YA ES SEMANA SANTA

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jueves, 8 de mayo de 2025

PRIMERAS PALABRAS DEL PAPA A LOS CARDENALES

8 DE MAYO DE 2025

Palabras del Papa León XIV en la logia de las bendiciones 


 ¡La paz esté con todos vosotros! Queridos hermanos y hermanas, este es el primer saludo de Cristo Resucitado, el Buen Pastor que dio la vida por el rebaño de Dios. También yo quisiera que este saludo de paz entrara en sus corazones, alcanzara a sus familias, a todas las personas, dondequiera que estén, a todos los pueblos, a toda la tierra. ¡La paz esté con vosotros! 

 Esta es la paz de Cristo Resucitado: una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios, de un Dios que nos ama a todos incondicionalmente. Aún conservamos en nuestros oídos aquella voz débil pero siempre valiente del Papa Francisco que bendecía a Roma. 



 El Papa que bendecía a Roma daba su bendición al mundo, al mundo entero, aquella mañana del día de Pascua. Permítanme dar continuidad a esa misma bendición: Dios nos quiere, Dios los ama a todos, ¡y el mal no prevalecerá! Todos estamos en las manos de Dios. Por tanto, sin miedo, unidos de la mano con Dios y entre nosotros, sigamos adelante. Somos discípulos de Cristo. Cristo va delante de nosotros. El mundo necesita su luz. La humanidad necesita de Él como el puente para ser alcanzada por Dios y por su amor. Ayúdennos también ustedes, y luego entre todos, a construir puentes, con el diálogo, con el encuentro, uniéndonos todos para ser un solo pueblo siempre en paz. ¡Gracias al Papa Francisco!


 Quiero agradecer también a todos los hermanos cardenales que me han elegido para ser Sucesor de Pedro y caminar junto a ustedes como una Iglesia unida, buscando siempre la paz, la justicia, buscando siempre trabajar como hombres y mujeres fieles a Jesucristo, sin miedo, para proclamar el Evangelio, para ser misioneros. 

 Soy un hijo de San Agustín, agustino, que dijo: “con vosotros soy cristiano y para vosotros obispo”. En este sentido, podemos todos caminar juntos hacia aquella patria que Dios nos ha preparado. 

 ¡A la Iglesia de Roma, un saludo especial! Debemos buscar juntos cómo ser una Iglesia misionera, una Iglesia que construye puentes, el diálogo, siempre abierta para acoger, como esta plaza con los brazos abiertos. Todos, todos aquellos que necesitan nuestra caridad, nuestra presencia, el diálogo y el amor. 


 Y si me permiten también, una palabra, un saludo a todos aquellos y en modo particular a mi querida diócesis de Chiclayo, en el Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto, tanto para seguir siendo Iglesia fiel de Jesucristo. 

 A todos ustedes, hermanos y hermanas de Roma, de Italia, de todo el mundo, queremos ser una Iglesia sinodal, una Iglesia en camino, una Iglesia que siempre busca la paz, que siempre busca la caridad, que siempre busca estar cerca especialmente de los que sufren. 

 Hoy es el día de la Súplica a la Virgen de Pompeya. Nuestra Madre María siempre quiere caminar con nosotros, estar cerca, ayudarnos con su intercesión y su amor. 

 Entonces, quisiera rezar con ustedes. Recemos juntos por esta nueva misión, por toda la Iglesia, por la paz en el mundo, y pidamos esta gracia especial a María, nuestra Madre. 

 Dios te salve, María llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. 



PRIMERA MISA





https://youtu.be/GXrSqLUSTbo?si=jfHU7Y2P_cb4CsHj

miércoles, 7 de mayo de 2025

CONCLAVE, NUEVO PAPA

 El cónclave para elegir al sucesor del difunto papa Francisco ha comenzado este miércoles con una misa en la que se reunieron los 133 cardenales electores antes de encerrarse en la Capilla Sixtina para empezar las votaciones.

https://www.infobae.com/america/mundo/2025/05/07/conclave-en-el-vaticano-en-vivo/

MISA




Se trataba de la misa Pro Eligendo Pontifice que se celebró desde las 10.00 en la basílica de San Pedro. Estuvo presidida por el cardenal decano, Giovanni Battista Re,


 que pidió en su homilía que "sea elegido el papa que la Iglesia y la humanidad necesitan en este momento de la historia tan difícil y complejo".



"Tienen un momento complicado, pero se les veía tranquilos" El sacerdote Pablo Molina, natural de Alcázar de San Juan, ha participado en la misa celebrada en la Basílica de San Pedro en El Vaticano en la que estaban todos los cardenales de la Iglesia y que ha precedido al inicio del cónclave que determinará al nuevo Papa. 




 "Tienen un momento muy complicado encima, pero se les veía tranquilos, sonrientes, en cierto sentido con muy buen ambiente", ha explicado Molina, especificando que algunos de ellos, tras acabar la liturgia, se han quedado rezando delante de la tumba de San Juan XXIII. El alcazareño -aunque sacerdote de la Archidiócesis de Toledo- ha comentado que el ambiente en esos momentos previos al cónclave ha sido "muy cordial" a pesar de que los cardenales tienen por delante "un momento muy complicado".

https://youtu.be/quJpsQxeMNc?si=4nrp1a5sV5PfkczP

CAPILLA PAULINA

Después, los 133 purpurados con derecho a voto, por tener menos de 80 años, han sido convocados a las 16.15 en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico.





 Acto seguido, han desfilado entonando las letanías y el canto 'Veni Creator' de invocación del Espíritu Santo hasta su encierro en la Capilla Sixtina. 

https://cdn.jwplayer.com/previews/4HOQ317B

ttps://youtu.be/6jvixR10PL4?si=YvxfAu-zdJfPxoLm

Los cardenales, escoltados por la Guardia Suiza, se encierran en la Capilla Sixtina Los 133 cardenales, escoltados por la Guardia Suiza, han comenzado la procesión que culminará con su encierro en la Capilla Sixtina para la primera votación con la que elegir al nuevo papa que sucederá a Francisco.



CAPILLA SIXTINA

Los 133 cardenales electores se encerraron a las 17.46 hora local (15.46 GMT) en la Capilla Sixtina para empezar a elegir un nuevo papa y esta tarde llevarán a cabo la primera votación.


"Extra omnes": las puertas de la Capilla Sixtina se cierran 

 El maestro de Celebraciones Litúrgicas, Diego Ravelle, proclama el "Extra omnes", que significa todos fuera, que obliga a todos los que no sean cardenales a abandonar la Capilla Sixtina. Desde este momento, las puertas de la Capilla Sixtina quedan cerradas para proceder a la celebración del cónclave y las correspondientes votaciones para elegir al próximo papa.



Los cardenales juran mantener en secreto sus deliberaciones 
 Los 133 cardenales, tras desfilar hasta la Capilla Sixtina, han jurado mantener en secreto sus deliberaciones. 

La procesión ha estado encabezada por una cruz, seguida de los miembros de la Capilla Musical Pontificia, algunos prelados y los ceremonieros, así como el Maestro de las Celebraciones Pontificias, Diego Ravelli, y el padre Raniero Cantalamessa, encargado de la meditación.

 Detrás iban los cardenales, en orden inverso de precedencia: primero los de la orden de los diáconos, seguidos de los presbíteros y de los obispos, mientras que respondían a la 'Letanía de los santos', en la que invocan la ayuda de los grandes santos de la historia del cristianismo.

 Una vez que han entrado todos en la Sixtina, se ha invocado la ayuda del Espíritu Santo cantando el 'Veni Creator', himno en latín con el que se solicita solemnemente su presencia y ayuda, y se procederá el juramento.

https://youtube.com/shorts/8T4if6xNAwM?si=mmWR9Ylo3VVMh-7_

 Tras el cierre de la capilla, los cardenales votarán aislados y a puerta cerrada.

https://www.youtube.com/live/lwtLqd_iV6o?si=ZvJDCwmhnlvV6oP5

https://cdn.jwplayer.com/previews/ibQioODY

 En la tarde de este miércoles se prevé el primer escrutinio y la primera 'fumata' (humareda). El resultado de cada votación es comunicado al mundo exterior con el humo de la chimenea colocada en lo alto de la capilla: si es de color blanco, significará que se ha elegido un nuevo papa; si es negro es que no ha habido acuerdo y el cónclave continuará.



Fieles y curiosos empiezan a llegar al Vaticano a la espera de la primera fumata Varios miles de personas, entre fieles y curiosos, se congregan ya en la plaza de San Pedro del Vaticano poco después del comienzo del cónclave en el que se buscará al sucesor del papa Francisco, a la espera de la primera fumata.



PIO XII, FUMATA EL PRIMER DIA

 


El cardenal italiano Eugenio Pacelli, nombrado por el Vaticano como Pío XII, fue el único Papa que fue elegido a través de un cónclave que se resolvió en el primer día de votación tras haber obtenido la mayoría necesaria en la tercera ronda y se logró la 'fumata blanca' en el primer día de votación que tuvo lugar un 9 de octubre hace 67 años atrás.

 En la historia reciente de la Iglesia Católica sólo se registró un caso en el que la elección del Sumo Pontífice se haya concretado durante el primer día del proceso de selección. ¿En qué año se produjo? 




En aquella oportunidad, el ex Papa Pío XII se erigió en el año 1958 en un hito difícil de repetir en un proceso cargado de tradición y diseñado para garantizar una decisión colectiva y meditada.

La estufa, usada desde 1939 y modernizada en 2005 con productos químicos para garantizar el color del humo, es un símbolo universal de este proceso. En un mundo acelerado, el cónclave nos recuerda la importancia de la deliberación y la fe en la elección del líder de la Iglesia Católica. 

 La rapidez con la que se eligió a Pío XII sigue siendo una excepción en una tradición que valora la paciencia y el discernimiento.


Pío XII impartiendo la Bendición Apostólica durante su coronación, 12 de marzo de 1939

martes, 6 de mayo de 2025

CONCLAVE 2025, NUEVO PAPA

 EL NUEVO  PAPA.......................LS CAPILLA PREPARADA

 “¿Aceptas tu elección canónica como Sumo Pontífice?”. 

 Con su consentimiento, se convierte en Obispo de Roma y Papa (con lo que se pone fin al cónclave, a menos que el nuevo papa decida mantenerlo en sesión por alguna razón). El cardenal decano pregunta entonces:

 “¿Cómo quieres ser llamado?”. 

 El maestro de ceremonias litúrgicas papales, con el testimonio de los dos maestros de ceremonias (que ahora están convocados), redactará luego un documento que certificará el consentimiento del hombre elegido y el nombre que ha elegido. 

 El nuevo Papa pasa unos momentos en una sala contigua a la Capilla Sixtina, conocida como la Sala de las Lágrimas, donde viste sus vestiduras papales blancas. Cada cardenal se adelanta por turno y hace un acto de homenaje y obediencia al nuevo Papa.







La Sala de las Lágrimas, también conocida como la "Stanza delle lacrime" en italiano, 

es una pequeña habitación ubicada en la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Esta sala es famosa por ser el lugar donde el nuevo Papa se prepara para comenzar su pontificado, y es conocida por las lágrimas de emoción y sobrecogimiento que suelen derramar los pontífices en este momento.

 Origen del Nombre El nombre de "Sala de las Lágrimas"




 se debe a las emociones intensas que suelen experimentar los nuevos Papas al asumir su cargo. La sala es un espacio íntimo y solemne donde el Papa electo se prepara para su nuevo rol, y es común que se derramen lágrimas de emoción y responsabilidad. 

En la Sala de las Lágrimas, el nuevo Papa se prepara para comenzar su pontificado. Esto incluye: - Vestirse con los hábitos papales: El nuevo Papa se viste con los hábitos tradicionales, incluyendo la sotana blanca, la muceta, el solideo blanco y la cruz pectoral. 

- Prepararse para su primera bendición: El Papa se prepara para dar su primera bendición como líder de la Iglesia Católica. 



La Sala de las Lágrimas es un momento de reflexión y oración para el nuevo Papa. Es un espacio donde puede reflexionar sobre la responsabilidad que asume y pedir la guía y la bendición de Dios para su pontificado. 

La Sala de las Lágrimas es un lugar significativo en el Vaticano, donde el nuevo Papa se prepara para comenzar su pontificado. Es un momento de emoción, reflexión y oración, y marca el comienzo de una nueva era para la Iglesia Católica.

https://cdn.jwplayer.com/previews/btbrKb5T


CONCLAVE 2025

7 de mayo: Comienza el cónclave 

El sistema de cónclave se formalizó en 1274, y sus procedimientos están explicados con gran detalle en la constitución apostólica Universi Dominici Gregis de 1996 del Papa Juan Pablo II, que fue ligeramente modificada por el Papa Benedicto XVI y el Papa Francisco.

 Normalmente, el cónclave comienza el día 15 después de la muerte de un papa, el día 16 del interregno (que significa simplemente el período entre papas). Puede comenzar hasta el día 20 por razones graves, o antes del día 15 si todos los cardenales están presentes.

 La Oficina de Prensa de la Santa Sede anunció este lunes que el cónclave comenzará en la mañana del 7 de mayo, con la Santa Misa de Elección del Romano Pontífice en la Basílica de San Pedro. 

 Esa tarde, los cardenales —solo los electores— entrarán en la Capilla Sixtina, cantando el “Veni Creator Spiritus”, invocando la guía del Espíritu Santo. Una vez dentro, cada cardenal prestará juramento de observar los procedimientos, mantener el secreto y votar libremente por el candidato que considere más digno. 

 Cuando el último de los cardenales electores haya prestado juramento, el maestro de las celebraciones litúrgicas papales, Mons. Diego Ravelli, dará la orden “Extra omnes” (“Todos fuera”), indicando que todos los que no participen en el cónclave deben abandonar la Capilla Sixtina. 

 Además de los cardenales, las únicas personas autorizadas a permanecer en la capilla son el maestro de celebraciones litúrgicas papales y un clérigo designado para predicar una meditación a los cardenales. Tras la meditación, él y el maestro de celebraciones litúrgicas papales abandonarán la capilla (aunque el maestro de celebraciones litúrgicas papales deberá ser readmitido varias veces durante el proceso, especialmente cuando se aproxima una votación). 

 Las puertas de la capilla permanecerán cerradas al mundo exterior hasta que se elija un nuevo Papa.

 ¿Cómo funciona una vez que los cardenales están dentro? 

Los cardenales deben jurar absoluto secreto tanto durante como después del cónclave, y deben tener sumo cuidado para garantizar que la Capilla Sixtina no haya sido intervenida. Cuando salgan de la capilla —por ejemplo, para comer o dormir—, no se les permite comentar nada sobre lo ocurrido allí.


 Dentro de la capilla cerrada, se realizan votaciones entre los cardenales una vez en la primera sesión de la tarde, y dos veces en cada sesión de la mañana y de la tarde de cada día del cónclave.

 Todas las papeletas llevan la inscripción “Eligo in summum pontificem” (“Elijo como Sumo Pontífice”), sobre un espacio para que los cardenales escriban un nombre. Durante la votación, los cardenales se acercan individualmente al cuadro del Juicio Final de Miguel Ángel, prestan juramento en latín y depositan su papeleta en una urna grande.



Detalle del fresco de Miguel Ángel "El Juicio Final" en la Capilla Sixtina (1536-1541). Crédito: Dominio público.

Éste es el juramento que rezan los cardenales al votar:


 “Pongo como testigo a Cristo el Señor, quien será mi juez, de que mi voto se otorga a quien ante Dios creo que debe ser elegido”.


 Tres cardenales designados al azar, conocidos como escrutadores, tabulan los resultados ante la asamblea. Primero, cuentan las papeletas, y si el número de papeletas no coincide con el número de electores, se queman inmediatamente y se realiza una nueva votación. 

 Si el número de papeletas es correcto, los tres escrutadores leen cada papeleta, el último lee el nombre en voz alta y lo anota. Cada elector anota también el resultado en una hoja proporcionada para tal fin. Cada papeleta, tras el recuento, se remata con una aguja y se coloca en un hilo para mayor seguridad.


 Otros tres cardenales electores, elegidos al azar, los revisores, verifican el recuento de los votos y las notas de los escrutadores para garantizar que la tabulación de los votos se haya realizado de manera exacta y fiel.


 Se eligen al azar tres cardenales electores adicionales como “infirmarii”, cuya función es asistir a los electores que, aun participando del cónclave, estén demasiado enfermos para estar presentes en la Capilla Sixtina. Los infirmarii llevan consigo una urna cerrada que, tras ser mostrada vacía a los demás electores, recibe los votos de los enfermos. Luego la devuelven sin abrir a los escrutadores.


 Un católico necesita dos tercios de los votos —en este caso, 90— para ser elegido como el próximo Papa. El historial de cónclaves del último siglo muestra que el colegio elige a un nuevo papa, en promedio, en la tarde del tercer día, tras unas ocho votaciones.


 El nuevo Papa 


Cuando una sesión de votación concluye sin que ningún candidato alcance la mayoría requerida, las papeletas se queman con paja húmeda, lo que provoca que salga humo negro de la chimenea de la Capilla Sixtina. Sin embargo, si se elige un Papa, las papeletas se queman con un agente químico, produciendo el famoso humo blanco. 


 Sin embargo, antes de que eso suceda, hay un proceso que debe seguirse una vez que un hombre recibe el número requerido de votos. 

 Después de que el cardenal diácono menor ha readmitido al secretario del colegio y al maestro de ceremonias litúrgicas papales, el cardenal decano, o el cardenal que sea primero en orden y antigüedad, se dirige al elegido y le pregunta: 

 “¿Aceptas tu elección canónica como Sumo Pontífice?”. 

 Con su consentimiento, se convierte en Obispo de Roma y Papa (con lo que se pone fin al cónclave, a menos que el nuevo papa decida mantenerlo en sesión por alguna razón). El cardenal decano pregunta entonces:

 “¿Cómo quieres ser llamado?”. 

 El maestro de ceremonias litúrgicas papales, con el testimonio de los dos maestros de ceremonias (que ahora están convocados), redactará luego un documento que certificará el consentimiento del hombre elegido y el nombre que ha elegido. 

 El nuevo Papa pasa unos momentos en una sala contigua a la Capilla Sixtina, conocida como la Sala de las Lágrimas, donde viste sus vestiduras papales blancas. Cada cardenal se adelanta por turno y hace un acto de homenaje y obediencia al nuevo Papa.





 A continuación, se realiza un acto de acción de gracias a Dios. 

 El cardenal diácono de mayor rango anuncia desde la logia de San Pedro a los reunidos en la Plaza de San Pedro: “Habemus papam!” (¡Tenemos un Papa!) y el nombre que ha adoptado. El Papa recién elegido sale entonces para dirigirse y bendecir a la ciudad y al mundo (“urbi et orbi”). 






EL NUEVO MANÁ

santo Evangelio según san Juan (6, 30-35) 

“ Señor, danos siempre de este pan ”



 Le replicaron: «¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”»

Jesús se presenta como la nueva norma de vida, Él es la Sabiduría de Dios. Solo los que escuchan sus enseñanzas se nutren del verdadero pan de vida y vivirán para siempre. 

El inicio del discurso del Pan de Vida cumple en el Evangelio de Juan una función eminentemente eucarística, casi como la institución de este sacramento en la Última Cena que recogen los sinópticos. Cabe entonces imaginar lo que le costaría a la muchedumbre que entra en diálogo con Jesús asimilar el concepto del Pan de Vida, puesto al mismo nivel que el maná que había alimentado a sus padres durante el éxodo por el desierto.

 Ellos querrían un signo a ese nivel, tan perceptible y evidente como la recolección de cada día con la que sus antepasados saciaron el hambre, pero lo que Jesús les propone va mucho más allá de esa corporeidad que, visto desde un modo literal, repugnaría a su entendimiento. Lo que está diciendo Jesús va mucho más allá del pan material pero no pueden entenderlo si previamente no se abren a la fe como les había dicho en el diálogo anterior. 

Sin esa visión sobrenatural, el Verbo hecho carne que se nos da a comer en la comunión no tiene ningún sentido. Cuidemos de la fe como el gran tesoro que nos abre los ojos a una realidad que nos supera en el sacrificio incruento del altar.


El nuevo maná se llama amor, amistad, justicia, fraternidad, reconciliación... Es el pan que nos sacia que no es el pan de todos los días, sino el que baja del cielo. Su presencia nutre, a la vez que aumenta el apetito, hasta la plenitud del último día. No te canses nunca de pedir este Pan: "Señor, danos de ese pan". Que esta sea nuestra súplica e invocación este día y siempre.


PRE CONCLAVE




Mientras los italianos se agitan y los españoles brillan por su ausencia, dos voces resuenan con fuerza en el aula del Sínodo: la del holandés Willem Eijk y la del africano Robert Sarah. El tono general entre los cardenales sorprende por su serenidad.


 El lunes fue un día importante en este pre-cónclave que va tomando forma lentamente pero con intensidad. Y no por maniobras, filtraciones o movimientos de bloque, sino por lo que más debería contar: el contenido de las intervenciones. Y entre todas las que se escucharon en la Congregación General de ayer, dos se destacaron claramente por su profundidad, claridad y acogida: la del cardenal Willem Eijk y la del cardenal Robert Sarah.


 Eijk, arzobispo de Utrecht, habló con la sobriedad que le caracteriza, pero también con una fuerza doctrinal que no dejó indiferente a nadie. Diagnóstico claro, sin dramatismos: una Iglesia desorientada en Europa, sin rumbo moral ni litúrgico, víctima de su propia confusión interna más que de las amenazas externas. Lo que más impactó fue su tono: ni derrotista ni alarmista, sino profundamente realista. Muchos salieron comentando que Eijk ha dicho en voz alta lo que la mayoría piensa en silencio.


 Sarah, por su parte, no defraudó. Su intervención fue, según varias fuentes, de las más aplaudidas del día. Hablo con firmeza, con serenidad, con ese estilo suyo que mezcla un vigor africano contenido por la espiritualidad monástica. No hizo política, no lanzó nombres, no buscó notoriedad: simplemente recordó que la crisis actual solo se superará con un retorno a Dios, al silencio, a la adoración, a la verdad. Palabras grandes, que sin embargo no sonaron grandilocuentes. Sonaron necesarias.


 Mientras estas dos voces se alzaban con autoridad, el resto del panorama era más difuso. Los italianos siguen nerviosos, repartiéndose nombres sin lograr generar consenso ni entusiasmo. Y los españoles —como bloque— permanecen desaparecidos. No hay intervenciones destacadas, ni propuestas claras, ni un mínimo intento de liderazgo. Es como si hubieran aceptado jugar a la irrelevancia. 


 Lo que sí ha sorprendido a todos es el buen tono general. Después de años de tensiones, sospechas, divisiones y silencios incómodos, las congregaciones están siendo sorprendentemente cordiales. Se escuchan unos a otros. Se aplaude. Se sonríe incluso. Puede que sea una tregua momentánea. O puede que, al morir Francisco tan abruptamente, los cardenales hayan sentido el vértigo de tener que construir de nuevo, esta vez con más humildad. 

 En cualquier caso, si algo dejó claro el lunes es que hay voces que aún pueden levantar el vuelo. Y que los cardenales, cuando quieren, todavía son capaces de hablar como pastores, no como gestores. 


https://youtu.be/TmZgM2s-a1w?si=OMQ-b3cHvsBxujXs

domingo, 4 de mayo de 2025

EL 7 DE MAYO EMPIEZA EL CONCLAVE


Un gran monitor en la plaza de San Pedro en el Vaticano muestra la pesada puerta de madera en la Capilla Sixtina mientras se cierra con llave, lo que señala el inicio del cónclave.

Cónclave a puerta cerrada 


El cónclave se celebra con los cardenales encerrados para animar al acuerdo y evitar interferencias. Esta práctica surgió en el 1270, cuando los habitantes de Viterbo, entonces sede pontificia, hartos de años de indecisión, encerraron a los 'príncipes de la iglesia' hasta elegir sucesor. Funcionó y el designado fue Gregorio X.


 Así, en la fecha elegida, se encerrarán en la Capilla Sixtina para debatir el nombre del futuro papa, aunque solo podrán votar o ser elegidos los menores de 80 años. 


 Esta jornada histórica comenzará con la misa 'Pro eligendo papa' en la basílica de San Pedro y después los electores procesionarán hasta la Sixtina cantando el "Veni creator". 



 Una vez dentro, ante el Juicio Final de Miguel Ángel, jurarán y luego el maestro ceremoniero echará a los ajenos proclamando "Extra omnes" (fuera todos) y cerrará sus puertas para garantizar la más absoluta privacidad (se usan incluso inhibidores de frecuencia).

Éste es el juramento que rezan los cardenales al votar:



 “Pongo como testigo a Cristo el Señor, quien será mi juez, de que mi voto se otorga a quien ante Dios creo que debe ser elegido”.


 Tres cardenales designados al azar, conocidos como escrutadores, tabulan los resultados ante la asamblea. Primero, cuentan las papeletas, y si el número de papeletas no coincide con el número de electores, se queman inmediatamente y se realiza una nueva votación. 

 Si el número de papeletas es correcto, los tres escrutadores leen cada papeleta, el último lee el nombre en voz alta y lo anota. Cada elector anota también el resultado en una hoja proporcionada para tal fin. Cada papeleta, tras el recuento, se remata con una aguja y se coloca en un hilo para mayor seguridad.


 Otros tres cardenales electores, elegidos al azar, los revisores, verifican el recuento de los votos y las notas de los escrutadores para garantizar que la tabulación de los votos se haya realizado de manera exacta y fiel.



 Se eligen al azar tres cardenales electores adicionales como “infirmarii”, cuya función es asistir a los electores que, aun participando del cónclave, estén demasiado enfermos para estar presentes en la Capilla Sixtina. Los infirmarii llevan consigo una urna cerrada que, tras ser mostrada vacía a los demás electores, recibe los votos de los enfermos. Luego la devuelven sin abrir a los escrutadores.


 Un católico necesita dos tercios de los votos —en este caso, 90— para ser elegido como el próximo Papa. El historial de cónclaves del último siglo muestra que el colegio elige a un nuevo papa, en promedio, en la tarde del tercer día, tras unas ocho votaciones.



 El nuevo Papa 


Cuando una sesión de votación concluye sin que ningún candidato alcance la mayoría requerida, las papeletas se queman con paja húmeda, lo que provoca que salga humo negro de la chimenea de la Capilla Sixtina. Sin embargo, si se elige un Papa, las papeletas se queman con un agente químico, produciendo el famoso humo blanco. 


 Sin embargo, antes de que eso suceda, hay un proceso que debe seguirse una vez que un hombre recibe el número requerido de votos. 

 Después de que el cardenal diácono menor ha readmitido al secretario del colegio y al maestro de ceremonias litúrgicas papales, el cardenal decano, o el cardenal que sea primero en orden y antigüedad, se dirige al elegido y le pregunta: 

 “¿Aceptas tu elección canónica como Sumo Pontífice?”. 

 Con su consentimiento, se convierte en Obispo de Roma y Papa (con lo que se pone fin al cónclave, a menos que el nuevo papa decida mantenerlo en sesión por alguna razón). El cardenal decano pregunta entonces:

 “¿Cómo quieres ser llamado?”. 

 El maestro de ceremonias litúrgicas papales, con el testimonio de los dos maestros de ceremonias (que ahora están convocados), redactará luego un documento que certificará el consentimiento del hombre elegido y el nombre que ha elegido. 

 El nuevo Papa pasa unos momentos en una sala contigua a la Capilla Sixtina, conocida como la Sala de las Lágrimas, donde viste sus vestiduras papales blancas. Cada cardenal se adelanta por turno y hace un acto de homenaje y obediencia al nuevo Papa. A continuación, se realiza un acto de acción de gracias a Dios. 

 El cardenal diácono de mayor rango anuncia desde la logia de San Pedro a los reunidos en la Plaza de San Pedro: “Habemus papam!” (¡Tenemos un Papa!) y el nombre que ha adoptado. El Papa recién elegido sale entonces para dirigirse y bendecir a la ciudad y al mundo (“urbi et orbi”). 




sábado, 3 de mayo de 2025

PREPARATIVOS PARA EL CONCLAVE

El Papa Francisco, fallecido el 21 de abril a los 88 años, fue enterrado en la Basílica de Santa María la Mayor tras su funeral el 26 de abril. Mientras el mundo continúa de luto por el fallecido Papa durante el período de nueve días conocido como “Novendiales”, están en marcha los preparativos para el altamente regulado proceso de cónclave, que es el medio por el cual se elige un nuevo Papa para la Iglesia.


Preparando el escenario: ¿Quién puede participar en el cónclave? La tarea de elegir al nuevo Papa recae exclusivamente en los miembros del Colegio Cardenalicio menores de 80 años y que por lo demás son elegibles o capaces de participar, y que en la actualidad son 134. 




 El Cardenal Giovanni Battista Re, de 91 años, es el actual decano del Colegio Cardenalicio, es decir, el miembro de mayor antigüedad, elegido entre los cardenales obispos y confirmado por el Papa. Normalmente, sería responsabilidad de Re impulsar el proceso del cónclave una vez iniciado. Las más leídas 1 Estos son los cardenales de Estados Unidos y Canadá que participan en el cónclave 2 



Cardenal Cobo: El legado del Papa Francisco fue despejar el Evangelio de ideologías 3 Accidente con pirotecnia deja tres heridos en iglesia en Ciudad de México 4 Cardenal Ribat: La santidad personal es “muy importante” en el próximo Papa 5 Análisis: Por qué el próximo cónclave será un paso decisivo para Europa 


Sin embargo, el Cardenal Re es demasiado mayor para participar en el cónclave, al igual que su vicedecano, el Cardenal Leonardo Sandri. Por lo tanto, el próximo cónclave será dirigido por el Cardenal Pietro Parolin, el siguiente cardenal obispo de mayor rango elegible y ex Secretario de Estado del Vaticano.



https://youtu.be/FChpWHBDQlg?si=Cqb5-ho-R9ny29Ly

7 de mayo: Comienza el cónclave 

El sistema de cónclave se formalizó en 1274, y sus procedimientos están explicados con gran detalle en la constitución apostólica Universi Dominici Gregis de 1996 del Papa Juan Pablo II, que fue ligeramente modificada por el Papa Benedicto XVI y el Papa Francisco.

 Normalmente, el cónclave comienza el día 15 después de la muerte de un papa, el día 16 del interregno (que significa simplemente el período entre papas). Puede comenzar hasta el día 20 por razones graves, o antes del día 15 si todos los cardenales están presentes.

 La Oficina de Prensa de la Santa Sede anunció este lunes que el cónclave comenzará en la mañana del 7 de mayo, con la Santa Misa de Elección del Romano Pontífice en la Basílica de San Pedro. 




 Esa tarde, los cardenales —solo los electores— entrarán en la Capilla Sixtina, cantando el “Veni Creator Spiritus”, invocando la guía del Espíritu Santo. Una vez dentro, cada cardenal prestará juramento de observar los procedimientos, mantener el secreto y votar libremente por el candidato que considere más digno. 

 Cuando el último de los cardenales electores haya prestado juramento, el maestro de las celebraciones litúrgicas papales, Mons. Diego Ravelli, dará la orden “Extra omnes” (“Todos fuera”), indicando que todos los que no participen en el cónclave deben abandonar la Capilla Sixtina. 

 Además de los cardenales, las únicas personas autorizadas a permanecer en la capilla son el maestro de celebraciones litúrgicas papales y un clérigo designado para predicar una meditación a los cardenales. Tras la meditación, él y el maestro de celebraciones litúrgicas papales abandonarán la capilla (aunque el maestro de celebraciones litúrgicas papales deberá ser readmitido varias veces durante el proceso, especialmente cuando se aproxima una votación). 

 Las puertas de la capilla permanecerán cerradas al mundo exterior hasta que se elija un nuevo Papa.





 ¿Cómo funciona una vez que los cardenales están dentro? 

Los cardenales deben jurar absoluto secreto tanto durante como después del cónclave, y deben tener sumo cuidado para garantizar que la Capilla Sixtina no haya sido intervenida. Cuando salgan de la capilla —por ejemplo, para comer o dormir—, no se les permite comentar nada sobre lo ocurrido allí.


 Dentro de la capilla cerrada, se realizan votaciones entre los cardenales una vez en la primera sesión de la tarde, y dos veces en cada sesión de la mañana y de la tarde de cada día del cónclave.

 Todas las papeletas llevan la inscripción “Eligo in summum pontificem” (“Elijo como Sumo Pontífice”), sobre un espacio para que los cardenales escriban un nombre. Durante la votación, los cardenales se acercan individualmente al cuadro del Juicio Final de Miguel Ángel, prestan juramento en latín y depositan su papeleta en una urna grande.

viernes, 2 de mayo de 2025

II DOMINGO DE PASCUA

 SÁBADO

santo evangelio según san Juan 14, 6-14 

“ Yo soy el camino, la verdad y la vida ”



En este evangelio Jesucristo se revela con los títulos muy comunes: el Camino, la Verdad y la Vida. No solamente se revela a sí mismo, sino que también da a conocer al Padre por medio de su persona. Jesucristo es la revelación, es el propio Dios, “quien me ha visto a mí ha visto al Padre” (Jn 14,9).

En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí».

Jesús es el Camino, por medio de él somos hijos de Dios, herederos del cielo y él con su ejemplo nos enseña el camino que nos conduce al Padre; centro de toda su predicación y servicio. Asimismo, Jesús nos invita a seguirlo y a vivir la vida de cara a lo trascendente, aferrada en él y en el Padre. Jesús nos llama a la intimidad con Aquel que es nuestro Camino porque toda su vida estaba volcada a la del Padre y en comunión con él.

 «Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».

 Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». 

Jesús es la Verdad y la Vida. Mirando a Jesús nos encontramos con el rosto de Dios, donde se revela toda la verdad y fuente de vida. Por ello Jesús es la Verdad y la Vida. Conocer su humanidad y divinidad, su misterio, su belleza, su cercanía nos hacen descubrir su verdadera identidad. Él es el revelador del Padre: las palabras que dice, no las dice por su cuenta

 Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre" ? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras, Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. 

Es un Dios grande, concreto, que se hace presente en nuestras vidas. Podríamos decir que es tan inmenso que no cabe en nuestra razón. Somos muy limitados, los apóstoles también lo fueron, y sin embargo acogieron a Jesús y sus enseñanzas.

 En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».


Adentrémonos, hermanos, en la realidad y en la humanidad de Jesucristo para así ahondar en la intimidad y conocimiento del Padre y del Hijo: Camino, Verdad y Vida. Que el Espíritu Santo nos ayude y nos conduzca en nuestro camino de fe.

VIERNES

“ Dadles vosotros de comer ”


Qué diferencia tan grande entre las preocupaciones de los escribas y fariseos y las de Jesús. A los fariseos les preocupa si se puede o no se puede comer en sábado; si se puede o no se puede comer sin lavarse las manos… En eso se entretienen, en eso pasan su vida. A Jesús le preocupa que la gente tenga lo necesario para comer, le preocupa que la gente sufra, que la gente no sea feliz.

según san Juan 6, 1-15 

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. 

Jesús esté en el monte, lugar de oración, y desde esa altura contemple a la gente que no tiene para comer.

Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman estos?». 

Podía haber hecho el milagro él solo, pero quiere hacerlo con la colaboración de los discípulos. Ellos le traen “cinco panes y dos peces”

Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo». 

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?». 

En la multiplicación de los panes, Jesús no hace nada que no hiciera un judío observante: presentar los panes, rezar la acción de gracias y repartir sus fracciones.

Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo». Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.

Sólo que la multitud observa que hay algo más en la forma en que Jesús obra el signo: “Este hombre tiene que ser el profeta que debía venir al mundo”.

 Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda». 

Así es el amor de Dios: siempre nos espera, siempre nos sorprende. …Para ir a Dios que es amor, debemos subir por el escalón del amor al prójimo, por las obras de caridad, por las obras de misericordia, que el Señor nos ha enseñado.

Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».

 Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

Al final del texto, también Jesús se sube al monte él solo. ¿Por qué? Porque le quieren hacer rey. Jesús huye de títulos de grandeza y de poder. ¡Bonita lección!


JUEVES 

JUEVES

“ Las Palabras de Dios ”


Sigue el discurso dicotómico entre la tierra y el cielo, entre la carne y el espíritu, entre lo que es de los hombres y lo que es de Dios.

según san Juan 3, 31-36 

El que viene de lo alto está por encima de todos

En este evangelio “arriba y abajo” son algo más que simples adverbios de lugar. Arriba significa “trascendente” el mundo del Espíritu, el mundo de Dios. Abajo hace relación a nuestro pequeño mundo “inmanente” cerrado en sí mismo. Desde el momento en que Dios ha determinado “encarnarse” en este mundo, el cielo ha bajado a la tierra y la tierra ha subido al cielo.

El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. 

El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. 

Por eso dice Jesús que “el que cree en el Hijo tiene vida eterna”. Por eso es peligroso oponer lo humano y lo divino; lo espiritual y lo material.

El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. 

El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano.

Persona espiritual no es aquella que sólo se dedica a las cosas espirituales y se desentiende de este mundo, sino la persona que posee el Espíritu de Jesús y se va liberando de todo aquello que le “despersonaliza”.

 El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

Señor, hoy necesito especialmente la presencia de tu Espíritu para que me haga comprender la inmensidad del amor del Padre, que no ha enviado a su hijo al mundo ni para juzgarlo ni para condenarlo sino para salvarlo. Y no salvarlo con palabras bonitas sino con hechos contundentes. No con un amor cualquiera sino con un amor que tuvo su mejor expresión en la Cruz.


MIERCOLES

“ Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Unigénito ”

según san Juan 3, 16-21

 Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Me quiero detener en ese “tanto”. Lo podríamos traducir diciendo. Hasta tal extremo, hasta tal inmensidad, hasta tal locura nos amó Dios Padre que nos entregó lo mejor que tenía: su propio Hijo. No olvidemos una cosa: el que escribe el Evangelio es el “discípulo amado”.

 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

 El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

El discípulo que ha descansado su cabeza sobre el pecho de Jesús. No es un maestro sino un testigo que ha vivido con Jesús algo tan grande, tan maravilloso, que ha quedado seducido por esa persona y ya no puede vivir sin pensar en Él, sin soñar con Él, sin trabajar por su causa.

Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. 

Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. 

Cuando escribe su evangelio ya ancianito todavía sus ojos se le llenan de lágrimas y su corazón de ternura.

En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Si alguien le pregunta a JUAN qué debemos hacer los cristianos, contesta: “Amaos unos a otros como Jesús nos ha amado”. El evangelio de Juan sólo puede leerse de rodillas, en silencio y con ojos de enamorado.

MARTES

“ Mi yugo es llevadero y mi carga ligera ”


según san Mateo 11, 25-30 

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños.

La alabanza de Jesús va dirigida a su Padre, Señor del cielo y de la tierra. Es muy importante esa vinculación que hace Jesús entre el Padre y el Creador. Jesús ha disfrutado como nadie de la Naturaleza porque para Él no existe “naturaleza muerta” sino que toda la creación es un regalo del Padre para nosotros.

 Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. 

Por otra parte, Jesús aparece como el verdadero descanso para los apóstoles. Y ¿dónde descansamos las personas? El verdadero descanso está en el amor.

Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. 

El niño descansa en los brazos de su madre; y el esposo con su esposa, y los amigos con sus amigos. Y toda persona está llamada a descansar en el corazón de Dios. “Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón va de tumbo en tumbo mientras no descanse en Ti”.

Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».


Señor, te pido que me des un corazón humilde y sencillo, como el corazón de tu madre. Vengo hoy a ti con humildad  No vengo a ti desde mi “exigencia” sino desde mi “indigencia”. No merezco que me des nada, pero sí pongo delante de ti mis manos vacías para que me las llenes.

LUNES

“ Tenéis que nacer de nuevo ”



según san Juan 3, 1-8

Nicodemo visita a Jesús de noche. A escondidas. Teme por su posición. Pero le puede la intriga, el misterio que envuelve la predicación del galileo al que llaman Maestro.

 Había un hombre del grupo de los fariseos llamado Nicodemo, jefe judío. Este fue a ver a Jesús de noche y le dijo: «Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él». 

Y abre la conversación confesando su conexión directa con Dios, a tenor de los signos que ha presenciado. Dice mucho de su talante, de su mente abierta, de su disposición a acoger el mensaje salvador, pero de inmediato tropieza con la limitación humana.

Jesús le contestó: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios».

 Nicodemo le pregunta: «¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?». 

Jesús habla de un nacimiento nuevo. Y Nicodemo no lo entiende. Jesús no está hablando de una metáfora, no es una parábola en la que alguien puede hacer como que nace de nuevo; el estupor de Nicodemo está ahí para amartillar nuestra propia incapacidad de comprender el misterio.

Jesús le contestó: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. 

Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. 

Más allá de esa frontera está la gracia del Espíritu que renueva la faz de la tierra, también la historia personal de quien se bautiza. No se trata de tomar impulso para cruzar de una orilla a otra, como si dependiera del esfuerzo en el salto o el entrenamiento para salvar la corriente que separa la carne y el espíritu a los que se refiere Jesús. No.

No te extrañes de que te haya dicho: “Tenéis que nacer de nuevo”; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabemos de dónde viene ni adónde va. Así es todo lo que ha nacido del Espíritu».

 Se trata de fe. De confiar en que Dios enviará su Espíritu para que transforme el hombre viejo en hombre nuevo. Es Cristo el camino, es Jesús el único puente. 



Nicodemo calla y otorga. Reaparecerá al final del Evangelio cargando los pies de Cristo camino del sepulcro. Es probable que, para entonces, ya habría entendido lo de nacer de agua y de Espíritu, ¿no crees?.


DOMINGO

“ Paz a vosotros ”

según San Juan 20, 19-31 

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. 

Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». 

Cristo se aparece a sus discípulos. No es otro el que resucita sino el Crucificado, por eso les muestra las manos y el costado. Él les dice «paz a vosotros», saludo común de los judíos que se transforma aquí en bendición y anuncio pascual.

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. 

Las llagas pueden ser curadas y el miedo puede tornarse en alegría. El Resucitado les regala los dones de la Pascua: paz, misión, Espíritu y perdón.

Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». 

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». 

Ellos testigo del Resucitado, impulsado por el Espíritu Santo, emprende con entusiasmo la misión de anunciar la paz, que se realiza por el perdón de los pecados.

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.

 Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». 

La causa del escepticismo de Tomás estriba en que no estaba junto a los demás creyentes cuando por primera vez se les apareció el Resucitado.

 Creer en Jesucristo requiere ineludiblemente participar en la vida de la comunidad. Esta es otra de las grandes enseñanzas pascuales.

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos.

 Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». 

Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». 

En la figura de Tomas nos podemos ver reflejados alguno de nosotros, porque con alguna frecuencia hemos podido actuar así, exigiendo signos, se nos podría acusar también a nosotros que tenemos el corazón endurecido para creer, para confiar, para dejarnos transformar por la Palabra del Señor,

Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!».

 Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? 

Bienaventurados los que crean sin haber visto». Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.


Papa San Juan Pablo II: 2002

La liturgia de hoy nos invita a encontrar en la Misericordia divina el manantial de la auténtica paz que nos ofrece Cristo resucitado. Las llagas del Señor resucitado y glorioso constituyen el signo permanente del amor misericordioso de Dios a la humanidad. De ellas se irradia una luz espiritual, que ilumina las conciencias e infunde en los corazones consuelo y esperanza. Jesús, ¡en ti confío!, repetimos en esta hora complicada y difícil, sabiendo que necesitamos esa Misericordia divina que hace medio siglo el Señor manifestó con tanta generosidad a santa Faustina Kowalska. Allí donde son más arduas las pruebas y las dificultades, más insistente ha de ser la invocación al Señor resucitado y más ferviente la imploración del don de su Espíritu Santo, manantial de amor y de paz.”



jueves, 1 de mayo de 2025

EL PADRE AMA AL HIJO

Lectura del santo Evangelio según san Juan (3, 31-36) 

 «El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. 



El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano

El evangelista Juan remacha, como remate del capítulo 3 que ha presentado la conversación entre Nicodemo y Jesús, el carácter de mediador que tiene el Hijo de Dios: el único entre Dios y los hombres. Jesús viene de arriba, dada su condición divina, pero viene a la realidad humana a hacerse presente con un testimonio de quien lo ha enviado.

Creer en Jesucristo, que por nosotros padeció y fue muerto, es creer en Dios. Es más, la fe en Cristo es fe en el Espíritu porque él mismo es portador del espíritu y la vida. Así se lo hace ver a Nicodemo. Y así lo transmite Juan: estamos hablando de un orden sobrenatural que ni siquiera podemos entender. Sólo podemos acoger con el don de la fe.

NOSOTROS

En el Evangelio de hoy comprobamos las resistencias por las que pasó el Señor, sus mismos paisanos se resistían a creer.

 ¿Y tú? ¿Y nosotros? Como es la acogida de su testimonio, ¿nos fiamos? ¿lo acogemos?.


Somos testigos de lo que Dios ofrece graciosamente a los hombres en su Hijo, por eso nuestra fe no consiste solo en afirmar que Jesús es el Cristo, sino en aceptar ser hijo de Dios en Él y vivir como tales.