jueves, 14 de abril de 2016

ENTIERRO CRISTO DE SIRUELA



Y con la Madre Dolorosa frente al Hijo sin vida Don Mario nos dirige unas palabras.



Y a continación comienza el Entierro Cristo












Miremos bien a María, su verdadero rostro, dolor pero sobre todo mucho amor a Dios.

y llena de ese amor avanza al encuentro de su Hijo


Mirad su rostro, su corazón, sus manos, su mirada clavada en el cuerpo inerte de su Hijo, de un hijo que somos también tú y yo.

 

 Vedla con ojos del alma y luego volved a caminar. Seguro si que permanecemos ante Ella con el corazón abierto, nuestra caminar de mañana, de esta misma noche tendrá que ser a la fuerza distinto, tendrá que ser mejor.


Miradla, amadla, imitadla. Silencio, 
 Nunca el silencio fue tan elocuente. Nunca el silencio significó tanto como en aquella noche, como en esta noche.

Es silencio de amor. Nunca fue María tan madre como entonces. Es elegancia. Es serenidad dolorida. Es paz, es amor.






Virgen Santísima, Señora Nuestra de la Soledad: “No llores, Madre, no llores más. Que yo tu llanto quiero enjugar. Sufro contigo, triste penar. Perdón, oh Madre. ¡Os quiero amar!”.




Haznos testigos del Evangelio a través de las obras, el lenguaje que más y mejor reconoce y aprecia nuestro mundo. Llénanos de caridad. Haznos solícitos con los demás. Que enjuguemos no solo tu llanto, sino también el llanto de la humanidad herida.





 El llanto de las víctimas de todos los terrorismos y fanatismos; el llanto de los más damnificados por la crisis económica; el llanto de tantas mujeres viudas y solas como Tú; el llanto de madres que, como Tú, lloran al hijo perdido, al hijo alejado.

Nos acercamos a besar esos peis taladrados y miramos a la Madre y...............

 esta es nuestra mirada a la Virgen de la Soledad para acompañarla, para amarla y para aprender de Ella en la escuela del Calvario
 y  en el libro abierto de su corazón roto y cautivo de amor. 

Y luego, hermanos, volved a caminar.

“No llores, Madre, no llores más. Que yo tu llanto quiero enjugar. Sufro contigo, triste penar. Perdón, oh Madre. Os quiero amar”. Amén







 la Semana Santa de Siruela 2016. ha termiado y Nestro Cristo  es trasladado a su altar.







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