YA ES SEMANA SANTA

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domingo, 14 de septiembre de 2025

 “La cruz es la esperanza de los cristianos y la gloria de los mártires” 





En la Basílica de San Pablo Extramuros, el Papa León XIV nos recordó que la fuerza de la Iglesia está en el amor que nace de la Cruz. 












“El martirio es la comunión más auténtica con Cristo, porque el amor es más fuerte que la muerte”. 

El Santo Padre honró a los mártires y testigos de la fe del siglo XXI —hombres y mujeres que, sin usar armas ni violencia, dan su vida por el Evangelio— y destacó que su sangre sigue siendo semilla de nuevos cristianos.






El Papa León XIV recordó a Abish Masih Durante la Conmemoración de los Mártires y Testigos de la Fe del Siglo XXI, en la Basílica de San Pablo Extramuros, el Santo Padre mencionó con emoción a Abish Masih, un niño paquistaní asesinado en un atentado contra una iglesia católica. 

Antes de morir, Abish había escrito en su cuaderno una frase sencilla y profética: ✏️ “Making the world a better place” – “Hacer del mundo un lugar mejor”. 



El Papa destacó que este pequeño mártir, con su inocencia y su sueño de paz, nos impulsa a testimoniar la fe con valentía, a no responder al odio con odio y a trabajar para que la esperanza del Evangelio transforme nuestro mundo en una verdadera familia humana. 



 Que el ejemplo de Abish, semilla de amor y fraternidad, nos mueva a construir cada día un mundo más justo y más fraterno.



 Su ejemplo, dijo, es “un mural de las Bienaventuranzas vivido hasta el derramamiento de la sangre”, y nos invita a abrazar la debilidad del Evangelio, donde la verdadera fuerza es el poder de Cristo que actúa en nuestra fragilidad. 





En este Año Jubilar, el Papa exhortó a todos los creyentes a custodiar su memoria y a testimoniar la fe con una esperanza desarmada, capaz de transformar el odio en fraternidad.

CUMPLEAÑOS CON SABOR A UNIDAD

 Un cumpleaños con sabor a unidad









 Después de la Conmemoración de los Mártires y Testigos de la Fe del Siglo XXI, el Papa León XIV celebró en la Basílica de San Pablo Extramuros su 70 cumpleaños en un ambiente profundamente ecuménico.






 Representantes de Iglesias católicas orientales, ortodoxas y otras comunidades cristianas se unieron para cantarle y brindar por su vida. 



El Papa agradeció el gesto, recordando que su cumpleaños coincide con la Exaltación de la Santa Cruz y reafirmó su lema: “Desde el inicio de mi vocación siempre he respondido: no mi voluntad, sino la tuya, Señor”. 



En este Año Jubilar, el Santo Padre pidió caminar juntos como testigos de unidad, amor y esperanza, para que la misión del Evangelio siga dando fruto en el mundo.

sábado, 13 de septiembre de 2025

ORACION DE LA MAÑANA, DOMINGO XXIII, XXIV Y XXV

DOMINGO XXVI


NO SEA YO, EPULON, SEÑOR 

Que no me ciegue la riqueza Que mi existencia no dependa de lo que aparentemente veo Que no me cierre a tu presencia Que no viva de espaldas a las necesidades de mis hermanos Que guarde la actitud del asombro que produce la fe Que cuide mi riqueza interior más que la exterior Que no me resista a vivir como quien sabe que es un peregrino Que no olvide de mirar al cielo todos los días Que no olvide de volver mis ojos a la tierra, todos los días 

NO SEA YO, EPULÓN, SEÑOR

 Si estoy frío, calienta mi espíritu Si vivo de espaldas a tu Palabra, vuélveme en la dirección adecuada Si soy insensible a tu llamada, háblame de nuevo Si estoy sordo, ábreme mi oído Si escucho demasiado al mundo, llévame al oasis del silencio SI estoy pendiente de los mil tesoros, hazme descubrirte como el más valioso 

NO SEA YO, EPULÓN, SEÑOR Y cuando llegue el día de partir, encuéntrame dispuesto Y cuando llegue el momento de morir, hazme vivir en Ti Y cuando llegue el instante de dejarlo todo, que sienta pena de aquello que, por falta de tiempo, no me dio lugar a poder ofrecer. Amén.

D

L

Yo te pido en este rato de oración que Tú, Dios mío, seas siempre lo primero, lo absoluto, lo definitivo para mí. Que jamás me apoye en ídolos de barro, en dioses falsos que, al poner mi corazón en ellos, me vacían, me frustran, me decepcionan. Haz que Tú seas para mí “el Dios de mi vida”, el que me empuja a vivir y gozar de tantas cosas buenas y bonitas que has creado para que yo las disfrute.

M

Estamos llamados incluso a amar a los que no nos quieren.
Nos enseña a poner amor donde no se encuentra. El amor que vence al mal con el bien. El Señor eligió la vía del amor como la única y auténtica que es capaz de transformar el corazón y las relaciones con los demás. Ante la ofensa personal: silencio, oración y reparación.
X
J

El niño se deja querer. De sus padres, de sus hermanos, de su familia y de todo el mundo. Dejarse querer, dejarse obsequiar, dejarse regalar por un Dios “Abbá” es lo más importante en nuestra vida cristiana.

En el cristianismo ni siquiera el amar es lo primero, sino el dejarse amar. “En esto consiste el amor: en que Él nos amó primero” (1ª Jn. 4,10).

V

S

El Señor nos ha elegido para que, a pesar de nuestra pobreza, podamos participar en el gran sueño de Dios por el mundo, que no es otro que reunir a. todos los pueblos alrededor de Él para que vivan en la alabanza al Señor y en paz entre ellos.



DOMINGO XXV

HAZME, SEÑOR, PRUDENTE 
Que me ofrezca sin esperar nada a cambio Que exprima lo mejor de mí mismo aún, aparentemente, no viendo fruto alguno Que trabaje los talentos que Tú me has dado y puedan servir como camino que me lleven hacia Ti Que, de tal manera viva yo en Ti, que disfrute viviendo y cumpliendo tu voluntad HAZME, SEÑOR, PRUDENTE 
Distante de lo efímero, para buscar lo eterno Crítico con aquello que me paraliza y dinámico para buscarte en el silencio Abierto a negarme entregándome y cerrado a todo lo que me impide dar y regalar lo mejor de mí mismo. 
HAZME, SEÑOR, PRUDENTE Que no te busque por interés Que no te quiera porque me esperas Que no te ame porque es mucho lo que me aguarda 
HAZME, SEÑOR, PRUDENTE Para que te busque porque eres lo mejor Para que te quiera porque siempre esperas Para que te ame porque, Tú antes, me amas Amén
D

Jesús nos quiere astutos, sagaces, inteligentes, con nuestra gente si es que somos hijos de la luz. Así como hay que tener habilidad para “salvarse” de las situaciones apuradas en que nos pone la vida. 


Es en el trato con estos bienes, reales, pero no definitivos, donde se pone a prueba si somos realmente hijos de la luz o sólo hijos de este mundo.
L

Jesús nos habla de la necesidad de iluminar y de la necesidad de encender la lámpara. El discípulo no alumbra con su propia luz, sino con la única luz que viene de Cristo. 
 Por eso cada día necesitamos encender nuestra lámpara con la luz de Cristo, con su Palabra. Es su luz y no la mía la que ilumina al mundo. Hay que iluminar pero no sólo de palabra sino con la vida. Iluminamos cuando mi vida refleja, lo menos lejos posible, el modo de ser, de pensar y de hablar de Jesús.
M
Jesús, forma una familia. No basada en la sangre, ni en el parentesco, sino en la comunión profunda entre Cristo y su misión: “Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra”.
X
Nosotros seremos rechazados; incluso puede que hasta sean perseguidos, como los discípulos. Pero esto no les tiene que impresionar: deben hablar en nombre de Jesús y predicar el Reino de Dios, sin preocuparse de tener éxito. El éxito se lo dejan a Dios.
J
La pregunta para nosotros, que ya hemos visto a Jesús y le hemos metido en nuestra vida, es si queremos permanecer a su lado, en su amistad, porque ya hemos experimentado que su camino lleva a la vida y vida en abundancia.
V

Nosotros creemos en un MESÍAS CRUCIFICADO. Es la CRUZ la que suprime todos los malos entendidos. La cruz no es un incidente en la vida de Jesús, es algo querido, estaba previsto en los planes de Dios. Y es en la cruz donde radica la novedad de Cristo: en la entrega de si mismo que no se echa atrás ni siquiera frente a la muerte, donde está encerrada la victoria de Dios.
S

Señor, abre nuestra mente y nuestro corazón para acoger y entender tu Palabra. Haznos dóciles para seguir fielmente tu camino. Fortalece nuestra voluntad para vencer todos los obstáculos y dificultades que nos impidan hacer tu voluntad. Ayúdanos a sumergirnos en nuestro “Reino interior” en el que Tú habitas, nos defiendes y nos libras del mal. 

DOMINGO XXIV

EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ (Domingo 14 septiembre) 

Te adoro, oh cruz, porque en Ti está clavada la fuente de la Vida Te amo, oh cruz, porque desde Ti destella la luz de la vida Te necesito, oh cruz, porque en Ti habla el futuro de nuestra vida Sí, oh cruz, nunca la madera fue tan rociada por el amor Si, oh cruz, nunca un madero fue tan gigantescamente grande como para abrazar a toda la humanidad Sí, oh cruz, jamás un leño fue tan inmensamente alto como para dejar que, desde el cielo, Dios a través de la carne se desangrara por amor y un amor loco y sin medida. 
Te adoro, oh cruz, porque cuando estoy abandonado me acuerdo de Aquel que, en Ti, fue tan olvidado y arrinconado Te amo, oh cruz, porque cuando estoy herido levanto mis ojos y veo un cuerpo destrozado Te necesito, oh cruz, porque cuando caigo encuentro en Ti clavado a Aquel que por el hombre se levantó. Sí, oh cruz, nunca el horizonte fue roto por tan inigualable silueta 

Si, oh cruz, nunca la tierra acogió en sus entrañas tanta pasión Si, oh cruz, nunca los hombres vivieron horas de tanta pasión y dolor, silencio y fortaleza: Cristo Te adoro, oh cruz, porque el absurdo dará paso a la Gloria 
Te amo, oh cruz, porque el escándalo tendrá respuesta definitiva Te necesito, oh cruz, porque al final vencerá la luz Te beso, oh cruz, porque estoy dispuesto a recibirte cuando llames a mi puerta, aunque al principio me resista. 
Te beso, oh cruz, porque el camino de Jesús quiero que sea el mío y nunca de él desviarme Te beso, oh cruz, porque deseo completar en lo que haga falta la Pasión y Muerte del mismo Nazareno. Te beso, oh cruz, porque aunque nos parezca lo contrario eres un tronco por el que, Dios, da un beso doloroso a toda la tierra.
D
A veces, podemos tener una imagen de Dios equivocada, como si fuera un juez severo que está esperando que fallemos para castigarnos. Pero este Evangelio nos recuerda que el corazón de Dios es amor. Que Jesús vino a mostrarnos el rostro compasivo del Padre, un Dios que perdona, que espera, que nos da nuevas oportunidades.
L
los creyentes estamos acostumbrados por indicación del evangelio a ver a María al Pie de la Cruz.
Cuando miramos a Cristo que sufre y se desangra, nuestros ojos se vienen hacia abajo para saber cómo está María. Y cuando miramos a María, nuestros ojos se elevan para saber a dónde y a quién mira María. ¿O no?
Y es que María siempre suma. Nunca resta.
M
Nosotros también como el hijo de la viuda de Naím podemos escuchar la voz de Cristo que nos invita a levantarnos de nuestras postraciones, abatimientos y desánimos. Si el corazón se deja tocar por Cristo, entonces su gracia se convierte en una fuerza transformante, que sana y restablece lo que estaba enfermo.V
X
Miremos a lo esencial: en el corazón del hombre Dios ha puesto el Amor, la eternidad. Por eso Pablo dice de la caridad que " permanece", es lo único que permanece eternamente. 
J
Jesús acoge, ama, levanta, anima, perdona y da nuevamente la fuerza para caminar, devuelve la vida.
V

Señor, te agradezco que hayas incorporado a la mujer a tu misión, a la construcción del Reino. En medio de un contexto totalmente machista, Tú optaste a favor del feminismo de una manera clara y contundente

Al igual que aquellas mujeres, todos los cristianos tenemos la obligación de contribuir, en la medida de nuestros medios, al sostenimiento de nuestra Iglesia, para que nuestros pastores puedan concentrarse en su misión de enseñar. Pero, ¡ojo!, que esa Palabra sea cónsona con el mensaje de Cristo.
S

Es tarea de todos y tarea urgente anunciar el Evangelio, hablar de Jesucristo, hacer que su Palabra resuene en el mundo sin miramientos, con alegría y generosidad porque lo nuestro es sembrar y ya el Señor se encargará del crecimiento y la cosecha.

El buen sembrador nunca se cansó de sembrar. Yo también quiero sembrar, sembrar el mundo de paz, de bondad, de sencillez, de amor.


 XXIII


SOLO TÚ, SEÑOR (Domingo XXIII) 
Eres riqueza que me da la posibilidad de hacerme con un futuro eterno y mejor Eres grandeza, que en mi pobreza, me hace mirarte con ojos agradecidos sentirme pequeño ante Ti gigante, frente a los que creen poderosos. con un corazón necesitado de ti, con la seguridad de que Tú, eres lo mejor 
SOLO TÚ, SEÑOR 
Eres capaz de despertar en mí sentimientos de alegría profunda y verdadera de conversión y de encuentro de fe y de esperanza de ilusión por trabajar por tu reino. 
SOLO TÚ, SEÑOR 
Mereces todo honor y toda gloria Toda alabanza y todo júbilo
 SOLO TÚ, SEÑOR Enciendes en nuestras almas los deseos de seguirte dejando lo que estorba apartando lo que nos humilla olvidándonos lo que empaña nuestra mirada 
SÓLO TÚ, SEÑOR
D


Seguir a Jesús es dejar la casa donde vivimos. Quizá no en el sentido físico o geográfico sino en el sentido afectivo. Dejar ese lugar mental donde nos sentimos seguros, donde ya tenemos respuestas para todo. Seguir a Jesús es salir a la intemperie, dejarnos afectar por lo que piensan, sienten y sufren nuestros hermanos, los hombres y mujeres de este mundo.

 En definitiva, Jesús nos muestra el camino y nos enseña que sólo dejándolo todo podremos encontrarnos con la verdadera vida y la auténtica felicidad: Dios.

L

Agradezcamos al Señor de la vida y de la historia sus designios de amor y su fidelidad a su proyecto de salvación que sigue avanzando misteriosamente de generación en generación entre infidelidades y miseria, pero también gracias al sí de Maria, a su fidelidad y entrega al proyecto de Dios nacerá el Hombre Nuevo, la clave que permite entender la historia de la salvación.

M

Las vocaciones nacen en la oración y de la oración; y solo en la oración pueden perseverar y dar fruto.
En el pasaje evangélico se nos pone la lista de nombres de los discípulos que fueron escogidos para ser constituidos apóstoles. Son enviados por El, se les pide ser fieles a quien les ha llamado. Servidores. 
El detalle de poner los nombres nos señala que la relación es personal, cada uno es llamado por su nombre.
X
Señor, cuando escucho las bienaventuranzas te estoy escuchando a Ti. Tú no eres capaz de hablarnos de algo que no hayas experimentado. Tú quieres que seamos felices por la misma senda que has ido Tú. Sólo desde esta perspectiva puedo entender este camino que, a veces, se me hace tan difícil.
J
Mirando a Cristo y este derramando su sangre por amor a nosotros, contemplando hasta donde llega su amor por cada uno, no podemos conformarnos con amar solo a los que nos aman, ¿que hay de extraordinario en saludar al que te saluda, en corresponder al que te aprecia, en amar al que te corresponde?
V
“Te pedimos, Señor: Danos ojos limpios y claros para mirar dentro de nuestro corazón y nuestra conciencia, pero empáñalos tenuemente con las sombras del amor cuando veamos las faltas de los que nos rodean. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén”
S
Nos toca sumergirnos hasta el fondo en esta vida y construir sobre la roca firme del amor que llega hasta el límite. La casa resistirá entonces las tempestades, y nuestra vida se desarrollará en comunión eterna con Dios.

viernes, 12 de septiembre de 2025

CANONIZACIÓN PIER GEIRGIO Y CARLOS ACUTIS

Para la Misa de Canonización de los Beatos Pier Geirgio Frassati y Carlo Acutis, el Papa León XIV vistió otra casulla del Papa Benedicto XVI.



 Esta es de color dorado y luce iconos de varios santos en toda la vestimenta. Benedicto XVI la usó dos veces: para la Ordenación de Obispos en la Fiesta de los Arcángeles en septiembre de 2007, y para la Canonización de Beatos en octubre de 2011.


Este 7 de septiembre, en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre presidió la celebración Eucarística con el rito de canonización de los Beatos Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati. 

En su homilía, el Pontífice señaló que, para estos dos laicos “todo comenzó cuando, aún jóvenes, respondieron ‘sí’ a Dios y se entregaron a Él plenamente, sin guardar nada para sí”. Ambos, dijo, estaban “enamorados de Jesús y dispuestos a dar todo por Él”.


El Papa León XIV proclamó este domingo en la Plaza de San Pedro a Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati como nuevos santos de la Iglesia. La celebración, que reunió a más de 80.000 fieles, estuvo marcada por la emoción, la alegría y el testimonio de dos jóvenes que supieron vivir el Evangelio en lo cotidiano, con la fuerza de la Eucaristía y el amor a los pobres. 
 La canonización de ambos no solo fue un acontecimiento histórico, sino también un mensaje de esperanza para las nuevas generaciones: la santidad es posible en la vida diaria, sin necesidad de gestos extraordinarios. Como subrayó el Santo Padre en su homilía, “los santos Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis son una invitación para los jóvenes a no malgastar la vida, sino a orientarla hacia lo alto y hacer de ella una obra maestra”.


«La canonización de Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati nos recuerda que no hay que ser perfectos para ser santos, sino vivir con amor y fidelidad el proyecto de Dios en lo cotidiano.»
VIDEO


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https://youtu.be/nVeZHSmKfn4?si=iV1Ol_h6axtmxp93

DOS JOVENES A LOS ALTARES





Una hermosa fiesta para el mundo entero 
Unos instantes antes del inicio de la celebración Eucarística, el Papa León XIV saludó de modo espontaneo a los más de 80 mil fieles y peregrinos que abarrotaron desde tempranas horas la Plaza de San Pedro. Especialmente, se dirigió a las familias de los dos nuevos santos, a las religiosas y religiosos, a los movimientos y delegaciones oficiales. A ellos, les agradeció por estar presentes y les recordó que todos estamos llamados a ser santos.

 “Hoy es una hermosa celebración para toda Italia, para toda la Iglesia, para el mundo entero. Y antes de comenzar la solemne celebración de la canonización, quería dirigirles unas palabras a todos ustedes, porque, si bien la celebración es muy solemne, también es un día de gran alegría. Y quería saludar, especialmente, a los numerosos jóvenes que han venido a esta Santa Misa. Es una verdadera bendición del Señor: estar juntos, ustedes que han venido de diferentes países. Es un verdadero don de fe que queremos compartir”.




 “¿Qué debo hacer para que nada se pierda?”
 En su homilía, al comentar las lecturas de este XXIII Domingo del Tiempo Ordinario, el Santo Padre señaló que en el Libro de la Sabiduría se dirige una pregunta al joven rey Salomón, sobre quien puede conocer la voluntad del Señor, sino es Él mismo el que da la sabiduría y su santo Espíritu para conocerlo. Salomón disponía de muchas cosas, pero esta gran abundancia de medios le había hecho surgir una pregunta en su corazón: “¿Qué debo hacer para que nada se pierda?”. 

 “Y había entendido que el único camino para encontrar una respuesta era pedir a Dios un don aún mayor: su Sabiduría, para poder conocer sus proyectos y adherir a ellos fielmente. Se dio cuenta, en efecto, que de ese modo todas las cosas encontrarían su lugar en el gran designio del Señor. Sí, porque el riesgo más grande de la vida es desaprovecharla fuera del proyecto de Dios”.




«Quien no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo» 
También Jesús, en el Evangelio, indicó el Papa León XIV, nos habla de un proyecto al que adherir hasta el final. Dice: «El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo» (Lc 14,27); y agrega: «cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo». 

 “Es decir, nos llama a lanzarnos sin vacilar a la aventura que Él nos propone, con la inteligencia y la fuerza que vienen de su Espíritu y que podemos acoger en la medida en que nos despojamos de nosotros mismos, de las cosas y de las ideas a las que estamos apegados, para ponernos a la escucha de su palabra”.

 «Señor, ¿qué quieres que haga?» 
En este sentido, el Santo Padre recordó que muchos jóvenes, a lo largo de los siglos, tuvieron que afrontar este momento decisivo de la vida. Así como Salomón, también Francisco de Asís, que era joven y rico, y estaba sediento de gloria y de fama, partió a la guerra, esperando ser nombrado “caballero” y revestirse de honores. Pero Jesús se le apareció en el camino y le hizo reflexionar sobre lo que estaba haciendo. Vuelto en sí, dirigió a Dios una pregunta sencilla: «Señor, ¿qué quieres que haga?». 
 “Y a partir de allí, volviendo sobre sus pasos, comenzó a escribir una historia diferente: la maravillosa historia de santidad que todos conocemos, despojándose de todo para seguir al Señor, viviendo en pobreza y prefiriendo el amor a los hermanos, especialmente a los más débiles y pequeños, al oro, a la plata y a las telas preciosas de su padre”.




Dios nos da una nueva lógica 

Y antes de hablar de los dos nuevos santos, ambos enamorados de Jesús y dispuestos a dar todo por Él, Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis, un joven de principios del siglo XX y un adolescente de nuestros días, el Obispo de Roma puso el ejemplo de otro joven que respondió con su “si” al Señor y entregó su vida a Él, el joven Agustín de Hipona.

 “A veces nosotros los representamos como grandes personajes, olvidando que para ellos todo comenzó cuando, aún jóvenes, respondieron ‘sí’ a Dios y se entregaron a Él plenamente, sin guardar nada para sí. A este respecto, san Agustín cuenta que, en el «nudo tortuosísimo y enredadísimo» de su vida, una voz, en lo profundo, le decía: «Sólo a ti quiero». Y, de esa manera, Dios le dio una nueva dirección, un nuevo camino, una nueva lógica, donde nada de su existencia estuvo perdido”.

 Pier Giorgio y su alegría de vivir y de ser cristiano en la oración 
Al referirse a Pier Giorgio Frassati, el Pontífice dijo que, él encontró al Señor por medio de la escuela y los grupos eclesiales y dio testimonio de ello a través de su alegría de vivir y de ser cristiano en la oración, en la amistad y en la caridad. Hasta el punto de que, a fuerza de verlo recorrer las calles de Turín con carritos repletos de ayuda para los pobres, sus amigos lo llamaban “Empresa de Transportes Frassati”. 

 “También hoy, la vida de Pier Giorgio representa una luz para la espiritualidad laical. Para él la fe no fue una devoción privada; impulsado por la fuerza del Evangelio y la pertenencia a asociaciones eclesiales, se comprometió generosamente en la sociedad, dio su contribución en la vida política, se desgastó con ardor al servicio de los pobres”.




Carlo encontró a Jesús en su familia y en los sacramentos 

De Carlo Acutis, el Santo Padre dijo que este joven encontró a Jesús en su familia, gracias a sus padres, Andrés y Antonia y después en la escuela, también él, y sobre todo en los sacramentos, celebrados en la comunidad parroquial. 
 “De ese modo, creció integrando naturalmente en sus jornadas de niño y de adolescente la oración, el deporte, el estudio y la caridad”. 

 Cultivaron el amor a Dios a través de medios sencillos

 Ambos, Pier Giorgio y Carlo, destacó el Papa, cultivaron el amor a Dios y a los hermanos a través de medios sencillos, al alcance de todos: la Santa Misa diaria, la oración, y especialmente la adoración Eucarística. Otra cosa esencial para ellos era la confesión frecuente. 

 “Carlo decía: «Cuando nos ponemos frente al sol, nos bronceamos. Cuando nos ponemos ante Jesús en la Eucaristía, nos convertimos en santos», y también: «La tristeza es dirigir la mirada hacia uno mismo, la felicidad es dirigir la mirada hacia Dios. La conversión no es otra cosa que desviar la mirada desde abajo hacia lo alto. Basta un simple movimiento de ojos»”





 Ambos, además, tenían una gran devoción por los santos y por la Virgen María, y practicaban generosamente la caridad. “Pier Giorgio decía: 

«Alrededor de los pobres y los enfermos veo una luz que nosotros no tenemos». Llamaba a la caridad “el fundamento de nuestra religión” y, como Carlo, la ejercitaba sobre todo por medio de pequeños gestos concretos, a menudo escondidos, viviendo lo que el Papa Francisco ha llamado «la santidad de la puerta de al lado»”.

 La enfermedad no les impidió amar a Dio

El Papa León XIV dijo que, incluso cuando los aquejó la enfermedad y esta fue deteriorando sus jóvenes vidas, ni siquiera eso los detuvo ni les impidió amar, ofrecerse a Dios, bendecirlo y pedirle por ellos y por todos. 

 “Un día Pier Giorgio dijo: «El día de mi muerte será el día más bello de mi vida»; y en su última foto, que lo retrata mientras escalaba una montaña de Val di Lanzo, con el rostro dirigido a la meta, había escrito: «Hacia lo alto». Por otra parte, a Carlo, siendo aún más joven, le gustaba decir que el cielo nos espera desde siempre, y que amar el mañana es dar hoy nuestro mejor fruto”. 

 Nos invitan a no malgastar la vida, sino a orientarla hacia lo alto

 Finalmente, el Santo Padre dijo que, los santos Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis son una invitación para todos nosotros, sobre todo para los jóvenes, a no malgastar la vida, sino a orientarla hacia lo alto y hacer de ella una obra maestra. «Nos animan con sus palabras: “No yo, sino Dios”, decía Carlo. Y Pier Giorgio: 

“Si tienes a Dios como centro de todas tus acciones, entonces llegarás hasta el final”. Esta es la fórmula, sencilla pero segura, de su santidad. Y es también el testimonio que estamos llamados a imitar para disfrutar la vida al máximo e ir al encuentro del Señor en la fiesta del cielo». 


DOMINGO XXIII

SÁBADO

“ Todo se juega en el corazón ”



El cristianismo no es una teoría o un discurso piadoso, es ante todo, una vida.

según san Lucas 6, 43-49 


En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. 

¡Al árbol se le juzga por sus frutos! Cuando el corazón es bueno vive de la gracia de Dios y late al ritmo de la misericordia.

Donde prospera la zarza del egoísmo no se dan buenos frutos. El mundo y las cosas cambian cuando yo cambio. 

Una pobre realidad personal, familiar o comunitaria, vista y vivida desde uno mismo, produce frutos de amargura y negatividad;

 El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa del corazón lo habla la boca. 

El mundo y las cosas cambian cuando cambia el corazón, cuando adopto actitudes distintas. Pablo es un ejemplo. El corazón se convierte  en esas casas construidas sobre rocas, no olvidemos que según San Pablo la roca es Cristo.

 ¿Por qué me llamáis “Señor, Señor”, y no hacéis lo que digo? 

No basta con decir: "Señor, Señor", tenemos que vivir en conformidad con la ley de la misericordia. No podemos beber del cáliz de la vida y comulgar al mismo tiempo con el espíritu del mundo que aplasta a los débiles, que abandona a los desesperados, que somete a los que dudan y que destruye a los que se desvían.

 Todo el que se viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida. 

Si el proyecto de la persona está basado el valores firmes, solidos y en la Palabra de Dios será durarero.

 El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó desplomándose, y fue grande la ruina de aquella casa».





VIERNES

“ ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ”


Jesús utiliza la figura de la vista (“ciego” – “ojo”), que nos evoca la contraposición luz-tinieblas (Cfr. Jn 12,46), para recordarnos que no debemos seguir a nadie a ciegas, como tampoco podemos guiar a otros si no conocemos la luz. “¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?

según san Lucas 6, 39-42 

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? 

El mensaje es claro: No podemos guiar a nadie hacia la verdad si no conocemos la verdad. No podemos proclamar el Evangelio si no lo vivimos, porque terminaremos apartándonos de la verdad y arrastrando a otros con nosotros.

 No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como un maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: 

Ese peligro se hace más patente cuando caemos en la tentación de juzgar a otros sin antes habernos juzgado a nosotros mismos, cuando pretendemos enseñarle a otros cómo poner su casa en orden cuando la nuestra está en desorden: “¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?

"Hermano, déjame que te saque la mota del ojo", sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».

Con toda probabilidad Jesús estaba pensando en los fariseos cuando pronunció esas palabras tan fuertes. Pero esa verdad no se limita a los fariseos. Somos muy dados a juzgar a los demás con severidad, pero cuando se trata de nosotros, buscamos (y encontramos) toda clase de justificaciones e inclusive nos negamos a ver nuestras propias faltas.


“Te pedimos, Señor: Danos ojos limpios y claros para mirar dentro de nuestro corazón y nuestra conciencia, pero empáñalos tenuemente con las sombras del amor cuando veamos las faltas de los que nos rodean. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén”

JUEVES

“ El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo



Aunque para nosotros sea todo un logro el amar solo a quienes nos aman, el prestar a los que nos van a devolver lo prestado, no vamos más allá del horizonte estrecho de las relaciones humanas.

según san Lucas (6,27-38) 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian. 

El Evangelio de hoy nos exhorta a amar, amar al que no te ama, amar, incluso al que te desea mal, amar a tu enemigo, haced el bien, bendecid, orad… y nos regala una regla de vida: “Tratad a los demás como queréis que ellos os traten”.

 Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. 

 Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? 

También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? 

El discípulo, el seguidor de Cristo, el cristiano esta invitado a acoger el amor de Dios, a dejar que ese amor de Cristo transforme su corazón, viviendo y experimentando la fuerza de cambio en su misma vida y llegando a ofrecer la vida, incluso con el amor más grande, perdonando, ese es el camino que vence el mal.

También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? 

También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. 

Sin embargo, por las solas fuerzas uno experimenta que es incapaz, humanamente hablando, imposible, por eso, necesitamos estar muy unidos a Él, para que nos ayude a amar como Él nos ama, aprendiendo a dar con gratuidad sin esperar recibir nada, experimentando la grandeza de la gratuidad, constantemente renovados y llamados a crecer en su amor, a no cansarnos de vencer el mal a fuerza de bien, aprendiendo a ser misericordiosos como Él y a no cansarnos de perdonar.

 Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos. 

Si amamos a nuestros enemigos vivimos del espíritu del mismo Dios, sino juzgamos ni condenamos, atestiguamos así que la gracia habita en nosotros, usar la misericordia con los demás es obrar como Dios, esa es la verdadera perfección.

 Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».



Mirando a Cristo y este derramando su sangre por amor a nosotros, contemplando hasta donde llega su amor por cada uno, no podemos conformarnos con amar solo a los que nos aman, ¿que hay de extraordinario en saludar al que te saluda, en corresponder al que te aprecia, en amar al que te corresponde?


MIERCOLES

“ Bienaventurados... ”



Recreamos la escena. Jesús está rodeado de una multitud llegada de todas partes, judíos y no judíos: toda la gente intentaba tocarlo porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos. Ante todos ellos proclama las Bienaventuranzas, pero lo hace dirigiendo la mirada a los discípulos.

según san Lucas 6, 20-26 

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. 

Dichosos los que asumen su indigencia, su dependencia. Dichoso yo si vivo convencido de que Jesús es quien lleva todo el peso; convencido de que Él ha cargado sobre sus hombros y sobre su cruz todos mis delitos.

Jesús les mira a los ojos, cuando no quiere decir algo importante nos mira a los ojos con una garb


Son dichosos porque Jesús les dice: Dios ya no aguanta más vuestra situación y va a actuar. Vosotros tenéis a Dios por rey, y propio del rey es ayudaros y defenderos.

Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. 

Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. 

Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. 

Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. 

Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis! ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! 

En el evangelio de Lucas hay unas amenazas para los ricos. Más que maldiciones, son avisos para que los ricos cambien de actitud y reaccionen.

Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas».


Señor, cuando escucho las bienaventuranzas te estoy escuchando a Ti. Tú no eres capaz de hablarnos de algo que no hayas experimentado. Tú quieres que seamos felices por la misma senda que has ido Tú. Sólo desde esta perspectiva puedo entender este camino que, a veces, se me hace tan difícil.


MARTES

“ Dios nos elige y nos llama personalmente ”



según san Lucas 6, 12-19 

En aquellos días, Jesús salió al la monte a orar y pasó la noche orando a Dios. 

Tratándose de un momento tan importante como el de la elección de los doce, Jesús se prepara con una noche entera en oración. Así deja la batuta en manos del Espíritu.

 Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Simón, llamado el Zelote; Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. 

Eran muchos los que seguían a Jesús al comienzo de su vida pública; unos más de cerca, otros más de lejos. A los más cercanos los llama a encontrarse con Él en el monte y elige de entre ellos a doce. 

Hay otro amplio grupo de discípulos que quedan en el llano. Hay, además, muchos simpatizantes; alternan el seguimiento con sus quehaceres. Al final serán muy pocos los que le permanecerán fieles.

¿En que grupo estoy yo?

 Después de bajar con ellos, se paró en un llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. 

Los débiles no pueden subir al monte. 

Si nosotros somos de los llamados al encuentro con Jesús en el monte, seremos inmediatamente llevados por Él al encuentro con la gente abajo, en el llano; con la gente, con sus enfermedades, con sus demonios. Si no se da este encuentro con la gente abajo, es que no se ha dado el encuentro con el Señor arriba.

 Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.



Las vocaciones nacen en la oración y de la oración; y solo en la oración pueden perseverar y dar fruto.

En el pasaje evangélico se nos pone la lista de nombres de los discípulos que fueron escogidos para ser constituidos apóstoles. Son enviados por El, se les pide ser fieles a quien les ha llamado. Servidores. 

El detalle de poner los nombres nos señala que la relación es personal, cada uno es llamado por su nombre, nos habla de elección, escogidos desde antes de la creación del mundo, para ser santos. Cada uno de nosotros también hemos sido llamados, escogidos, elegidos desde nuestro bautismo, llamados por nuestro nombre para la vida eterna.

LUNES

“ La Virgen concebirá y dará a luz un hijo ”



del santo evangelio según san Mateo 1, 1-16.18-23 

La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. 

 José, su esposo, que era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados». 

 Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”». 



Agradezcamos al Señor de la vida y de la historia sus designios de amor y su fidelidad a su proyecto de salvación que sigue avanzando misteriosamente de generación en generación entre infidelidades y miseria, pero también gracias al sí de Maria, a su fidelidad y entrega al proyecto de Dios nacerá el Hombre Nuevo, la clave que permite entender la historia de la salvación.

DOMINGO

“ Calcular y deliberar ” 


No le convencen a Jesús los seguimientos multitudinarios; seguimientos como los que se daban entre nosotros hace unas décadas. El Señor prefiere el de unos pocos que, a pesar de sus caídas, puedan decir como Pedro: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Unos pocos para quienes Él sea lo más importante de sus vidas, como para cualquier papá o mamá la vida del bebé es más importante que la suya propia.

según San Lucas 14, 25-33 

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. 

Como  es posible que Dios diga esto si lo primero para nosotros son nuestros seres queridos.

Que nos dice el Señor? Nos quiere decir que nunca a Dios se le pospone.....se le tiene en el centro y después se amará más a todo los que nos rodean. Si el amor se basa en el sentimentalismo se rompe pronto. El amor nace de Dios y nunca de nosotros.

Posponer es deja a un lado a Dios y esto es lo que esta pasando actualmente y tenemos que poner a Dios en el centro.

Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío. 

Todos tenemos  nuestras cruces

La cruz. La suya y la nuestra. Desde la cruz de los pequeños sacrificios cotidianos hasta, si necesario, la del martirio. Hoy Jesús, poco contento con el seguimiento poco fiable de tanta gente, se muestra especialmente exigente. Nos ordena poner en el altar de las ofrendas, como hizo Abrahán con su hijo Isaac, todo aquello que más queremos: desde los bienes materiales hasta las relaciones afectivas…

Quien descubre el tesoro escondido es capaz de hacerlo. Quien no lo descubre acabará abandonando el seguimiento, como vemos en el Evangelio de Juan: Desde entonces muchos de sus discípulos se echaron atrás y ya no andaban con Él (Jn 6, 66).

Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? 

No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”

Para que entendamos bien sus radicales exigencias, Jesús añade las parábolas de la torre y de la batalla. Quienes seguimos a Jesús desde niños, y lo hacemos sencillamente porque eso hacía todo el mundo, tenemos que detenernos, sentarnos y sopesar si continuamos o no por ese camino. El seguimiento tiene que ser una opción lúcida y personal, independiente del entorno en que me muevo.

¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil? 

Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. 

“Seguir” es, lanzarse, arriesgarse pues Dios no exige solamente un comportamiento exterior, sino del corazón del hombre. No quiere solamente buenos frutos, si no también un buen árbol.

Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».


Seguir a Jesús es dejar la casa donde vivimos. Quizá no en el sentido físico o geográfico sino en el sentido afectivo. Dejar ese lugar mental donde nos sentimos seguros, donde ya tenemos respuestas para todo. Seguir a Jesús es salir a la intemperie, dejarnos afectar por lo que piensan, sienten y sufren nuestros hermanos, los hombres y mujeres de este mundo.

 En definitiva, Jesús nos muestra el camino y nos enseña que sólo dejándolo todo podremos encontrarnos con la verdadera vida y la auténtica felicidad: Dios.