miércoles, 16 de mayo de 2018

PAlACIO DE LOS LEONES ALHAMBRA

PALACIO DE LOS LEONES


Zona verde
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UNA AUTENTICA MARAVILLA

Palacio  Sahan-al Osud o Jardín Feliz

 El palacio de los Leones fue mandado construir por Muhammad V, en su segundo mandato cuando recupero el trono en 1362.
 Como residencia del sultán, supone un ejemplo de integración de arquitectura y agua, en la que esta se reparte desde la fuente de los leones situado en el patio hacia todo el palacio.

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 En un extremo del lado izquierdo del patio de los arrayanes, un pequeño arco sirve de ingreso a un pasadizo por el que se llega a la zona privada del monarca, el Harén (Haram significa lugar privado), el denominado palacio de los Leones.


En este palacio el arte nazarí alcanza su máximo esplendor, en el que se alcanza una belleza de una sensibilidad y armonía incomparables, donde la luz, el agua, el colorido, la decoración exquisita, convierte a este palacio en una maravilloso placer para los sentidos, en el que se deja atrás el periodo anterior de decoraciones más abstractas y geométricas para dar paso a un estilo más naturalista, sin duda influjo de lo cristiano, acrecentado por la amistad que mantuvieron Mohamed V y Pedro I, el Cruel, por aquel entonces monarca cristiano.

Se trata de un palacio articulado en torno a un patio rectangular de crucero con fuente central y rodeado de un hermoso portico, a modo de claustro cristiano, con esbeltas columnas y tapices nazalies y techunbre de madera.


Algunos ven influencia de los patios claustrales de los monasterios de la propia Península Ibérica, o de los palatinos como el normando de la Siza en Palermo, mientras que otros consideran que proviene de una tradición norteafricana cuyo antecedente sería el palacio Zirí de Asir en Argelia.

El Palacio de los Leones no es una casa con jardín sino un jardín con casa que debería ser contemplado desde las esquinas y a ras del suelo para responder mejor a la "forma de mirar de sus constructores musulmanes


 De cada una de las cuatro salas fluye un arroyo que va al centro: Los cuatro ríos del Paraíso descritos en el Corán.


Cuando Mohamed V sucedió a su padre Yusuf I, no se limitó a terminar las reformas que éste había comenzado, sino que comenzó a construir lo que sería su gran obra, el magnífico legado que nos dejó en la Alhambra: el Palacio de los Leones. Este palacio constituía las estancias privadas de la familia real, y se construyó en el ángulo que forman los Baños y el Patio de los Arrayanes.



PATIO DE LOS LEONES
El palacio está compuesto por un patio central rodeado de galerías de columnas a modo de claustro cristiano
 El palacio se estructura a partir del patio, alrededor del cual se distribuyen las distintas estancias, alcobas, y salas privadas del sultán y sus esposas con piso alto abierto; sin ventanas que miren al exterior, pero con jardín interior, como corresponde a la idea musulmana del paraíso.



Rodeando todo el perímetro del patio, una galería porticada formada por arcos sostenidos por 124 columnas de mármol de Macael -cuyos capiteles cúbicos, policromados en su día, tienen una gran variedad en la riqueza decorativa que no es apreciable a simple vista- que siguen el sistema proporcional trazado a partir de la diagonal de un cuadrado. Observando detenidamente las columnas, pueden verse pequeños trozos de plomo en las juntas, confiriéndoles mayor flexibilidad, para soportar los tan frecuentes terremotos de la zona.

 No hay ventanas que miren al exterior, pero sí hay un jardín interior como corresponde a la idea musulmana del paraíso. Lo que hoy es tierra en el patio, fue jardín.


Este patio de crucero, simboliza el Paraíso, con una descripción común en la religión cristiana y musulmana, cuya ramificación de los cuatro ríos vendría representada por los cuatro andenes o brazos que parten de los ejes cardinales y que portan unos canalillos con agua que, procedentes de varias fuentes circulares rehundidas en el pavimento, llamadas pilas esquemáticas, confluyen en la fuente central: la Fuente de los Leones.


De cada sala fluyen 4 arroyos que van al centro: los 4 ríos del paraíso.Oxus, Indo, Tigris y Eufrates. Estos, corren desde los cuatro puntos cardinales hasta unirse en el lugar donde se levanta la fuente, símbolo de la montaña que centra el universo.
Su disposición circular y radiocéntrica es la imagen de la omnipresencia del poder universal.



 Las columnas se unen con paños calados que dejan pasar la luz. Fustes cilíndricos muy delgados, anillos en la parte superior, capiteles cúbicos sobre los que corren inscripciones. Las planchas grises de plomo son amortiguadores para los terremotos.

En los lados más estrechos del patio sobresalen sendos pabellones sostenidos por doce arcos de estalactitas apoyados en veinte columnas.


 Estos templetes carecen de antecedentes claros en la tradición arquitectónica islámica, sustituyendo en todo caso a las características albercas enfrentadas que hubo en otros palacios hispanomusulmanes anteriores, reducidas aquí a sutidores o fuentes esquemáticas que refrescan el ambiente, por las que fluye el agua desde los cuatro lados hasta la Fuente de los Leones.
 Estos quioscos de planta cuadrada estan cubiertos con techos cupulares semiesféricos de madera con labor de lazo que aún conservan restos de policromía y que se apoyan en un friso y pechina de mocárabes.


 Los dos templetes que avanzan a los dos lados opuestos del patio son como un recuerdo de la tienda de campaña de los beduinos. Son de planta cuadrada, decorados con cúpulas de madera que se apoyan en pechinas de mocárabes. El alero es obra del siglo XIX. Toda la galería está techada con artesonado de lacería.

Los leones

Los últimos estudios hechos dicen que los leones proceden de la casa del visir judío Yusuf Ibn Nagrela (1066). No se sabe si se construyó antes de su muerte, se le acusó ya en la época de querer realizar un palacio más grandioso que el del mismo rey.

Se conserva por el poeta Ibn Gabirol (S.XI) una descripción casi exacta de dicha fuente. Representan las 12 tribus de Israel. Dos de ellos tienen un triángulo en la frente indicando las dos tribus elegidas: Judá y Leví. Son del siglo XI.



 La taza lleva escrita en su perímetro versos del ministro y poeta Ibn Zamrak en los que bellamente se describe la propia fuente: "(...)A tan diáfano tazón, tallada perla,/ por orlas el aljófar remansado,/ y va entre margaritas el argento, /fluido y también hecho blanco y puro./Tan afín es lo duro y lo fluyente /que es difícil saber cuál de ellos fluye(...)" Actualmente, la fuente se encuentra en proceso de restauración lo que ha hecho inevitable el traslado de los leones.


El palacio está compuesto por un patio central rodeado de galerías de columnas a modo de claustro cristiano, que permite el acceso a distintas salas: al oeste la de los Mocárabes, al este la de los Reyes, al norte la de Dos Hermanas, Ajimeces y Mirador de Daraxa y al sur la de los Abencerrajes y el Harén.

Acceso primitivo nazarí al Palacio de los Leones, situado en uno de los angulos del patio para conseguir una mayor visión de ángulo y disponiendo el espacio a modo de dos diagonales convergentes que dan sensación de movimiento mientras que las líneas verticales de las columnas dan equilibrio y detiene nuestra mirada en un movimiento ascendente o descendente





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