YA ES SEMANA SANTA

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domingo, 15 de febrero de 2026

DOMINGO VI DEL Y, ORDINARIO

  LUNES

“ ¿Por qué esta generación reclama un signo? ”





según san Marcos 8, 11-13 

El Evangelio de hoy presenta una discusión de los fariseos con Jesús. Los fariseos, ciertamente conservadores, tirando al inmovilismo, piden un signo del cielo; tal vez desconcertados por la gran novedad de Jesús. ¿Qué tipo de señales buscaban?

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. 

Aunque a los fariseos hay que reconocerles una actitud religiosa responsable, podría criticárseles que algunos se mostraban cerrados, superiores a los demás y por ende, marginando a otros con su mirada religiosa…

Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué esta generación reclama un signo?

 En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación». 

Hoy, también nosotros podemos caer en actitudes similares al quedarnos en posiciones religiosas estáticas porque es más cómodo… y al condicionar nuestra adhesión al Señor exigiendo señales. En este escenario cual es la actitud de Jesús: no hacer frente a la provocación,

Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.


Nuestra sesistencia  a la gracia de Dios provoca dolor a Crsito. Aceptando su voluntad en nuestras vida notaremos la alegria del Señor.

Aumenta nuestra fe Señor.

DOMINGO

“ No he venido a abolir, sino a dar plenitud. ”



santo evangelio según san Mateo 5, 17-37

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

 En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. 

Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. 

Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.

 Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. 

Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. 

Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”. Se dijo: “El que se repudie a su mujer, que le dé acta de repudio.” 

Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio. También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “

Cumplirás tus juramentos al Señor”. 

Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».


Un vivir a la manera de Jesús, adoptando su estilo, siguiendo sus pasos” (Mons. Tolentino). 
 Nuestro cristianismo será más humano y evangélico cuando aprendamos a vivir las leyes, normas, preceptos, tradiciones como los vivía Jesús: buscando ese mundo más justo y fraterno que quiere el Padre. Hay que llevar la ley del Señor en el CORAZON.

ORACIÓN DE LA MAÑANA DEL TIEMPO ORDINARIO



V DOMINGO


Ser luz (Domingo 8 febrero) 
Señor, cuando la noche me rodea y el miedo va nublando mi camino, enciende en mí tu fuego peregrino que alumbra el paso y toda sombra ahuyenta.

 Que no esconda la fe que en mí flamea, ni crea al mundo cuando dice: “es poco”; aunque murmure: “tu vivir es loco, tu luz pequeña apenas centellea”. 
Si intentan apagarme o convencerme de que mi vida es torpe cortocircuito, de que no valgo, de que nada enciendo; pues si mi luz se apaga, han de perderme otras más breves, fuegos sin tu rito, destellos sin el cielo: vano estruendo. 
Mas sé, Señor, que en Ti mi llama es fuerte: mi fe, pequeña, en tu Amor se hace eterna.
D

Vosotros sois la sal. Vosotros sois la luz. No se trata de tener luz para iluminar las tinieblas del mundo. Ni de tener sal para sazonarlo Es algo más profundo. Se trata de “ser sal” y “ser luz”. Esto se relaciona con las palabras de Jesús: “Vosotros sois mis discípulos”. Y el discípulo se identifica en todo con el Maestro. Éste ha ganado la vida “perdiéndola por los demás”. Así el que es sal se pierde para sazonar. Y el que es luz “arde “para alumbrar”. Como dice San Agustín: “El que no arde no puede incendiar” (San Agustín).´

L

M

El mismo se nos ofrece: “Venid a mí todos los cansados y agobiados y yo os aliviare”. Jesús anhela curarnos y darnos la vida plena. ¡La gracia de Cristo transforma y renueva al hombre mediante su amor! Acerquémonos a Cristo también por medio de la oración porque Él siempre nos escucha cuando rezamos.

X

Señor hazme oír tu gozo y tu alegría.....crea en mi un corazón puro. 

Cuando estoy cerca de Ti entiendo que no amo como Tu amas y lo mucho que necesito que tu mano dirija mi vida para amar como Tu. 

J

Es el “milagro del corazón”. Jesús quiere dejar bien claro la fuerza que tiene la oración de una madre cuando reza por sus hijos. Y quiere también dejar muy claro que en la gran mesa del Padre caben todos sus hijos, aunque sean infieles; aunque sean mujeres.
Y tú, ¿tienes la fe de aquella mujer?

V

Señor, hoy vengo a la oración para pedirte una cosa: que sepa escuchar. No te digo simplemente que oiga, sino que escuche, que te oiga no sólo con el oído externo sino con el oído interior, con el oído del corazón. Si oigo con el oído del corazón, tus palabras quedarán dentro de mí, serán una buena semilla, darán su fruto y me llevarán a la acción, a buscar lo que Tú quieres de mí. 

S

Señor, reconozco que la mies es mucha. Son millones de personas que no te conocen, que viven a la sombra de tu gran amor. Tú necesitas urgentemente obreros para la mies. Pero no te sirve cualquiera. Los miles de fariseos, saduceos y sacerdotes con quienes Tú te enfrentaste, no te servían. Te sirven los que te siguen, los que te aman, los que quieren vivir como Tú viviste y quieren llevar adelante tu programa. De éstos, danos muchos obreros para tu viña.

 IV DOMINGO T ORDINARIO

DOMINGO IV (Ciclo A) Señor Jesús, Tú proclamaste bienaventurados a los pobres, a los que lloran, a los mansos y a los que tienen hambre de justicia. Enséñanos a creer que tu camino, aunque no siempre fácil, es el camino de la verdadera felicidad. 

Haznos humildes de corazón para confiar más en Ti y Danos un corazón limpio, que busque la paz, que perdone. 

jueves, 12 de febrero de 2026

V DOMINGO DE T. ORDINARIO

VIERNES

“ «Effetá», esto es: «Ábrete.» ”




según san Marcos 7,31 37 

En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. 

Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano. Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá» (esto es, «ábrete»). 

Este texto de Marcos nos narra un hecho en el cual Jesús realiza una curación a un extranjero a petición de personas que habían conocido de otras curaciones que venía realizando fuera de Judá, y probablemente convencidos de su poder, le piden que imponga sus manos para curar a este sordomudo y Él accede porque ellos venían atentos a su Palabra y creyeron en Él. 

Jesús sana a quienes escuchan Su Palabra y lo buscan con fe y esperanza reconociéndolo como El Salvador del mundo.

Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente. 

El les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. 

Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

Cuánta falta nos hace tomar conciencia y pedir a Jesús que nos ABRA la mente y el corazón para poder comprometernos a luchar por las causas justas que día a día conocemos y escuchamos a través de los medios de comunicación, de nuestras amistades o en nuestras familias.

Señor, hoy vengo a la oración para pedirte una cosa: que sepa escuchar. No te digo simplemente que oiga, sino que escuche, que te oiga no sólo con el oído externo sino con el oído interior, con el oído del corazón. Si oigo con el oído del corazón, tus palabras quedarán dentro de mí, serán una buena semilla, darán su fruto y me llevarán a la acción, a buscar lo que Tú quieres de mí.

JUEVES

“ Por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija ”


Se fue a la región de Tiro, es decir, fuera del territorio de Israel. ¿A qué se va? – Jesús, cansado de las minucias legalistas de los fariseos que le cansan, tiene necesidad de cambiar de aires.

según san Marcos 7,24-30

El Evangelio de hoy (Mc 7,24-30) nos presenta el pasaje de la curación de la hija de una mujer pagana. Su hija estaba poseída por un espíritu impuro y, cuando la mujer se enteró que Jesús estaba cerca, enseguida fue a buscarlo y se le echó a los pies, rogándole que echase el demonio de su hija.

 En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse. 

Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró enseguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. 

La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. 

Él le dijo: «Deja que se sacien primero los hijos. 

Jesús opta siempre por el corazón. Es verdad que en su plan está primero su pueblo; es cierto lo que se dice de los infieles en Israel, “son como perros”

La reacción de Jesús puede dejarnos desconcertados si no la leemos en el contexto y cultura de la época

No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». 

Pero ella replicó: «Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños». 

Como sucede en otras ocasiones, Jesús se conmueve ante aquél despliegue de fe (¿Qué madre no pone en los pies de Jesús los problemas y enfermedades de sus hijos?)

Él le contestó: «Anda, vete, que por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija». 

Pero aquí Jesús se rinde ante esta madre. No importa que, al principio no le haya escuchado, ni importa que le haya dado razones de su obrar así, ni siquiera que le haya tratado como a un “perro”. Ella ha seguido insistiendo. También los perros tienen derecho a comer. Jesús descubre la fuerza, el coraje y el amor entrañable de una madre y realiza el milagro.

Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado. Reflexión del Evangelio de

Aquella mujer pagana creyó en Jesús y en su Palabra, y creyó que Jesús podía curar a su hija. Por eso no se rindió y continuó insistiendo

Es el “milagro del corazón”. Jesús quiere dejar bien claro la fuerza que tiene la oración de una madre cuando reza por sus hijos. Y quiere también dejar muy claro que en la gran mesa del Padre caben todos sus hijos, aunque sean infieles; aunque sean mujeres.
Y tú, ¿tienes la fe de aquella mujer?

MIÉRCOLES

“ Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre ”


según san Marcos 7,14-23 

La religión de Jesús es una religión del corazón. Nada se decide desde fuera; y nada que viene de fuera puede ser malo. Dios ha hecho buenas todas las cosas. Somos nosotros, con nuestro comportamiento, los que las hacemos malas.

En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».

 Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo: «¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis?

 Jesús quiere que tengamos una mirada positiva hacia todo lo creado. Son hermosas las montañas, los valles, los ríos, los bosques, el mar, los árboles frutales, y también todos los animales. Y todo lo ha creado Dios para que lo cultivemos, lo usemos bien y lo disfrutemos.

Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina». (Con esto declaraba puros todos los alimentos).

 Y siguió: «Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. 

Hoy Jesús nos propone ser verdaderos discípulos en la escucha de la Verdad por el camino de la interioridad.

Así, nuestro corazón, escuchando la voz de Dios, encuentra sosiego, paz, fuerza y ánimo para poder dar a los demás lo mejor que hay dentro de nosotros mismos.

Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad.

Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

Señor hazme oír tu gozo y tu alegría.....crea en mi un corazón puro. 

Cuando estoy cerca de Ti entiendo que no amo como Tu amas y lo mucho que necesito que tu mano dirija mi vida para amar como Tu. 

MARTES

“ Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición ”



según san Marcos 7,1-13 

En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas). 

Jesús fustiga a los fariseos, a los que señala como hipócritas por prescribir hasta el más mínimo detalle de cómo sentarse a la mesa -entre otras muchísimas regulaciones- pero sin tener en cuenta el mandamiento del amor de Dios. Y nosotros, en nuestro pequeño mundo, nos sentimos a salvo de semejante perversión de la fe.

Y los fariseos y los escribas le preguntaron: «Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?». 

Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. 

El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”. 

Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres». Y añadió: «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. 

Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. 

Lo que Dios siempre ha mandado es “amar al padre y a la madre” y ayudarles cuando éstos lo necesitan.

Pero había hijos desnaturalizados que, para liberarse de las obligaciones con sus padres, ofrecían a Dios eso que sus padres necesitaban para vivir. A este acto lo llamaban “corbán” es decir, “ofrenda a Dios”. Y así se quedaban tan tranquilos.

Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

Jesús no está de acuerdo con ese chantaje, Lo que Dios quiere es que ese dinero se lo den a sus padres que lo necesitan. Más aún, que ofrezcan a sus padres también su tiempo; que los cuiden, los protejan, los ayuden, los escuchen, y “los quieran”.


Con sólo tocar a Jesús los enfermos sanaban. ¿Dónde podemos tocar hoy al Señor? Lógicamente, en los sacramentos y en los necesitados, “lo que hicisteis a uno de estos más pequeños a mí me lo hicisteis”. El Señor sana los corazones destrozados. 

El mismo se nos ofrece: “Venid a mí todos los cansados y agobiados y yo os aliviare”. Jesús anhela curarnos y darnos la vida plena. ¡La gracia de Cristo transforma y renueva al hombre mediante su amor! Acerquémonos a Cristo también por medio de la oración porque Él siempre nos escucha cuando rezamos.

 LUNES

“ Y los que lo tocaban se ponían sanos ”




según san Marcos 6,53-56 

En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron.

La vida de Jesús es una continua itinerancia, es un ir de un lugar a otro, y siempre al encuentro de las personas; siempre movido por el deseo de hacer el bien, de curar, de sanar, de liberar al que más lo necesita y más marginado está; esto es lo que nos presenta el Evangelio de hoy.

 Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas.

Jesús se pone al alcance de las personas para hacerse “tocar” por ellas. No puede evitar que la gente lo rodee y le acerque sus enfermos y todas sus necesidades. Jesús sabe que su vida está entregada a todos los dolientes y excluidos.

 En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.


Y esta actitud también es modelo para cada uno de nosotros, para todos los que nos consideramos sus discípulos.


 DOMINGO

“ Sois la sal de la tierra, sois la luz del mundo ”



El Evangelio  nos muestra que el cristiano debe sentirse comprometido con el mundo que perece por la falta de verdad (luz de Dios, santidad) y de criterios evangélicos (sal). 
El tema de fondo está en ese amor cristiano que no se reserva, ni se recluye en el propio egoísmo, o en el miedo al sufrimiento o al qué dirán. El cristiano se sabe, de algún modo, responsable del mundo y nada de lo propiamente humano -especialmente el sufrimiento y el dolor – le puede ser indiferente.

evangelio según san Mateo 5, 13-16 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

Jesús enseña cuál es la misión de sus discípulos en medio de los hombres y lo hace por medio de dos bellas imágenes: «Vosotros sois la sal de la tierra… vosotros sois la luz del mundo». Ambas expresan dos aspectos complementarios esenciales de la tarea que deben realizar los cristianos en su ambiente.

 No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. 

La sal se pone en los alimentos en pequeña cantidad, pero lo penetra y sazona todo. La sal se realiza plenamente cuando ha comunicado su sabor a todo el alimento. Esa es su razón de ser. Asimismo, el cristiano no ha recibido el Evangelio y el conocimiento de Cristo sólo para sí mismo, sino para comunicarlo a los demás.

Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. 

Es lo que habría ocurrido si los Apóstoles hubieran formado entre ellos un pequeño grupo cerrado para vivir del recuerdo del Señor. Ellos en cambio poseyeron la luz de Cristo al punto de decir: «Ya no vivo yo sino que es Cristo quien vive en mi» (Ga 2,20), y la difundieron por todo el mundo. Cumplieron así la exhortación de Jesús: «Brille vuestra luz ante los hombres, de manera que vean vuestras buenas obras y glorif¬quen a vuestro Padre que está en los cielos». «No se enciende una luz para ocultarla»

Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».



Vosotros sois la sal. Vosotros sois la luz. No se trata de tener luz para iluminar las tinieblas del mundo. Ni de tener sal para sazonarlo Es algo más profundo. Se trata de “ser sal” y “ser luz”. Esto se relaciona con las palabras de Jesús: “Vosotros sois mis discípulos”. Y el discípulo se identifica en todo con el Maestro. Éste ha ganado la vida “perdiéndola por los demás”. Así el que es sal se pierde para sazonar. Y el que es luz “arde “para alumbrar”. Como dice San Agustín: “El que no arde no puede incendiar” (San Agustín).



miércoles, 11 de febrero de 2026

MADRID, CONVIVIUM

 PRIMER DIA



La archidiócesis de Madrid celebra su primera Asamblea Presbiteral 'Convivium' Los sacerdotes de la capital española se reúnen para debatir y reflexionar sobre el ministerio y sobre qué tipo de sacerdote necesita hoy la archidiócesis. El arzobispo de Madrid tuvo la intuición de juntar a todos los sacerdotes para recordarles que viven la misión conjunta, siendo todos muy diferentes, pero todos en la misma misión.

UN MOMENTO DE PREASAMBLEA
Este lunes, más de 1000 sacerdotes de la archidiócesis de Madrid, se han reunido en Convivium, una gran asamblea presbiteral celebrada en la capital española el 9 y 10 de febrero, convocados por el arzobispo, el cardenal José Cobo, para reflexionar sobre su ministerio y sobre el sacerdote que necesita hoy Madrid. 


Y puesto que es una llamada de Dios, continuaba, “qué mejor forma de empezar que poniéndonos en sus manos, poniendo el ministerio, el servicio, la entrega, la oración de cada uno de nosotros”.

 El Papa León XIV también ha querido dirigir unas palabras a los presentes a través de una carta enviada en la que recuerda que “se vuelve cada vez más necesario educar la mirada y ejercitarnos en el discernimiento, de modo que podamos percibir con mayor claridad lo que Dios ya está obrando, muchas veces de forma silenciosa y discreta, en medio de nosotros y de nuestras comunidades”.



El cardenal Cobo, en la inauguración de CONVIVIUM: «Que este tiempo nos haga más curas, que nos renueve por dentro, que nos haga sentirnos Iglesia viva»




Había ambiente de fiesta, de alegría, de reencuentro este lunes, 9 de febrero, en el Auditorio Pablo VI. Quedaban escasos segundos para las 10:24 horas cuando arrancaba la Asamblea Presbiteral CONVIVIUM, el gran encuentro de sacerdotes que había convocado el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, hace meses. A él estaban invitados a participar los sacerdotes de la diócesis con encargo pastoral para reflexionar sobre su ministerio presbiteral y sobre el sacerdote que necesita hoy Madrid. Son 1.200 los inscritos, de ellos más de 1.100 sacerdotes, además de los seminaristas y laicos. 

«Da gusto veros y da gusto vernos», decía el cardenal Cobo en el primer saludo inicial. «Gracias de verdad por hacerlo posible y por responder a la llamada, que en definitiva es una llamada del Señor». Y puesto que es una llamada de Dios, continuaba, «qué mejor forma de empezar que poniéndonos en sus manos, poniendo el ministerio, el servicio, la entrega, la oración de cada uno de nosotros».



Así, los presbíteros de Madrid daban inicio a su encuentro con la liturgia de las horas. «Quiero encontrarte siempre en mis hermanos», rezaba el himno de laudes. Y este deseo se había ido haciendo vida en los abrazos, en la alegría, en los saludos de quienes se volvían a ver. Después de unas jornadas de preasambleas, en las que se habían reunido por tramos de edad de ordenación, era ahora el momento de estar todos juntos en torno a su obispo. 

 Estaban los mayores, como Eduardo López, adscrito en la parroquia de Santa Bárbara. 89 años de vida, 30 años en el Tribunal de la Rota, «Me parece ideal para conocernos un poco más», decía, tiempo antes de empezar, ya sentado en el aula principal (había otras tres salas habilitadas con pantallas para asistir al encuentro en streaming ante la gran afluencia de sacerdotes; y 73 sacerdotes misioneros lo seguían también en directo). «Que nos entendamos el clero joven con el clero mayor», sueña este sacerdote que fue ordenado en 1960, cuando a los más jóvenes les quedaban años para nacer.


Estaban los de la sierra, como Pedro Manzano, párroco de Nuestra Señora del Enebral, en Collado Villalba. «Venimos con mucha ilusión y con la expectativa de que el Espíritu del Señor produzca frutos de renovación en el clero y ayuden a un mayor acercamiento a la realidad de nuestra diócesis». 

 Y estaban los de los barrios, como César Montero, párroco de Santa Luisa de Marillac, en Carabanchel. «Lo más importante es la esperanza de vernos todos y el deseo de crear fraternidad real del clero de Madrid».

 Y todo ello, «unidos a nuestro obispo,». También había acudido el párroco de «la parroquia con el nombre más bonito de Madrid». Así definía con entusiasmo Jesús Yébenes su parroquia El Santísimo Cristo de Amor. «Para mí lo más importante es el encuentro, la comunión, la fraternidad».


Palabras del Papa León XIV 

Uno de los momentos clave de este comienzo de CONVIVIUM ha sido el mensaje que el Papa León XIV, que ha recordado al presbiterio de Madrid que del sacerdote se espera que sea un «alter Christus» en un «ministerio vivido desde la intimidad con Dios, la entrega fiel a la Iglesia y el servicio a las personas que os han sido confiadas». El Papa, en un recorrido intimista, ha descrito el sacerdocio desde la visita a la catedral de la Almudena. Como ella, sirve para conducir «al encuentro con Dios y la reconciliación con los hermanos».

 Los periodistas Raquel Caldas e Israel Remuiñán presentaban el encuentro, que en sus primeros compases ha incluido también la presentación oficial del himno de CONVIVIUM, Ungidos, interpretado en directo por sus creadores, los sacerdotes Luispo e Ignacio Ozores, junto a decenas de sacerdotes.


El arzobispo de Madrid ha tomado la palabra para abrir oficialmente CONVIVUM con palabras de ánimo. «Hemos querido empezar con un relato de Madrid viendo la misión e inmediatamente nos hemos puesto a cantar juntos». Y de eso se trata, ha señalado. «Ya el hecho de estar aquí todos juntos es un pequeño milagro», ha reconocido. «Dios ha llamado y se ha respondido a esa llamada». 

 Y se han reunido para algo «muy sencillo y muy hondo». En una ciudad como Madrid que a veces encierra, ha señalado que «este CONVIVIUM es un pequeño gesto de profecía, una Iglesia que se asienta, que comparte el pan y la Palabra, que se reconoce familia y no solo con ideas, sino con gestos y decisiones concretas».



La diócesis de Madrid, ha dicho, «es apasionante». Se ha referido a san Isidro, un hombre que no es «de grandes discursos, de gestos espectaculares», sino que trabajaba, rezaba y confiaba acompañado, ha dicho. Y como al santo patrón de Madrid, el Señor ha dado ángeles a los sacerdote de hoy, ha ejemplificado el cardenal Cobo: los propios presbíteros, los propios hermanos, y «quizá el milagro que hoy el Señor nos regala es no tener que arar solos, ni rezar solos, ni siquiera conducir solos a nuestras comunidades». 

 «Nadie se salva solo y nadie evangeliza solo», ha concluido. «Que este tiempo nos haga más curas, que nos renueve por dentro, que nos haga sentirnos Iglesia viva y que nos devuelva un poquito la alegría de que no aramos solos». «Que salgamos un poquito más hermanos, un poquito más unidos; gracias, de verdad por responder a la llamada del Señor», ha concluido.




Carta (completa) del Papa León XIV a CONVIVIUM «Me alegra poder dirigiros esta carta con ocasión de vuestra asamblea presbiteral y hacerlo desde un sincero deseo de fraternidad y unidad», expresa el Papa en la carta. Este es el texto íntegro



https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2026/02/09/090226a.html



El Papa pide a sacerdotes una renovación espiritual centrada en Cristo 

El Papa León XIV ha exhortado al presbiterio de la archidiócesis de Madrid a vivir su ministerio desde una profunda unión con Cristo, la fraternidad sacerdotal y la centralidad de la Eucaristía, en una carta enviada con motivo de la Asamblea Presbiteral Convivium.

El 9 y 10 de febrero se desarrolla la Asamblea Presbiteral CONVIVIUM, convocada por el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, para reflexionar sobre el ministerio sacerdotal y el tipo de sacerdote que necesita Madrid. Están participando casi mil 100 sacerdotes de la diócesis. 
 En el marco de la Asamblea Presbiteral Convivium, que se está celebrando en la capital española, el Papa León XIV ha dirigido una carta al presbiterio de la archidiócesis de Madrid en la que invita a los sacerdotes a vivir este tiempo histórico no desde el repliegue ni la resignación, sino desde una presencia fiel, enraizada en la relación viva con Cristo y sostenida por la fraternidad sacerdotal. 

 El Pontífice expresa cercanía y gratitud por el ministerio que los presbíteros desarrollan en contextos diversos, muchas veces marcados por el cansancio, la complejidad pastoral y una entrega silenciosa conocida solo por Dios. Su deseo, afirma, es que este encuentro fortalezca la comunión, la escucha sincera y la apertura confiada a la acción del Espíritu Santo. Un momento de la asamblea Un momento de la asamblea 



Leer el presente con discernimiento
 León XIV sitúa la reflexión en el contexto cultural actual, caracterizado por la secularización, la polarización social y la pérdida de referencias comunes que durante siglos facilitaron la transmisión del mensaje cristiano. En este escenario, advierte, la fe corre el riesgo de ser instrumentalizada o relegada a la irrelevancia. 

 Sin embargo, el Papa subraya que esta no es toda la realidad. En el corazón de muchas personas —especialmente de los jóvenes— emerge una nueva inquietud espiritual tras la constatación de que el bienestar material, una libertad sin verdad o el progreso técnico no logran colmar el deseo humano profundo. Esta apertura, señala, constituye una oportunidad para el anuncio del Evangelio. 

 El sacerdote que necesita la Iglesia hoy
 Ante este panorama, el Pontífice describe el perfil del sacerdote que requiere la Iglesia en Madrid y en el mundo: no un hombre definido por la multiplicación de tareas o los resultados visibles, sino configurado con Cristo, sostenido por la Eucaristía y entregado en la caridad pastoral. Más que inventar modelos nuevos, insiste, se trata de redescubrir la identidad más auténtica del sacerdocio como alter Christus. 



 La catedral como imagen del ministerio 
En uno de los pasajes centrales, León XIV recurre a la imagen de la catedral para explicar la vocación sacerdotal. La fachada visible remite a una vida coherente que conduce a Dios; el umbral recuerda la consagración vivida en el celibato, la pobreza y la obediencia; las columnas evocan el fundamento apostólico de la Tradición; la pila bautismal y el confesionario señalan la centralidad de los sacramentos; y el altar y el sagrario revelan el corazón del ministerio: la Eucaristía y la adoración. 

 Esta metáfora conduce a una llamada concreta a la fraternidad presbiteral: nadie debería sentirse solo en el ejercicio del ministerio, advierte el Papa, exhortando a resistir el individualismo que debilita la misión. 
 “Sean santos”
La carta concluye con una invitación directa a la santidad, citando a san Juan de Ávila: «Sed vosotros todo suyo». El Pontífice encomienda a los sacerdotes a Santa María de la Almudena y les imparte la bendición apostólica, extendida también a los fieles confiados a su cuidado.



LA VIRGEN DE LOURDES

El 11 de febrero de 1858, en la villa francesa de Lourdes, a orilla del río Gave, Nuestra Madre, Santa María manifestó de manera directa y cercana su profundo amor hacia nosotros, apareciéndose ante una niña de 14 años, llamada Bernadette (Bernardita) Soubirous.


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El 11 de febrero de 1858, y durante seis meses, Bernadette recibió las revelaciones de la Virgen María en la advocación de la Inmaculada Concepción en la pequeña gruta de Masse-Vieille (hoy llamada Massabielle). 
El lugar estaba conformado por una roca que cubría una gruta alargada, de unos ocho metros de ancho. Aquel jueves 11 de febrero se había terminado la leña en la casa y Bernadette se ofreció a ir a recoger, a la vera del torrente Gave, con su hermana Toinette y Juana Abadie, a quien llamaban Baloum.

Para ello, tenía que atravesar un pequeño río, pero como Bernardita sufría de asma, no podía meter los pies en agua fría, y las aguas de aquel riachuelo estaban muy heladas. Por eso ella se quedó a un lado del río, mientras las dos compañeras iban a buscar la leña.
 Las tres niñas descendieron hasta Masse-Vieille. Según su relato, Bernadette oyó un fuerte rumor de viento, pero al volverse vio que todo estaba tranquilo y que los árboles no se habían movido. Por segunda vez oyó el mismo rumor, entonces en el interior de la gruta vio a una «jovencita» .

Fue en ese momento, que Bernardita experimenta el encuentro con Nuestra Madre, experiencia que sellaría toda su vida, "sentí como un fuerte viento que me obligó a levantar la cabeza. Volví a mirar y vi que las ramas de espinas que rodeaban la gruta de la roca de Masabielle se estaban moviendo. En ese momento apareció en la gruta una bellísima Señora, tan hermosa, que cuando se le ha visto una vez, uno querría morirse con tal de lograr volverla a ver".
Así lo cuenta Bernardete:

En la abertura de una roca, llamada cueva de Masse-Vieille, vi a una joven. Creyendo engañarme, me restregué los ojos; pero alzándolos, vi de nuevo a la joven, que me sonreía y me hacía señas de que me acercase. La mujer vestía túnica blanca con un velo que le cubría la cabeza y llegaba hasta los pies, sobre cada uno de los cuales tenía una rosa amarilla, del mismo color que las cuentas de su rosario. El ceñidor de la túnica era azul. (...) Tuve miedo. Después vi que la joven seguía sonriendo. Eché mano al bolsillo para coger el rosario que siempre llevo conmigo y se me cayó al suelo. Me temblaba la mano. Me arrodillé. Vi que la joven se santiguaba... Hice la señal de la cruz y recé con la joven... Mientras yo rezaba, ella iba pasando las cuentas del rosario (...) Terminado el rosario, me sonrió otra vez. (...) Aquella Señora no me habló hasta la tercera vez.





La «joven», a quien Bernadette comenzó llamando «Aquélla» (más precisamente, «Aquerò», que en la normativa estándar actual se expresa como Aquera) y después «Señora» («uo petito damizelo», que en la normativa actual se expresa como ua petita damisela), se le presentaría dieciocho veces. En la tercera aparición, el 18 de febrero, Bernadette le preguntó su nombre. La Señora no se lo dijo de momento y le propuso una cita diaria durante quince días. Del 19 al 24 de febrero tuvieron lugar las apariciones cuarta a octava. La Señora y Bernadette se hablaron en confidencia, mientras las autoridades acusaban a la pequeña joven de perturbar el orden público y la amenazaban con enviarla a la cárcel.



Ella venía toda vestida de blanco, con un cinturón azul, un rosario entre sus dedos y una rosa dorada en cada pie. Me saludó inclinando la cabeza. Yo, creyendo que estaba soñando, me restregué los ojos; pero levantando la vista vi de nuevo a la hermosa Señora que me sonreía y me hacía señas de que me acercara. Pero yo no me atrevía. No es que tuviera miedo, porque cuando uno tiene miedo huye, y yo me hubiera quedado allí mirándola toda la vida. Entonces se me ocurrió rezar y saqué el rosario. Me arrodillé. Vi que la Señora se santiguaba al mismo tiempo que yo lo hacía. Mientras iba pasando las cuentas de la camándula Ella escuchaba las Avemarías sin decir nada, pero pasando también por sus manos las cuentas del rosario. Y cuando yo decía el Gloria al Padre, Ella lo decía también, inclinando un poco la cabeza. Terminando el rosario, me sonrió otra vez y retrocediendo hacia las sombras de la gruta, desapareció".


A los pocos día, la Virgen vuelve a aparecer ante Bernardita en la misma gruta. Sin embargo, al enterarse su madre se disgustó mucho creyendo que su hija estaba inventando cuentos -aunque la verdad es que Bernardita no decía mentiras-, al mismo tiempo algunos pensaban que se trataba de un alma del purgatorio, y a Bernardita le fue prohibido volver a la roca y a la gruta de Masabielle.






A pesar de la prohibición, muchos amigos de Bernardita le pedía que vuelva a la gruta; ante ello, su mamá le dijo que consultara con su padre. El señor Soubiruos, después de pensar y dudar, le permitió volver el 18 de febrero.

Bernadette Soubirous en 1861 photo Bernadou 1.jpg


Esta vez, Bernardita fue acompañada por varias personas, que con rosarios y agua bendita esperaban aclarar y confirmar lo narrado. Al llegar todos los presentes comenzaron a rezar el rosario; es en ese momento que Nuestra Madre se aparece por tercera vez. Bernardita narra así esta aparición: "Cuando estábamos rezando el tercer misterio, la misma Señora vestida de blanco se hizo presente como la vez anterior. Yo exclamé: 'Ahí está'. Pero los demás no la veían. Entonces una vecina me acercó el agua bendita y yo lancé unas gotas de dicha agua hacia la visión. La Señora se sonrió e hizo la señal de la cruz. Yo le dije: 'Si vienes de parte de Dios, acércate'. Ella dio un paso hacia delante".

Luego, la Virgen le dijo a Bernadette: "Ven aquí durante quince días seguidos". La niña le prometió hacerlo y la Señora le expresó "Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro".

Luego de este intenso momento que cubrió a todos los presentes, la noticia de las apariciones se corrió por toda el pueblo, y muchos acudían a la gruta creyendo en el suceso, aunque otros se burlaban.

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En sucesivas apariciones, el mensaje fue tomando cuerpo:

 Invitación a la penitencia y a la oración por los pecadores (21 de febrero). 
Invitación a vivir una pobreza más evangélica.
 Solicitud de que se hicieran procesiones a la gruta y le fuera erigida allí una capilla (2 de marzo). 

Las opiniones de los vecinos de Lourdes estaban divididas. Aquellos vecinos que creían que Bernadette decía la verdad, asumían que la mujer que se le aparecía era la Virgen María. Sin embargo, Bernadette nunca sostuvo en ese tiempo «haber visto a la Virgen» y continuó usando el término «Aquerò». 



 La aparición del 24 de febrero se focalizó en la necesidad de la plegaria y la penitencia. Según Bernadette, «Aquerò» dijo: «Penitenço... Penitenço... Penitenço» (en la normativa actual, «Penitença... Penitença... Penitença», es decir, «penitencia»).

El 25 de febrero, según testificó Bernadette, la Virgen le dijo que fuera a tomar agua de la fuente y que comiera de las plantas que crecían libremente allí. Ella interpretó que debía ir a tomar agua del cercano río Gave y hacia allá se dirigió. Pero la Señora le enseñó con el dedo que escarbara en el suelo. Al excavar en el fango e intentar beber, Bernadette ensució su rostro, y sus gestos y apariencia fueron motivo de escepticismo por parte de muchas de las 350 personas presentes, ya que el manantial no se manifestó de inmediato.
 Sin embargo, poco después surgió una fuente de agua1 que, hasta el día de hoy, es meta de peregrinaciones por parte de muchos católicos y que ha sido testigo de numerosos milagros.

 El manantial que brotó aquel 25 de febrero de 1858 produce cien mil litros de agua por día, de forma continua desde aquella fecha hasta nuestros días. 



El 26 se produce el primer milagro. El pobre obrero Bourriete, que tenía el ojo izquierdo mutilado, ora y se frota el ojo con el agua de la fuente. Luego empezó a gritar de alegría y fue recuperando la vista. 

El 27 la Virgen permanece en silencio, Bernardita bebe del agua del manantial y hace los gestos recurrentes de penitencia.
 El 28 Bernardita va a la gruta, pero luego es llevada a casa el juez y amenazada de ir a cárcel. En la noche, Catalina Latapie moja su brazo dislocado y el brazo y la mano recuperan su agilidad, produciéndose un segundo milagro. El martes 2 de marzo, Bernardita va de nuevo donde el párroco a recordarle el pedido de la Virgen.



El martes 2 de marzo, «Aquerò» pidió dos cosas a Bernadette: que se hicieran procesiones a la gruta y se construyera allí mismo una capilla en su honor. Acompañada por dos de sus tías, Bernadette acudió al párroco, padre Dominique Peyramale, con el pedido. Peyramale era un hombre inteligente que no creía en visiones y milagros. Edificar una capilla... «Pero, ¿en honor de quién?» preguntaron los prelados a quienes Bernadette refirió el coloquio.

 El 3 de marzo la pequeña le pregunta de nuevo su nombre y la Virgen sonríe. Ese día, una madre en su desesperación lleva en brazos a su hijo que estaba medio muerto. Lo metió 15 minutos en el agua fría y al llegar a casa notó mejoría en la respiración del niño. Al día siguiente, el niño estaba lleno de vida y completamente sano. Los médicos certificaron el milagro y lo llamaron de primer orden.

Al día siguiente, el niño estaba lleno de vida y completamente sano. Los médicos certificaron el milagro y lo llamaron de primer orden. El 4 de marzo, al finalizar los quince días, la visión permanece silenciosa


La «Señora» le revelaría su identidad en su decimosexta aparición, el 25 de marzo, en términos que Bernadette no comprendió plenamente en un principio: «Yo soy la Inmaculada Concepción»

 (literalmente, «Qué soï era immaculado councepcioũ», que según la normativa estándar actual se expresa Que soi era immaculada concepción).​

 La revelación sucedió después de más de una hora, durante la cual tuvo lugar el segundo de los llamados «milagros del cirio». Bernadette sostenía un cirio encendido; durante la visión el cirio se consumió y la llama habría entrado en contacto directo con su piel por más de quince minutos, sin que produjera en ella ningún signo de dolor o daño tisular. 
Fueron testigos de ello numerosas personas, entre ellas el médico de la ciudad, Dr. Pierre Romaine Dozous, quien tomó el tiempo y posteriormente lo documentó. Bernadette Soubirous en la gruta de Lourdes en 1863. Bernadette refirió la revelación de la identidad de «Aquerò» al clero, ante todo al Padre Peyramale —párroco de Lourdes—, también al abate Pène, al abate Serres, al abate Pomian... 

 Se sucedieron interrogatorios permanentes e incisivos de parte de diferentes autoridades civiles francesas y autoridades eclesiásticas de la Iglesia católica. 
 En efecto, Bernadette poseía poca instrucción, como la mayoría de su pueblo y las dudas acerca de su capacidad para haber leído o inventado semejantes palabras valieron la atención del sacerdote del lugar.


Tres años antes, el 8 de diciembre de 1854, la Iglesia católica en la figura del papa Pío IX había explicitado el dogma de la «Inmaculada Concepción» que sostiene la creencia de que la Virgen María, madre de Jesús, a diferencia de todos los demás seres humanos, fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia del Señor Dios y en atención a los méritos de Cristo-Jesús. 




El 7 de abril, Bernardita en la gruta y en éxtasis pone su mano sobre la llama de la vela encendida que había llevado y no se quema. Después de la aparición, su mano estaba ilesa y fue comprobado por un médico que presenció el hecho. 

 El 16 de julio se produjo la última aparición. Bernardita sintió la misteriosa llamada y al llegar a la gruta se dio cuenta que estaba vallada y no se podía pasar. Se dirige entonces al otro lado, enfrente de la gruta, y vio a la Madre de Dios. ”Me pareció que estaba delante de la gruta, a la misma distancia que las otras veces, no veía más que a la Virgen. ¡Jamás la había visto tan bella!”, dijo Santa Bernardita




Algunos consideran que la aparición de Nuestra Señora de Lourdes es un agradecimiento del cielo por el dogma de la Inmaculada Concepción y es exaltación a las virtudes de pobreza y humildad como la que tenía la pequeña Bernardita. 
 Asimismo afirman que es un llamado a aceptar la cruz para ser felices en la otra vida, la importancia de la oración, del Santo Rosario y la penitencia con una misericordia infinita por los pecadores y los enfermos.
 El agua de la gruta ha sido analizada por químicos, quienes señalaron que es un agua virgen, pura, natural, sin propiedad térmica y en la que ninguna bacteria sobrevive. Para los cristianos esto es símbolo de la Inmaculada Concepción.

El agua del manantial 

El manantial de agua encontrado por Bernadette por indicación de la Virgen resultó ser fuente de numerosos hechos extraordinarios. El agua fue analizada por laboratorios independientes, que no encontraron ningún elemento extraño: es agua potable similar a cualquier agua de los Pirineos: si bien posee un alto contenido en sales minerales, no contiene nada fuera de lo ordinario que justifique los milagros que se le atribuyen: la curación de enfermos crónicos, o incluso terminales... De hecho, en Lourdes se puede consultar el archivo de las curaciones.6​ Los estudios son llevados a cabo minuciosamente por «Le Bureau des Constatations Médicales» y «Le Comité Médical International de Lourdes».7

«La Inmaculada Madre de Dios se ha aparecido» 



 Retrato de Bertrand-Sévère Laurence, obispo de Tarbes, realizado en 1860. El último interrogatorio ante la comisión eclesiástica presidida por Bertrand-Sévère Laurence, obispo de Tarbes, tuvo lugar el 1 de diciembre de 1860.

 El anciano obispo terminó emocionado, al repetir Bernadette el gesto y las palabras que la Virgen hiciera el 25 de marzo de 1858: «Yo soy la Inmaculada Concepción». 

El 18 de enero de 1862, el anciano obispo de Tarbes publicó la carta pastoral con la cual declaró que «la Inmaculada Madre de Dios se ha aparecido verdaderamente a Bernadette».



Bernadette Soubirous en la gruta de Lourdes en 1863.

domingo, 8 de febrero de 2026

EJERCICIOS ESÌRITUALES DE LEON XIV

 "Iluminados por una gloria oculta", los Ejercicios espirituales de Cuaresma Desde el domingo 22 hasta el viernes 27 de febrero, las meditaciones cuaresmales se celebrarán en la Capilla Paulina . Serán predicadas por el obispo cisterciense noruego Erik Varden.




El inicio de los Ejercicios espirituales para la Cuaresma está previsto para el domingo 22 de febrero a las 17:00 horas en la Capilla Paulina, con la presencia del Papa, los cardenales residentes en Roma y los jefes de los Dicasterios. Serán predicados -según informa la Prefectura de la Casa Pontificia en una nota difundida el miércoles 4 de febrero- por monseñor Erik Varden, de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia (Trapenses) y obispo de Trondheim, en Noruega, sobre el tema «Iluminados por una gloria oculta». 


 Desde el lunes 23 hasta el 27 de febrero, las meditaciones serán dos cada día: a las 9 de la mañana, precedidas por la Hora Media, y a las 17 de la tarde, seguidas de la adoración eucarística y de las vísperas. Tras la primera reflexión sobre el tema «Entrar en la Cuaresma», el domingo 22 de febrero, están previstas dos meditaciones dedicadas a san Bernardo: «San Bernardo idealista», la mañana del 23, y «San Bernardo realista», programada para la tarde del 26 de febrero.

 Los demás temas abordarán la ayuda de Dios; el llegar a ser libres; el esplendor de la verdad; «mil caerán»; «Yo lo glorificaré»; los ángeles de Dios; Sobre la consideración, para concluir con la última meditación centrada en «Comunicar la esperanza». 


 Monseñor Erik Varden nació el 13 de mayo de 1974 en Sarpsborg, Noruega (diócesis de Oslo). Realizó sus estudios filosófico-teológicos en Cambridge, donde obtuvo el doctorado en Teología, y en el Pontificio Instituto Oriental de Roma, donde consiguió la licenciatura en Ciencias Eclesiásticas Orientales. Ingresó en la Orden de los Cistercienses de la Estricta Observancia en 2002 y realizó la profesión solemne en la abadía de Mount St. Bernard, en Leicestershire, el 6 de octubre de 2007. Fue ordenado sacerdote el 16 de julio de 2011.

 Posteriormente enseñó en el Pontificio Ateneo de San Anselmo, en Roma, y al mismo tiempo trabajó para la sección escandinava de Radio Vaticana. Más tarde regresó a la abadía de Mount St. Bernard, donde asumió la responsabilidad de superior ad nutum (desde 2013). En 2015 fue elegido abad de Mount St. Bernard. En 2019, el Papa Francisco lo nombró obispo prelado de Trondheim, en Noruega, y fue ordenado obispo en 2020. 

Algunos de sus libros



Desde 2023 ejerce también como administrador apostólico de la Prelatura de Tromsø; desde 2024 es presidente de la Conferencia Episcopal Escandinava. En 2025, el Papa León XIV lo nombró miembro del Dicasterio para el Clero.

«SER CATÓLICO, ES DECIR, SER HOSPITALARIO, ES HABITAR UN ESPACIO VASTO Y ACOGEDOR Y RESPIRAR EN ÉL UN AIRE FRESCO DE MONTAÑA»

CAPILLA PAULINA

CAPILLA PAULINA



La Capilla Paulina (en italiano, Cappella Paolina) es una famosa capilla en el Palacio Apostólico, que sirve como capilla del Santísimo Sacramento al interior del palacio. 

Está separada de la Capilla Sixtina solo por la Sala Regia. 


Recibe su nombre del papa Paulo III, quien encargó su construcción al arquitecto Antonio da Sangallo el Joven (1540). En la actualidad, la Capilla Paulina funciona como parroquia de la Ciudad del Vaticano.

 Antes de 1550, Miguel Ángel pintó dos frescos aquí: La conversión de san Pablo y la Crucifixión de San Pedro.

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 Otras pinturas en la capilla son obra de Lorenzo Sabbatini y Federico Zuccaro.
 Las estatuas de la parte posterior son de P. Bresciano. 


 Antes de la apertura del cónclave el Colegio cardenalicio se reúne en esta capilla para atender un sermón en el que se recuerda a los miembros su obligación de dar a la iglesia rápidamente su hijo más capaz como gobernante y guía. 
Los cardenales después se retiran a la Capilla Sixtina. 

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En la Capilla Paulina se cantan diariamente durante el cónclave misas solemnes De Spiritu Sancto, concelebradas por todos los cardenales electores del cónclave. 
 En el cónclave de 2013, se reunieron en la Capilla Paulina para iniciar la procesión, pero el sermón se dio en el interior de la Capilla Sixtina, inmediatamente después del ¡Extra omnes! 

 Hay otras dos «capillas paulinas»: una en la iglesia de Santa Maria Maggiore y otra en el Palacio del Quirinal, ambas en Roma.

REZO DE LAS VÍSPERAS CON OCASIÓN DE LA REAPERTURA DE LA CAPILLA PAULINA DEL PALACIO APOSTÓLICO VATICANO HOMILÍA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
4 de junio de 2009
L'Osservatore Romano

 Se realiza hoy, a pocos días de la solemnidad de San Pedro y San Pablo y de la clausura del Año paulino, mi deseo de poder reabrir al culto la Capilla Paulina. En las basílicas papales de San Pablo y de San Pedro hemos vivido las celebraciones solemnes en honor de los dos Apóstoles; esta tarde, casi como culminación, nos reunimos en el corazón del palacio apostólico, en la capilla construida por voluntad del Papa Pablo III y realizada por Antonio de Sangallo el joven, precisamente como lugar de oración reservado para el Papa y para la Familia pontificia.

L'Osservatore Romano
Ayudan a meditar y a orar de manera muy eficaz las pinturas y las decoraciones que la embellecen, en particular los dos grandes frescos de Miguel Ángel Buonarroti, que son los últimos de su larga existencia. Representan la conversión de san Pablo

Detalle conversión de San Pablo. Miguel Ángelus, Capilla Paulina del Palacio Apostólico Vaticano.

y la crucifixión de san Pedro.


Detalle crucifixión de San Pedro. Miguel Ángelus, Capilla Paulina del Palacio Apostólico Vaticano.

  


LA CAPILLA DE SAN NICOLAS V