SIRUELA SE VISTE DE NEGRO AL CAER LA TARDE
Un defile de nazarenos en complento silencio cruzam la plaza
y se dirigen a la iglesia.
De pequeña me guastaba verlos y recoocer a mi abuelo, a mi padre y a mi hermano.
Ahora , no puedo evitar recordar a los que faltam
y a mi hermano le reconozco facilmente
Al llegar a la puerta de la iglesia, se dividen la tannda de Jesús a un lado y la tanda
de la Virgen en el otro lado
La cofradía espera en la calle a la salida de los pasos, un largo recorrido por delante.
Centenares de personas presenciaban la salida de los pasos, Jesús Nazareno que sorprendía a todos con su exorno floral de este año,
y el paso de Nuestra Dolorosa.
Jesús portado por los nazarenos atraviesa el pasillo de la iglesia a paso lento y acompasado

Como novedad, se estrenan las andas de los dos pasos, el peso es menor al llevar cada paso más portadores.
El Señor de Siruela ya está en la calle.
Y seguidamente, la Madre tras de su Hijo
Encabeza la estación de penitencia la Cruz de Guia portada por dos monaguillos
y seguidos por el tramo de nazarenos que acompañan al paso.
Un Jueves Santo más, el Señor de Siruela seguido por su Madre,
pasan por mi casa y desde esa ventanita del cielo lo veran los que ya no están con nosotros.
Jesús seguido del coro de hombre, cada año mejor, y fieles que le acompañan emprende camino hacia su ermita.
Acto seguida entra la Madre Doliente, muy acompañada
Jesús ante su ermita donde recibe culto durante todo el año.
Foto de Paqui
Tramo de la calle Hospital y Salazar Alosnso

El silencio, solo roto por el sonido del tambor
Una madre clarisa en la ventana viendo a Nuestra Madre Dolorosa y afligida que gira
para Salazar Alonso.
Y como dice Luis Chamizo en su poesia:
Mi Madre Dolorosa en unas parigüelas mu grandes, mu finas,
mu bien jatiadas,
y en lo arto una Virgen mu moza,
mu güena, mu santa,
¡La Virgen, la Virgen!... Ella dende arriba
de las parigüelas que la porteaban,
lo mesmo a los ricos, lo mesmo a los probes,
a tós los miraba con la mesma cara;
y.., ¡qué corci! a mí me paecía
qu´a nusotrso mejó nos miraba,
paeciendo icirnos
con aquellos ojos cuajaos e lágrimas:
"¡Peirme, muchachos,
peirme con gana,
pa que Dios sus conceda a vusotros
lo que os jaga falta!"