En este escenario, advierte, la fe corre el riesgo de ser instrumentalizada o relegada a la irrelevancia. 

 Sin embargo, el Papa subraya que esta no es toda la realidad. En el corazón de muchas personas —especialmente de los jóvenes— emerge una nueva inquietud espiritual tras la constatación de que el bienestar material, una libertad sin verdad o el progreso técnico no logran colmar el deseo humano profundo. Esta apertura, señala, constituye una oportunidad para el anuncio del Evangelio. 

 El sacerdote que necesita la Iglesia hoy
 Ante este panorama, el Pontífice describe el perfil del sacerdote que requiere la Iglesia en Madrid y en el mundo: no un hombre definido por la multiplicación de tareas o los resultados visibles, sino configurado con Cristo, sostenido por la Eucaristía y entregado en la caridad pastoral. Más que inventar modelos nuevos, insiste, se trata de redescubrir la identidad más auténtica del sacerdocio como alter Christus. 



 La catedral como imagen del ministerio 
En uno de los pasajes centrales, León XIV recurre a la imagen de la catedral para explicar la vocación sacerdotal. La fachada visible remite a una vida coherente que conduce a Dios; el umbral recuerda la consagración vivida en el celibato, la pobreza y la obediencia; las columnas evocan el fundamento apostólico de la Tradición; la pila bautismal y el confesionario señalan la centralidad de los sacramentos; y el altar y el sagrario revelan el corazón del ministerio: la Eucaristía y la adoración. 

 Esta metáfora conduce a una llamada concreta a la fraternidad presbiteral: nadie debería sentirse solo en el ejercicio del ministerio, advierte el Papa, exhortando a resistir el individualismo que debilita la misión. 
 “Sean santos”
La carta concluye con una invitación directa a la santidad, citando a san Juan de Ávila: «Sed vosotros todo suyo». El Pontífice encomienda a los sacerdotes a Santa María de la Almudena y les imparte la bendición apostólica, extendida también a los fieles confiados a su cuidado.



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