viernes, 21 de marzo de 2025
ESTE ES EL HEREDERO, LO MATAMOS
vangelio según san Mateo 21, 33-43, 45-46
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: “Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos.
La parábola evangélica de hoy es la de los viñadores homicidas es todo un compendio de la historia de la salvación humana. Se trata de una invitación del Señor a dar frutos según Dios, puesto que se nos ha confiado la viña, el Reino.
Así como a los viñadores les fue enviado el hijo del dueño del viñedo, Dios Padre nos envía a cada uno a su Hijo. Y yo, ¿qué hago con Jesús? ¿Qué lugar le doy en mi vida? ¿He llegado alguna vez a echarlo de la viña de mi corazón? ¿Cómo estoy correspondiendo al amor de Dios?
San Agustín comenta que «Dios nos cultiva como un campo para hacernos mejores». Dios tiene un proyecto para sus amigos, pero por desgracia la respuesta del hombre a menudo se orienta a la infidelidad, que se traduce en rechazo. El orgullo y el egoísmo impiden reconocer y acoger incluso el don más valioso de Dios: su Hijo unigénito.
Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿Qué hará con aquellos labradores?». Le contestan: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».
Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: “La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos. Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque intentaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.
El Padre nos envía a su Hijo con gran amor, esperando que le respetemos, que acojamos sus enseñanzas, que obedezcamos su voz.
jueves, 20 de marzo de 2025
ESCUCHAR A MOISES Y A LOS PROFETAS
evangelio según san Lucas 16, 19-31
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.
Que los pobres, sí los pobres, son los favoritos de Dios se deja ver en esta parábola del rico epulón y Lázaro.
Del rico lo desconocemos todo: no sabemos cómo llegó a amasar su fortuna, desconocemos todos los detalles de su existencia incluido su nombre: epulón es un adjetivo que hace referencia a su gusto por los banquetes y la comida opípara. Sin embargo,
Jesús se detiene en presentarnos a Lázaro con detalle: dónde malvivía, la escasez de alimento a diario y las llagas purulentas para las que sólo encontraba el consuelo de los lengüetazos de los perros. No puede haber más detalles en su descripción, pero sobre todo, nos acercamos a su vida a través del nombre: Lázaro. El nombre propio hebreo, que viene a significar el que recibe ayuda de Dios, se
Esta parábola inquieta a mi corazón. Veo en el rico Epulón la actitud de la despreocupación que lo encierra en si mismos, en sus bienes y seguridades, y aunque no es malo con el pobre, sus riquezas le impide verlo. Y veo, a los pobres, que lamentablemente forman parte del paisaje de nuestras calles sin realmente verlo. Desde hace mucho tiempo, hemos capitulado ante la fatalidad del mundo. ¿Y cómo reconocerse culpable cuando ya nadie llega a sentirse responsable? Cada cual se encierra en su actitud de reserva, aislado, protegido, cegado...
todos tenemos muy cerca de nosotros a un Lázaro que puede necesitar de nuestra intervención: familias humildes que pasan apuros, gente sin trabajo, enfermos, ancianos abandonados, personas con algunas adiciones que los mantienen esclavos –alcohol, drogas, juego-, marginados que necesitan una mano amiga. Si les cerramos nuestro corazón,
miércoles, 19 de marzo de 2025
PENSAMIENTO A SAN JOSE
Enséñanos, José, cómo se es "no protagonista", cómo se avanza sin pisotear, cómo se colabora sin imponerse, cómo se ama sin reclamar. cómo se obedece sin rechistar cómo ser eslabón entre el presente y el futuro cómo luchar frente a tanta desesperanza cómo sentirse eternamente joven.
Amen
19 DE MARZO: SAN JOSÉ

SAN JOSÉ
nació probablemente en Belén, la ciudad de David, del que era descendiente, aunque al inicio de la historia de los Evangelios San José vivía en Nazaret.
San José desempeñó un papel esencial en el plan reconciliador de Dios, al encomendársele el privilegio y la gran responsabilidad de ser el padre adoptivo del Niño Jesús y el custodio de la Sagrada Familia. Es el santo más próximo a la Virgen María y a Jesús.
De acuerdo con los Evangelios de San Marcos y de San Mateo, que son las escasas fuentes que lo mencionan, San José ejercía el oficio de carpintero, y así es como ha pasado a la tradición.

Cuando se realizó un censo de población en la antigua Palestina, José acudió a Belén con su esposa María, que estaba encinta. Ahí nace el Niño Jesús, y ahí recibe San José, como cabeza de la familia, a los humildes pastores y a los magnánimos reyes magos.
La persecución desatada por el rey Herodes obliga a la Sagrada Familia a huir a Egipto. En todo momento, los testimonios nos muestran a San José siempre a la altura de la sagrada misión que Dios le asignó.

Se ignora la fecha de su muerte (tradicionalmente, se acepta que murió cuando Jesucristo tenía más de 12 años), pero no está presente en el relato evangélico de la predicación de Jesús, por lo que se presume que murió antes de que ésta tuviera lugar.
Pío IX lo declaró Patrono Universal de la Iglesia en 1870, y Juan XXIII incluyó su nombre en la celebración de la misa. San José es el santo patrono de los carpinteros y de los padres de familia.

FELICIDADES A TODOS LOS JOSÉ, JOSEFA
lunes, 17 de marzo de 2025
SER MISERICORDIOSOS CON VUESTRO PADRE
evangelio según san Lucas (6,36-38)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».
El Evangelio de hoy concluye con una máxima: “La medida que uséis, la usaran con vosotros”. Para el creyente nuestra medida siempre la encontramos en Cristo, con lo cual, siempre andamos faltos de amor, la llamada es más fuerte, no podemos conformarnos con menos, nuestro mirarnos en Él nos debería de servir para sacar lo mejor de nosotros mismos.
El pasaje de hoy me invita a la compasión y misericordia para con el prójimo que por alguna circunstancia me ofenda. La compasión de Dios, nos tiene que impulsar a vivir la misericordia para con los otros. Y es que una ofensa no se resuelve con otra.
La única y verdadera solución es la caridad. Jesucristo nos enseño con su misma vida “que nadie ama más que aquel que da la vida” y su vida fue una entrega por amor. Enseñándonos así el camino del amor y siendo ejemplo de cómo se ama; allí está la medida, ese es nuestro parámetro. Contemplemos el proceder del Señor. El Evangelio nos pide a gritos una conversión; de lo contrario es imposible cumplir la consigna del Señor: no juzguéis, dad, perdonad. Si experimentamos ese perdón de Dios, podemos comenzar a perdonar con el amor con que hemos sido perdonados por el Señor. El Señor nos invita a responder con amor ante la ofensa. Si hay amor por el prójimo, entonces estamos cerca de Dios y Él vive en nosotros.
Si queremos que Dios sea indulgente con nosotros, tenemos que adoptar esa misma medida a la hora de juzgar a los demás. De esa manera nos estaremos convirtiendo en agentes de la reconciliación que Jesús ha venido a traernos a todos, y, aunque seguiremos sin superar inmediatamente todas nuestras limitaciones, si estaremos atrayendo hacia nosotros esa misericordia generosa y abundante de Dios, que es la que realmente (y no nuestros esfuerzos morales) nos cura, nos salva, nos acerca a la perfección del amor.
domingo, 16 de marzo de 2025
TRANSFIGURACION, PENSAMIENTO
Nos gusta volver al Tabor. Allí, por un instante te descalzas, bajas la guardia, alzas la copa y brindas por el amor, la amistad, el Dios evidente Allí te gusta quién eres, la música acuna, el espejo te devuelve una alegría serena y estás en casa. ¿Por qué abandonar este oasis?
J Mª RGUEZ OLAIZOLA
ORACION DE LA MAÑANA DE CUARESMA 1º y 2º DOMINGO
Los cristianos tenemos la posibilidad de servir, amar al Señor en el necesitado, recordemos las palabras de Ntro. Señor: “a mi me lo hicisteis”. ¿Cuándo fue Señor? Cuando a uno de estos pequeños le hicisteis algo a mí me lo hicisteis.
DOMINGO I DE CUARESA
Al atardecer de la vida te examinarán del amor.
El Señor quiere que si le amamos a El amemos también a nuestros hermanos. Hoy su Evangelio nos enseña que si nuestra fe es verdadera entonces se transforma en caridad y El reinará en nuestros corazones si de verdad amamos a nuestros hermanos.
M
Hoy, Señor, quiero acabar mi oración dándote inmensas gracias por habernos enseñado a orar. Gracias porque nos has dado, como un inmenso regalo, tu propia oración. Te pido que yo rece esta maravillosa oración sin prisas, sin rutina, sabiendo y saboreando cada una de las palabras y que, de vez en cuando, me pase como a Santa Teresa que no podía pasar de la primera palabra.
X
Señor, aquí me tienes de nuevo a tus pies para estar un rato contigo. Me gustaría profundizar en este día en el gran signo de Jonás que, después de estar tres días y tres noches en el vientre de un cetáceo, en lo profundo del mar, saltó a la playa de la vida
J
MIERCOLES DE CENIZA
"Arrepiéntete y cree en el Evangelio
sábado, 15 de marzo de 2025
AMAR A LOS ENEMIGOS
santo Evangelio según san Mateo (5,43-48)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen.
El Evangelio de hoy nos hace una llamada a amar incluso a los enemigos. Nos encontramos en la Cuaresma, tiempo propicio para crecer en el amor. ¡Que difícil! amar a quien no te quiere.
Sin embargo tenemos el testimonio de tantos santos, con su vida ellos nos lo hacen creíble y podemos ver que se puede, pero decimos, claro ellos son santos, como si fueran de otra madera y solo para unos pocos, incluso así, sabemos que es un don que tenemos que pedirle al Señor-.
Una vez más, Jesús llega más lejos que los escribas. Jesús exige algo más que renunciar a la venganza ante el que nos hace mal, pide que el mal sea vencido por el bien.
Con esto Jesús despliega un futuro seguro, pues el hombre que se encierra en el odio desea la eliminación de su enemigo, pero si se conmueve ante la bondad que se le testimonia, renunciará quizás al mal y se volverá él mismo bueno.
El amor esta llamado a crecer sin limites, nos recuerda S. Pablo en el bello himno de la caridad. En ese crecer sin limites lleva a dar un paso y vence el mal a fuerza de bien, a aquel que te desea mal logra ganártelo, intenta que quien actúa como enemigo pueda pasar a ser amigo. Digo más, no te conformes con amigo, es tu hermano, aunque él no lo sepa.
El amor es capaz de generar vida donde solo se siembra muerte, es el milagro del amor.
El bien habrá vencido al mal y el perdón abre así un espacio de libertad, una lógica distinta de la del mal.
Cuando Jesús nos invita a ser perfecto como su Padre, esa perfección se concreta en el perdón, que es el don por excelencia. Perdonar es recrear, liberar, creer en el otro, abrirle la posibilidad de una nueva vida. Nada es menos cierto: todos nuestros enemigos serán nuestros amigos en la medida de nuestro perdón.
Así actúa Dios y ojalá que así actuemos nosotros. Cuando el amor es totalmente desarmado se convierte en lo que verdaderamente desarma. Perdona y haz lo que quieras.
Poniendo siempre nuestra mirada en el amor que Dios nos tiene. “hace salir el sol sobre los buenos y malos”. Imitando la bondad de Dios, pidiéndole que sea su amor el que nos ayude a nosotros a amar como somos amados. “Si amáis a los que os aman, ¿Qué mérito tenéis?. Estamos llamados a amar como nos ama el Señor. Hasta dar la vida y perdonando.
ROGAD POR LOS QUE OS PERSIGIEN
del Evangelio. Mateo 5, 43-48
Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan,
Dentro del Sermón de la Montaña donde Jesús nos habla de unas exigencias terribles, humanamente imposibles de cumplir, el evangelio de hoy nos propone algo “más difícil todavía” Se nos pide el amor a los enemigos.
No hay entre las religiones del mundo ninguna que exija esto. ¿Por qué lo hace Jesús?
En el evangelio de Mateo el discípulo siempre está delante de un Padre maravilloso que está al tanto de todo. Este Padre bueno envía el sol “para buenos y malos”. No hace distinciones. El Padre ama a todos y no puede dejar de amarlos.
El sol ilumina, calienta, embellece lo mismo las casas de los buenos como las de los malos. Y manda la lluvia lo mismo sobre el campo del labrador que mientras siembra entona una jota a la Virgen del Pilar que sobre ese labrador que esparce su semilla entre blasfemias.
A ese Padre hay que imitar. ¿Cuál es la recompensa? Ser hijos de tal Padre. Llevar marcadas las huellas del Padre en nuestros rostros, más aún, participar en lo íntimo de nuestro ser del mismo A.D.N que el Padre.
Cuando yo llego a perdonar al enemigo, en lo profundo del corazón se ha obrado un verdadero milagro. Yo, por mí mismo, no puedo. Hay dentro de mí un Dios maravilloso que me ama y hace en mí verdaderos prodigios. ¿Aún quiero mayor recompensa?
Señor, hoy te necesito más que nunca. Lo que me dices en el evangelio de hoy es para mí “un duro hueso de roer”. Me pides no sólo que perdone a mis enemigos, sino que los ame y rece por ellos. ¿No es esto algo antinatural? Yo sé que, por mis propias fuerzas, no puedo cumplirlo. Te pido que me ayudes, que me des tu gracia, que me eches una mano o mejor, las dos. Sé que sin Ti no puedo hacer nada.
AMAR AL PROJIMO
Evangelio según san Mateo (5,43-48)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen.
Son mandatos divinos que nos invitan a ser perfectos
viernes, 14 de marzo de 2025
DOMINGO I DE CUARESMA
SÁBADO
“ Amad… así seréis hijos de vuestro Padre ”
según san Mateo 5, 43-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”.
Se nos pide el amor a los enemigos. No hay entre las religiones del mundo ninguna que exija esto. ¿Por qué lo hace Jesús?
En el evangelio de Mateo el discípulo siempre está delante de un Padre maravilloso que está al tanto de todo. Este Padre bueno envía el sol “para buenos y malos”. No hace distinciones. El Padre ama a todos y no puede dejar de amarlos. El sol ilumina, calienta, embellece lo mismo las casas de los buenos como las de los malos.
Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis?
A ese Padre hay que imitar. ¿Cuál es la recompensa? Ser hijos de tal Padre. Llevar marcadas las huellas del Padre en nuestros rostros, más aún, participar en lo íntimo de nuestro ser del mismo A.D.N que el Padre.
¿No hacen lo mismo también los publicanos?
Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario?
Cuando yo llego a perdonar al enemigo, en lo profundo del corazón se ha obrado un verdadero milagro. Yo, por mí mismo, no puedo. Hay dentro de mí un Dios maravilloso que me ama y hace en mí verdaderos prodigios. ¿Aún quiero mayor recompensa?
¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».
Señor, hoy te necesito más que nunca. Lo que me dices en el evangelio de hoy es para mí “un duro hueso de roer”. Me pides no sólo que perdone a mis enemigos, sino que los ame y rece por ellos.
VIERNES
“ Desde lo hondo a ti grito, Señor ”
según san Mateo 5, 20-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
El Señor nos dice en este evangelio que debemos ser seguidores de Jesús, discípulos de Jesús. Y el discípulo auténtico tiene siempre a Jesús como norma y modelo. Por eso nos invita “a ser mejores que los demás”.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado.
Es común decir entre la gente: “Yo ni robo ni mato”. Y no caen en la cuenta de que no sólo es pecado robar la cartera, es pecado robar la fama, robar la inocencia, robar la esperanza, robar la alegría de nuestros hermanos. Se puede robar de muchas maneras. Lo mismo se puede decir del matar. No sólo se mata con una pistola o un cuchillo. Se puede matar “con la lengua” que es como una espada de doble filo. Hay palabras que son puñales. Podemos despellejar a las personas aunque no clavemos ni un alfiler en su piel.
Y si uno llama a su hermano “imbécil” tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Lo que nos pide el evangelio es que descubramos la raíz del mal y lo evitemos desde el principio.
Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».
Respecto al cuidado que debemos tener a la hora de presentarnos a celebrar la Eucaristía, el Evangelio no dice: “Si tú tienes algo contra tu hermano” sino “si tu hermano tiene algo contra ti”. Aunque la culpa esté en tu hermano, debes acortar el camino y adelantarte.

Jesús nos dice que seamos santos, que lleguemos hasta el final y no nos quedemos a mitad del camino, como los fariseos.
JUEVES
“ Pedid, buscad y llamad ”

según san Mateo 7, 7-12
La liturgia sigue con su didáctica sobre la oración. En este caso, la oración que más fácilmente prende en los labios: la de petición.
Jesús tiene una confianza ilimitada en que el Padre quiere darnos todo lo bueno. Por eso nos exhorta a pedir con esa misma confianza. Como los niños pequeños, que todo lo esperan de sus padres.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Nos dice que llamemos, pero ¿en qué puerta? Sólo podemos llamar en la puerta de Aquel que nos ha dicho: “Yo soy la puerta”.
Las puertas humanas se nos cierran muchas veces y nos dan con la puerta en las narices. Tu puerta está siempre abierta y detrás de esa puerta “estás tú”. Tú que nos abres, nos acoges, nos sientas a tu mesa y nos invitas a cenar contigo.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente?
Dios es el padre providente y amoroso que vela por sus criaturas y les da lo que mejor les conviene,
Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!
La oración de petición es una oración que está en disconformidad con la realidad que vivimos. Es la que nos pone en comunicación con nuestras auténticas necesidades. En la oración de petición hay que buscar la madurez de nuestras aspiraciones, en ella no podemos pedir sólo para cubrir nuestros egoísmos, en ocasiones infantiles, que nos conducen a dejar de orar y creer, cuando no son atendidas.
Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas».
Tú eres quien nos mandas que recemos, que estemos en diálogo contigo
Vengo a orar, Jesús, confiado en tus palabras. Sé que si te pido, me darás; que si te busco, te encontraré; que si toco a la puerta de tu corazón, me la abrirás, porque Tú sólo me das cosas buenas.
MIÉRCOLES
“ El Hijo del hombre será un signo... ”

según san Lucas 11, 29-32
El término “señal” i signo significa una seria advertencia. Jesús era una señal para su generación, porque él hizo presente nada menos que el Reino de Dios en medio de ellos. Por sus enseñanzas y sus acciones,
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
Jonás es un profeta a quien se le encomienda la misión de convertir a Nínive, “la gran ciudad enemiga de Dios”. Contra los pronósticos del profeta, la ciudad se convierte y Jonás no se alegra, al contrario, se entristece porque le hubiera gustado que la ciudad no se convirtiera y fuera arrasada. Así se hubieran cumplido los oráculos del profeta sobre la ciudad y su fama de profeta hubiera aumentado. Así de orgulloso, de duro, de recalcitrante era Jonás.
El profeta piensa que con un Dios tan bueno que se compadece del pueblo enemigo no se puede trabajar. En cambio, para el gran profeta Jesús, lo que más le hace disfrutar es tener misericordia con el pecador que se convierte y vuelve a Dios. Y esto hace que Jesús sea más que Jonás.
La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Salomón está considerado en la historia sagrada como “el rey sabio” el rey que daba “sentencias justas”. Pero el Dios revelado en Jesús es el que pone toda la sabiduría al servicio del amor. Por otra parte, la sabiduría bíblica, como don del Espíritu, consiste en saborear las cosas de Dios.
Jesús nos hace disfrutar de Dios y así disfrutar de todo lo creado.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».
Hoy también Cristo es una señal para nosotros: tenemos su palabra en la Escritura, una palabra que tiene tanto poder ahora como hace dos mil años. “Porque la Palabra de Dios tiene vida y poder.
Señor, aquí me tienes de nuevo a tus pies para estar un rato contigo. Me gustaría profundizar en este día en el gran signo de Jonás que, después de estar tres días y tres noches en el vientre de un cetáceo, en lo profundo del mar, saltó a la playa de la vida
MARTES
“ Vuestro Padre sabe lo que os hace falta ”
según san Mateo 6, 7-15
En el Evangelio de hoy nos aparece el Señor orando y enseñando a orar. Es frecuente la oración en Él. Y al contemplar la importancia que Él daba a la oración, es lo que les hace a los discípulos pedirle que les enseñe a orar, es su vida la que contagia.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso.
La oración de Jesús, y por lo tanto la oración cristiana, es antes que nada un dejar sitio a Dios, permitiendo que manifieste su santidad en nosotros y dejando avanzar su reino, a partir de la posibilidad de ejercer su señorío de amor en nuestra vida.
No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis.
Sabemos que los judíos, en tiempo de Jesús, no podían pronunciar, por respeto, el nombre propio de Dios: YAVÉ
Y viene Jesús y se dirige a Dios no llamándole Yavé, sino Abbá-Papá. Jesús habla con Dios con el encanto, el cariño y la confianza que un niño habla con su papá.
Vosotros orad así: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal”.
Otras tres súplicas completan esta oración que Jesús nos enseña, el “Padre Nuestro”. Son tres peticiones que expresan nuestras necesidades fundamentales: el pan, el perdón y la ayuda ante las tentaciones.
No se puede vivir sin pan, no se puede vivir sin perdón y no se puede vivir sin la ayuda de Dios ante las tentaciones. El pan que Jesús nos hace pedir es el necesario, no el superfluo; […] El perdón es, ante todo, aquello que nosotros mismos recibimos de Dios: solo la conciencia de ser pecadores perdonados por la infinita misericordia divina, puede hacernos capaces de cumplir gestos concretos de reconciliación fraterna.
Si una persona no se siente pecador perdonado, nunca podrá realizar un gesto de perdón o reconciliación. La última petición, “no nos dejes caer en la tentación”, expresa la conciencia de nuestra condición, siempre expuesta a las insidias del mal y de la corrupción”.
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».
Hoy, Señor, quiero acabar mi oración dándote inmensas gracias por habernos enseñado a orar. Gracias porque nos has dado, como un inmenso regalo, tu propia oración. Te pido que yo rece esta maravillosa oración sin prisas, sin rutina, sabiendo y saboreando cada una de las palabras y que, de vez en cuando, me pase como a Santa Teresa que no podía pasar de la primera palabra.
LUNES
“ Misericordia quiero y no sacrificios ”
Se va repitiendo la formula: “Conmigo lo hicisteis”. Nos recuerda que a modo de sacramento podemos encontrarnos con Él, podemos servirle, podemos amarle.
según san Mateo 25, 31-46
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones.
Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”.
. El Evangelio nos enseña que si nuestra fe en Cristo es verdadera, entonces se transforma en caridad. Cristo reinará en nuestro corazón, en la medida en que amemos a nuestro prójimo. Una fe sin caridad, es como una fe muerta, seca y sin frutos.
Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.
Y el rey les dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.
De la presencia eucarística de Jesús decimos que es presencia real. ¿Será que otras presencias de Jesús no son reales? Una presencia que no es real, no es presencia. Jesús se identifica con el pan eucarístico como se identifica con uno de estos hermanos míos más pequeños.
Es más, quiere que, primero, le veneremos y sirvamos en ellos; luego seremos bienvenidos para venerarle y servirle ante un sagrario. Debemos aprender a vivir el sacramento del hermano con la misma intensidad con que vivimos el sacramento del altar. Si queremos parecernos a Dios, tenemos que ser, ante todo, compasivos.
Entonces dirá a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”.
Entonces también estos contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”. Él les replicará: “En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”. Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».
Amar es el mandamiento que condensa toda la ley de Cristo. De tanto oírlo corremos el peligro que se pueda dar que no toque nuestra vida, y quedarnos en una serie de normas y ritos, preceptos y devociones. Y olvidarnos de lo esencial y de lo que da sentido a todo lo demás.
Estamos llamados a expresar nuestro amor a Cristo en el amor hacia el prójimo. Este es el criterio que el Señor usará para juzgar nuestro corazón al final de nuestra existencia.
Al atardecer de la vida te examinarán del amor.
El Señor quiere que si le amamos a El amemos también a nuestros hermanos. Hoy su Evangelio nos enseña que si nuestra fe es verdadera entonces se transforma en caridad y El reinará en nuestros corazones si de verdad amamos a nuestros hermanos.
DOMINGO
“ No sólo de pan vive el hombre ”
según San Lucas 4, 1-13
RECONCILIATE CON TU HERMANO
Evangelio según Mateo (5, 20-26) Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Vete primero a reconciliarte con tu hermano
A menudo, aferrase a la ley, limitarse a cumplir lo establecido, llevaba al pueblo judío a vivir la fe en unos mínimos que no genera vida.
Contentarse con la "justicia de los fariseos" termina impidiendo descubrir la novedad que trae Jesús.
Lo que urge no es tanto cumplir la ley cuanto reconciliarse con el hermano, con tal urgencia que la reconciliación esté antes que el culto; es decir: la liberación del hombre es lo primero en el designio de Dios.
Jesús se pone al nivel del amor, que es el único camino del futuro humano.
Prohíbe nutrir la cólera, insultar o maldecir al otro, para no aumentar el peso de la ley, sino para abrir en nuestras vidas un espacio de amor suficiente que permita avanzar con libertad.
Dios sabe que el pecado puede matar al hombre no sólo a causa de la falta, sino mucho más por el peso del remordimiento, de la culpabilidad y del reproche que gravita sobre las espaldas del pecador, por eso, Dios quiere que el hombre viva: quiere que seamos, los unos para los otros, fuente de vida y de futuro.
La conversión del corazón que predica la Cuaresma como tiempo de preparación para la Pascua pasa por la reconciliación. Así de simple. ¡Y de difícil!
Cristo unido a Dios.
NOSOTROS
Escudriña en tu corazón hoy, primer viernes de marzo, y encontrarás rencor contra quien te hizo daño, rabia contra el que te dejó en mal lugar, cólera contra quien se portó de manera injusta.
Tienes tanto que sanar… déjate hacer, pero empieza entonces por reconciliarte con aquel contra el que sientes ira, cólera o rencor. Porque sólo así permitirás que el Espíritu Santo sane tu corazón enfermo.
La oración sin reconciliación es oración vacia. estamos unidos a Dios o buscamos la división que nos debilita, lo divide todo y nos aleja más que nos acerca.
Rezar mucho y de corazón para intentar estar unidos a Dios para que nuestra oración llegue al mismo cielo.
VIA CRUCIS EN SIRUELA
LAS CATORCE ESTACIONES COLGADAS EN LAS VENTANAS DE LA CALLE CALVARIO
1ªEstación: JESUS CONDENADO A MUERTE
“Pilato les preguntó; ¿Y qué hago con Jesús, llamado Mesías? Todos respondieron: ¡Crucifícalo! Pilato lo entregó a los soldados para que fuera crucificado” (Mt27,22.26)
Emprender el camino hacia el Calvario, en compañía de Jesús, es un grito a la ESPERANZA. Es proclamar que la MUERTE que tanto se enmudece, se disfraza y se maquilla o que tanto se empeña en esconder el mundo, no tiene la palabra definitiva. Hoy, en esta noche, proclamamos ante Jesús de Nazaret: -que su entrega no ha sido olvidada -que sus pasos, son huellas para ser seguidas -que, su condena, sirvió y sirve para que el hombre no se encuentre sólo.
Jesús...¡VEN A NUESTRO ENCUENTRO! Enséñanos en esta noche que, lejos de condenar y enjuiciar, hemos de ser más prudentes y comprensivos con los que nos rodean.
2ªEstación: JESUS CARGA CON LA CRUZ
“Yo, por mi parte, sólo quiero presumir de la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo” (Gal 6,14)
La cruz, sea de madera, oro o de plata....no es para contemplarla: ES PARA SEGUIRLA y cuando viene...PARA COGERLA. Nos gusta llevar la cruz como adorno y tal vez dejamos en el tintero que es signo y recuerdo de la entrega con más pasión y gratuidad vivida. Poco importa el peso de cada una de ellas; si son más o menos visibles; más o menos bonitas; más o menos llevaderas. Hoy, en nuestra personal vía dolorosa, el Señor, hoy y aquí, sigue diciendo: “quien quiera seguirme cargue con su cruz y me siga”.¿Quién no tiene una cruz?
+Como cristianos, Señor, sabemos que la fuerza nos viene de la cruz. Que en ella se esconde nuestra victoria y el secreto de nuestra felicidad.. Ayúdanos a entender el valor del sacrificio y de la sinceridad de nuestros gestos en favor de los demás.
3ªEstación: JESUS CAE POR PRIMERA VEZ
“El llevó en su propio cuerpo nuestros pecados sobre la cruz para que, muertos para el pecado, vivamos para la justicia; por sus heridas hemos sido curados” (1Pe 2,24)
Jesús cae y muerde, bajo la cruz, el polvo del camino. Y los hombres y mujeres de nuestro tiempo seguimos desmoronándonos bajo el peso de grandes maderos de dificultades y de falsas ascensiones peligrosas. Unas cruces...nos vienen como la mala suerte de cada día Otras tantas....nos las buscamos queriendo o sin querer Otras, las cargamos injustamente sobre los hombros de los demás. ¡Cuántos miles de hombres y mujeres aplastados por la depresión y la tristeza, humillados por la violencia y la explotación!
+¡Cuántos caídos Señor en nuestra tierra! Señor; tú que salvas y levantas al que a Ti te grita no dejes que pasemos de largo de aquellos que están en el suelo bajo el peso de una cruz. Danos ojos para ver y manos para levantar.
4ªEstación: JESUS ENCUENTRA A SU MADRE
“Simeón dijo a María; este niño será signo de contradicción para que sean descubiertos los pensamientos de todos; y a ti una espada te atravesará el corazón” (Lc 2,34-35)
Desde una esquina, de este Vía crucis, María –tu madre- ha salido a tu encuentro. Lo ha hecho en esta noche a través de la presencia de todos nosotros. Madre: ¡ palabra que lo dice todo con pocas palabras ! -un gesto vale más que millones de palabras -un silencio como toda la fuerza del mundo -un amor encontradizo inyecta vida. Y, tu Madre, Señor, pone en esta noche -El gesto: su presencia en este camino -El silencio: la confianza en DIOS -El amor: su fidelidad hasta el final.
+Jesús; ayúdanos en esta noche, como María, a dar sin recibir nada a cambio...pero sobre todo a salir de las catacumbas de nuestra cobardía para dar razón de nuestra esperanza.
5ªEstación: JESUS AYUDADO POR EL CIRINEO
“Ayudaos unos a otros a llevar las cargas, y así cumpliréis la ley de Cristo” (Gal 6,2)
El sufrimiento ajeno produce temor, temblor y –a veces- indiferencia. Pero el sufrimiento de JESUS pide ayuda y colaboración, servicio y alianza, fraternidad y solidaridad. En esta noche...¡todos somos cirineos! Con nuestra presencia y con nuestra oración. Empujamos desde aquí, con nuestra contemplación y súplica, a otras tantas cruces anónimas y conocidas, lejanas o cercanas en el espacio donde vivimos. -Siempre será mejor dar que recibir -Perder algo para salvar el mañana -No dar cosas y sí ofrecer nuestro tiempo
+Ayúdanos, Señor, en esta noche a construir un cielo nuevo y una tierra nueva arrimando y brindando nuestro hombro en toda situación que nos parezca injusta.
6ªEstación: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO A JESUS
“Sin gracia ni belleza para atraer la mirada, sin aspecto digno de complacencia. Despreciado, desecho de la humanidad, era despreciado y desestimado” (Is 53,2-3)
Sólo cuando consolamos y animamos a los que sangran podemos descubrir en nuestro pañuelo el rostro de CRISTO. . Tranquilizar al que sufre........es descubrir a CRISTO doliente . Ayudar al que se cae...............es levantar a Jesús caído . Escuchar al deprimido............es sentir el susurro del mismo DIOS . Secar las lágrimas del que llora......es poner el hombro al Nazareno.
+Hoy, como ayer, todos podemos pintar el mejor lienzo de DIOS para nuestras casas y para nuestras vidas: haciendo el bien sin mirar a quien. El amor gratuito se da sin condiciones y sin mirar situaciones: simplemente…se regala.
7ªEstación: CAE EL SEÑOR POR SEGUNDA VEZ
“La locura de Dios es más sabia que los hombres; y la debilidad de Dios, más fuerte que los hombres” (1Cor 1,23-25)
La vida de todos nosotros, a la corta o a la larga, está marcada por heridas profundas: soledad, fracaso, desprecio, falta de afecto, decepciones. Queremos salir de un agujero, e irremediablemente nos precipitamos en otro. Pretendemos sonreir y lloramos; ansiamos levantarnos y, de nuevo, caemos bajo las cosas y los defectos de siempre. No nos dejes, Señor, despeñarnos en el fatalismo de la propia debilidad; no nos abandones aparcados en la insensibilidad; en dar por bueno lo que es mediocre; en ver como virtud lo que es defecto. No dejes, Señor, que se endurezca la piel al peso de la cruz de cada día.
+¡Cuántos corazones arrugados por las cicatrices que, unos a otros, nos hacemos en el día a día! ¿Y nos decimos seguidores de Jesús? No podemos estar en el suelo. Hay que levantarse y regresar de situaciones que son contradictorias a la vida cristiana
8ªEstación: JESUS ENCUENTRA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN
“Hijas de Jerusalén, no lloréis por mi; llorad por vosotras y por vuestros hijos…Porque si esto hacen al leño verde, ¿qué no harán al seco?” (Lc 23,28.31)
Nunca, nadie como Cristo, dio un papel tan protagonista a la mujer. Quiso beber del cántaro de la Samaritana; perdonó a la que tanto amó; resucitó al hijo de aquella que le pedía con FE; se dejó embalsamar y querer por ellas........ Perdón SEÑOR en esta noche: -Por no escuchar el llanto de los que sufren -Por vivir de espaldas a la recta conciencia -Por no ser agradecidos con el trabajo y el sacrificio de tantas mujeres -Por los maltratos que producen tantas muertes -Por las condenadas injustamente a la violación de sus derechos.....
+Tú que al pie de la cruz nos dejaste como Madre a una mujer.....haznos caer en la cuenta de la igualdad de hombre y mujer....¡háblanos Señor! para en la defensa de la dignidad de cada persona no nos quedemos en simples palabras.
9ªEstación: CAE JESUS EN TIERRA POR TERCERA VEZ
“Era maltratado, y no se resistía ni abría su boca; como cordero llevado al matadero, como oveja ante sus esquiladores, no abría la boca” (Is 53,7)
Sólo tropieza quien anda Señor pero, te confesamos, que los hombres y mujeres estamos en un constante accidente. El camino del justo siempre resulta duro y pesado. Y el camino de muchos de nosotros. en cuantas ocasiones. se hace plomizo y enredado por el peso de nuestras malas acciones. ¡Es fácil mirar a la cruz!.....¡qué difícil resulta subir a ella! ¡Es fácil llevarla unos metros¡.....¡qué ingrata se hace cuando caemos debajo de ella!
+El caer, no es malo. Lo negativo es cuando no somos conscientes de que estamos arrastrados y de las veces que dinamitamos a los demás para que caigan. ¡Cuántas veces decimos “yo tengo la conciencia tranquila” cuando, lo importante, es “tenerla limpia” además de en calma.
10ªEstación: JESUS DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
“Al llegar al Gólgota, dieron de beber a Jesús vino mezclado con hiel; él lo probó y no lo quiso beber. Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos a suerte” (Mt 27,33-35)
Tú te empeñaste en desnudarte de la vida........para vestir al hombre con la eternidad. Nosotros nos empeñamos en engalanarnos, para aparentar una felicidad que nunca llega. Queremos vivir como hermanos.....y nos despojamos de la PAZ que es el manto de la fraternidad. Queremos compartir nuestros bienes........y acumulamos trastos como si fuéramos a vivir definitivamente en la tierra
+Nunca, un cuerpo tan desnudo, irradió tanta riqueza: TODO POR DIOS. A la vida venimos limpios de todo ropaje, y al final de ella, todo lo que hemos conquistado, todos nuestros bienes, no nos puedes añadir ni un solo segundo para segur existiendo. Tan sólo la CARIDAD, es pasaporte que no caduca para entrar en el cielo.
11ªEstación: JESUS CLAVADO EN LA CRUZ
“Me alegro de sufrir por vosotros, y por mi parte completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1,24)
Ninguno de los que te hemos acompañado te vemos como fracasado. Nos has atraído hacia Ti como el imán se hace con el hierro. Te abandonaron y te insultaron, te clavaron y te traspasaron.......pero, después de muchos siglos, nosotros SEÑOR seguimos creyendo en tu TRIUNFO por la cruz y en la cruz. Sabemos que ese doble madero es un trampolín que en el amanecer de nuestra vida nos disparará hasta la eternidad. Supiste perdonar.....al que te negó Supiste amar...........al que te traicionó Que veamos, Señor, desde lo alto de la cruz, el horizonte de las grandes o pequeñas hazañas que realizamos a favor de los demás.
+Es mejor dejarse clavar, que clavar a los demás Es mejor callar, que hablar de los demás Es mejor sufrir, que hacer sufrir Es de cristianos, acompañar en la cruz, y no poner más peso sobre ella
12ªEstación: JESUS MUERE EN LA CRUZ
“Procurad tener los mismos sentimientos de Cristo; en su condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil 2,5-8)
No nos salva Señor tu cruz.....sino el amor que ha muerto en ella. No nos salva, Señor, un madero.....sino la sangre que has derramado en ella Tu camino, Señor, nos conduce la luz de quien se fía de Dios. Nos descubre la fidelidad al servicio del hombre por el hombre. SEGUIRTE A TI SEÑOR.....no es querer ser mejor: ES QUERER SER DIFERENTE. Es apostar por un mundo nuevo donde brille la VIDA antes que la MUERTE EL CORAZON antes que los instintos La generosidad antes que el egoísmo
+No nos pene “morir en algo” por los demás. Comparando lo que hacemos, con lo que El hizo, nos queda mucho por recorrer. Entre todos, poco a poco, hemos de ir completando lo que falta a la Pasión de Cristo. ¿En qué puedo morir un poco por los demás?
13ªEstación: JESUS BAJADO DE LA CRUZ
“Quiso el Padre que habitase en Cristo toda la plenitud y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, tanto las de la tierra como las del cielo, pacificándolas por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20)
Todo se ha cumplido y no nos queda sino recoger, ayudando a María, el cuerpo de Jesús. Su misión ha sido culminada. La obediencia llevada hasta el extremo. La cruz alzada. El cuerpo traspasado. Los ojos cerrados. La sangre congelada. Es la hora de recoger la fruta que ha sido exprimida. No hay mayor grandeza que la VIDA OFRECIDA No hay mayor testimonio que EL MORIR PARA QUE OTROS TENGAN VIDA No hay puerta que se resista en el cielo al grito de: MISIÓN CUMPLIDA¡¡
+¿Bajar de la cruz? ¿A quien? ¿Por qué? Sí; a Cristo no lo podemos dejar en la cruz. Ni a El, ni a nuestros hermanos. Para que el grano dé el ciento por uno, hay que saber enterrarlo bien. No pisotearlo. ¿Bajar de la cruz? Y, hoy, más que nunca. No necesitamos a un Cristo muerto. Lo queremos vivo y resucitado. ¡Bajémoslo!
14ªEstación: JESUS PUESTO EN EL SEPULCRO
“Jesús les dijo: Destruid este templo y en tres días lo levantaré. Pero él hablaba del templo de su cuerpo” (Jn 2,19-22)
Caminar con Jesús.....es correr su misma suerte. Ayúdanos PADRE a tener una FE de RESURRECCIÓN. Que entendamos que todos nuestros seres queridos muertos han sido ya saludados y recogidos en espera de la mañana de la Pascua. Que cuando cerramos los ojos al mundo, es para abrirlos en otras calles, en otras estancias de una ciudad que nos espera. Ayúdanos a tener un corazón sencillo para entender que somos trigo que germinará en una nueva espiga.
+Concédenos sentirte vivo y, sobre todo, que cuando llegue el instante de nuestra partida nos encuentres VELANDO EN ORACIÓN y CANTANDO TUS ALABANZAS. Te bendecimos, Señor, más que nunca en esta noche, porque sabemos que estás vivo y que todos los que creemos, te acompañamos y damos razón de tu existencia, nos encontraremos en ese lugar donde apunta y despunta ese madero que ahora te ha humillado.
El final del vía crucis, lejos instalarse en el dolor y en la nada, vendrá marcado y coronado por la página más triunfante y brillante de Jesús: LA RESURRECCION. Descansa, Señor; descansa unas horas. Para que, después de unas horas y al tercer día, sepamos descubrir que en el sepulcro vacío, está la verdad de todo lo que nos dijiste estando con vida. Descansa, Señor; descansa por unas horas. Y cuando las tinieblas parezcan tener la palabra definitiva, entonces Tú, Señor, saldrás victorioso del sepulcro para decirnos que la muerte ya sido vencida. Que nuestra vida, futura y eterna, viene por ti y contigo asegurada.
Amén.
De un amigo sacerdote J.L












