YA ES SEMANA SANTA

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miércoles, 25 de diciembre de 2024

LA VIDA COMO DON, ESTEBAN MARTIR

del santo Evangelio según san Mateo (10,17-22) En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles.


Al día siguiente de la Navidad la Iglesia celebra la fiesta del primer mártir cristiano: San Esteban. 

El primer hombre de esta nueva etapa del Nuevo Testamento en quien mejor llegó hacerse carne y sangre la Palabra. De la ternura que trae El Niño-Dios pasamos a la dureza que conlleva ser testigo del Verbo hecho carne. 

 Apenas estamos celebrando el inicio de la vida y ya nos encontramos con la muerte de san Esteban. Es la manera de recordarnos que para el cristiano el sufrimiento y la muerte no tienen la ultima palabra en la vida porque el Dios que nace en la debilidad de nuestra carne es también el Cristo, Señor de la vida y de la muerte!

 Ahora no podemos renunciar a confiar y a ponernos en manos de Dios que todo lo puede. ¡Gracias, Esteban, por hacer de tu vida y de tu muerte un don para los demás!


Señor, me emociona el testimonio de Esteban, el primero que dio la vida por Jesús. Pedro puede presumir de haber sido el primer papa. Y Esteban el primero que, entregando la vida, le demostró a Jesús todo lo que le quería. Se jugó la piel, se jugó el tipo, se jugó la vida por Él. Fue el primero porque tenía prisa por imitarte en todo, también en tu muerte. Que mi vida, Señor, sea un testimonio auténtico de fe.


DIOS SE HACE NIÑO

 

Evangelio según san Juan (1,1-18) 

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios.



Hace falta tener bien entrenado el oído y el corazón en silencio para poder percibir la grandeza de esta noche. El paso de Dios por nuestra vida, Él lo sabe, no es facil reconocerlo pues nuestras pobres luces no dan para tanto. Por eso le gusta dejar, de cuando en cuando, que asome alguna señal de su presencia, que algún indicio nos diga que es su voz, y no otra la que habla en esta noche santa. 

 La señal que va dejando Dios, son más bien pistas que es necesario descubrir y que hay que saber interpretar. Es así, de puntilla, como a Dios se ha ido acercando a nuestra historia hasta hacerse compañero de camino. 

Una de las señales más antigua es la “Virgen madre”, es la promesa de los profetas que queda como señal desdibujada. Que el pueblo de Israel la oía sin saber a ciencia cierta lo que Dios quería decir con esta palabra. Hasta que llegó María. En ella, de pronto, aquella señal tomo cuerpo, se perfiló. María era la esperada señal de que Dios que está con nosotros. 

 Un niño en un pesebre envuelto en pañales, la Palabra hecha carne, fue la otra señal para los pastores de Belén. 



Ningún vecino del pueblo había descubierto la señal de ese matrimonio que llamaban a la puerta o esa mujer apunto de dar luz, solo fueron los pastores lo que salieron saltando de gozo y glorificando al Señor en la cueva de Belén. Fue así como la alegría entró por la puerta menos previsible en la historia de los hombres. 

Hubo también otra señal para los magos: la estrella. Mientras los entendidos de Israel no supieron entender la sagradas escrituras, unos lejanos gentiles consiguieron descubrir lo que decía el libro abierto del firmamento: una estrella los puso en camino hacia la plena luz del recién nacido rey de los judíos.

 Pero hay otra señal que somos tú y yo. Si una señal que tiene que alumbrar sin deslumbrar que debe chocar sin golpear, que debe mover sin arrastrar: La vida de los cristianos. 

 Cada vez que alguien, tocado por la luz de Belén, decide dar otro rumbo a su vida, y se echa amar a velas desplegadas, en aquella casa, en aquel barrio, se ha encendido una luz. Una luz que interpela, una luz que invita a descubrir ese camino, a entrar en esa aventura. 

 Nosotros, cada uno, esta noche y siempre si nos podemos amar con obras al hermano, si en tu corazón hay un poco más de amor, si sabes perdonar al que te ofende, si buscas a Dios de verdad, si trabajas por la justicia entre los hombres, si le das una mano al caído... estamos siendo para el mundo una señal, la señal del Enmanuel: de que Dios-está-con nosotros ¡Es Navidad! 

 Que la alegría que trae este Niño-Dios empape tu corazón y lo noten todos los que te rodean. ¡Feliz Navidad!




HOY ES NAVIDAD

Hoy es Navidad y un año más hemos recibido al Amor hecho Carne en nuestros corazones.

Gracias Padre, que nos amastes tanto, que nos distes a tu Hijo.




SUCEDIÓ EN BELÉN

En esta época del año, el mundo cristiano vuelva sus ojos hacia Belén, la ciudad en la que el Niño Dios vino al mundo.

 

 Y concretamente recordamos el sitio en el que tuvo lugar tan grandioso acontecimiento: la basílica de la Natividad.



con una puerta de entrada muy pequeña.y que al entrar nos hacemos pequeños ante el lugar donde

EL AMOR SE HIZO CARNE


Mosaicos que mando construir Santa Elena

Interior de la basílica
La Gruta de la Natividad



 y bajo un altar, clavada sobre el suelo, está la Estrella de Plata, señalando el sitio exacto en el que Cristo nació.
La Estrella tiene 14 puntas que simbolizan las 14 generaciones de la genealogía de Jesús.
14 desde Abrahan a David. 
14 desde David hasta la deportación de Babilonia
Y 14 desde la deportación hasta el Nacimiento de Jesús. 

De modo espiritual todos los cristianos en Navidad visitamos el lugar donde nació el Niño Dios.

martes, 24 de diciembre de 2024

NAVIDAD 2024

¡¡¡¡¡ FELIZ NAVIDAD !!!!

ES NAVIDAD Y LA SONRISA DE DIOS SE HACE PEQUEÑO PARA ESTAR A NUESTRA ALTURA

Es Amor que se hace visible, es silencio ante  el ruidoso mundo y sobre todo es FE y ESPERANZA

TIEMPO LITURGICO, NAVIDAD

 Resultado de imagen de AÑO LITURGICO , NAVIDAD

TIEMPO DE NAVIDAD

Durante este tiempo celebramos el nacimiento de Jesús en Belén. 

Pasadas las cuatro semanas de Adviento, la Iglesia católica celebra el Tiempo de Navidad, a partir de esta solemnidad, el 25 de diciembre.



Éste tiempo se extiende desde las I Vísperas de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, al atardecer del día 24, hasta las II Vísperas de la Solemnidad del Bautismo del Señor, el domingo después de la Epifanía (6 de enero).

 Durante estos días, la Iglesia conmemora la venida en carne mortal de Cristo a la tierra.

 Este es uno de los aspectos fundamentales, porque también es la actualización de la venida del Emmanuel, del Dios con nosotros, Dios que sigue actuante en cada uno de nosotros. Como tiempo de alegría, se emplean vestiduras blancas.




 La Navidad es una fiesta de gran importancia, el tiempo de Navidad es uno de los tiempos considerados "fuertes".


 Por su trascendencia, comunica la manifestación de Dios, hecho hombre: a San José y la Virgen, a los pastores de Belén, a los Reyes Magos y al mundo entero.


Así, durante este tiempo, se celebran algunas fiestas que se entremezclan entre la celebración, cosa impensable en Cuaresma o Pascua,

como San Esteban (26 de diciembre)

 la Sagrada Familia, que ocupa un lugar fijo el domingo de la octava de la Navidad. También es creencia popular que este tiempo termina el día de Reyes, sin embargo la Iglesia católica continua conmemorando el nacimiento de Cristo y su manifestación a las naciones (Epifanía) hasta el domingo siguiente, en que celebra la fiesta de su Bautismo y comienzo de la vida pública. Tras el tiempo de Navidad, sigue un periodo de Tiempo Ordinario. 

Su significado destaca la LUZ Y LA ALEGRIA por quien acaba de nacer, Jesús

 El color litúrgico de la Navidad es el blanco. 



Durante la navidad celebramos las siguientes fiestas:


Nochebuena y navidad 25 de diciembre 



Sagrada Familia 



El domingo entre navidad y año nuevo

 María madre de Dios
1 de enero


 Epifanía o Reyes Magos 
6 de Enero




Bautismo de Jesús
El domingo después de Reyes

lunes, 23 de diciembre de 2024

LAS JORNALITAS DIA 23

  «Las "Jornaditas", nueve días para contar el viaje de la Virgen y San José desde Nazaret a Belén»...





 Cada año, del 16 al 24 de diciembre, las tradicionales 'Jornaditas', una Solemne Novena en la que se cuenta, a través de imágenes, el camino de la Virgen María y de San José desde Nazaret a Belén como preludio del nacimiento del Niño Jesús.



OCTAVA JORNADA. 23 DE DICIEMBRE




 Contempla la octava jornada desde Jerusalén hasta llegar a Belén, 




donde habiendo llegado nuestros peregrinos sagrados a las cuatro de la tarde, cuando pensaba el Santo Patriarca hallar segura posada para la Madre de Dios, entre sus deudos, parientes y conocidos, poniendo fin y término a sus trabajos; entonces se le multiplicaron las penas, porque habiendo cumplido con el edicto del César, llegaron a las puertas de los parientes a buscar posada y todos les dieron con ella en la cara. 


Considera el sentimiento grande que padecería su atribulado corazón en aquellas calles buscando en las puertas de los mesones un portal o pajar para la Emperatriz de los cielos. La mortificación que padecería con las palabras ásperas y desabridas con que los despedían, tratando al santo esposo de ocioso y vagabundo, al verla con tanta humildad y pobreza: ¡Qué lágrimas no derramarían sus ojos!

 Y más cuando habiendo entrado la noche y desgajándose la niebla, corriendo los aires fríos y no teniendo donde volver los ojos, miraba a su santísima esposa desamparada y llorosa con el desprecio de los hombres. 

Considera también, qué sentiría el Divino Niño al ver a su Madre, traspasada con tan sangriento cuchillo de dolor, ¡qué lágrimas derramaría en sus entrañas, al ver sus amorosos llamamientos despreciados!


 La sordera voluntaria de los hombres, el recibimiento que le hizo el mundo. Y después de haber trasegado todos los mesones y casas de los poderosos sin hallar un portal para su descanso; míralos salir a las nieve de la noche, tristes, llorosos, afligidos y desamparados, a buscar entre los irracionales la piedad que los hombres les negaron. 

¿Qué haces, alma mía, que no se abren las puertas de tu corazón de dolor, para dar posada a la Santísima Virgen María y el Niño Dios? 

Procura salirles al encuentro y llevar al Divino Niño a tu alma, recibiéndole sacramentado este día, para que al fin de tu jornada te abra las puertas de su gloria.

Meditación del día

 En este octavo día meditaremos sobre la FE. 



 Una fe que es firme cuando nace una relación amistosa con el Señor. Una fe que es auténtica está confirmada con las buenas obras, de modo que nuestra religión no sea sólo rezos, ritos y tradiciones.

 Asimismo, necesitamos cultivar la fe con el trato constante con la Sagrada Escritura, la oración y la práctica religiosa de las virtudes. 

La fe es nuestro mejor apoyo en todo momento, especialmente en los tiempos de crisis. Por eso es necesario fortalecerla.

 Una fe fuerte no es asunto exclusivo de voluntad, la fe también -o fundamentalmente- es un don que viene del cielo. Así como debemos ejercitarnos en ella, hay que pedirle a Dios que aumente nuestra fe.

 Quien conoce y experimenta la fe auténtica, empieza a confiar sanamente en sí mismo, en Dios y en los demás. Toma la ruta que lleva hacia una fe sin vacilaciones como quería Jesús (Mc 11, 23). Esa es una fe que ilumina el amor con la fuerza de la confianza, ya que “el amor todo lo cree” (1Cor 13, 7). 

 La FE es la fuerza de la vida y sin ella andamos a la deriva. Razón tenía Publio Siro, el antiguo escritor latino (I a.C.), que sin conocer a Cristo, pudo decir: “El que ha perdido la fe, ya no tiene más que perder”. 

 ¡Cuidemos nuestra fe como se cuida un tesoro!



 ¡Qué algún día se pueda decir de nosotros como de la Virgen!: “Dichosa tú que has creído” (Lc 1, 45). 

 Oración al niño Dios 

 Señor, la Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestra familia y en nuestra sociedad. Navidad es certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre, que tú, Divino Niño, eres nuestro Hermano. 

 Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para acabar con el odio y sembrar justicia y paz. Oh, Divino Niño, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estás tú, y allí también es Navidad. Amén.

domingo, 22 de diciembre de 2024

ANTIFONA DE HOY 23 DE DICIEMBRE

 



Las “Ferias Mayores de Adviento”, Antífonas, siglo VII y VIII, que son los ocho días previos a la Solemnidad de la Natividad del Señor, y la liturgia se centra con mayor énfasis en la preparación de la conmemoración anual del nacimiento del Redentor.

 O Sapientia = sabiduría, Palabra 

 O Adonai = Señor poderoso 

 O Radix = raíz, renuevo de Jesé (padre de David)

 O Clavis = llave de David, que abre y cierra

 O Oriens = oriente, sol, luz 

 O Rex = rey de paz 

 O Emmanuel = Dios-con-nosotros 

 Leídas en sentido inverso las iniciales latinas de la primera palabra después de la «O», dan el acróstico «ero cras», que significa «vendré mañana», que es como la respuesta del Mesías a la súplica de sus fieles. 

 23 DE DICIEMBRE OH, ENMANUEL, 




 REY Y LEGISLADOR NUESTRO, VEN A SALVARNOS, SEÑOR, DIOS NUESTRO. 

 Isaías profetiza que una virgen quedará encinta y tendrá un hijo llamado Enmanuel, que se traduce “Dios-con-nosotros” (Is 7,14). El anuncio que hace San Gabriel a la Virgen María abunda en esa idea: “el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios” (Lc 1,35). Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos: ven a salvarnos, Señor Dios nuestro.

 OH DIOS CON NOSOTROS 

El título “Emmanuel” señala la categoría, el escalafón de quien nos visita: Dios mismo. En la historia de la salvación Dios se había hecho presente a través de criaturas En el momento de la Encarnación, el Señor mismo honra a la humanidad con su visita. No envía a nadie con un rango menor. Y por lo tanto, viene a estar con nosotros la persona de más alto rango posible. Nadie más grande que Dios, y nadie quien pueda honrar más a la raza humana que Dios mismo en persona. Reconociendo su dignidad, nos sentimos honrados, valorados, amados. 

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO

 JUEVES

“ ¿Qué será este niño? ”


según san Lucas 1, 57-66 

Juan Bautista ha sido uno de los personajes que nos viene ofreciendo la liturgia a lo largo del Adviento como preparación para la celebración de la Navidad. Al fin y al cabo san Juan Bautista es para los cristianos el “precursor”. Así se presenta él.

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella. 

A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan». Y le dijeron: «Ninguno de tus parientes se llama así». 

Lo importante para un judío es el nombre. No sólo significa designación de una persona sino su ser, su misión, su destino. En este caso, lo curioso es que a Juan no se le pone el nombre de su padre Zacarías para seguir su misión de sacerdote en el templo, sino que se va a llamar Juan, que significa: Yavé se ha compadecido.

Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». 

Ya no es necesario ir al Templo para encontrarse con el Dios Misericordioso. De hecho, Dios ha tenido misericordia con Zacarías, fuera del TEMPLO. En el Templo apareció como un “incrédulo”. Y en su casa, en la soledad, en el silencio Dios se compadeció de Él y recuperó el habla.

Y todos se quedaron maravillados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. 

Y todos los que los oían reflexionaban diciendo: «Pues ¿qué será este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él.


Señor, en vísperas de la Noche Buena quiero encontrarme contigo en la oración. Quiero meterme dentro de mí mismo y tratar de imitar a la Virgen en aquellos momentos. Su oración hecha de silencio, de devoción, de ternura, de fe, me animan a preparar mi alma para la venida de Jesús. Cierro mis oídos a los ruidos externos y mis ojos a las luces deslumbrantes. En silencio adoro, contemplo y amo.

DOMINGO


“ ¡Dichosa tú, que has creído! ”




El evangelio de Lucas relata la visita de María a Isabel; una escena maravillosa; la que es grande quiere compartir con la madre del Bautista el gozo y la alegría de lo que Dios hace por su pueblo. Vemos a María que no se queda en el fanal de la “anunciación” de Nazaret y viene a las montañas de Judea. Es como una visita divina,

según San Lucas 1, 39-45 
En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a un a ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 

Vemos a María ensalzada por su fe; porque ha creído el misterio escondido de Dios; porque está dispuesta a prestar su vida entera para que los hombres no se pierdan; porque puede traer en su seno a Aquél que salvará a los hombres de sus pecados. Este acontecimiento histórico y teológico es tan extraordinario para María como para nosotros. Y tan necesario para unos y para otros como la misma esperanza que ponemos en nuestras fuerzas.

Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? 

Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».



Es la mujer del “Hágase”. Es la que acepta la voluntad de Dios, la que con su vida hizo realidad: “aquí estoy para hacer tu voluntad”. Quiso hacer de su vida una entrega al plan de Dios, quería lo que Dios quisiese. Deseaba hacer lo que le agradaba, “que se cumpla en mí su palabra”.

La fe es un don de Dios, que hemos de pedírselo al Señor y junto con los apóstoles decirle: Señor, auméntanos la fe, o con el padre que acudía al Señor para interceder por la curación de su joven enfermo: Señor, yo creo, pero aumenta mi fe.

LAS JORNALITAS DIA 22

 «Las "Jornaditas", nueve días para contar el viaje de la Virgen y San José desde Nazaret a Belén»...

 Cada año, del 16 al 24 de diciembre, las tradicionales 'Jornaditas', una Solemne Novena en la que se cuenta, a través de imágenes, el camino de la Virgen María y de San José desde Nazaret a Belén como preludio del nacimiento del Niño Jesús.

SÉPTIMA JORNADA. 22 DE DICIEMBRE 



 Esta es la séptima jornada y es la ciudad santa de Jerusalén, donde se contempla la inmensidad de penas que padecería nuestra Reina y Señora, cuando pasando por aquellas calles contemplaba, como quien sabía lo mucho que en aquella ingrata ciudad había de padecer su Divino Jesús, las penosas jornadas que había de hacer de Tribunal en Tribunal, y en las posadas tan malas que había de hallar, y en aquellos Pretorios y Tribunales, consideración que le sacaba las lágrimas a los ojos. 



Contempla el tormento que el Niño Dios padecería en sus entrañas; allí, diría, me darán la bofetada, y en aquella casa abrirán un calabozo para ponerme aprisionado; en aquel palacio se abrirán las puertas para atormentarme con más de cinco mil azotes; y en aquel Tribunal me tratarán como a loco simple. Con esta consideración llegaría al Monte Calvario.




Meditación del día 

 Hoy, séptimo día de la Novena, meditamos sobre la GENEROSIDAD.

 La generosidad es la capacidad de dar con desinterés, es la virtud en la cual el amor le gana la carrera al egoísmo. 

 Es en la entrega generosa de nosotros mismos donde se muestra la profundidad de un amor que no se agota en las palabras. 

 Y eso es lo que celebramos en la Navidad: el gesto sin par de un Dios que se da a sí mismo. Lo destaca San Pablo: “Espero que también se distingan en generosidad... Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza”. Este es un pasaje bíblico en que el Apóstol invita a los Corintios a compartir sus bienes con los más necesitados (2Cor 8, 7.9). 

 Sabemos amar cuando sabemos compartir, sabemos amar cuando damos lo mejor de nosotros mismos en lugar de dar sólo cosas. 

 Tomemos pues, la mejor decisión: dar cariño, afecto, ternura y perdón; dar tiempo y dar alegría y esperanza. Son los aguinaldos que más valen y no cuestan dinero. 

 Demos amor, como decía San Juan de la Cruz: “Donde no hay amor, pon amor, y sacarás amor”.

 Oración al niño Dios 

 Señor, la Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestra familia y en nuestra sociedad. Navidad es certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre, que tú, Divino Niño, eres nuestro Hermano. 

 Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para acabar con el odio y sembrar justicia y paz. Oh, Divino Niño, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estás tú, y allí también es Navidad. Amén.


sábado, 21 de diciembre de 2024

ORACIONES DEL TIEMPOO DE ADVIENTO 3 ºDOMINGO y

 CUARTA SEMANA DE ADVIENTO





¡DÁNOS TU FE, MARIA! Javier Leoz
 Para que Dios nazca en nosotros sin pedir nada a cambio y, sea nuestro corazón, una cálida cuna donde Jesús encuentre cobijo y consuelo.
 ¡DÁNOS TU FE, MARIA! Para que, en estas horas de santa tensión, donde el cielo y la tierra juegan a juntarse podamos también nosotros hambrear el manjar de Amor que se sirve en Belén.
 ¡DÁNOS TU FE, MARIA! Queremos que, Tú, seas una puerta por la que podamos entrar y disfrutar del Misterio de Dios humanado. Una puerta que, cuando se abra desde fuera entendamos y comprendamos que es Dios quien lo hace desde dentro que es Dios quien tira desde el cielo.
 ¡DÁNOS TU FE, MARIA! Para que no vacilemos ni en el amor ni en la fe Para que nos pongamos en camino hacia Aquel que viene Para que seamos heraldos de la Buena Noticia Para que, el Niño que quiere salir de tus entrañas, encuentre aquí y ahora hermanos que le amen, le ayuden y le sigan ¡DÁNOS TU FE, MARIA! Para que Dios esté pronto con nosotros Para que nosotros, pronto estemos con El Para que creamos, aun sin ver Para que aún sin ver, creamos por encima de todo 
¡DÁNOS TU FE, MARÍA! Sólo así, podremos vivir, celebrar cantar y festejar el encanto de la Navidad. Sólo así, en este Año Santo de la Fe, podremos conocer, sentir, vivir, amar, testimoniar y celebrar al DIOS que viene pequeño por Navidad
L
Mi Dios y Señor, en vísperas de la Noche Buena quiero encontrarme contigo en la oración. Quiero meterme dentro de mí mismo y tratar de imitar a la Virgen en aquellos momentos. Su oración hecha de silencio, de devoción, de ternura, de fe, me animan a preparar mi alma para la venida de Jesús. Cierro mis oídos a los ruidos externos y mis ojos a las luces deslumbrantes. En silencio adoro, contemplo y amo.

TERCER DOMINGO



MI ALEGRIA ERES TU, SEÑOR 
Vienes en silencio y tus pasos, Señor, producen en mi, calma, seguridad y paz. Necesito, Señor, un poco de tu mundo: De tu gozo, para mi corazón triste De tu alegría, para mi alma esquiva De tu mano, en mis caminos inciertos De tu esperanza para mis cortos sueños 
¡VEN, SEÑOR! Y hazme recuperar la alegría perdida El gusto por vivir, despertando cada mañana La esperanza en tanta hora triste Porque Tú, Señor, eres alegría haz que mis dos ojos brillen con el resplandor de la felicidad con el encanto de la fe con la virtud de la caridad
 MI ALEGRIA ERES TU, SEÑOR Porque vienes y te sientas a mi lado Porque compartes mi condición humana sabiendo lo frío, que tantas veces, se encuentra mi corazón y mi pensamiento. Porque, siendo Dios, apuestas fuerte por mí Porque, estando en el cielo, plantas tu tienda en medio de tanta incertidumbre y viento que sacude a nuestro viejo mundo 

MI ALEGRIA ERES TU, SEÑOR Por eso te doy gracias y bendigo tu nombre Espero tu llegada y preparo mi interior Anhelo la Noche Santa de la Navidad y afino las cuerdas de mi alma, con la verdad, la espera, el silencio, la humildad o la vigilancia. Sólo sé, mi Señor, que mi alegría con tu llegada y por tu Nacimiento eres Tú, Señor. Sólo sé que tú pondrás calor y amor en tantos pesebres sin pan y pobres. Amén
D
La Madre de Jesús, causa de nuestra alegría, está siempre abierta a Dios y a los prójimos. Por eso canta: Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador. Jesús vino para eso: para que vivamos alegres y disfrutemos de la vida. Lo dice así: Os he dicho estas cosas para que participéis de mi alegría y vuestra alegría sea colmada (Jn 15, 11).
L
Señor, creo, confío y te amo. Inicio mi oración desprendiéndome de mis cosas, de mis ocupaciones y de mis preocupaciones; de mi trabajo y mi descanso; dejo todo y “me dejo”, me “abandono” en Ti. Tú eres en este momento para mí lo único importante. No te pido nada. Sólo necesito que Tú seas lo absoluto y definitivo para mí. Lo demás no importa. Es accidental, añadidura.

M
Dios mío, yo te agradezco que te hayas encarnado en nuestra historia humana. Una historia con sus grandezas y miserias; con su santidad y su pecado. Tú no te asustas del barro del que estamos hechos; más bien te sirves de él para comprender mejor nuestra fragilidad y perdonarnos. Te metes en nuestro fango para sacarnos de él. Tu eres realmente nuestro Salvador y Redentor. ¡Gracias, Señor!
X
Señor, quiero que Tú me mires con la mirada con que miraste a María y a José. Para eso necesito ser humilde. Tus ojos se inclinan siempre hacia lo pequeño, lo pobre, lo sencillo, lo insignificante. Haz, Señor, que evite toda vanagloria, orgullo, soberbia. Que me sienta feliz, plenamente feliz, sencillamente porque Tú te has fijado en mí y, a pesar de mis pecados, me has amado y me sigues amando.
Siempre si a ti Señor. 
V

Señor, así como María supo acoger el anuncio del ángel, permite que yo sepa escuchar y aceptar lo que hoy quieres decirme en esta oración, porque mi anhelo es que la verdad de tu Evangelio impregne mi modo de ver, de pensar y de actuar. Jesús, permite que siempre diga un «sí», alegre y confiado, a lo que Tú quieras pedirme.
S
Como Maria no encerrarnos  en nosotras mismas, sino salir de casa, estar atentas a las necesidades concretas de las personas, y tratar de ayudar a los demás en la medida de las necesidades..

viernes, 20 de diciembre de 2024

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO

SABADO

“ Bendita tú entre las mujeres ”


Lucas acentúa la prontitud de María en servir, en ser sierva. El ángel habla del embarazo de Isabel e, inmediatamente María se dirige de prisa a su casa para ayudarla. De Nazaret hasta la casa de Isabel hay una distancia de más de 100 Km., cuatro días de viaje, ¡como mínimo! No había ni bus, ni tren. María empieza a servir y a cumplir su misión a favor del pueblo de Dios.

del santo evangelio según san Lucas 1, 39-45 

En aquellos días, María se levantó y puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

Isabel representa el Antiguo Testamento que estaba terminando. María representa el Nuevo que está empezando. El Antiguo Testamento acoge el Nuevo con gratitud y confianza, reconociendo en ello el don gratuito de Dios que viene a realizar y a completar la expectativa de la gente. En el encuentro de las dos mujeres se manifiesta el don del Espíritu. La criatura salta de alegría en el seno de Isabel. Esta es la lectura de fe que Isabel hace de las cosas de la vida.

 Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. 

Se llenó Isabel del Espíritu Santo y, levantando la voz exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! 

“¡Bendita eres tú entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!” Hasta hoy, estas palabras forman parte del salmo más conocido y más rezado en el mundo entero, que es el Dios te salve María.

 ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. 

Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».

Es el elogio de Isabel a María y lo que recuerda Lucas a las comunidades: creer en la Palabra de Dios, pues la Palabra de Dios tiene la fuerza para realizar todo aquello que nos dice. Es Palabra creadora. Engendra vida en el seno de la virgen, en el seno de la gente pobre que la acoge con fe.


Como Maria no encerrarnos  en nosotras mismas, sino salir de casa, estar atentas a las necesidades concretas de las personas, y tratar de ayudar a los demás en la medida de las necesidades..

VIERNES

“ ¿Cómo será eso? ”


El evangelio de este día nos recuerda uno de los pasajes más determinantes de nuestra religión cristiana. Es el anuncio a la Virgen María de que Dios la ha elegido para ser la madre de su Hijo, el Hijo de Dios.

del santo evangelio según san Lucas 1, 26-38

 En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

 El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

“La mirada de Dios no es como la de los hombres”. Parece que Dios se recrea en el pobre, en el sencillo, en el humilde. A la hora de elegir a su madre no fue ni a la sabia Grecia ni a la opulenta Roma sino a una jovencita de un pueblo insignificante: Nazaret.

 Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». 

 Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?» 

La primera reacción de la Virgen es la del asombro: “¿Cómo será eso, pues no conozco varón?”. Pero el Señor le aclara la situación: “No temas María… el Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios”.

 El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».

 María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». 

La segunda reacción de la Virgen es la de la aceptación de la voluntad de Dios: “Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.

 Y el ángel se retiró.


Señor, así como María supo acoger el anuncio del ángel, permite que yo sepa escuchar y aceptar lo que hoy quieres decirme en esta oración, porque mi anhelo es que la verdad de tu Evangelio impregne mi modo de ver, de pensar y de actuar. Jesús, permite que siempre diga un «sí», alegre y confiado, a lo que Tú quieras pedirme.

JUEVES

“ Tu ruego ha sido escuchado ”



san Lucas 1, 5-25


En la intención del Evangelista Lucas está el poner la anunciación de Juan en paralelo con la de Jesús. En las dos hay un Ángel del Señor, un saludo, un temblor del alma y un anuncio

En los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón, cuyo nombre era Isabel. 

Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada. 

Una vez que Zacarías oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según la costumbre de los sacerdotes, le tocó en suerte a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor. 

Pero el ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. 

A Zacarías se le propone creer en algo muy difícil: que su mujer Isabel, ya anciana, va a tener un hijo. El piensa que si su mujer, cuando tenía las entrañas jóvenes y en plenas condiciones para la fecundidad, no ha podido tener un hijo. ¿Cómo lo va a tener ahora que las entrañas de Isabel ya están viejas y caducas?

Te llenarás de alegría y gozo, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos hijos de Israel al Señor, su Dios. 

Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, “para convertir los corazones de los padres hacia los hijos”, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto». 

Zacarías replicó al ángel: «¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada». 

Zacarías piensa, razona…y ésa fue su perdición.

A la Virgen se le va a proponer algo todavía más difícil: tener un hijo sin intervención de varón. María no razona, sino que cree en la palabra del Ángel, una palabra que viene de Dios.

Más tarde la misma Isabel le va a confirmar en esa fe y le va a felicitar por haberse fiado de Dios. Dichosa tú, ¡la creyente!

Respondiendo el ángel, le dijo: «Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena noticia. Pero te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento oportuno». 

El pueblo, que estaba aguardando a Zacarías, se sorprendía de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. 

El Adviento nos exige creer en la Palabra de Dios que se encarna y se hace uno con nosotros, de una forma que desafía las leyes naturales. ¿Creo yo verdaderamente que no hay nada imposible para Dios?

Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. Al cumplirse los días de su servicio en el templo, volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir de casa cinco meses, diciendo: «Esto es lo que ha hecho por mí el Señor, cuando se ha fijado en mí para quitar mi oprobio ante la gente».



Esa fe la mantendrá a María a lo largo de toda su vida. Y es una invitación a que también nosotros la tengamos. Es como decirnos: “Yo siempre me he fiado de Dios” ¡Y me ha ido muy bien! ¡Haced vosotros lo mismo!

Señor, yo creo, pero durante esta temporada de Adviento, acrecienta mi fe para que pueda recibirte en el pesebre de mi corazón, como te recibieron María y José en el pesebre de Belén.

MIERCOLES

“ José, no temas acoger a María ”




San Mateo nos cuenta en este pasaje la Anunciación a José. Su evangelio, está dirigido a comunidades de origen judío, en las que el padre tiene un papel primordial en la aceptación social del hijo. En esta Anunciación se afirma también el origen divino de su hijo: la criatura viene del Espíritu Santo, y su misión única entre todas, que proclama ya su mismo nombre: Jesús significa Dios salva.
Y José, recibe el encargo de ponerle este nombre al Niño. Era este el derecho de todo padre, que significaba que lo recibía en su familia y lo reconocía como hijo suyo.

según san Mateo 1, 18-24 
La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. 

José tuvo que pasar una dura prueba. Lo que le hizo pensar en abandonarla en secreto. Porque la madre de Jesús estaba desposada con José. Pero el ángel le dijo: no tengas reparo. La relación que existía entre María y José implicaba un compromiso matrimonial estable, Y la ley de Moisés consideraba la infidelidad de la prometida una ofensa semejante a la infidelidad de una esposa.

José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. 

José, el justo, el humilde, el creyente, recibe una misión trascendental: la de poner nombre a Jesús; como en el principio de la creación, cuando Adán pone nombre a las criaturas indicando así que todas quedan encomendadas a su cuidado. El Hijo de Dios, encarnado en el hijo de María, se hace dependiente de José. La palabra ABBÁ (papá), la que Jesús usará para dirigirse al Padre del cielo, la aprende de bebé, de labios de María, para dirigirse a José. Los primeros rayos de la ternura de Dios los ve Jesús en el rostro de José.

Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados». 
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta: «Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”». 


Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.


MARTES

“ Libro del origen de Jesucristo ”



san Mateo 1, 1-17 

Libro del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés engendró a Esrón, Esrón engendró a Aran, Aran engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, Jesé engendró a David, el rey. 

“genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán”. Creo que es mejor no meterse a fondo con las interpretaciones que los exégetas hacen sobre el texto, con los diversos nombres que en él aparecen, con las tres generaciones de catorce, desde Abrahán hasta el Mesías pasando por David. Quedémonos con algunas verdades que se desprenden de esta genealogía.

David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amós, Amós engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia. 


La primera es recordarnos que Jesucristo no es un personaje inventado, que no se sabe su origen. Tiene un origen preciso, es un personaje histórico. Es un judío de pura raza, “hijo de David, hijo de Abrahán”.

Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo, catorce.

Aunque sabemos que es el Mesías, el Hijo de Dios, tiene una familia humana normal, algunos de sus miembros claramente pecadores. Se quiere destacar su procedencia humana y al final se habla cómo “Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo”.


Dios mío, yo te agradezco que te hayas encarnado en nuestra historia humana. Una historia con sus grandezas y miserias; con su santidad y su pecado. Tú no te asustas del barro del que estamos hechos; más bien te sirves de él para comprender mejor nuestra fragilidad y perdonarnos. Te metes en nuestro fango para sacarnos de él. Tu eres realmente nuestro Salvador y Redentor. ¡Gracias, Señor!



LUNES

“ Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto ”


san Mateo 21, 23-27

Los fariseos y todos aquellos que habían sido perjudicados por la expulsión de los vendedores del Templo, se unen para poner a prueba a Jesús. Podrían tramar algo así: "A ese maestro tenemos que acusarle de blasfemo.

La chusma anda pregonando de él: que es "divino", que es hijo del Altísimo... o algo por el estilo. Entonces será más sencillo acusarle..."

 En aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?». 

Jesús les replicó: «Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. 

Pero Jesús conoce sus pensamientos, sus intenciones torcidas y su mala fe. No responde, porque ellos tampoco tienen el valor de reconocer su pecado.

Cuando Jesús pregunta nunca lo hace sobre cosas superficiales

El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?». Ellos se pusieron a deliberar: «Si decimos “del cielo”, nos dirá: “¿Por qué no le habéis creído?”. Si le decimos “de los hombres”, tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta». Y respondieron a Jesús: «No sabemos». Él, por su parte, les dijo: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».



Las preguntas de Jesús van al fondo. Siempre nos pregunta cosas esenciales, que afectan existencialmente nuestra vida. Cada pregunta de Jesús nos hace pensar, nos saca de nuestras casillas, Y nos compromete.

 No cabe ni mirar a otro lado ni echar balones fuera. Hay que tener la valentía de decidirse. Como la tuvieron los zebedeos al decir a Jesús ¡Podemos! Podemos, siempre con tu ayuda.


 DOMINGO

“ Alegraos siempre en el Señor ”


Este domingo de Gaudete es una llamada a vivir alegres. Porque nada ni nadie podrá separarnos del amor del Señor. ¡Nada! Ni siquiera nuestros pecados. Su amor es mucho más grande que todas nuestras miserias juntas. Él nos anima: ¡Ánimo! Yo he vencido al mundo (Jn 16, 33).

según San Lucas 3, 10-18 

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: «¿Entonces, qué debemos hacer?».

 Él contestaba: «El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo». 

 Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros?». 

 Él les contestó: «No exijáis más de lo establecido». Unos soldados igualmente le preguntaban: «Y nosotros ¿qué debemos hacer?». 

 Él les contestó: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga». 

Es cierto que nos toca vivir momentos duros, momentos de cruz. Pero la alegría del corazón se adapta a esos momentos.

 Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo 

De Él dice el ángel de Belén que será la alegría de todo el pueblo. Por eso un cristiano no puede ir por la vida con cara larga o talante avinagrado. Lo cristiano es ir por la vida con espíritu positivo y esperanzado. Eso no es posible para quien vive encerrado en sí mismo. Lo que está cerrado es oscuro y acaba oliendo mal. Si vivo encerrado en mí mismo seré incapaz de reconocer los regalos de Dios; la tristeza y el pesimismo ensombrecerán mi vida.

y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga». 

 Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio.


La Madre de Jesús, causa de nuestra alegría, está siempre abierta a Dios y a los prójimos. Por eso canta: Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador. Jesús vino para eso: para que vivamos alegres y disfrutemos de la vida. Lo dice así: Os he dicho estas cosas para que participéis de mi alegría y vuestra alegría sea colmada (Jn 15, 11).