viernes, 16 de agosto de 2013

NOVENA A NUESTA SEÑORA DE ALTAGRACIA




PREPARATORIA

Oh Madre querida, Virgen dulcísima de Altagracia. Patrona nuestra! Míranos aquí, postrados en tu presencia, deseosos de ofrecerte en este novenario el testimonio de nuestro amor y correspondencia a los innumerables favores que de tus manos hemos recibido Tú eres nuestra Abogada, y como menesterosos venimos a encomendarte nuestras necesidades. Tú eres nuestra Maestra, y como discípulos venimos a aprender los ejemplos de tu santa vida. Eres nuestra Madre, y como hijos venimos a ofrendarte todo el amor de nuestro corazón. Recibe Madre querida, nuestras alabanzas y escucha atenta nuestras súplicas. Amen.

(Pida cada uno las gracias que desee obtener de la Santísima Virgen de Altagracia).

SUPLICAS

1ª ¡Oh Madre dulcísima de Altagracia, toda pura e Inmaculada desde tu Concepción!, te suplicamos bendigas bondadosa a nuestros hijos, conservando la inocencia de nuestros niños y aumentando el amor a la pureza de nuestra juventud. Ave María……

2ª. ¡Oh Madre dulcísima de Altagracia, modelo admirable de madres y esposas cristianas en la humilde casita de Nazaret, te suplicamos bendigas nuestros hogares, haciendo florecer en ellos la santidad del matrimonio. Ave María……

3ª ¡Oh Madre dulcísima de Altagracia, que tuviste la dicha de recibir en tus brazos a tu Santísimo Hijo muerto por nosotros en la Cruz, te suplicamos nos socorras a todos en la hora de la muerte, para que muriendo con el nombre de Jesús en los labios y en el corazón, podamos volar a la gloria de vuestros brazos maternales. Ave María….

ORACIÓN FINAL



Virgen Santísima de Altagracia! De todo corazón te agradecemos las continuas bendiciones que sobre nosotros derramas. De tus manos y de tu corazón maternal recibimos cada día el sustento que nos da nuestro Padre del cielo. Tu eres nuestra defensora en los peligros, nuestro socorro en las necesidades y nuestra esperanza en los sacrificios de nuestra vida cristiana. Por tu Corazón Inmaculado queremos tributar a Dios un himno de acción de gracias por tantos beneficios dispensados. Te prometemos ¡Oh Madre! Gratitud y fidelidad. Tu reinarás siempre en nuestros hogares y en nuestro pueblo, donde todos te veneraremos como a Señora y Madre, haciendo florecer todas tus virtudes. Haznos dignos de llamarnos tus hijos, a fin de que sirviendo a Dios y a Ti en este mundo, alcancemos la más alta gracia que nos traes: una muerte cristiana que nos abra las puertas del cielo. Así sea.

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