viernes, 13 de mayo de 2016

TRECE DE MAYO 1917

En la Portugal rural del 1917 no es inusual el ver a los niños llevando a sus rebaños a pastorear.
 Esto es lo que los niños de la familia Marto y Santos, todos primos, hacían en estos días. Casi siempre eran Lucía Santos, Francisco Marto y su hermana Jacinta, los que con gusto tomaban esta responsabilidad agradecidos por el chance de estar al aire libre y de jugar mientras las ovejas pastoreaban en silencio.

 Ellos llevaban a pequeños grupos de ovejas a pastorear en parcelas pertenecientes a sus padres en diferentes partes de la sierra, el altiplano en el que se encontraba el pueblito de Fátima (donde la Iglesia parroquial se encontraba) y Aljustrel (donde vivían los niños). Dos miradores favoritos eran las colinas que miraban a Aljustrel, cerca de un campo llamado Loca do Cabeco (Lugar de la Cabeza) y la Cova da Iria (Enseñada de Irene) a un distancia de Fátima. En estos lugares ocurrieron las apariciones que cambiarían el curso de la vida de estos niños y de la historia del siglo 20.



VARIAS APARICIONES DEL ANGEL DE PORTUGAL

Un ángel que se identificó como el Ángel de la Paz se le apareció primero a los pastorcitos de Fátima, ellos fueron preparados por él antes de las apariciones que iban a ocurrir un año más tarde. En una de esas apariciones recibieron la Sagrada Comunión de manos del Ángel.


Los tres pastorcitos eran: Lucía do Santo -9años- y sus primos Francisco y Jacinta Marto de 8 y 6 años repectivamente.


El 13 de mayo de 1917, la Virgen María se apareció, por primera vez, a los tres pastorcitos, estas apariciones sucedieron todos los días 13 de cada mes hasta octubre.

Casi 8 meses pasaron desde la última aparición del Ángel. Lucía, Francisco y Jacinta continuaron a obrar lo que el ángel les había enseñado, orando y ofreciendo sacrificios al Señor. Lucía tenía ahora 10 años, Francisco nueve en Junio y Jacinta acababa de cumplir siete en marzo cuando el 13 de mayo de 1917, decidieron de llevar sus ovejas en unas colinas que pertenecían al padre de Lucía conocidas como Cova da Iria, o Ensenada de Irene.

Los pastorcitos de Fátima

Llevando a su rebaño fuera de Aljustrel en la mañana del 13 de mayo, la fiesta de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento,

Casa de Lucia

 los tres niños pasaron Fátima, donde se encontraban la parroquia y el cementerio, y procedieron más o menos un kilómetro hacia el norte a las pendientes de Cova. Aquí dejaron que sus ovejas pastorearan mientras ellos jugaban en la pradera que llevaba uno que otro árbol de roble.


Casa de Jacinta y Francisco

 Después de haber tomado su almuerzo alrededor del mediodía decidieron rezar el rosario, aunque de una manera un poco truncada, diciendo sólo las primeras palabras de cada oración. Al instante, ellos fueron sobresaltados por lo que después describieron como un "rayo en medio de un cielo azul". Pensando que una tormenta se acercaba se debatían si debían tomar las ovejas e irse a casa. Preparándose para hacerlo fueron nuevamente sorprendidos por una luz extraña. Comenzamos a ir cuesta abajo llevando a las ovejas hacia el camino.


 Cuando estabamos en la mitad de la cuesta, cerca de un árbol de roble (el gran árbol que hoy en día está rodeado de una reja de hierro), vimos otro rayo, y después de da unos cuantos pasos más vimos en un árbol de roble (uno más pequeño más abajo en la colina) a una señora vestida de blanco, que brillaba más fuerte que el sol, irradiando unos rallos de luz clara e intensa, como una copa de cristal llena de pura agua cuando el sol radiante pasa por ella. Nos detuvimos asombrados por la aparición. Estabamos tan cerca que quedamos en la luz que la rodeaba, o que ella irradiaba, casi a un metro y medio.


Nuestra Señora le pidió a los niños: que rezaran el Rosario, que hicieran sacrificio por los pecadores, que construyeran una iglesia en el sitio de las apariciones

y les anunció la muerte prematura de Francisco y Jacinta y tres secretos que la superviviente supo guardar muy bien.


El día 13 de octubre, última de las apariciones, los niños estaban acompañados por unas 70.000 personas y la Santísima Virgen se identificó como Nuestra Señora del Rosario y sucedió el gran milagro del sol.
                          En ese momento muchas personas se convirtieron y muchas recibieron curaciones.


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