Presentación de corderos en memoria de Santa Agnesa, virgen y mártir Capilla Urbana VIII, Palacio Apostólico a las 8:30, la tradición regresa con el Papa León XIV...
miércoles, 21 de enero de 2026
LOS CORDEROS DE SANTA INES
Presentación de corderos en memoria de Santa Agnesa, virgen y mártir Capilla Urbana VIII, Palacio Apostólico a las 8:30, la tradición regresa con el Papa León XIV...
SANTA INES
Su nombre aparece en el Canon Romano
Célebre y popular mártir de la Iglesia de Roma. Su nombre, Agnes, es la transcripción latina del adjetivo griego agne que significa pura, casta.
También podría derivar del latín agnus, cordero.
Sufrió el martirio siendo muy joven, quizá a los 13 años, y fue sepultada en la vía Nomentana, donde hoy se levanta la basílica de su nombre.
El papa San Dámaso (366-384) le dedicó, como a otros tantos mártires, un bello poema que se conserva aún en su mármol original, en la basílica de la vía Nomentana.
En el siglo V todos estos detalles de la vida de Inés que recogen las fuentes señaladas fueron fundidos y ampliados en una relación legendaria por un tal pseudo Ambrosio. No tenemos noticia alguna de su nacimiento ni de su familia, que debió de ser cristiana.
No tenemos noticia alguna de su nacimiento ni de su familia, que debió de ser cristiana.
Igualmente carecemos de noticias acerca de la fecha de su martirio, aunque la mayoría de los historiadores creen que fue una de las víctimas de la persecución de Diocleciano (304).
Otros afirman que murió en la persecución de Valeriano (258-260).
Sobre el motivo del martirio la leyenda habla de su voto de virginidad y de cómo el hijo del prefecto de Roma llegó a enamorarse de ella.
Al pretenderla éste en matrimonio, Inés le rechazó. Ante la negativa, el joven recurrió a su padre, que, en calidad de prefecto de la ciudad, averiguó que Inés era cristiana, por lo que fue llevada ante el tribunal.
No están de acuerdo las fuentes arriba señaladas en cuanto al género de martirio que sufrió, pues si para San Ambrosio y Prudencio murió decapitada, y para el autor del himno Agnes beatae virginis degollada, para San Dámaso, en cambio, murió quemada.
Hay que hacer notar que este papa se preocupaba de dar en sus epitafios la verdad histórica, que antes averiguaba con cuidado. Aunque las distintas narraciones difieren en los detalles, coinciden, sin embargo, en cuanto al hecho de su martirio, que hay que admitir históricamente como cierto, así como su proclamación como mártir de la virginidad.
El cuerpo de Inés fue sepultado en un campo de su propiedad: in praediolo suo, situado en la vía Nomentana.
Desde el s. VI la iconografía se fija representando una joven con un cordero, bien a los pies o en los brazos, símbolo de la pureza y alusivo a su nombre.
lunes, 19 de enero de 2026
SAN SEBASTIÁN, MÁRTIR
Sebastián, hijo de familia militar y noble, era oriundo de Narbona,Francia,en el año 256, pero se había educado en Milán.
Llegó a ser capitán de la primera corte de la guardia pretoriana. Era respetado por todos y apreciado por el emperador, que desconocía su cualidad de cristiano.
Cumplía con la disciplina militar, pero no participaba en los sacrificios idolátricos. Además, como buen cristiano, ejercitaba el apostolado entre sus compañeros, visitaba y alentaba a los cristianos encarcelados por causa de Cristo.

Esta situación no podía durar mucho, y fue denunciado al emperador Maximino quien lo obligó a escoger entre ser su soldado o seguir a Jesucristo.
El santo escogió la milicia de Cristo; desairado el Emperador, lo amenazó de muerte, pero San Sebastián, convertido en soldado de Cristo por la confirmación, se mantuvo firme en su fe. Enfurecido Maximino, lo condenó a morir asaeteado: los soldados del emperador lo llevaron al estadio, lo desnudaron, lo ataron a un poste y lanzaron sobre él una lluvia de saetas, dándolo por muerto.

Sin embargo, sus amigos que estaban al acecho, se acercaron, y al verlo todavía con vida, lo llevaron a casa de una noble cristiana romana, llamada Irene, que lo mantuvo escondido en su casa y le curó las heridas hasta que quedó restablecido.

Sus amigos le aconsejaron que se ausentara de Roma, pero el santo se negó rotundamente pues su corazón ardoroso del amor de Cristo, impedía que él no continuase anunciando a su Señor.
Se presentó con valentía ante el Emperador, desconcertado porque lo daba por muerto, y el santo le reprochó con energía su conducta por perseguir a los cristianos. Maximino mandó que lo azotaran hasta morir, y los soldados cumplieron esta vez sin errores la misión y tiraron su cuerpo en un lodazal.Murió en el año 288.
Los cristianos lo recogieron y lo enterraron en la Vía Apia, en la célebre catacumba que lleva el nombre de San Sebastián.
Muy pronto se le rinde culto. San Gregorio Magno lo consideró como el tercer patrono de Roma después de los Santos Pedro y Pablo, siendo muy celebrado en todo Occidente el día 20 de enero, aunque en Oriente se le conmemora el día 18 de diciembre.
El centro principal de su culto en Roma estaba localizado en las catacumbas de la Via Appia, pues allí lo recuerda la “Depositio martyrum” de la que antes hice mención. Y esto es confirmado por el “Liber pontificalis” y por los itinerarios romanos.
Allí, en la Via Appia, en el siglo IV se construye la basílica “in memoria apostolorum”, Basílica que cambia de nombre en el siglo IX, llamándose de San Sebastián
El Papa Eugenio II, el día 9 de diciembre del 826 le envía reliquias a San Medardo de Soissons; Gregorio IV, que le sucedió como Papa, puso su cabeza en el oratorio de San Gregorio en el Vaticano.
Este relicario del cráneo de San Sebastián, lo llevó más tarde el Papa San León IV a la iglesia romana de los Cuatro Santos Coronados, donde actualmente es venerado.
En el Vaticano existieron otras reliquias del santo, pero en el año 1218, el Papa Honorio III se las dio a los cistercienses, que eran los custodios de la Basílica romana de San Sebastián y allí están.
Capilla de San Sebastian en la Basílica de San Pedro del Vaticano.

Y desde la beatificación de Juan Pablo II esta capilla alberga el sepulcro del nuevo Beato
sábado, 17 de enero de 2026
LA PUETA SANTA DE SAN PEDRO CERRADA
Una semana después de haber sido cerrada solemnemente por el papa León XIV, este martes 13 de enero, en horas de la mañana, se llevó a cabo el tapiado de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, gesto que marca el cierre definitivo del tiempo jubilar.
El Cardenal Mauro Gambetti presidió esta tarde el rito que concluye el sellado de las cuatro Puertas Santas de las Basílicas papales de Roma. En el interior del muro se colocó el tradicional cofre de bronce que guarda las memorias del Año Santo.
Hoy la Iglesia ha sellado con solemnidad la Porta Santa de la Basílica Papal de Santa María la Mayor en Roma. El rito tuvo lugar ayer por la tarde en forma privada, presidido por el cardenal arcipreste Rolandas Makrickas, junto al maestro de celebraciones litúrgicas monseñor Diego Giovanni Ravelli, marcando el cierre de este símbolo jubilar hasta el próximo Año Santo.
Con el último ladrillo colocado y la bendición final, la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro quedó oficialmente sellada.
Tras la intensa espiritualidad del Jubileo Ordinario de 2025, la ceremonia se llevó a cabo este viernes 16 de enero de 2026 de manera privada, resguardando el acceso sagrado hasta el próximo Año Santo.
El rito comenzó con una breve oración en la que el purpurado recordó a la multitud de peregrinos que, a lo largo del año, cruzaron el umbral de la Puerta Santa. El Cardenal Gambetti pidió especialmente que todos ellos permanezcan firmes en la fe y en comunión con el Sucesor de Pedro.
El sellado técnico estuvo a cargo de los "sampietrini" de la Fábrica de San Pedro, quienes construyeron un muro interior compuesto por aproximadamente 3,200 ladrillos. Más allá de su función estructural, este muro sirve como un verdadero receptáculo de la memoria histórica de este período de la Iglesia.
El momento central del rito fue la inserción del cofre de bronce dentro del muro. Este cofre, creado especialmente para la ocasión, lleva grabados los escudos de los dos pontífices que marcaron este tiempo: el del Papa Francisco, quien abrió el Jubileo 2025 el 24 de diciembre de 2024, y el del Papa León XIV, que lo clausuró el 6 de enero de 2026.
En su interior se depositaron objetos que documentan este período histórico. Destaca un contenedor metálico que resguarda el pergamino oficial con el acta de apertura y cierre de la Puerta Santa, así como la llave que accionó el mecanismo del umbral sagrado. También se incluyó una selección numismática: dos medallas del primer año del pontificado de León XIV, una del último año de Francisco y otras piezas conmemorativas de la década que transcurrió entre el Jubileo de la Misericordia de 2016 y el actual de 2025, además de una medalla de la Sede Vacante de 2025.
Una vez completada con estos testimonios, el cofre fue introducido en un contenedor de plomo, que fue soldado y sellado para garantizar su conservación.
Para iniciar la fase final del amurallamiento, el Cardenal Arcipreste y el Maestro de Ceremonias colocaron simbólicamente los dos primeros ladrillos del cierre. El rito, marcado por la sobriedad y el recogimiento, concluyó con el rezo del Padre Nuestro y la bendición, dejando la Puerta Santa de San Pedro custodiada por el silencio hasta que la Iglesia convoque un nuevo Jubileo.
https://youtu.be/FySZP8noVUc?si=RnVhrzzr_Vp0Bs7v
La Porta Santa, ubicada dentro de esta majestuosa basílica dedicada a la Virgen María —que guarda tesoros artísticos y la famosa imagen de Salus Populi Romani— fue sellada con un muro de ladrillos en cuyo interior se colocó una caja de bronce con documentos oficiales, la llave de la puerta y medallas pontificias desde 2016 hasta hoy. Este gesto litúrgico clausura simbólicamente el Jubileo de la Esperanza 2025, iniciado por el Papa Francisco, y prepara el camino para continuar la tradición jubilar en la vida de la Iglesia.
Según la tradición, la Puerta Santa permanecerá sellada hasta el próximo Jubileo Ordinario del año 2050, salvo que el Santo Padre disponga su reapertura anticipada en 2033, con motivo de un posible Jubileo Extraordinario por los dos mil años de la Resurrección de Jesucristo.
Un signo cargado de simbolismo, que recuerda que el tiempo de la gracia jubilar se cierra, pero la misericordia de Dios permanece siempre abierta en la vida de la Iglesia.
Algunas imágenes del rito de la colocación de ladrillos de la Puerta Santa de la Basílica de Santa María la Mayor (13 de enero de 2026)
viernes, 16 de enero de 2026
SAN ANTONIO ABAD, SAN ANTON, EREMITA, SAN A
Llamado el Ermitaño y es unos de los fundadores de la vida monástica.
El relato de su vida, transmitido principalmente por la obra de san Atanasio, presenta la figura de un hombre que crece en santidad y lo convierte en modelo de piedad cristiana. También figura en el Calendario de Santos Luterano
El relato de su vida tiene elementos históricos y otros de carácter legendario; se sabe que abandonó sus bienes para llevar una existencia de ermitaño y que atendía a varias comunidades monacales en Egipto, permaneciendo eremita. Se dice que alcanzó los 105 años de edad
Antonio Abad nació en el pueblo de Comas, cerca de Heracleópolis Magna, en el Bajo Egipto, labrador hacendado.
San Antonio Abad. Oleo sobre lienzo. Fray Juan Bautista Maíno, 1612. Museo del Prado
Se cuenta que alrededor de los veinte años de edad vendió todas sus posesiones, entregó el dinero a los pobres y se retiró a vivir a una comunidad local haciendo vida ascética, durmiendo en una cueva sepulcral.

Luego pasó muchos años ayudando a otros ermitaños a encaminar su vida espiritual en el desierto. Más tarde se fue internando mucho más en él, para vivir en absoluta soledad.
De acuerdo con los relatos de san Atanasio y de san Jerónimo, popularizados en La leyenda dorada del dominico genovés Santiago de la Vorágine en el siglo XIII, Antonio fue reiteradamente tentado por el demonio en el desierto.
La tentación de san Antonio se volvió un tema favorito de la iconografía cristiana, representado por numerosos pintores de importancia.
Su fama de hombre santo y austero atrajo a numerosos discípulos, a los que organizó en un grupo de ermitaños junto a Pispir y otro en Arsínoe. Por ello, se le considera el fundador de la tradición monacal cristiana.

Sin embargo, y pese al atractivo que su carisma ejercía, nunca optó por la vida en comunidad y se retiró al monte Colzim, cerca del Mar Rojo, en absoluta soledad.
Abandonó su retiro en 311 para visitar Alejandría y predicar contra el arrianismo.
San Jerónimo, en su vida de Pablo el ermitaño, un famoso decano de los anacoretas de Tebaida, cuenta que Antonio fue a visitarlo en su edad madura y lo dirigió en la vida monástica; el cuervo que, según la tradición, alimentaba diariamente a Pablo entregándole una hogaza de pan, dio la bienvenida a Antonio suministrando dos hogazas.
A la muerte de Pablo, Antonio lo enterró con la ayuda de dos leones y otros animales; de ahí su patronato sobre los sepultureros y los animales. Se cuenta también que en una ocasión se le acercó una jabalina con sus jabatos (que estaban ciegos), en actitud de súplica. Antonio curó la ceguera de los animales y desde entonces la madre no se separó de él y le defendió de cualquier alimaña que se acercara.
Se afirma que Antonio vivió hasta los 105 años, y que dio orden de que sus restos reposasen a su muerte en una tumba anónima. Sin embargo, alrededor de 561 sus reliquias fueron llevadas a Alejandría, donde fueron veneradas hasta alrededor del siglo XII, cuando fueron trasladadas a Constantinopla.

PRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
SÁBADO
“ Sígueme ”
san Marcos 2,13-17
Un día más en la vida de Mateo: sentado al mostrador de los impuestos, contando las monedillas, pendiente de sacar algún provecho en sus negocios y cuidando escrupulosamente sus intereses.
En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba.
Pero no es un día cualquiera, este es el día de gracia, el día de salvación; es el día del paso de Jesús por su vida.
Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice: «Sígueme».
Jesús lo miró con amor. Desde ese momento todo ya es posible. Hasta es posible convertir a un “corrupto” en “apóstol”. Mateo, agradecido, quiere celebrar este acontecimiento y le invita a comer en su casa.
Se levantó y lo siguió. Sucedió que, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que lo seguían.
Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos: «¿Por qué come con publicanos y pecadores?»
Mateo ya no buscará sus propios intereses sino los intereses del Reino; ya no contará monedas ni escribirá los impuestos y deudas de su pueblo sino que proclamará la Buena Noticia del Dios-con-nosotros.
La vocación no sólo se acepta sino que se agradece y se celebra.
Jesús lo oyó y les dijo: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos.
Los de mirada corta, aquellos que creen que son más importantes las leyes que el amor, se escandalizan. A Jesús le importan poco los escándalos de los fariseos
A Jesús le interesa recalcar que, cuando se obra con amor, se cumplen todas las leyes y, sin amor, no se puede cumplir ninguna ley cristiana.
No he ven do a llamar a justos, sino a pecadores».
¿Una mirada, tan solo una palabra del Señor puede hacer tanto en nosotros?
VIERNES
“ Levántate, coge la camilla y echa a andar ”
san Marcos 2,1-12
Cuando a los pocos días entró Jesús en Cafarnaún, se supo que estaba en casa.
Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra.
La persona de Jesús es muy atrayente. Impresionan las palabras del Evangelio: “Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio” Por supuesto que fascinaba su figura, el mirar de sus ojos, el encanto de su voz, pero, ante todo, “sus palabras”.
Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico.
Son como flechas de amor. Los milagros de Jesús son importantes no sólo por lo que son en sí, sino especialmente por lo que “significan”. Detrás de cada milagro hay un “corazón compasivo” lleno de ternura. Lo más importante del milagro del paralítico no es la curación externa sino la interior.
Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados».
Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: «¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo uno, Dios?».
Lo más importante del milagro del paralítico no es la curación externa sino la interior. El milagro que es algo visible, sirve para profundizar en el milagro invisible del corazón. Jesús no sólo cura la parálisis del cuerpo sino la interior, la parálisis del pecado, raíz de todos los males.
Jesús se dio cuenta enseguida de lo que pensaban y les dijo: «¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados” o decir: “Levántate, coge la camilla y echa a andar”?
Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados -dice al paralítico-: “Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”».
Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos.
Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto una cosa igual».
A veces nos quejamos de que ahora no hay milagros. En el mundo de la ciencia, de la tecnología, tal vez no se vean cosas maravillosas, pero en el mundo de la gracia en el que nos movemos los cristianos, lo que sucede en el corazón de cada uno de nosotros, sólo Dios y nosotros lo sabemos.
La frase clave es “VIENDO Jesús la fe que tenían”. De nada nos sirve creer en Dios si esa creencia no se convierte en un acto que demuestre lo que creemos (Cfr. Sir 38,1). Si nos limitamos a “creer” y nos cruzamos de brazos, nunca veremos manifestarse la gloria de Dios
Señor que mi fe se “vea”, de manera que todo el que se acerque a mí, vea la manifestación de tu poder y crea.
JUEVES
“ Quiero, queda limpio ”
La lepra era una enfermedad espeluznante en aquel tiempo en que no había posibilidad de cuidarla, y además todos creían que era muy contagiosa.
san Marcos 1,40-45
En aquel tiempo, se acerca a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme».
Bonito inicio de su petición: “si quieres…”.
Temerariamente el leproso se acerca a Jesús desafiando las normas legales. Y, ya que no podía acercarse al templo, se arrodilla delante de Jesús para dirigirle una súplica.
No le pide que le cure de la lepra, sino que lo “limpie”, que le levante la impureza ante Dios. Sabe que Jesús puede liberarlo de este estado desgraciado que le obliga a vivir apartado de los hombres y, supuestamente, también de Dios.
Compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo: «Quiero: queda limpio».
Jesús se compadece. Tiene el leproso tan cerca, que Jesús se emociona: se hace cargo de su situación y al mismo tiempo se indigna por cómo es tratado por la sociedad, y por la idea de Dios a la que se había llegado. Dios no es así.
Su Padre no excluye a nadie de su compañía, ni está esperando una fechoría de los hombres para castigarlos con la lepra o con cualquier otra desgracia. Jesús se conmueve hasta las entrañas
La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio.
Y le sale a flor de piel esta mezcla de ternura y de indignación. Por eso, no tiene inconveniente en tocar sus llagas, aquella piel menospreciada por los “puros”. Extender la mano y tocarlo es uno de los signos que Jesús practica para transmitir consuelo y calor humano.
Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».
La carne del leproso se vuelve sana. Pero Jesús, no sólo lo ha curado, sino que ha reintegrado al leproso en su círculo social.
Pero cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a él de todas partes.
Algunas lecciones podemos sacar nosotros cristianos de 2021 de esta curación del leproso.
La segunda, como tenemos experiencia de que Jesús nos ha curado y no ha introducido en el camino que lleva a la vida… queremos proclamar a los cuatro vientos, como el leproso, que Jesús es el que nos ha curado, es nuestro salvador, el que nos ha dado vida.
MIERCOLES
“ Todo el mundo te busca ”
según san Marcos 1, 29-39
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella.
Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.
Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta.
Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.
Lo vemos en el evangelio de hoy. Cura a todos los enfermos que acuden a él de todas sus dolencias. El texto hace hincapié en que expulsaba los demonios de aquellos que sufrían su posesión. El demonio es el símbolo del mal, el que lleva y anima a hacer el mal. Es decir, lo más contrario a Jesús.
Se levantó de madrugada, cuando todavía era muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca».
Como dato sobresaliente, vemos cómo Jesús en medio de su actividad sabe reservar un tiempo para orar, para dirigirse a su Padre Dios.
Él les responde: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido». Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.
Los seguidores de Jesús debemos imitarle en los tres puntos que nos indica este pasaje evangélico. Debemos hacer el bien a todas las personas con las que nos encontremos y no solo a los enfermos. Debemos encontrar tiempo para relacionarnos y hablar con nuestro Dios. Debemos predicar con nuestra vida y si podemos con nuestra palabra la buena noticia que nos ha traído, la que es capaz de alegrar y dar sentido a nuestra vida.
MARTES
“ Este enseñar con autoridad es nuevo ”
san Marcos 1,21-28
Es el primer relato del ministerio de Jesús. Es una jornada en Cafarnaún (1,21-34). Es un día de shabbát en el pueblo. Hay detodo: enseñanza, expulsión de demonios, curación de enfermos y multitudes que se agolpan en torno a Jesús. Hay amigos y gente des-conocida; sinagoga y casa familiar; en público y en privad
En la ciudad de Cafarnaún, el sábado entra Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas.
Toma la palabra. En este momento, Jesús inaugura su importante ministerio de enseñanza.El verbo “enseñar” aparece en el evangelio de Marcos 17 veces 19. Esto significa que el evangelista se empeña en presentar a Jesús como un“Maestro” cualificado
Desde el principio de su ministerio público hasta el final, Jesús sededicará a enseñar, será “maestro”, rabbí,
Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar: «¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno?
Al mismo tiempo que con palabras, empieza su predicación también con obras de poder, sus milagros.
En tiempos de Jesús, el mundo popular atribuía numerosas enfermedades congénitas, mentales, corporales, vicios y pecados a la influencia nefasta de los demonios, llamados “espíritus impuros
¿Has venido a acabar con nosotros?
Sé quién eres: el Santo de Dios». Jesús lo increpó: «¡Cállate y sal de él!».
El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto?
Si Jesús proclama que “el Reinado de Dios ha llegado.
Marcos no dice cuál era la enfermedad del paciente; sólo subraya el estado de opresión en el que se encontraba y el poder soberano que ejerció Jesús sobre los demonios.
En este pasaje vemos como libera a un pobre hombre del mal espíritu que le atormentaba, ante el asombro de todos. Aquí el Evangelio nos presenta al Jesús que enseña y al Jesús que cura.
Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».
Este poder le viene también –como en el caso de su sabiduría– del Espíritu recibido en su bautismo y lo hace más fuerte que Juan el Bautista
Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.
Y lo mismo podemos, y debemos, aplicar en nuestras vidas; no podemos limitarnos a dar "buenos consejos" al hermano que sufre, también es nuestro deber ayudarle en lo que podamos, darle nuestra mano.
Que hoy y siempre, nuestras palabras y acciones sean signo de nuestro compromiso por la vida y la dignidad de las personas.
LUNES
“ Convertíos y creed en el Evangelio ”
La primera palabra de Jesús en este lunes primero del tiempo ordinario te invita a cambiar de vida. Eso es la conversión. El reino de Dios está llegando: un reino diferente al de los hombres, al de las cosas a las que nos atamos, al de las ideas a que nos aferramos, es un reino de gracia y de perdón, por eso la primera muestra de que está entre nosotros, de que está llegando, de que está instalado en el corazón es la conversión.
según san Marcos 1, 14-20
Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».
El Señor desea nuestro bien, desde allí nos ofrece la invitación a cambiar, nos llama a la conversión, porque nos ama, el Señor quiere lo mejor para cada uno de nosotros. Nos recuerda que “Está cerca el Reino de Dios”.
Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores.
Jesús les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Con la invitación realizada a los discípulos: Simón, Andrés, Santiago y Juan. Nos recuerda que ser discípulo suyo, es hacer nuestra la invitación que les hizo a ellos: “Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”.
Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.
Aquellos discípulos responden a la llamada, «al momento» (v. 18), abandonando no sólo lo que estaban haciendo, sino todas las cosas (cfr 10,28).
San Marcos coloca la llamada a seguirle como primera acción del ministerio de Jesús para señalar la colaboración de los discípulos en la proclamación del Reino y para subrayar que la obra de los Apóstoles, tras la resurrección de Jesús, será la continuación de la obra de Cristo.
El evangelio sigue siendo actual: Dios pasa junto a nosotros y nos llama. Si no se le responde, Él puede seguir su camino y nosotros perderlo de vista y de nuestra vida. Sin duda, Jesús conocía a estos discípulos desde tiempo atrás (cfr Jn 1,40-46).














