viernes, 23 de junio de 2017

CAPILLA DE SANTIAGO EN LA CATEDRAL DE SEVILLA



20 CAPILLA DE SANTIAGO

21 CAPILLA DE SAN FRANCISCO


Capilla de Santiago.





 El muro derecho de la capilla esta ocupado por un retablo-marco ensamblado en 1.663 por Bernardo Simón de Pineda, al igual que el de la capilla de San Antonio, ya visto, y el de la de San Francisco, que visitaremos en la siguiente entrada.







Una pintura de grandes dimensiones ejecutada por Juan de Roelas en 1.609, que representa a Santiago en la Batalla de Clavijo, ocupa el cuerpo del retablo, en tanto que en el ático aparece la escena del Martirio de San Lorenzo, pintado por Valdés Leal en 1.663




 En la mesa del altar podemos distinguir una vitrina que contiene un pequeño grupo escultórico tallado en madera y policromado, La Piedad, de estilo barroco, autor anónimo y fechado a finales del siglo XVI.




 Ante el muro frontal destaca el sepulcro de alabastro del arzobispo Gonzalo de Mena, obra gótica datada en 1.401


 En su frente y sus laterales lleva relieves con temas evangélicos y sobre el sarcófago se encuentra la figura del arzobispo.


El viajero sepulcro del arzobispo Gonzalo de Mena. Gonzalo de Mena y Roelas fue un sacerdote toledano, de origen noble, que vivió en la España del siglo XIV. Nombrado obispo de Calahorra, y más tarde de Burgos, llegó a ser consejero y tutor de Enrique III de Castilla y, finalmente, arzobispo de Sevilla.


 Encima de la lápida aparece un relieve en barro cocido y vidriado en blanco y azul, denominado La Virgen del Cojín, que representa la Virgen con el Niño, con estilo muy parecido al de la Virgen de la Granada. Es obra del siglo XV que pertenece al taller del florentino Andrea della Robbia.



 Escoltando este conjunto encontramos un conjunto de cuatro pequeñas pinturas con imágenes de santos.

 A la izquierda del sarcófago aparece un arcosolio gótico en el que, por fin, se le ha encontrado hueco definitivo a la imagen de Santa Ángela de la Cruz, obra moderna (año 2.010) de José Antonio Navarro Arteaga.
 Ángela Guerrero González (1.846-1.932), que era su nombre de nacimiento, ha sido siempre persona muy venerada en Sevilla por su absoluta dedicación a los pobres, hasta el punto de que, dos días después de su fallecimiento


En el muro izquierdo vemos un conjunto de pinturas sobre tabla, procedentes del antiguo retablo-relicario de la Sacristía Mayor de esta misma catedral, que se documentan como realizadas por Anton Pérez en 1.547. El retablo se componía de catorce pinturas, de las cuales se conservan todas excepto una que fue robada de esta misma capilla. Representan escenas alegóricas de las Virtudes, cuya práctica conduce a la salvación del alma.



 Muro izquierdo de la capilla. En la parte baja de este muro izquierdo, situada sobre unas cajoneras de madera noble, observaremos una talla de la una Virgen sedente, de autor anónimo sevillano del siglo XVIII.


 La vidriera que ilumina el interior de esta capilla, esta fechada en 1.560 y tiene como tema La Conversión de San Pablo. La Conversión de San Pablo. Vicente Menardo, 1.560.



Sobre la reja de entrada de la capilla se dispone una vidriera gótica realizada por Enrique Alemán hacia 1.475.

 En ella figuran Santa Justa, Santa Rufina, Santiago el Mayor y Santa Bárbara.

21 Capilla de Sa Francisco


 Cuando llegamos ante la Capilla de San Francisco vemos, en el muro frontal, una vitrina en cuyo interior se encuentra un busto de un Ecce Homo, anónimo sevillano del siglo XVII.





 A sus lados cuelgan seis lienzos de distinto formato que representan, respectivamente, La Conversión de San Pablo, de Frans Franken II (siglo XVII),



El Venerable Contreras protegiendo a los niños cautivos, de José Preciado de la Vega (1.770),



 y San Antonio, abad, anónimo español de mediados del XVII (los tres en el lado izquierdo).




Al otro lado, una Dolorosa anónima de la escuela de Murillo (siglo XVII),



 de nuevo el Venerable Contreras, del mismo autor y año que el ya visto,




y una tercera pintura de buen tamaño, que muestra La degollación de San Juan Bautista, de época y autor desconocidos.




 En el muro izquierdo de la capilla se encuentra el retablo de Santa Teresa, del primer cuarto del siglo XVII, atribuido a Antonio Noguera y procedente del antiguo convento de Montesión.



 Consta de un solo cuerpo, con la hornacina de la calle central ocupada por una talla de bulto redondo de la titular,


 escoltada en las calles laterales por relieves con las Santas Justa y Rufina y otras imágenes, entre dos pares de columnas de fustes estriados.






   
 En el ático aparece la escena de La Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel.




 El muro de enfrente acoge el retablo de San Francisco, obra de Bernardo Simón de Pineda, de 1.661, en el que se enmarca una enorme pintura que representa La Apoteosis de San Francisco, de Francisco de Herrera, el Mozo, de 1.657, uno de los pocos lienzos que se conocen de este artista.



En el ático del retablo se nos muestra La imposición de la casulla a San Ildefonso, realizada por Juan de Valdés Leal en 1.661. El retablo es muy parecido (aunque algo posterior y, por tanto, de mayor categoría artística) a los que el de Pineda realizó para las capillas de Santiago y San Antonio.


 La vidriera superior, situada sobre la reja de esta capilla es de Enrique Alemán, realizada hacia 1.475, y en la que aparecen San Antonio de Padua, San Bernardino de Siena, San Francisco de Asís y San Luis de Tolosa.


 En el interior de la capilla se encuentra otra vidriera, esta de Arnao de Flandes hijo, de 1.546, donde figura San Francisco recibiendo los estigmas.

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