YA ES SEMANA SANTA

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viernes, 26 de julio de 2024

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO

SÁBADO

“ El trigo y la cizaña ”



santo evangelio según san Mateo 13,24-30 

, la parábola del trigo y la cizaña plantea el problema de la coexistencia del bien y el mal. “Está claro: el campo es fértil y la simiente es buena

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola al gentío: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. 

el señor del campo ha lanzado a voleo la semilla en el momento propicio y con arte consumada; además, ha organizado una vigilancia para proteger la siembra reciente.

Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. 

Si después aparece la cizaña, es porque no ha habido correspondencia, porque los hombres –los cristianos especialmente– se han dormido, y han permitido que el enemigo se acercara

Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”. 

Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”. Los criados le preguntan: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”.

Y lo más importante de la persona siempre es el trigo, ese haz de bondad que llevamos dentro. Conozco personas que, en un afán de celo por corregir a una persona, se la han cargado como persona.

 Pero él les respondió: “No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. 

Los cristianos debemos tener “corrección fraterna”. Si se corrige sin fraternidad, sin delicadeza, sin amor, no hay corrección cristiana sino despellejamiento de las personas. Eso, ciertamente, no lo quiere Dios.

Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».



La parábola de Jesús deja claro que el mal no procede de Dios, sino del enemigo, el maligno, que es astuto y siembra el mal en medio del bien, de modo que resulta difícil separarlos con claridad, aunque el justo Juez podrá hacerlo. Ahora bien, no cabe esperar una intervención inmediata para atajar el mal, porque Dios es paciente y misericordioso.

VIERNES


“ El que escucha la palabra y la entiende, dará fruto ”


El protagonismo fundamental del Señor en la proclamación de la Palabra, Él que lo es por antonomasia, pero sin duda también nosotros hemos sido elegidos para sembrar en todos y cada uno de los ámbitos en que nos movemos. En este sentido, yo animaría a reflexionar sobre nuestros ámbitos de predicación, si realmente sembramos o solamente arrojamos las semillas, si nos acercamos con actitud de amor y servicio o nos dejamos llevar por cierta molicie “profesional” a nuestros hermanos los hombres, los próximos y los más lejanos.

evangelio según san Mateo 13,18-23 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros, pues, oíd lo que significa la parábola del sembrador: si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. 

Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe. 

Entre la tierra buena y la mala está también el terreno pedregoso, que coincide con “el corazón superficial, que acoge al Señor, quiere rezar, amar y dar testimonio, pero no persevera, se cansa y no “despega”

“Es un corazón sin profundidad, donde las piedras de la pereza prevalecen sobre la tierra buena, donde el amor es inconstante y pasajero. Pero quien acoge al Señor solo cuando le apetece, no da fruto”

Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno».





esta parábola tiene que hacernos reflexionar sobre mi vida y mis actitudes respecto a Dios, el Decálogo, el Mandamiento nuevo del Amor y cómo puedo hacerlo Vida en mi vida y en la de mis hermanos los hombres, tanto los que están en el camino como los que están entre las zarzas... y esperar confiados en que mi palabra y mis actos lleven en verdad al Señor a este mundo difícil al que nos toca amar y servir.

JUEVES

“ Bienaventurados vuestros ojos porque ven ”


Jesús sabe que su palabra es como una semilla que puede caer al borde del camino, o entre pedregales; pero no se cansa nunca de sembrar. Por sembrar que no quede. Pero sueña por encontrar un buen terreno que dé el treinta, el setenta o el ciento por uno. A los que acontece eso son realmente dichosos

JUEVES

“ No sabéis lo que pedís ”




según san Mateo 20, 20-28 

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. 

 Él le preguntó: ¿«Qué deseas?». Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda». 

 Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?». Contestaron: «Podemos». 

Santiago no mató ni a moros ni a nadie. Santiago se dejó matar por dar testimonio del Evangelio de Jesús. Ese Santiago que pedía los primeros puestos, fue trabajado por Jesús y fue capaz de “beber la copa del dolor” para parecerse más a él.

 Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre». 

 Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. 

No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. 

Estamos aquí para servir, para lavar los pies, para dar de comer al hambriento, para hacer la vida más agradable a la gente que lo pasa mal, aunque esto suponga que yo debo sacrificarme.

 Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».



“No sabéis pedir”. ¿Es posible que haciendo oración todos los días, me digas que no sé pedir? Con humildad, debo confesar que es así. 

 Dime Tú cómo tengo que pedir. Haz que yo esté dispuesto a beber la copa que Tú ya has bebido.


MIÉRCOLES

“ El que tenga oídos que oiga ”



según san Mateo 13, 1-9 

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla.

 Les habló mucho rato en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. 

“Salió el sembrador”. No se quedó en casa guardando la semilla en el granero, conservándola. Salió a pesar del riesgo. Salió convencido de que no podía quedarse con la semilla sin sembrarla. Y salió con gozo, con ilusión, con esperanza.

Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. 

 Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda brotó en seguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. 

Lo sembró todo: No sólo la buena tierra, sino los caminos, las piedras, los espinos. Derrochó la semilla. No se cansó de sembrar. Para indicarnos que lo nuestro es “sembrar”, sembrarlo todo, gastar la vida sembrando.

 Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. 

 Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra sesenta; otra, treinta. 

el dato más sorprendente de la parábola es la increíble cosecha final de la tierra buena, ya que en la Palestina del siglo I lo normal era esperar una cosecha de siete por uno, pero una cosecha de treinta, sesenta y ciento por uno es exageradamente sorprendente a los oídos de los oyentes de Jesús.

 El que tenga oídos, que oiga».



Señor, yo necesito una siembra de tu palabra. Y necesito que la siembres Tú, el mejor sembrador. Necesito que la semilla de tu palabra caiga sobre mí “como lluvia que empapa la tierra” y la hace fructificar. No me interesa, de momento, la cosecha. Eso es cosa tuya. Me interesa la siembra, el quedar sembrado de verdad, de bondad, de dulzura, de misericordia.

MARTES

“ Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado ”




según san Juan 15, 1-8 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. 

En el Evangelio de hoy, nos resalta el permanecer, se nos invita a permanecer en el Señor, ya que el que esta unido a Él puede dar fruto, recuerda que sin Él no podemos nada, todo lo que podamos llegar a hacer es poco más que ruido, sin embargo, unidos a Él, experimentaremos tantas maravillas, la fuerza de su gracia, nos sorprenderemos de lo que podremos llegar a realizar, de su presencia, de su espíritu, de sus acciones en nosotros, tantas y tantas cosas. Todo don. Muchos motivos para el agradecimiento y la esperanza.

 Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.

 Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. 

 Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. 

Sin mí podéis hacer poco. Sin Jesús no podemos hacer nada. Cuando trabajamos y nos atribuimos algo a nosotros, eso se lo estamos robando a Cristo. Un sarmiento separado de la vid, no puede dar ningún fruto. Esto nos hace ser humildes y sentir la necesidad que tenemos de Jesús.

Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. 

 Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

Claro que el dar fruto abundante no va necesariamente ligado a la sensación de éxito. La cruz fue el éxito más espectacular de Jesús; no tuvo nada que ver con gratas impresiones.

Los éxitos cosquillean y excitan el ego; los frutos de los que habla Jesús, como están centrados en los demás, no afectan al ego. Evocamos el símil del grano de trigo que da mucho fruto solamente si muere.



Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo poda, para que dé más fruto. El sarmiento podado llora savia; parece que se le va la vida. Pero todo viñador sabe que esa es la manera de que dé más fruto. El instrumento mejor de una buena poda es la Palabra de Dios. Palabra de Dios, savia de nuestra oración primero, para luego ser savia de vida.

LUNES

“ Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas? ”


En el Evangelio de hoy nos aparece el Señor consolando a María, le da un mensaje para los Apóstoles, la hace apóstol de los apóstoles. Y fue María Magdalena y anunció a los discípulos: ¡He visto al Señor!, y a continuación les contó todo lo que había sucedido. Nos imaginamos la alegría con que María pronunciaría estas palabras: ¡He visto al Señor!

según san Juan 20, 1-2. 11-18 

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

 Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al señor y no sabemos dónde lo han puesto». 

 Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. 

 Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?».

A quien más ama María es a Jesús por eso lloraba su ausencia afuera del sepulcro y mientras lloraba ve a los ángeles y luego al Señor, pero el dolor y la pena es tan grande que no lo reconoce; el mismo Jesús le ayuda para que lo reconozca llamándola por su nombre: María; 

 Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».

 Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. 

 Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?». Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré». 

 Jesús le dice: «¡María!». 

ella al escuchar como el Señor pronuncia su nombre, descubre su presencia, la pena se transforma en alegría, la oscuridad en luz, entonces Jesús la envía a anunciarles a los discípulos la gran noticia y María se transforma en la Apóstola, la enviada del Señor, la testigo de Jesús Resucitado.

 Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!». 

 Jesús le dice: «No me retengas, que todavía no he subido al Padre. 

Pero anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”». 

 María la Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto».




MIÉRCOLES

DOMINGO

“ Se puso a enseñarles con calma ”


En este Evangelio de Marcos, en varias ocasiones, aparece Jesús “enseñando” sin decir qué enseñaba y cómo enseñaba. Y este verbo, sin complemento, es sumamente sugerente. Jesús no enseñaba sólo con sus palabras. Jesús enseñaba con sus silencios, con sus miradas, con su ternura. Lo dice el evangelio de hoy: “Jesús vio una multitud y le dio lástima”, es decir, le dio un vuelco el corazón y comenzó a enseñarles.

según San Marcos 6, 30-34 

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

Les ha ido mejor de lo esperado y están ansiosos por contar sus experiencias. Después de escuchar a todos, Jesús les invita a un descanso:

 Él les dijo: «Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.

Toda vocación cristiana que quiera mantenerse en la perspectiva correcta, necesita equilibrio entre trabajo y descanso. Saber tomar un respiro es cosa buena y necesaria. Y esto todos los días. Como lo hacía Él, que antes de la salida del sol se retiraba a lugares solitarios para estar a solas con Abbá

 Se fueron en barca a solas a un lugar desierto. 

 Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. 

Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

Lo imprevisto, ha sido previsto por el Señor. Nada sucede por casualidad. En el caso de hoy Jesús nos enseña a estar siempre dispuestos a cambiar nuestros planes. La multitud ha trastornado el plan de Jesús. Él contempla la multitud con ojos compasivos. Ve a tantos que van por la vida sin rumbo, como ovejas sin pastor, y se conmueve. La suya no es una emoción superficial; le llega al corazón. Y cambia sus planes y se pone a enseñarles con calma.


Nosotros. Por la mañana o por la tarde, Evangelio en mano, compartiremos con Él nuestras experiencias, aspiraciones, gozos y penas. Necesito aprender a distanciarme de mis afanes diarios, de todo lo mío, de mí mismo. Necesito no caer en la tentación de Marta que, creyéndose indispensable, no sabe dejar sus santas ocupaciones para sentarse unos momentos junto a su hermana escuchando a Jesús.


jueves, 25 de julio de 2024

EL QUE QUIERA SER GRANDE,QUE SEA VUESTRO SERVIDOR

“ El que quiera ser grande, que sea vuestro servidor ” 

De igual manera, nosotros escuchamos y seguimos al Señor, como lo hicieron los primeros discípulos de Jesús, pero no siempre logramos entender a cabalidad su mensaje y nos dejamos llevar por intereses personales o ambiciones dentro de la Iglesia. 
Se nos olvida que al aceptar al Señor, tenemos que entregarnos con confianza y de manera plena a Él, que no podemos pensar en obtener la gloria sin haber aceptado la cruz.
 La respuesta que les da Jesús pone precisamente el acento en este aspecto: para participar de su Reino, lo que importa es aceptar beber de su misma «copa» (cf. Mt 20,22), es decir, estar dispuestos a entregar nuestra vida por amor a Dios y dedicarnos al servicio de nuestros hermanos, con la misma actitud de misericordia que tuvo Jesús. El Papa Francisco, en su primera homilía, recalcaba que para seguir a Jesús hay que caminar con la cruz, pues «cuando caminamos sin la cruz, cuando confesamos un Cristo sin cruz, no somos discípulos del Señor». 

 Seguir a Jesús exige, por consiguiente, gran humildad de nuestra parte. A partir del bautismo hemos sido llamados a ser testigos suyos para transformar el mundo. Pero esta transformación sólo la lograremos si somos capaces de ser servidores de los demás, con un espíritu de gran generosidad y entrega, pero siempre llenos de gozo por estar siguiendo y haciendo presente al Señor.



EL QUE QUIERA SER GRQNDE QUE SE HAGA SERVIDOR

 del santo evangelio según san Mateo 20, 20-28 En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?». Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».



SANTIAGO APÓSTOL

Dios lo llama a cumplir grandes propósitos
El Señor paseando junto al Mar de Galilea vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano estaban con las redes y les llamas..... 

Llamas a Santiago para estar a tu lado y él lo deja todo, también deja su tierra y viene a España. 
Nos trajo la fe cristiana dándolo todo mirando siempre al cielo y además 

25 de julio: Santiago Apóstol, patrono de las Españas – Ahora Información


  nos trae la alegría del Evangelio: que tu Señor vives, que estas aqui, que no has muerto y vives en nosotros.

Jesús Vive oficial Latinoamerica comunidad en la fe de Jesucristo

Santiago patrón de España, sigues siendo luz de nuestro sendero, luz en nuestra nación,luz en nuestro caminar hacia Dios. 
Quizás en estos tiempos Santiago no sea referente ni patrón de nada pero el también lo tuvo difícil y nunca perdió la esperanza. 




Qué es en realidad el afamado Espíritu del peregrino? ¡Te lo contamos!
Caminemos con él con fe y esperanza. 
Feliz día del Patrón de España!!!! 

miércoles, 24 de julio de 2024

LA SEMILLA QUE CAYO EN BUENA TIERRA

 EL QUE OYE LA PALABRA Y LA COMPRENDE





esta parábola tiene que hacernos reflexionar sobre mi vida y mis actitudes respecto a Dios, el Decálogo, el Mandamiento nuevo del Amor y cómo puedo hacerlo Vida en mi vida y en la de mis hermanos los hombres, tanto los que están en el camino como los que están entre las zarzas... y esperar confiados en que mi palabra y mis actos lleven en verdad al Señor a este mundo difícil al que nos toca amar y servir.


Dios nos necesita, aunque todo o casi todo lo haga Él. 

 "Sólo Dios puede dar vida; pero tú puedes ayudar a transmitirla. 

 Sólo Dios puede dar la fe; pero tú puedes dar tu testimonio. 

 Sólo Dios es el autor de la esperanza; pero tú puedes ayudar a tu amigo a encontrarla. 

 Sólo Dios puede dar amor; pero tú puedes enseñar a otros cómo se ama.

 Sólo Dios puede hacer lo imposible; pero tú puedes hacer lo posible. 

 Sólo Dios hace que bajo el sol crezcan los trigales; pero tú puedes triturar ese grano y repartir ese pan. Sólo Dios puede impedir las guerras; pero tú puedes no reñir con tu mujer o tu hermano. 

 Sólo a Dios se le ocurrió el invento del fuego; pero tú puedes prestar una caja de cerillas.

 En realidad, ya ves que Dios se basta a sí mismo; pero parece que prefiere seguir contando contigo, con tus nadas, con tus casi nadas". (José Luis Martín Descalzo)

martes, 23 de julio de 2024

SANTA BRIGIDA VIVIO EL EVANGELIO

 santo evangelio según san Juan (15,1-8)


 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.

Hoy celebramos la fiesta de santa Brígida de Suecia.



 En la mayoría de los países es memoria libre pero en Europa es fiesta porque es una de las patronas de Europa. Fue una santa viajera. Desde su Suecia natal peregrinó a Compostela, a Roma y a Tierra Santa, los tres lugares de referencia religiosa en el Medioevo. 

Habló a las autoridades civiles y eclesiásticas. Fustigó la corrupción. Nadie, ni siquiera el Papa, se vio libre de sus admoniciones.

 Su patronazgo se debe sin duda alguna a todo el esfuerzo que hizo para que el papado volviera a Roma de su exilio en Aviñón.

 Brígida vivió el Evangelio que acabamos de proclamar pues descubrió que solo permaneciendo en el Señor una vida puede dar fruto porque sin Él no podemos nada y ella siendo laica y mujer, se dejó llevar por el Espíritu y fue portadora de un espíritu profético que le llevaba a denunciar la mala conducta y los errores de papas, reyes y nobles. Sin miedo, sin importarle las consecuencias, porque su vida estaba sentada sobre la roca firme de la fe.

 Hoy nos hacen falta hombres y mujeres en la Iglesia que, como santa Brígida, sean profetas del Espíritu, que nos llamen a la unidad, a ser fieles al Evangelio, que recuerden a nuestros pueblos que, por encima del consumismo y del bienestar, está la solidaridad y la unidad, la fraternidad y la justicia.



lunes, 22 de julio de 2024

YO SOY LA VERDADERA VID

 

según san Juan (15,1-8) 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.


¡Qué alivio saber que el único requisito para formar parte de la familia de Dios es engancharse a Cristo como el “sarmiento a la vid” 
¡La vida del discípulo es eso, dejar que la savia de Cristo corra por nuestras venas para dar frutos de autenticidad, es decir, frutos de misericordia de Dios, de perdón y reconciliación, así recibe gloria nuestro Padre Dios, nos dice Jesús. 

Se nos invita a tomar conciencia que: “Sin mí no podéis hacer nada”. Nuestra unión con el Señor lo debe marcar todo. Sin su gracia nada podemos. Y para que lo que realicemos permanezca es primordial permanecer en Él, unidos al Señor. Si no fuera así, podría advertirnos S. Juan de la Cruz, que “poco más que ruido”, mucho hacer, mucha actividad, mucho ocupar el tiempo, pero para qué.

NOSOTROS



Que nuestra oración de hoy sea esta: 
“Contigo estoy vivo, sin ti estoy muerto. Contigo lo soy todo, sin ti no soy nada. Átame a ti, para que no sea yo un Sarmiento cortado, un sarmiento sin fruto. 
Que tu Palabra me una a ti, que la eucaristía me alimente de ti, que el mandamiento nuevo me una a mis hermanos y produzca el fruto precioso de la fraternidad que llena de racimos maduros mi sarmiento. Pódame Señor con tu Palabra y sostén mi compromiso de dar frutos duraderos en los campos de la fraternidad, de la veneración y del amor a tu santo nombre, nombre de vid, nombre de vida, nombre de frutos que maduran para la eternidad. Amén”


MUJER, PORQUE LLORAS

santo evangelio según san Juan (20,11-18) 

En aquel tiempo, estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?». 



María pensaba que iba a encontrar el cuerpo para ungirlo, en cambio, encontró una tumba vacía. Había ido a llorar a un muerto, pero en su lugar escuchó un anuncio de vida. 

 Tenía necesidad de sentir su dulce presencia, y su corazón quería reavivar el aliento de sus palabras, que jamás se había apagado y se encontró una tumba vacía. 

 Corremos hacia el sepulcro como María, para venerar lo que nos queda de Dios. Corremos hacia el sepulcro para buscar "sucedáneos" de Dios, con el riesgo de "reducir" la fe a abrazar un cuerpo sin vida, queremos tocarlo, verlo, estrecharlo...

 Y en cambio lloramos porque no lo vemos. Lo buscamos en un sepulcro y queremos encerrarlo en un relicario...

 La tumba está eternamente vacía:¡Dios está en otra parte! 

 Cuando Maria escucha su nombre, "¡Maria!" ella se estremece al oír la voz tan familiar y tan querida. "¡Maestro"! 

El corazón dicta las palabras que la razón se niega todavía a pronunciar. Marìa se arrojó a sus pies o a sus brazos y al cabo de un rato Jesús le dijo: "bueno, suéltame ya".

 ¿No comprendes que ha resucitado de entre los muertos? Nuestra relación ha cambiado. Ahora todo es distinto.

Ese es el salto de fe que el creyente se ve obligado a dar: pasar del aprecio por la figura humana, por las enseñanzas hermosas de quien podría asimilarse a un profeta de los muchos que pululaban por la Judea del primer siglo, a la confesión de fe en el Resucitado en respuesta a una llamada por el nombre. 


Tenlo presente: a ti también te llamó o te va a llamar un día y tendrás que mirar al que está Vivo con los ojos de la fe en vez de con una visión humana (ahí cabe sociológica, antropológica, incluso religiosa). Estás invitado a ser como Magdalena en el huerto contemplando a su Maestro de una manera que nunca antes la había visto. Porque está Vivo y te llama por tu nombre. EvangelioPalabra VivaSiempre Adelante


sábado, 20 de julio de 2024

LE SIGUIERON MUCHOS Y LOS CURÓ TODOS

Le siguieron muchos y los curó a todos. 



Hoy encontramos un doble mensaje. Por un lado, Jesús nos llama con una bella invitación a seguirlo: «Le siguieron muchos y los curó a todos» (Mt 12,15). Si le seguimos encontraremos remedio a las dificultades del camino, como se nos recordaba hace poco: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso» (Mt 11,28). Por otro lado, se nos muestra el valor del amor manso: «No disputará ni gritará» (Mt 12,19).

 Él sabe que estamos agobiados y cansados por el peso de nuestras debilidades físicas y de carácter... y por esta cruz inesperada que nos ha visitado con toda su crudeza, por las desavenencias, los desengaños, las tristezas. De hecho, «se confabularon contra Él para ver cómo eliminarle» (Mt 12,14). y... nosotros que sabemos que el discípulo no es más que el maestro (cf. Mt 10,24), hemos de ser conscientes de que también tendremos que sufrir incomprensión y persecución. 

 Todo ello constituye un fajo que pesa encima de nosotros, un fardo que nos doblega. Y sentimos como si Jesús nos dijera: «Deja tu fardo a mis pies, yo me ocuparé de él; dame este peso que te agobia, yo te lo llevaré; descárgate de tus preocupaciones y dámelas a mí...». 

 Es curioso: Jesús nos invita a dejar nuestro peso, pero nos ofrece otro: su yugo, con la promesa, eso sí, de que es suave y ligero. Nos quiere enseñar que no podemos ir por el mundo sin ningún peso. Una carga u otra la hemos de llevar. Pero que no sea nuestro fardo lleno de materialidad; que sea su peso que no agobia.

 En África, las madres y hermanas mayores llevan a los pequeños en la espalda. Una vez, un misionero vio a una niña que llevaba a su hermanito... Le dice: «¿No crees que es un peso demasiado grande para ti?». Ella respondió sin pensárselo: «No es un peso, es mi hermanito y le amo». El amor, el yugo de Jesús, no sólo no es pesado, sino que nos libera de todo aquello que nos agobia. 



Jesús podía hablar hermosas parábolas, curar a los enfermos, hacer milagros... pero si toca lo establecido, lo seguro, si cuestiona lo "de siempre", entonces te salen adversarios por todos sitios. Sus adversarios se ponen de acuerdo sobre los medios que han de emplear para desembarazarse de él. Empiezan a ver "demonios" donde antes veían el dedo de Dios.

SAN ELÍAS, EL PROFETA

 20 DE JULIO: SAN ELÍAS PROFETA



Conmemoración de san Elías Tesbita, profeta del Señor en tiempo de Ajab y Ococías, reyes de Israel, que defendió los derechos del único Dios ante el pueblo infiel a su Señor, con tal valor que prefiguró no sólo a Juan Bautista, sino al mismo Cristo. No dejó oráculos escritos, pero se le ha recordado siempre fielmente, sobre todo en el monte Carmelo. (Martirologio Romano) 


 De Elias, los carmelitas aprenden a tomar conciencia de la presencia de Dios en lo inesperado y a guardar silencio lo suficiente para escuchar el susurro de Dios. "Dios vive en cuya presencia estoy de pie", como dijo el profeta, y los carmelitas tratan de seguir esa sabiduría, reconociendo así a Dios en todos los que conocen y sirven durante toda su vida. En definitiva como dice el lema del escudo de la orden, consumirse en el celo del Señor Dios de los ejércitos. 



"El profeta Elías que ya en la tradición monástica era considerado el primer monje y el modelo de los contemplativos se convirtió, así, poco a poco, para los carmelitas en el prototipo de los místicos y el profeta dedicado a cantar y enseñar las alabanzas de Dios a su comunidad de seguidores; el defensor de los derechos de Dios y el campeón en la defensa de los últimos. Los carmelitas de entonces, como los de hoy, tienen a Elías como "Padre" suyo, no en sentido histórico o material, sino por los valores que su figura expresa." (RIVC 56) - Ratio Institutionis Vitae Carmelitanae 



Breve Biografía 

Cuando sucedió, allá en el monte llamado Tabor, la Transfiguración de Jesucristo ante los tres discípulos predilectos Pedro, Juan y Santiago, dejándoles ver por un momento su Gloria, allá apareció Elías entre los invitados junto a otro peregrino de la montaña que se llamaba Moisés; los discípulos los veían conversando familiarmente con Cristo; entre los tres comentaban cosas sobre los acontecimientos de la próxima Pasión. 

Ya sabían cosas de él; las habían escuchado con frecuencia en la sinagoga de los sábados; incluso los más viejos del lugar afirmaban que en los últimos tiempos se hablaba de Elías más que en otras épocas; no hacía mucho, la gente llegó a confundir a aquel Bautista que realizaba su carismática predicación en el río Jordán con Elías; los mismos príncipes de los sacerdotes habían mandado a unos comisionados para que investigaran si Juan era el Mesías tan esperado y, al obtener una respuesta negativa, intuyeron que se trataba de alguna otra persona importante y hasta le preguntaron si era una especie de reencarnación de Elías o una aparición suya, puesto que se hablaba de que el gran profeta tendría que venir en los tiempos últimos.

 ¿Qué quién fue este personaje?

 Los judíos de todos los lugares conocían bien sus portentosas obras que fueron parte de su misión. Había nacido en torno al año 900 antes de Cristo, cuando ya se había consumado la división cismática político-religiosa del Pueblo de Dios que quedó seccionado en el Reino del Norte -con capital en Samaría- y el Reino del Sur -con capital en Jerusalén-, después de la asamblea que tuvieron en el 931, en Siquén.

 En el reino del norte se llama desde entonces Israel y el del sur Judá. Cuando Elías ejerce su profetismo por encargo de Dios, reina en Israel Ajab; pero se ha casado con la cruel Jezabel, hija de Ittobaal el rey de Tiro y Sidón, que ha traído a Samaría a sus profetas y dioses fenicios, levantado un templo a los baales y ha perseguido hasta el aniquilamiento a los profetas del verdadero y único Dios, Yahwé.

 Elías o Eliyahú, que quiere decir "Dios es mi confianza", es fuerte y claro con el rey Ajab. Le dirá que por haberse apartado de Yahwé y por haber torcido sus ojos a los dioses falsos ya lleva su reino sufriendo años la sequía que ha mandado Elías; hace años que los campos se han olvidado de las cosechas, los veneros están agostados y los animales se mueren; los hombres tienen labios resecos y Samaría entera sufre el azote de Dios. 

Profeta fuerte y claro con el pueblo prevaricador. "¿Hasta cuándo cojearéis entre dos muletas?" les dice, recriminándoles por mantenerse dubitativos y negligentes entre Yahwé y los baales. Tiene que convencerles con un prodigio: Reunidos los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y él solo en lid sobrenatural para dilucidar ante el pueblo dónde está la verdad; dos novillos descuartizados dispuestos sobre el monte para el sacrificio; los profetas de los baales danzarán, cantarán, gritarán, implorarán, se harán incisiones sangrientas y entrarán en trance sin éxito; Elías invocará con sencillez al Dios de Israel y de Judá y vendrá de inmediato un fuego del cielo que hará en un instante cenizas a las víctimas y a las piedras por más que antes hubieran sido empapadas en agua. 

Con los intereses de Yahwéh es fuerte y claro por encima de todo. Los cuatrocientos cincuenta profetas de los falsos dioses son pasados a cuchillo junto al torrente Cisón. Ni uno sólo escapó.

 Convertido ya el pueblo al buen Dios no hace falta que continúe el castigo. Viene el agua como llega la persecución de la vengativa Jezabel que obliga a huir a Elías al desierto donde, cansado y agotado el profeta, pide ya la llegada de su fin bajo la retama. Como el desierto tiene reminiscencias de lugar encontradizo con Dios, le viene el encargo de reponer fuerzas porque el camino a recorrer es aún largo para Elías. Hace falta ungir a Yehú para rey de Israel y preparar a Eliseo como sucesor en el profetismo.

 Aún tuvieron tiempo para ver al hombre de Dios pasar andando el río Jordán golpeado con su manto.

 ¡Cuánto debió ser el poder que Dios dio a Elías cuando Eliseo se conformaba sólo con dos tercios de él para desempeñar su propia misión! Y lo tendrá al ver el rapto de su maestro al cielo en aquel carro de fuego.

viernes, 19 de julio de 2024

SWMANA XV DEL TIEMPO ORDINARIO

SABADO

“ Mirad a mi siervo, mi elegido ”



santo evangelio según san Mateo 12, 14-21 

En aquel tiempo, al salir de la sinagoga, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús.

Los fariseos buscan a Jesús para matarle. Jesús, a pesar de todo, sigue su camino: predica, cura y da esperanza al pueblo. Nosotros, si nos sentimos amenazados de muerte, ya no tenemos ganas de nada, sino buscar el modo de liberarnos. Nos preguntamos: ¿De dónde le venía a Jesús esa fuerza interior para no hundirse, para seguir trabajando como si nada le ocurriese? De la palabra de Dios.

 Pero Jesús se enteró, se marchó de allí y muchos lo siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. 

La clave para entender a Jesús es su padre Dios. Se siente amado del Padre y le basta. Frente a la actitud de los enemigos que disfrutan haciendo el mal, Jesús disfruta “haciendo el bien”.

Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, en quien me complazco. Sobre él pondré mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, nadie escuchará su voz por las calles.

no sólo hace el bien, sino que el bien “lo hace muy bien”. “No grita, no vocifera”, no quiere aplausos ni alabanzas, sino “la complacencia del Padre en el silencio”. “No quiebra la caña cascada”. Ya sabe que el hombre es eso: “Una caña cascada” (Pascal). Por eso precisamente busca, cuida, mima, nuestra fragilidad. “No apaga la mecha humeante”. Ya sabe que nosotros no podemos presumir de ser “hogueras llameantes”; pero nos respeta y nos ama “como pequeñas lamparitas de barro”.


 La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará, hasta llevar el derecho a la victoria; en su nombre esperarán las naciones». 



Empiezan a ver "demonios" donde antes veían el dedo de Dios. Lo que rechazan, en definitiva, es la novedad que representa el anuncio del Reino, el aire fresco que trae Jesús con su evangelio decidido a oxigenar los corazones y la mente de todos los que dicen creer en Dios pero en el fondo viven como si Dios no existiera.

VIERNES

“ Quiero misericordia y no sacrificio ”



Según san Mateo 12,1-8 

El sábado, hecho para consagrar un tiempo a Yavé, se convirtió en instrumento de esclavitud al no poder ni siquiera hacer el bien. Jesús quiso descubrir el significado profundo de estas instituciones (Ley, sábado, Templo) al decir que “Él está por encima del Templo y es Señor del Sábado” Por eso, siempre que en el evangelio estas instituciones entran en conflicto con el hombre, Jesús estará a favor del hombre y no a favor de las instituciones.

En aquel tiempo, atravesó Jesús en sábado un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas. 

 Los fariseos, al verlo, le dijeron: «Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado». 

Y el sábado, hecho para consagrar un tiempo a Yavé, se convirtió en instrumento de esclavitud al no poder ni siquiera hacer el bien.

 Les replicó: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes de la proposición, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? 

 Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo. Si comprendierais lo que significa "quiero misericordia y no sacrificio", no condenaríais a los inocentes.

El Templo que, en un principio, pretendió “dar un espacio” para Dios, se convirtió en “cueva de bandidos” al pretender amordazar a Dios diciendo ¡Templo de Yavé!

 Porque el Hijo del hombre es señor del sábado».



Señor, dame la sensatez necesaria para saber distinguir lo esencial de lo accidental.



JUEVES

“ Venid a mí todos los que estáis cansados ”

La tradición ha puesto a Jesús muchos títulos: el Mesías, el Señor, el Hijo del Hombre…pero la gente sencilla que acudía a Jesús cuando caminaba por las calles de Palestina le llamaría así “Jesús, el quita pesos”; “Jesús el quita cargas”

según san Mateo 11,28-30

 En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. 

Porque todo el que se acercaba a Jesús notaba que su vida se aliviaba, se aligeraba. Jesús se dedicaba a eso: a curar, sanar, aliviar, levantar, animar.

Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas.

No cabe duda de que Jesús disfrutaba haciendo el bien. Jesús quiere que evitemos el mal, porque nos hace sufrir: y nos dediquemos a aliviar la vida de los que llevan cargas demasiado pesadas que no pueden soportar. Porque hay ocasiones en las que a todos “nos pesa la vida”. 

 Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».


Acudir a Jesús. En realidad, sólo descansamos cuando estamos con las personas que nos quieren. Y Jesús, el hombre del amor, el que vive henchido de la ternura del Padre, quiere que nos acerquemos a Él porque sabe que sólo en Él está nuestro verdadero descanso.

MIÉRCOLES

“ Se las has revelado a la gente sencilla ”



según san Mateo 11,25-27 

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. 

En el Evangelio de hoy, el Señor nos da ejemplo de agradecimiento para que nosotros vivamos con la misma actitud. ¡Cuántos motivos tenemos para dar gracias a Dios! (detente un poco en la oración personal de hoy y aprovecha para ser agradecido con Él, piensa cuantos dones, acontecimientos, situaciones, personas… son una bendición y lo ves como normal porque gozas de ellos, aprovecha para darle gracias)¡

Cuántas muestras recibimos de su amor! Qué diferente sería nuestra vida si gastáramos cada momento valorando lo que tenemos y diéramos gracias a Dios por todo lo que permite en nuestra vida, fácil o difícil, gozoso o arduo. Dios es bondadoso. Dios es rico en ternura. Dios es Padre. Dios es misericordioso.

Si, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».



Cuántas muestras recibimos de su amor! Qué diferente sería nuestra vida si gastáramos cada momento valorando lo que tenemos y diéramos gracias a Dios por todo lo que permite en nuestra vida, fácil o difícil, gozoso o arduo. Dios es bondadoso. Dios es rico en ternura. Dios es Padre. Dios es misericordioso.


MARTES

“ ¡Ay de ti Corozain, ay de ti Betsaida! ”


según san Mateo 11,20-24 

Lo más probable es que estas palabras tan duras, puestas por el evangelista en boca de Jesús, no fueran nunca pronunciadas por Él, y reflejarían la situación que estaba viviendo la comunidad de Mateo cuando se redactó este texto

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! 

De hecho, nunca dicen los evangelistas que Jesús hiciera milagros en Corozaín y Betsaida. Y en cuanto a Cafarnaúm sabemos que allí Jesús tuvo tan buena acogida que el mismo Mateo llama a Cafarnaúm “la ciudad de Jesús” (Mt. 9,1).

Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. 

 Con todo, el texto refleja la poca acogida que, en alguna ocasión, tuvieron sus palabras, cuando invitaba a una boda o una fiesta. No captaron el gozo profundo de las parábolas de Jesús ni la alegría que comportaba el entrar en su Reino. Este comportamiento sí que debió dolerle fuertemente a Jesús.

 Pues os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. 

 Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. 

 Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Pues os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti».

Llevaba un programa maravilloso de amor, paz, alegría, libertad. Pero los hombres prefirieron las tinieblas a la luz. “Vino a los suyos y los suyos no le recibieron” (Jn. 1,11). Y esa tristeza se la causamos a Jesús cada día que nos invita a disfrutar de la vida en plenitud, y nosotros preferimos nuestros gustos y caprichos.

LUNES

“ No es digno de mí ”



según san Mateo 10, 34-11,1 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espada. 

He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa. 

jesús quiere asegurarse que los apóstoles tienen plena consciencia del compromiso que implica el aceptar la misión, y lo difícil, conflictiva y peligrosa que va a ser la misma. Ha utilizado toda clase de ejemplos y alegorías, pero antes de concluir, por si no han entendido el alcance de sus palabras, les habla en lenguaje más duro: “No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa”.

 El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mi; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mi no es digno de mi; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mi. 

Jesús quiere asegurarse que los apóstoles tienen plena consciencia del compromiso que implica el aceptar la misión, y lo difícil, conflictiva y peligrosa que va a ser la misma.

. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo. 

Él no admite términos medios; nos quiere “calientes” o “fríos”, porque los “tibios” no tienen cabida en el Reino (Cfr. Ap 3, 15-16). Ya lo había dicho el anciano Simeón cuando llevaron al Niño a presentar al Templo: “Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción”

 El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, sólo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa». 

 Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Para enfatizar la radicalidad en el seguimiento que espera de los apóstoles, Jesús lo contrapone a uno de los deberes más sagrados del pueblo judío y del nuestro el amor paterno y el amor filial: “El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí”.



DOMINGO


“ Los fue enviando de dos en dos ”


Por qué de dos en dos. Por qué no de uno en uno, para que llegaran -como mínimo- al doble de sitios en la mitad de tiempo. O por qué no en grupo, cuatro o cinco enviados para que no le quedaran dudas a quien los recibiera de la importancia de lo que le iban a predicar.

santo Evangelio según San Marcos 6, 7-13 

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos.

Por qué en parejas. La respuesta es la comunión. Indispensable en todo apostolado. Jesús quiere que sus discípulos misioneros reproduzcan el amor que el Padre y el Hijo, con la fuerza del Espíritu, se tienen y actúen a semejanza de esa comunión trinitaria celestial en su predicación terrena.

 Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. 

Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.

Salieron a predicar la conversión. La palabra que usa en griego “metanoia” tiene gran fuerza. Es una revolución en nuestra manera de pensar y de actuar. Es un dar la vuelta a la tortilla. Si la gente piensa que lo importante es el “poseer”, los discípulos de Jesús han aprendido que más importante que tener es “compartir”. Si para la gente lo importante es dominar, tener poder sobre los demás; los discípulos de Jesús han aprendido que es mejor “servir”.

 Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos». 

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.


Muchas veces, los esfuerzos que hacemos por extender nuestra fe quedan abocados al fracaso precisamente porque no tenemos en cuenta la comunión y nos atrevemos a pensar que podemos solos. Necesitamos al hermano que nos haga de contrapunto, que nos haga ver su punto de vista y nos corrija nuestras percepciones, también para que nos transmita su aliento por el camino cuando sintamos desfallecer nuestras fuerzas.

 Necesitamos al otro, al prójimo para todo, también para predicar la Buena Nueva, esa es la gran enseñanza. Por eso los envía Jesús de dos en dos.

miércoles, 17 de julio de 2024

TE DOY GRACIAS PADRE

 «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.


Un breve Evangelio con tres dichos de Jesús:

 – su amor a los sencillos 

– su profunda relación con el Padre 

– una sorprendente llamada a los cansados y agobiados

del santo evangelio según san Mateo 11, 25-27

Las primeras palabras de Jesús, en forma de oración, están cargadas de emoción, y nos descubren su intimidad. Si habitualmente nos cuesta compartir nuestros sentimientos y nuestra fe y nuestras emociones…. el que podamos acceder a la intimidad de Jesús, como en este caso, es todo un regalo por su parte… y por parte de Mateo que nos lo transmitió. 

 No es la única vez que Jesús se emociona en el Evangelio. Podemos recordar cómo se le saltaron las lágrimas al saber la muerte de su amigo Lázaro, o su profunda tristeza al contemplar la ciudad de Jerusalem que se cierra a su mensaje y mata a los profetas.

En la escena de hoy, la emoción de Jesús se convierte en oración agradecida al Padre porque ha revelado las cosas del Reino a los sencillos (entiéndase especialmente a los discípulos) y se las ha escondido a los sabios y entendidos. 

 No es que esté ensalzando la ignorancia, la falta de formación intelectual, el desconocimiento de la doctrina. Pero es que Jesús ha comprobado que los pobres, los sencillos, los que menos pintan, y en particular ese grupo de «pequeños» discípulos que le siguen… tienen el corazón mucho más cerca de Dios que los «sabios y entendidos». Y el gozo de comprobar esa apertura al amor de Dios, y a su proyecto evangélico le provoca una profunda emoción, y siente la necesidad de agradecerlo: «Sí, Padre, así te ha parecido mejor».



Los «sabios y entendidos» a los que se refiere el Maestro son los escribas, fariseos y príncipes de los sacerdotes, que lo están despreciando y rechazando. Ellos no saben dar gracias. Los autosuficientes, los prepotentes, los soberbios no entienden de agradecimiento. Están tan seguros de sí mismos, y de lo que consiguen con su propio esfuerzo, con su sabiduría, con su «conocimiento» de las Escrituras, con su verdad dogmática e indiscutible, o con sus recursos económicos…. que no saben agradecer: todo se lo «merecen», se lo ganan a pulso. 

 En cambio, el pequeño, el pobre al que se refiere Jesús, es el que tiene que fiarse de otros y contar con otros necesariamente, porque lo necesita. Y también se fía de Dios, aunque no tenga ningún mérito que presentarle más que su necesidad y su pobreza (como aquel publicano que rezaba en el último banco pidiendo misericordia, sin más mérito que su penosa situación, de la que no se veía capaz de salir)…




martes, 16 de julio de 2024

COROZAÍN, BETSAIDA Y TU CAFARNAUN

 «¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza.




del santo Evangelio según san Mateo(11, 20-24)

El evangelio de hoy acentúa y amplía tanto el envío como las amenazas a los que no aceptan recibir la Buena Noticia. 

El mismo Jesús nos invita a asociarnos a su misión. 

Pone en nosotros una inmensa confianza: El que los escucha a ustedes, me escucha a mí. 

Lo hizo con los Doce, luego con otros setenta y dos discípulos, y lo hace ahora con nosotros mismos y con todos sus seguidores de todos los tiempos. Pero también nos advierte que la misión no sólo es abundante, sino que tiene dificultades… por eso en el texto de Lucas, Jesús, a propósito del rechazo, no se refiere a personas en particular, sino a ciudades, grupos de personas, conglomerados sociales y ¿qué nos dice esto a nosotros hoy como sociedad? 

Tal vez las circunstancias en las que tenemos que desempeñarnos como discípulos misioneros nos desalientan; nos tientan a cuestionarnos, nos interpelan, pero en definitiva nos invita a seguir depositando nuestra esperanza en el Señor.



cuando la luz de la fe se proyecta sobre la vida, hace que nuestros actos vayan impregnados de amor, impulsados por la atención dirigida a los otros y por el deseo de hacer que nazca en ellos la felicidad. Si falta esta fuerza de amor, no sólo el hombre y el mundo se secan y se endurecen sino que queda bloqueado en el hombre el proyecto creador de Dios. A esta realidad le llamamos pecado: cuando le damos la espalda al amor de Dios. Ese es el pecado de estas ciudades.

lunes, 15 de julio de 2024

NO PENSEIS QUE HE VENIDO A LA TIERRA A SEMBRAR PAZ

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas.

del santo evangelio según san Mateo (10,34–11,1)

Duras palabras. Cortantes como espada de dos filos, de esas que dice Jesús que ha venido a sembrar. Nos resultan, además, contradictorias en alguien que predicaba la paz y que comunicaba la paz a sus apóstoles, a sus discípulos y sus seguidores como primera providencia.

Hay que entenderlas en la manera de hablar de aquel tiempo en aquella tierra.



La fe verdadera, para el Evangelio, significa optar clara y decididamente por la persona de Cristo, aunque esto supusiera, renunciar a los sentimientos más profundos del corazón pues lo que cuenta es la opción por Cristo frente a todos los demás valores e ideales de la vida. 

 Ser capaz de reafirmar la fe en Cristo y el Evangelio es una necesidad vital para el cristiano de este tiempo sometido a los nuevos ídolos de la humanidad moderna que atrapan su corazón en el placer, el bienestar, la técnica o el consumismo y que amenazan con oxidar la fe hasta el punto de anularla, dejando de ser un factor determinante en la vida.

Jesús nos pide ocupar el grado máximo en la escala del amor: «quien ama a su padre o a su madre más que a mí…» (Mt 10,37), «quien ama a sus hijos más que a mí…» (Mt 10,37). Así, nos propone dejarnos acompañar por Él como presencia de Dios, puesto que «quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado» (Mt 10,40). El efecto de vivir acompañados por el Señor, acogido en nuestra casa, es gozar de la recompensa de los profetas y los justos, porque hemos recibido a un profeta y un justo.

 ¡Todo un desafío, hacer de Cristo y su Evangelio la opción fundamental de mi vida sobre la cual pilote todos los demás valores de mi existencia!




El Maestro está mostrando la cruz de cada uno, esa que sólo te corresponde llevar a ti: la incomprensión, la irrisión, la afrenta incluso de quienes no entienden que te tomes en serio lo que Jesús vino a predicar, sino que lo pases por el cernidor del mundo y te quedes sólo con aquellas minúsculas fracciones que nada van a cambiar en tu vida. Es tu cruz, pero llevarla supone estar en el camino que marca el Señor.

sábado, 13 de julio de 2024

NO TENGAS MIEDO

. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros. 





Del Santo Evangelio según San Mateo 10, 24-33


Termina la semana y en el Evangelio de hoy Jesús nos hace una última recomendación. Hasta tres veces nos repite: “No tengáis miedo”. No debemos tener miedo a nada ni a nadie porque Dios nuestro Padre está a nuestro lado. Porque pueden matar nuestro cuerpo pero no podrán matar nuestro espíritu. Porque hasta los cabellos de nuestra cabeza están contados y el que vela por este mundo, que es su creador, ¿no va a cuidar de nosotros que somos sus hijos queridos?

“¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros”. Dios nunca se deja ganar en generosidad. Como buen Padre, nos consiente y nos da toda clase de bienes, aun aquellos que no nos atrevemos a pedir; pero como buen Maestro, también nos educa y nos enseña a vivir confiados en Él, poniendo al mismo tiempo de nuestra parte para corresponder a su amor.

La confianza, es una virtud elemental en toda relación humana, y cuánta más confianza deberíamos tener en Dios. 

 Recuerden, cuando eran pequeños, aquella vez que paseaban por la ciudad. Caminaban de la mano de su Padre, alegres. Como todo niño miraban a todas partes, no temían nada estando al lado de su padre. Voltearon a ver a su papá y le dijeron que lo querían, no con palabras sino tan solo con una mirada… se sentían seguros Sabían que su papá no dejaría que les ocurriera nada malo, nada que pudiera dañarlos.

 Pues Dios, que es nuestro Padre celestial, jamás va a permitir nada semejante para nosotros. Tenemos garantía en el Evangelio de que así será, y en el presente no es la excepción: “Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros”.

 


 El evangelio nos invita al optimismo. Sabemos de las dificultades que nos enfrentamos en nuestra vida personal, en nuestras familias, en el trabajo, en nuestros países. Somos conscientes de que no hay soluciones fáciles. Seguir adelante implica nuestro compromiso, nuestro esfuerzo, nuestro sacrificio.

 Pero estamos dispuestos a todo ello porque sabemos que a nuestro lado, compartiendo con nosotros cada uno de nuestros pasos, está Dios mismo, que nunca nos va a dejar de su mano. Por eso, somos capaces de tomar decisiones arriesgadas. Por eso, no tenemos miedo. El que cuida de los gorriones, ¿no va a cuidar de nosotros?

 Llevamos este tesoro en nuestro corazón: la seguridad de que Dios está con nosotros.