miércoles, 15 de abril de 2015

ENTIERRO DE CRISTO 2015

EN LA CRUZ ESTÁ LA VIDA Y EL CONSUELO
Y ELLA SOLA ES EL CAMINO PARA EL CIELO.
                                                                                       Sta Teresa de Jesús



 

Poco a poco la iglesia se va llenando. Dentro de poco se celebra en Entierro de Cristo.
Es muy fácil cerrar los ojos e imaginarme aquella tarde víspera de la Pascua Judía
y cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.

 Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.

La sangre de la redención, el agua de la salvación. La sangre es signo de aquel amor más grande, la vida entregada por nosotros, el agua es signo del Espíritu, la vida misma de Jesús que ahora, como en una nueva creación derrama sobre nosotros.

Jesús se entregó en la Cruz por cada uno de nosotros. Y hay que comprender que la Cruz es un signo de victoria sobre la muerte, especialmente que es una victoria sobre el pecado.
Sacrificado por nosotros por eso la Pasión y Muerte es el mayor acto de AMOR del mundo.


Silencio solo interrumpido por el sonido de los tambores

Cristo entra con ruedas y con gran esfuerza de los portadores sube a los hombros


y es colocado en la pila del agua bendita, tiene que dejar


espacio para la Madre Dolorosa

Entra con un balanceo acompasado y lento,cada año la mueven mejor, y es colocada de espalda al altar.



La Madre estaba allí, junto a la Cruz. No llegó de repente al Golgota, ha seguido paso a paso, con su corazón de Madre el camino de Jesús.

 Y hoy ha seguido a su Hijo muerto como madre y discípula.



 Pero solemne y majestuosa como una Madre, la madre de todos,  la madre de los hijos dispersos que ella reúne junto a la cruz de su Hijo.
 Maternidad del corazón, que se ensancha con la espada de dolor que la fecunda.

 Ultimo testamento de Jesús. He ahí a tu Madre.
Seguridad de una presencia materna en nuestra vida, en la de todos. Porque María es fiel a la palabra: He ahí a tu hijo.




ENTIERRO CRISTO


Años tras año nos reunimos en este acto, una tradición de hace muchisimos años en Siruela. Los cofrades escenifican el Entierro de Cristo en presencia de muchas personas de todas las edades.



El paso de la urna, con el cuerpo muerto de Cristo, es llevada a la Capilla de la Inmaculada



mientras el coro de hombres entonan el Miserere mei, Deus


Miserere mei, Deus: secundum magnam misericordiam tuam.
 Ten piedad de mí, oh Dios, por tu gran bondad
 De acuerdo con la multitud de tus piedades, elimina todas mis ofensas.
 Lavarme más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.

Házme de un corazón limpio, oh Dios, y renueva un espíritu recto dentro de mí.


No me alejes de tu presencia, y no tomes tu Espíritu Santo de mí.


Ya en la Capilla , es abierta la urna y el cuerpo de Cristo   



colocado sobre una mesa simulando la piedra donde fue depositado su Cuerpo


 Cristo yace en su sepultura.

El Amor entregado a la muerte por cada uno de nosotros.
El Amor fue vencido por las fuerzas del mal.


                        En un silencio  punzante la Madre portada por los cofrades se encamina hacia la Capilla donde su Hijo está enterrado.


y todos nosotros la seguimos con nuestras miradas.


Nadie nos ha convocado a este acto, todos hemos venido y nos hemos reunido  de forma voluntario,


hemos querido  estar cerca de Ella, para acompañarla en su dolor.


Y poco a poco se va girando, 




hasta quedar frente al Hijo Enterrado, su corazón roto pero....... firme y segura como una gran Madre. 


Y al verla a Ella y comprender su Amor  entendemos nuestra presencia aquí.
Año tras año venimos por ese Amor que sigue siendo algo que necesitamos en nuestra vida tanto como el aire que respira

 En este silencio del Vienes Santo tomamos conciencia de que Dios ha sido sepultado.



Madre necesitamos el Amor que nos devuelva la Esperanza y la Razón para vivir. Amor que es dirigido a todos.
 ¡Ayudanos Madre!





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