YA ES SEMANA SANTA

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viernes, 9 de agosto de 2024

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO


 SÁBADO

“ Donde esté yo, allí estará mi servidor ”




Y en la vida podemos optar por dos cosas: a) por “quedarnos solos” guardando la vida, conservándola de una manera egoísta, sin dar ningún fruto, y al final “muriéndonos de asco”; o entregarla a los demás convirtiéndonos en “pan” para ser partido y comido por los demás al estilo de Jesús en la Eucaristía.



del santo evangelio según san Juan 12, 24-26 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. 

 Hacer de la vida una entrega desinteresada por los demás, especialmente por los que más lo necesitan, eso es llenar la vida, eso es acertar en la vida. Pero hay más. El grano, además de hacerse pan, debe también convertirse en “semilla”.

 El que ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiere servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará».

 El buen cristiano no sólo se preocupa del presente inmediato, de las personas a las que puede ayudar y servir mientras vive. Como Jesús, debe dejar semillas para los que vienen detrás, para que también ellos se aprovechen y puedan cosechar un fruto que ellos no han sembrado.



 ¡Qué vida tan bonita! Vivir desviviéndose uno por la gente y seguir dando fruto aún después de muerto. ¿No te apuntas a esta maravillosa aventura?

VIERNES

 “ Las que estaban preparadas entraron ”



«El Evangelio de hoy es una célebre palabra, que habla de diez jóvenes invitadas a una fiesta de bodas, símbolo del Reino de los cielos, de la vida eterna. Es una imagen feliz, con la que sin embargo Jesús enseña una verdad que nos hace cuestionarnos; de hecho, de aquellas diez chicas: cinco entran en la fiesta, porque, a la llegada del esposo, tienen aceite para encender sus lámparas; mientras que las otras cinco se quedan fuera, porque, tontas, no han llevado aceite.

según san Mateo 25,1-13 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: - "Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. 

Llega la hora final, el Esposo se aproxima y las vírgenes aguardan el momento del encuentro definitivo para mirar cara a cara a quien han tenido en el corazón todo el tiempo. Pero ya no hay tiempo para más.

Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. 

A medianoche se oyó una voz: - ¡Que llega el esposo, salid a recibidlo!. Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. 

Y las necias dijeron a las sensatas: "Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas". 

Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os compréis". 

 Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete, y se cerró la puerta. 

Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: "Señor, señor, ábrenos". Pero él respondió: "Os lo aseguro: no os conozco". 

Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora".


Hoy, Señor, quiero iluminar la lámpara de mi vida con la tuya. “Quiero que tu luz me deje ver la luz” (Sal. 36,9). 

 La lámpara de mi vida con frecuencia se apaga, si no se deja iluminar por tu Luz. Yo no puedo presumir de ser astro con luz propia; pero no me importa con tal de ser iluminado por Ti, mi Sol, que alumbras siempre y nunca te apagas.


JUEVES


«Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia»




Del santo Evangelio según san Mateo 16, 13-23

 Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» 

Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». 

Él les dijo: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?»

 Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». 

Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. En estas palabras, sencillas pero profundas, tengo un resumen del mensaje contenido en el Evangelio. «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (Deus Caritas est, 1). Cristo mismo es la Buena Noticia que ha entrado en mi vida. Saber que tengo un Salvador da una perspectiva totalmente nueva a todo lo que hago, una «orientación decisiva» de cada acción, hacia un Dios que vive en mí.

Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». 

Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Cristo.

 Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: «¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!» 

Pero Él, volviéndose, dijo a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!




Conocer a Cristo no es un fenómeno repentino, de la noche a la mañana. Así como en las madrugadas va saliendo el sol, poco a poco la luz y el calor lo inundan todo, pero todavía queda algo de oscuridad, algo así pasa con descubrir a Cristo. Pedro tenía ya una idea de Jesús, pero poco después de su profesión de fe veo que no ha captado el mensaje completo. Su vida no estaba del todo conformada con el Señor.


MIERCOLES

“ Mujer, qué grande es tu fe ”



Jesús alaba la fe de la mujer cananea, que es tanto como decir pagana, excluida del pueblo elegido de Israel con quien Dios selló la Antigua Alianza que ahora va a renovar el Cristo.

Otro detalle de este pasaje es que, con su gesto, Jesús abrió las puertas a los paganos, apartándose así del pensamiento judío de exclusividad como “pueblo elegido”.

según san Mateo 15, 21-28 

En aquel tiempo, Jesús se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo». 

Jesús provocó el encuentro, tomó la iniciativa de salir fuera del territorio de Israel.

 Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando» 

 Él les contestó: «Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel». 

 Ella se acerco y se postró ante él diciendo: «Señor, ayúdame».

Jesús dedica tiempo a esta mujer, no tiene prejuicios, ni prisa cuando está con ella, y actúa con total libertad, a sabiendas de que se trata de una mujer, y ésta extranjera.

 Él le contestó: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». 

 Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos». 

Aquella mujer cananea creyó en Jesús y en su Palabra, y creyó que Jesús podía curar a su hija. Por eso no se rindió y continuó insistiendo

 Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas». 

 En aquel momento quedó curada su hija.


En nuestro peregrinar siguiendo los pasos del Maestro, surgirán muchas distracciones, muchas tormentas, muchos mares embravecidos, muchos aparentes desprecios de parte de Dios, muchos momentos en que Dios aparenta ignorar nuestras súplicas. Y la mujer cananea nos brinda el mejor ejemplo: perseverar en la fe. Y Jesús, que es el mismo ayer, hoy y siempre, nos dirá: “qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas”. Señor yo creo, pero aumenta mi fe; dame la fe de la mujer cananea.

MARTES

MARTES

“ Este es mi Hijo amado, escuchadle ”



, Jesús se trasfigura en la montaña, mostrando su gloria a los discípulos como anticipo de la resurrección.

Evangelio según San Mateo 17,1-9 

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto. 

 Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. 

 De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. 

La aparición de Moisés y Elías, representantes de la Ley y los Profetas, manifiesta que Jesús es la nueva y definitiva revelación,

 Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: 

«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». 

 Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo». 

La voz de Dios, que, al igual que en el Bautismo, identifica a Jesús como su Hijo y pide que se le escuche.

 Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis». 

 Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. 

 Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».

Los discípulos han de seguir el camino de Jesús hasta el momento de su resurrección, cuando será posible entender el significado pleno de su vida entregada y las implicaciones para su fe y su misión.


¿Qué hacía de Jesús un hombre transfigurado? Y ¿en qué se notaba? Según los datos que nos aportan las narraciones evangélicas, lo que mostraba a Jesús como un hombre transfigurado era su bondad, su compasión, su autenticidad, su integridad y coherencia, su libertad, su vivencia de Dios”

LUNES

“ Partió los panes y se los dio ”



según san Mateo 14,13-21 

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. 

Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados. Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. 

La multiplicación de los panes y los peces empieza por una mirada llena de compasión. Dice el evangelista Mateo que Jesús vio una multitud que lo seguía y se compadeció de ellos.

Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer». 

Los discípulos lo apremian para que despida a la muchedumbre y el gentío llegue a tiempo de comprar comida en las aldeas cercanas. Pero Jesús vuelve a mostrar su misericordia y urge a los apóstoles a que repartan ellos la comida para ahorrarles el trabajo.

 Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer». 

la gente buscaba al Señor, incluso llegaban a pasar hambre por estar al lado suyo. La gente había llegado para escuchar la Palabra de Dios y, para ello, habían dejado todo lo demás. 

 Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces». 

 Les dijo: «Traédmelos». 

 Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. 

Como siempre, Jesús, con sus gestos, nos está mostrando el camino a seguir. No se limitó a compadecerse, sentir lástima. Pasó de compadecerse a compartir. Compartió todo lo que tenía: su Palabra, su Persona, y su Pan. Y en ese compartir todo se multiplicó. Ese milagro lo vemos a diario en los que practican la verdadera caridad; no dar lo que sobra, sino lo que tenemos; mucho o poco.

Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.


Hoy, necesitamos crecer en confianza en el Señor, y ser como la gente que nos aparece en este pasaje, que sin tener aparentemente nada, tenían lo más importante: La presencia de Jesucristo. La invitación constante que nos hace el Señor: “Venid a mí, y yo os aliviare…” “y encontrareis vuestro descanso”.

DOMINGO

“ El que viene a mí no tendrá hambre ”


En el evangelio de Juan hay un diálogo de gran interés, que Jesús mantiene con una muchedumbre a orillas del lago Galilea. El día anterior han compartido con Jesús una comida sorprendente y gratuita. Han comido pan hasta saciarse. ¿Cómo lo van a dejar marchar? Lo que buscan, quizá, es que Jesús repita su gesto y los vuelva a alimentar gratis. No piensan en nada más.

del santo Evangelio según San Juan 6, 24-35

 En aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. 

Jesús los desconcierta con un planteamiento inesperado: «Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el que perdura hasta la vida eterna». Pero ¿cómo no preocuparnos por el pan de cada día? El pan es indispensable para vivir. Lo necesitamos y debemos trabajar para que nunca le falte a nadie. Jesús lo sabe. 

El pan es lo primero. Sin comer no podemos subsistir. Por eso se preocupa tanto de los hambrientos y mendigos que no reciben de los ricos ni las migajas que caen de su mesa. Por eso maldice a los que almacenan el grano sin pensar en los pobres. Por eso enseña a sus seguidores a pedir cada día al Padre pan para todos sus hijos.

 Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?». Jesús les contestó: «En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios». 

 Ellos le preguntaron: «Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?». 

Pero Jesús quiere despertar en ellos un hambre diferente. Les habla de un pan que no sacia solo el hambre de un día, sino el hambre y la sed de vida que hay en el ser humano. No lo hemos de olvidar. En nosotros hay un hambre de justicia para todos, un hambre de libertad, de paz, de verdad. Jesús se presenta como ese Pan que nos viene del Padre, no para hartarnos de comida sino «para dar vida al mundo». 

 Este Pan, venido de Dios, «perdura hasta la vida eterna». Los alimentos que comemos cada día nos mantienen vivos durante años, pero llega un momento en que no pueden defendernos de la muerte. Es inútil que sigamos comiendo. No nos pueden dar vida más allá de la muerte.

 Respondió Jesús: «La obra que Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado». Le replicaron: «¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer “». 

 Jesús les replicó: «En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo.

Este Pan, venido de Dios, «perdura hasta la vida eterna». Los alimentos que comemos cada día nos mantienen vivos durante años, pero llega un momento en que no pueden defendernos de la muerte. Es inútil que sigamos comiendo. No nos pueden dar vida más allá de la muerte. 

 Jesús se presenta como ese Pan de vida eterna. Cada uno ha de decidir cómo quiere vivir y cómo quiere morir. Pero, creer en Cristo es alimentar en nosotros una fuerza indestructible, empezar a vivir algo que no terminará con nuestra muerte. Seguir a Jesús es entrar en el misterio de la muerte sostenidos por su fuerza resucitadora.

 Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo». Entonces le dijeron: Señor, danos siempre de este pan». Jesús les contestó: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».


aquellas gentes de Cafarnaún le gritan desde lo hondo de su corazón: «Señor, danos siempre de ese pan». Desde nuestra fe vacilante, nosotros no nos atrevemos a pedir algo semejante. Quizás, solo nos preocupa la comida de cada día. Pero lo importante es llenarnos de Dios, que es el que colma de verdad todas nuestras «hambres», que deben ser de vida eterna, aquí y ahora, y sacia todas nuestras necesidades…

LMPARAS DE SCETE

evangelio según san Mateo 25, 1-13 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.



“ Velad, porque no sabéis el día ni la hora ”

Mateo recuerda dos parábolas de Jesús. La primera es muy clara. Hay algunos que «escuchan las palabras de Jesús» y «las ponen en práctica». Toman en serio el evangelio y lo traducen en vida. Son como el «hombre sensato» que construye su casa sobre roca. 

Es el sector más responsable: los que van construyendo su vida y la de la Iglesia sobre la verdad de Jesús. Lámpara de aceite Lámpara de aceite 

Pero hay también quienes escuchan las palabras de Jesús y «no las ponen en práctica». Son tan «necios» como el hombre que «edifica su casa sobre arena». Su vida es un disparate. Si fuera solo por ellos, el cristianismo sería pura fachada, sin fundamento real en Jesús. 

 Esta parábola nos ayuda a captar el mensaje fundamental de otro relato en el que un grupo de jóvenes salen, llenas de alegría, a esperar al esposo para acompañarlo a la fiesta de su boda. Desde el comienzo se nos advierte que unas son «sensatas» y otras «necias».

 Las «sensatas» llevan consigo aceite para mantener encendidas sus lámparas; las «necias» no piensan en nada de esto. 

El esposo tarda, pero llega a medianoche. Las «sensatas» salen con sus lámparas a iluminar el camino, acompañan al esposo y «entran con él» en la fiesta. 

Las «necias», por su parte, no saben cómo resolver su problema: «se les apagan las lámparas». Así no pueden acompañar al esposo. Cuando llegan es tarde. La puerta está cerrada. Invitados a la boda Invitados a la boda El mensaje es claro y urgente. 

Es una insensatez seguir escuchando el evangelio sin hacer un esfuerzo mayor para convertirlo en vida: es construir un cristianismo sobre arena. Y es una necedad confesar a Jesucristo con una vida apagada, vacía de su espíritu y su verdad: es esperar a Jesús con las «lámparas apagadas». Jesús puede tardar, pero nosotros no podemos retrasar más nuestra conversión. 



martes, 6 de agosto de 2024

SE TRANSFIGÓ FRENTE A ELLOS

 Se trasfiguró frente a ellos

del santo Evangelio según Marcos (9, 2-13) 
 Seis días más tarde Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, sube aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.

La fiesta de la Transfiguración (del Divino Salvador) que hoy celebramos en la Iglesia es la afirmación de un misterio trinitario: el Hijo se transfigura delante de tres apóstoles escogidos pero no a la vista de todo el mundo, sino apartados en un monte elevado, que es el lugar por excelencia de la revelación divina; la voz de la nube procede del Padre, que de esta manera se complace en el Hijo como había sucedido en el momento del bautismo. Y esa comunión perfecta de amor entre las dos primeras personas de la Trinidad crea el sitio indispensable para el Espíritu Santo.

El Evangelio es el libro de las enseñanzas por excelencia. En él se delinea el camino a seguir para llegar algún día ala Jerusalén celestial. 
 Una continua invitación de Jesús es la de ser luz de las naciones, la de guiar a nuestros hermanos. «Ustedes son la luz del mundo». Es claro el mensaje del Señor, tenemos que ser luz en todo el sentido de la palabra. Por ello, al presentarse transfigurado, les muestra la fuerza del testimonio de quien irradia esa luz. 
 Es la luz verdadera que no se enciende para esconderla sino para ponerla en lo alto e iluminar a los demás. Es por ello que también lo hace en un monte. Jesús muestra que el verdadero testimonio es capaz de suscitar en los corazones aspiraciones como las de san Pedro «que bien se está aquí», quien no termina de entender lo que está sucediendo, pero es tal la fuerza de la luz que doblega su corazón.


Ésta es nuestra misión, las palabras pueden convencer pero el testimonio arrastra. Ayúdame,Señor a que mi coherencia de cristiano, sirva como testimonio evangelizador. Que mi vida sea verdadera luz para aquellos que se encuentran en tinieblas y sombras de muerte.

PERDONAR


PERDONAR NO ES OLVIDAR, ES RECORDAR EN PAZ

ORACION MI MONTE TEBOR






Quiero subir y bajar, Señor, contigo y contemplar, cara a cara,

Quiero subir y bajar: Ascender para contemplar tu gloria bajar para dar testimonio de ella

Que entienda, Señor, que para bajar es necesario, como Tú, subir primero: a la presencia de Dios, para vivirlo ante la voz de Dios, para escucharlo ante la fuerza de lo alto, para que la vida brille luego con el fulgor y el resplandor de la fe. 

Muéstranos, Señor, tu rostro y, que para bajar al llano de cada día, no olvidemos nunca de buscar y anhelar los signos de tu presencia. 

Amén.





domingo, 4 de agosto de 2024

EL QUE VIENE A MI NO TENDRA HAMBRE

 “ El que viene a mí no tendrá hambre ”



Lectura del evangelio según san Juan (6,24-35).
 En aquel tiempo, al no ver allí a Jesús ni a sus discípulos, la gente subió a las barcas y se dirigió en busca suya a Cafarnaún. Al llegar a la otra orilla del lago, encontraron a Jesús y le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?» Jesús les dijo: «Os aseguro que vosotros no me buscáis porque hayáis visto las señales milagrosas, sino porque habéis comido hasta hartaros.
 REFLEXIÓN 
La gente necesita a Jesús y lo busca. Hay algo en él que les atrae, pero todavía no saben exactamente por qué lo buscan ni para qué. Según el evangelista, muchos lo hacen porque el día anterior les ha distribuido pan para saciar su hambre.
 Jesús comienza a conversar con ellos. Hay cosas que conviene aclarar desde el principio. El pan material es muy importante. Él mismo les ha enseñado a pedir a Dios «el pan de cada día» para todos. Pero el ser humano necesita algo más. Jesús quiere ofrecerles un alimento que puede saciar para siempre su hambre de vida.
 La gente intuye que Jesús les está abriendo un horizonte nuevo, pero no saben qué hacer, ni por dónde empezar. El evangelista resume sus interrogantes con estas palabras: «y ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?». Hay en ellos un deseo sincero de acertar. Quieren trabajar en lo que Dios quiere, pero, acostumbrados a pensarlo todo desde la Ley, preguntan a Jesús qué obras, prácticas y observancias nuevas tienen que tener en cuenta. 
 La respuesta de Jesús toca el corazón del cristianismo: «la obra (¡en singular!) que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado». Dios sólo quiere que crean en Jesucristo pues es el gran regalo que él ha enviado al mundo. Ésta es la nueva exigencia. En esto han de trabajar. Lo demás es secundario.

 Después de veinte siglos de cristianismo, ¿no necesitamos descubrir de nuevo que toda la fuerza y la originalidad de la Iglesia está en creer en Jesucristo y seguirlo? ¿No necesitamos pasar de la actitud de adeptos de creencias y de prácticas, que aunque necesarias es fundamental vivir como discípulos de Jesús?

Ser cristiano exige hoy una experiencia de Jesús y una identificación con su proyecto que no se requería hace unos años para ser un buen practicante. Para subsistir en medio de la sociedad laica, las comunidades cristianas necesitan cuidar más que nunca la adhesión y el contacto vital con Jesús el Cristo, de verdad, con obras y palabras. Con nuestra vida de entrega y de oración.

FELICITACIÓN A MIS AMIGOS LOS SACERDOTES

 


Un sacerdote es un hombre, llamado por Dios, que lo ha dejado todo para salvar a gente como tú y como yo.

Dios te eligio para él.
No es facíl  ser sacerdote, se dejan los poropositos personales por el servicio a los otros, es una vida de soledad,  son personas ridiculizada por  la opinión pública, no se sienten solos sino abandonados.............nos necesitan.
La pena  son signos de contradicciones



Tu amigo sacerdote que seguramente debes sentir la misma alegria que sentían los apóstoles al ver y acompañar al Señor........ tu le tienes entre tus manos. Su santidad  depende de nosotros.




"Hoy más que nunca la Iglesia necesita sacerdotes santos cuyo ejemplo diario de conversión inspire en los demás el deseo de buscar la santidad a la que está llamado todo el pueblo de Dios"




sábado, 3 de agosto de 2024

MANDO DECAPITAR A JUAN

 “ Mandó decapitar a Juan ”

En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus cortesanos: «Ese es Juan el Bautista, que




Al escuchar la cobardía de Herodes frente a la petición de la hija de Herodías, nos queda una sensación de amargura y hastío porque sabemos que, a pesar de tenerlo encerrado, Herodes no quería matar a Juan el Bautista.

Juan bautista es el verdadero profeta que anuncia la verdad ante el mismo rey Herodes: “No te es lícito tener la mujer de tu hermano”. Y, naturalmente, las verdades duelen. Pronto llega la ocasión de la venganza. Juan está en la cárcel, pero la verdad no está encarcelada.

En la cárcel le cortan la cabeza, pero no por eso deja de hablar. Cuando el verdadero profeta muere, toda su vida se convierte en profecía. Su predicación ya no se circunscribe al espacio y al tiempo en que le toca vivir, sino que se prolonga a lo largo del tiempo. 

 Hoy, Juan Bautista nos sigue hablando y su testimonio es actual para nosotros y será válido de generación en generación. Juan Bautista era el precursor de Jesús, el que iba por delante preparándole el camino. Por eso la muerte de Juan anuncia y prepara la muerte de Jesús. 

El falso profeta, el que no se expone, no se compromete, no se arriesga, dice palabras huecas, vacías, y éstas terminan con su muerte. El verdadero profeta muere, pero no muere su mensaje, ni el testimonio de su vida.


ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».

viernes, 2 de agosto de 2024

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO

SÁBADO

“ Ese es Juan Bautista ”



En el Evangelio de hoy, se nos presenta el martirio de S. Juan Bautista, no murió por la edad, ni por enfermedad, fue un testigo excepcional del Señor, por preferir la verdad y proclamar valientemente la ley de Dios que ceder ante las presiones de los mandamases, dícese Herodes y sus enemigos

san Mateo 14,1-12 

En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus cortesanos: «Ese es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él». 

 Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella. 

Prefirió agradar a Dios aunque lo tacharan de extraño o de retrogrado

Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera. 

San Beda, monje del siglo IX, en sus homilías dice así: “San Juan dio su vida por Cristo, aunque no se le ordenó negar a Jesucristo; sólo se le ordenó callar la verdad”. Así, al no callar la verdad, murió por Cristo, que es la Verdad. Precisamente por el amor a la Verdad no admitió componendas y no tuvo miedo de dirigir palabras fuertes a quien había perdido el camino de Dios…

 Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». 

Podría parecer que perdió la batalla le cortaron la cabeza, sin embargo nos enseña que la aparente derrota que nos puede venir por intentar vivir conforme al Evangelio, da paso al verdadero triunfo, al que nos alcanza el premio en el cielo

 El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre. 

 Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.




Así estamos llamados a vivir nosotros, como Juan el Bautista, seguros en el Señor, confiados en Él, pendientes más de su juicio que el de los hombres.

VIERNES

“ El Reino de Dios requiere abrir mente y corazón ”


Jesús predica en su pueblo, donde ha pasado la infancia y la vida oculta, y sus paisanos pasan del asombro a la estupefacción. Porque se les hace tan maravilloso lo que están escuchando de la explicación de la Escritura que no les cabe en la cabeza que sea obra de Jesús, hijo de José, el que nació de la desposada María, y que todo el tiempo se ha ganado el pan con el sudor de su frente haciendo obras menores, también de carpintería.

VIERNES

“ El Reino de Dios requiere abrir mente y corazón ”


Jesús predica en su pueblo, donde ha pasado la infancia y la vida oculta, y sus paisanos pasan del asombro a la estupefacción. Porque se les hace tan maravilloso lo que están escuchando de la explicación de la Escritura que no les cabe en la cabeza que sea obra de Jesús, hijo de José, el que nació de la desposada María, y que todo el tiempo se ha ganado el pan con el sudor de su frente haciendo obras menores, también de carpintería.

según san Mateo 13,54-58 

En aquel tiempo, Jesús fue a su ciudad y se puso a enseñar en su sinagoga. La gente decía admirada.

 «De dónde saca este esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos Santiago, José Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? 

Con demasiada frecuencia, nuestra mirada se queda tan corta como la de los paisanos de Nazaret: no entendemos que Dios haga algo grande de las cosas pequeñísimas que nos suceden a diario y quisiéramos que se nos manifestara de manera indubitable en vez de la sabiduría que muestra el muchacho hijo de María, a quien de tan visto como lo tenían, eran incapaces de escuchar. ¿No te pasará algo parecido a ti también?

Entonces, ¿de dónde saca todo eso?». 

 Y se escandalizaban a causa de él. 

 Jesús les dijo: «Solo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta». Y no hizo allí muchos milagros, por su falta de fe.

Aunque Dios tenga el poder de transformarnos no puede actuar si nuestra libertad no se lo permite. Les faltaba fe. La falta de docilidad y de apertura a la gracia imposibilita la acción divina en nuestros corazones.

JUEVES

“ Sacar de su tesoro lo nuevo y lo antiguo ”


“La parábola de la cizaña en medio del trigo y la de la red para pescar se refieren, sobre todo, a la presencia, ya operante, de la salvación de Dios. Pero, junto a los “hijos del reino”, se hallan también los “hijos del maligno”, los que realizan la iniquidad: sólo al final de la historia serán destruidas las potencias del mal, y quien haya acogido el reino estará para siempre con el Señor2. (San Juan Pablo II, Audiencia, 18 de marzo de 1987).

según san Mateo 13, 47-53 

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. 

Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. 

¿Habéis entendido todo esto?». Ellos le responden: «Sí». 

Las palabras y los gestos de Jesús, nacidas de su experiencia de hijo, sin mudar una letra o una coma, (Mt 5,17-18) iluminaron el sentido del Antiguo Testamento desde dentro e iluminaron por dentro toda la sabiduría acumulada del doctor de la Ley. Dios mismo, que parecía tan distinto y severo, adquirió los rasgos de un Padre bondadoso de gran ternur

Él les dijo: «Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo». Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.


Si Dios es amor, todo en la Biblia me tiene que hablar del amor. Si no saco amor es que no la he leído bien.


MIERCOLES

“ Santo es el Señor, nuestro Dios ”




No es fácil, ni tiene aliciente para nosotros, salir a buscar tesoros materiales escondidos en alguna parte del mundo. Pero todos somos testigos de haber encontrado personas que han sido y son “verdaderos tesoros”. Una buena familia es un tesoro; un buen amigo es un tesoro; una pareja de enamorados es un tesoro; un matrimonio ilusionado es un tesoro.

según san Mateo 13,44-46 

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. 

 El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra».


El que acepta esa misión de parte de Jesús, se llena de su Palabra, y pone su vida al servicio de esta, tiene “algo” que todos notan, tal como le sucedió a Moisés en la primera lectura de hoy (Ex 34,29-35). Nos relata el pasaje que cuando Moisés bajó del monte Sinaí con las tablas que contenían Palabra de Dios “tenía radiante la piel de la cara”.


MARTES

“ El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre ”


Nada tenemos que añadir a las palabras de Ntro. Señor. Esta parábola nos hace ver la existencia del mal, que los que colaboran con la siembra del mal se hacen partidarios del Maligno, que tenemos que aprender a convivir con el mal pero no a aprobar el mal, que no nos corresponde a nosotros el juzgar, que tenemos mucho que aprender de la paciencia de Dios.

 Dios sigue dándonos oportunidad para cambiar, que confía en que el mal no tiene la última palabra, que sigue esperando, que tiene que reinar en todos, que Él sigue llevando su obra, que necesitamos aprender a amar como somos amados por Él, que sigue siendo una obra de misericordia aceptar los defectos de nuestros prójimos, que esas mismas limitaciones de los que nos rodean se nos brinda para tener una oportunidad para dar lo mejor de nosotros mismos, para dejarnos podar, y que Dios obre en nosotros capacitándonos a amar lo que humanamente no nos atrae.

según san Mateo 13, 36-43 

En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo». 

 Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. 

 Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su reino todos los escándalos y a todos los que obran iniquidad, y los arrojarán al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

 Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».


La fe nos invita a saber convivir con el pecado y así vencer al mal con el bien, ha hacer frente en la vida de cada día a las dificultades y pruebas de todo tipo. Mientras, tenemos que practicar la paciencia como hace Dios con nosotros hasta que al final de los tiempos brille la luz del bien y reine el amor.


LUNES

“ Yo soy la resurrección y la vida ”



según san Juan 11, 19-27 

En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. 

 Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedo en casa. 

Se entera de que anda por allí el amigo de su hermano Lázaro y sale a su encuentro, se pone en camino. Y le habla, lo cual ya era revolucionario que una mujer se atreviera a iniciar la conversación con un hombre por muy asiduo de la casa de Betania que fuera Jesús en sus subidas a Jerusalén.

Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá». 

 Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará». Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección en el último día». 

Al igual que a Marta, a su hermana y a Lázaro, Jesús te ama a ti, y le encantaría hospedarse en tu casa, es decir, en tu corazón (Cfr. Ap 3,20). ¿Tienes una habitación dispuesta para recibirle?

 Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mi, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».

Marta hace una profesión de fe magnífica. No entiende las palabras de Jesús. Ni le importa. Tampoco a Jesús. El acto de fe de Marta es como un cheque en blanco. Como decir: dime, Señor, lo que te plazca, que a todo lo que me digas dirá que sí, porque creo plenamente en ti.

 Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo». 

Se dirige a Jesús con un lamento, como tantas veces hacemos nosotros mismos en la oración, penosos de que la omnipotencia divina no se haya manifestado a nuestro favor. Sólo que en Marta prima la fe en Jesús.

DOMINGO

“ Jesús tomó los panes y los repartió ”





 santo Evangelio según san Juan 6, 1-15 

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. 

Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman estos?».

El Señor contempla a la multitud y cuestiona a sus discípulos sobre cómo poder alimentar a tanta gente. Ninguno de sus discípulos ofrece una solución adecuada, sólo escusas; pero he aquí que, en el versículo nueve, aparece un joven (un muchacho o adolescente) que, ante la pregunta planteada por Jesús, le ofrece sus cinco panes y dos pescados.

 Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. 

Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo». Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?». 

Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo». Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil. 

Fijémonos que inmediatamente Jesús da la orden de que se siente todos, bendice los panes y peces y empieza a distribuirlos. Aquí la importancia del joven: gracias a su generosidad, a su confianza en Jesús, el Señor puede hacer un milagro tan maravilloso.

El Señor puede hacer maravillas cuando encuentra un corazón dispuesto, así lo entendió el joven del evangelio y entregó a Jesús todo lo que tenía.

Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. 

Jesús nunca hubiera aceptado esos pocos panes y peces para comer Él y sus discípulos solos. La alegría de Jesús es que “comieron todos”. 

Jesús miró al cielo antes de hacer el milagro. En el cielo está el Padre de todos, que quiere que los alimentos de sus hijos lleguen a todos. Jesús está feliz cuando ve que el alimento ha llegado a todos. No importa que los alimentos no sean exquisitos. Jesús no multiplicó “angulas “ ni siquiera un “pan de trigo”. Eran peces normales y pan de cebada.

Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda». Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. 

La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo». Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

Qué impresionantes las palabras de Jesús: «Recoged los pedazos que han sobrado, que nada se desperdicie”. Los que hemos vivido en el Tercer Mundo sabemos todo lo que se puede hacer allá, con lo que a nosotros “nos sobra” acá. Y nos seguimos preguntando: ¿Nos es lícito derrochar tanto en cosas superfluas mientras tantos hermanos nuestros carecen de las necesarias?




SOLLO EN SU TIERRA DESPRECIAN A UN PROFETA

 “ Solo en su tierra desprecian a un profeta ”



del santo evangelio según san Mateo 13, 54-58 En aquel tiempo, Jesús fue a su ciudad y se puso a enseñar en su sinagoga. La gente decía admirada: «¿De dónde saca este esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero?

A veces podemos pensar que Jesús, que “ha venido de arriba” y lo conoce todo y lo sabe todo, al hacerse hombre nada podía sorprenderle y admirarle. Pero no es así. Dice hoy el Evangelio que “se admiraba de su falta de fe”. Él sí que había convivido y compartido con todos sus paisanos, pero esta actitud de ellos,cuando oían su enseñanza y veían sus milagros, esta su reacción, no la conocía y se admiraba de su cerrazón para creer lo que estaban viendo y oyendo de parte de Dios. Y la clave es que se quedaban en la humanidad de Jesús, igual que la de ellos, y no trascendían que sus palabras y los milagros no eran de la tierra sino del cielo.


En Nazaret, unos creyeron la palabra de Jesús y se les abrieron los ojos para ver en Él las promesas cumplidas. Y esto sabemos que sucedió en algunos de sus parientes, a quienes Jesús escogió por apóstoles. No todos los de su pueblo eran iguales. Además, entre sus familiares más cercanos, estaba María, su Madre.¡Ella sí que creyó en la naturaleza humano-divina de su Hijo! ¡Ella era la mujer fiel a quien Dios hizo depositaria del Misterio del Verbo de Dios, su Hijo! Su mayor alabanza y bienaventuranza fue siempre:“¡dichosa porque has creído! 

 Este Evangelio de hoy nos invita a dejar toda especulación sobre los por qué Dios hizo las cosas así, con su Hijo y con su Madre, y no de otra manera. Él es Dios y nosotros unas criaturas ignorantes en lo que se refiere a los sobrenatural y divino. Dios nos regaló el poder elucubrar en todo lo natural y humano, pero los Misterios de su sabiduría se los reservó celosamente, porque: “¿quién conoce los pensamientos de Dios o quién ha sido su consejero? Él es el principio, camino y meta del universo, y sólo a Él se debe la gloria y el honor por los siglos”.



 ¡Señor, haznos humildes y pobres, que merezcamos ser introducidos, por tu bondad, en tus Misterios escondidos desde siglos y generaciones! ¡Ve nuestro deseo de conocerte mejor, para amarte más, porque “los dioses y señores de la tierra, no me satisfacen”! ¡Sólo Tú, Señor, eres el Santo de los Santos y a Ti queremos darte gloria y alabanza! ¡Qué así sea, Señor Jesús! ¡Amén! ¡Amén! 

jueves, 1 de agosto de 2024

VIA DE LA PLATA A COMPOSTELA



 Es el gran Camino que de sur a norte une la península en su tercio occidental.



ORIGEN HISTÓRICO


 Aunque se tiene constancia del origen de este Camino por los primeros pobladores de la Península: tartesios, que la utilizarían para aprovecharse del estaño.


 A partir de entonces la utilaron los demas pueblos: fenicios, griegos, etc., pero fueron los romanos los que más la utilizaron.
 Las primeras noticias documentadas como calzada datan del 139 a.C. cuando el cónsul Quinto Servilio Caepio funda el campamento de Castra Servilia, a pocos kilómetros del actual Cáceres.


Ruta que comunicaba el sur de Hispania con la cornisa Cantabrica.
Era un camino de uso administrativo, militar, comercial y cultural.

Fueron los romanos los que fijaron el itinerario completo entre los siglos I y II d, de C. Al finalizar el Imperio decae el uso de la Via de la Plata

 Del esplendor romano aún perduran múltiples vestigios: tramos de calzada, puentes, miliarios, teatros, arcos, etc., que han sido constantemente reutilizados hasta la actualidad.
En el siglo VIII, los mulsumanes utilizan esta ruta  con una única finalidad, la militar.

El mulsuman que más la utilizó fue Almanzor, se desplazaba por ella para sus conquistas, como hizo, por ejemplo, en el año 997 contra Santiago, ciudad que arrasó, salvo, según la tradición, el sepulcro del Apóstol.


Robó las campanas de la Catedral


Fueron precisamente, los arabes quienes al llamarla "Bal`latta" dieron lugar a la denominación de Vía de la Plata.

Si para los mulsulmanes tuvo u interés militar, también pata los cristianos, ya que por ella hicieron avanzar la reconqquista de los territorios hispanos hacia el sur.


Fernando III devuelve las campanas

Cuando Fermando III, en 1248, conquistó Sevilla, la  totalidad de la Vía de la Plata quedó en poder de los cristianos.




Camino abierto a los peregrinos que querían ir a Santiago.


obradoiro


 Recorrïan Adalucia,



 Extremadura,



 Castilla y entraban en Galicia.


Desde Lubián hasta Santiago la Asociación de Amigos de la Vía de la Plata de Ourense colabora en la señalización y el mantenimiento de este Camino. Y una de las peculiaridades del mismo son las hermosas esculturas de piedra colocadas como señales a su paso por la provincia de Ourense.


ETAPAS  43
- 01. Séville - Guillena (22,6 km)
- 02. Guillena - Castilblanco (18,0 km)
 - 03. Castilblanco de los Arroyos - Almadén de la Plata (29,5km)


 - 04. Almadén de la Plata - El Real de la Jara (15,4 km)
- 05. El Real de la Jara - Monesterio (19,8 km)
 - 06. Monesterio - Fuente de Cantos (21,6 km)
- 07. Fuente de Cantos - Zafra (25,1 km)
- 08. Zafra - Villafranca de los Barros (18,9 km)
 - 09. Villafranca de los Barros - Torremegía (27,4 km)

 - 10. Torremegía - Mérida (15,6 km)
 - 11. Mérida - Aljucén (15,9 km)
- 12. Aljucén - Alcuéscar (20,1 km)
 - 13. Alcuéscar - Valdesalor (25,7 km)
 - 14. Valdesalor - Casar de Cáceres (21,8 km)


 - 15. Casar de Cáceres - retenue de Alcántara (21,7 km)
 - 16. Retenue de Alcántara - Grimaldo (21,0 km)
- 17. Grimaldo - Galisteo (20,2 km)
- 18. Galisteo - Carcaboso (11,5 km)
 - 19. Carcaboso - Aldeanueva del Camino (40,0 km)
 - 20. Aldeanueva del Camino - Calzada de Béjar (22,5 km)
 - 21. Calzada de Béjar - Fuenterroble de Salvatierra (20,3 km)

 - 22. Fuenterroble de Salvatierra - San Pedro de Rozados (29,5 km)
 - 23. San Pedro de Rozados - Salamanque (23,4 km)
 - 24. Salamanque - Calzada de Valdunciel (15,2 km)
- 25. Calzada de Valdunciel - El Cubo de la Tierra del Vino (19,9 km)
 - 26. El Cubo de la Tierra del Vino - Zamora (31,6 km)
- 27 Zamora - Montamarta (18,5 km)
 - 28 Montamarta - Granja de Moreruela (22,7 km)

- 29 Granja de Moreruela - Tábara (35,3 km)
- 30 Tábara - Santa Croya de Tera (22,5 km)
 - 31 Santa Croyade Tera - Mombuey (35,8 km)
 - 32 Mombuey - Puebla de Sanabria (31,1 km)
 - 33 Puebla de Sanabria - Lubián (28,5 km)
- 34 Lubián - A Gudiña (25,0 km)
 - 35 A Gudiña - Laza (34,6 km)


 - 36 Laza - Xunqueira de Ambia (32,7 km)
 - 37 Xunqueira de Ambia - Ourense (22,2 km)
- 38 Ourense - Cea (22,1 km)

- 39 Cea - Castro Dozón (14,4 km)
 - 40 Castro Dozón - Silleda (27,5 km)
 - 41 Silleda - Ponte Ulla (19,2 km)
- 42 Ponte Ulla - Santiago de Compostela (20,8 km)

miércoles, 31 de julio de 2024

1 DE AGOSTO

Un año más la felicitación, incluida la de mis pequeños  va dirigida al cielo. 
                 ¿Felicidades mama!

Mi felicitación este año..... rota de dolor
arropada por muchas oraciones......perdonando pero siendo muy difícil olvidar.....solo olvidan los animales y yo soy una persona. 


domingo, 28 de julio de 2024

JESUS TOMÓ LOS PANES Y LOS REPARTIO

 “ Jesús tomó los panes y los repartió ”



Del santo Evangelio según san Juan 6, 1-15 En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman estos?».


Jesús preguntó a sus discípulos: ¿Con qué compraremos pan para que coman todos estos? Podría haberlo hecho Él todo; pero no es ese el estilo de Jesús. A Jesús le gusta partir siempre de algo que nosotros hayamos aportado; aunque sea poco y pobre. Estimula primero nuestra generosidad, pidiéndonos lo que sea: nuestro cinco panes y dos peces. Luego Él se vuelca poniendo el resto, bendiciendo y multiplicando esa pobreza nuestra compartida.

Generosidad: es otro trazo de la firma de Jesús en este milagro. Sin tacañería. "Comieron todos hasta quedar satisfechos, y recogieron doce cestos llenos de sobras". Como a Él le gusta siempre dar y darse. Para que vayamos comprendiendo que la medida del amor es, precisamente, dar sin medida. 

Jesús quiere que pongamos la vista en otro pan diferente y mejor: el de la Eucaristía. Que en este Domingo descubramos la importancia del compartir, única dinámica que hará de la tierra el cielo y de nuestras necesidades ocasión para realizar el verdadero milagro que puede alegrar el corazón del hombre: poner al servicio de los demás lo que somos y tenemos.



Todos los milagros de Jesús requirieron de la fe de quienes los pedían. Éste, además, requirió de la generosidad de aquel muchacho. Como si quisiera decirnos con ello el evangelista, que para obtener el milagro de la propia conversión o del propio progreso espiritual y humano, siempre se requiere generosidad. Darlo todo, y darlo de corazón. 
 Igualmente, cuando se trata de la ayuda a los demás, muchas veces tenemos en nuestras cestas los cinco panes y dos peces que necesita nuestro prójimo. A veces es una limosna, a veces es ceder el paso en la calle o una simple sonrisa que devuelva la confianza a nuestros hijos o compañeros de trabajo, después de que hemos sufrido algún percance.

 Los cinco panes son, sin duda, una representación de los talentos que Dios nos ha regalado. Sólo en la medida en que los demos a los demás, fructifican y rinden todo cuanto pueden. Si los guardamos para nosotros mismos, pueden echarse a perder. Hay que recordar que el milagro comienza cuando aquel muchacho cedió al Maestro sus panes, para que diera de comer a toda una multitud… 


sábado, 27 de julio de 2024

MIRAR NUESTRAS MANOS

Todos sabemos lo que significa el pan. Entre otros aspectos, nos trae connotaciones de bienestar. Nos recuerda que, el trabajo, nos procura aquello que más necesitamos para seguir adelante: el pan de cada día. 





 El sabor a pan marca también el evangelio de este domingo.

 El secreto de la generosidad no está en la abundancia sino en la bondad del corazón. Constantemente nos encontramos con personas acaudaladas que son inmensamente tacañas y, por el contrario, con gente con escasos recursos económicos que son tremendamente espléndidos.

 La buena voluntad, es lo que nos hace grandes, solidarios, cercanos y sensibles a las carencias de los demás. Cuando existe la buena voluntad, está asegurado el primer paso para alcanzar un corazón grande. Es el todo, aún teniendo poco.

 Jesús consciente de la necesidad de aquellos que le escuchaban. Eran personas con hambre de Dios pero, como humanos, con ganas de pan recién amasado. Las dos carencias, supo y quiso satisfacer con mano providente. Jesús les dio el pan del cielo y les multiplicó a manos llenas el pan que requerían para seguir viviendo. 

 ¿Qué hubiera ocurrido con aquellas personas si Jesús no hubiera salido al frente de aquella necesidad?

 Tal vez. Pero, el Evangelio, nos habla del auxilio puntual de Jesús. En su mano se encuentra la bondad misma de Dios. Es un Dios que salva al hombre de sus angustias. 

 Que aprendamos esta gran lección: la felicidad no reside tanto en el tener cuanto en el compartir. Cuando se ofrece, el corazón vibra, se oxigena, se rejuvenece.

 


 Todos, cada día, debiéramos de mirar nuestras manos. No para que nos lean el futuro, cuanto para percatarnos si –en esas horas- hemos realizado una buena obra; si hemos ofrecido cariño; si hemos desplegado las alas de nuestra caridad; si hemos construido o por el contrario derrumbado; si nos hemos centuplicado o restado en bien de la justicia o de la fraternidad. 

 Si, amigos. Cada día que pasa, cada día que vivimos es una oportunidad que Dios nos da para multiplicarnos, desgastarnos y brindarnos generosamente por los demás. Al fin y al cabo, en el atardecer de la vida, nos examinarán del amor. Dejarán de tener efecto nuestras cuentas corrientes. Nuestras inversiones. Nuestros apellidos y nobleza. Nuestra apariencia y riqueza….y comenzará a valer, su peso en oro, las manos que supieron estar siempre abiertas. 

  AQUÍ ME TIENES, SEÑOR 



Cada vez que celebramos la eucaristía, el Señor, no es que multiplique el simple pan. Es que, en cada altar, se hace presente. Se multiplica Él mismo de una manera radical, amorosa y sacrificial: se entrega por nosotros para que, un día, podamos contemplar cara a cara el rostro del Dios vivo.

 Señor creo en Ti porque no das sólo tu pan, te das a Ti mismo Porque no te quedas en promesas pues, bien lo sabemos, que te ofreces a Ti mismo Porque, ante la necesidad de cuántos me rodean sé que soy tu mano abierta y tu voz que denuncia tus labios que hablan y tu pan que se reparte