jueves, 22 de septiembre de 2016

LA TORRE DE FLORIPES, CÁCERES

Todo el mundo que haya viajado alguna vez de Cáceres a Plasencia, por la carretera nacional 630, se habrá percatado de la presencia de una fortaleza semihundida en aguas del Tajo, justo en la confluencia con el Almonte y en la cola del Embalse de Alcántara.
 Se trata de la hoy denominada Torre de Floripes, un castillo del siglo XV erigido por los musulmanes para proteger la Vía de la Plata.



La Torre de Floripes, también conocida como Castillo de Rocafrida, está situada a pocos kilómetros de Garrovillas de Alconétar.

 La fortaleza se encuentra en ruinas, aunque está amparada por la Declaración Genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y por la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español.

 La mayor parte del tiempo se encuentra sumergida bajo las aguas del Embalse José María Oriol-Alcántara II, aunque en épocas secas la torre del homenaje emerge y puede apreciarse en parte.



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Cuenta la leyenda que los berberiscos levantaron en Alconétar una fortaleza, con el fin de proteger la Vía de la Plata, aprovechando la confluencia del Tajo y su afluente, el Almonte. Floripes era el nombre de una princesa musulmana, hermana del caudillo Fierabrás. Éste disputaba a Carlomagno la conquista del mundo. Carlomagno envió a las tierras de Extremadura a los Pares de Francia, topándose con los ejércitos islámicos.

Uno de los pares, Guido de Borgoña, cayó herido y terminó enamorándose de la bella y joven princesa. Fierabrás, que se hallaba profundamente enamorado de su hermana, entró en cólera y ordenó encerrar en los calabozos de la fortaleza a los pares heridos, entre los que se encontraba Guido de Borgoña.
Enterada de la situación, Floripes decidió actuar y consiguió acceder al castillo y liberar a los Pares, después de terminar con la vida de Brutamonte, el guardián de la fortaleza. Sin embargo, Fierabrás llegó antes de la huída y logró sitiar a los soldados de Carlomagno.
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 Éstos echaron a suertes el nombre del encargado de huir y avisar al Emperador. Fue Guido el responsable de tal hazaña, que pudo regresar con refuerzos para liberar definitivamente a los Pares y a su amada Floripes. Se dice que cuando sube el agua y se cubre la torre, los espíritus de Brutamonte y Fierabrás se manifiestan en forma de remolinos alrededor de la fortaleza.


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