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martes, 3 de marzo de 2026

CATEDRAL DE BURGOS- PICASSO, RAICES BIBLICAS

 Su Majestad la Reina Sofía inaugura la exposición ‘Picasso. Raíces bíblicas’ 2 marzo 2026, 08:06 



Al acto también ha acudido el cardenal Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación de la Santa Sede, así como diversas autoridades civiles, políticas y empresariales


La ‘Maternidad’, imagen elegida para ilustrar el cartel de la exposición ‘Picasso. Raíces bíblicas’

La sala Beato Valentín Palencia de la catedral de Burgos acoge desde este lunes 44 obras de Pablo Picasso en una muestra inédita titulada Picasso. Raíces bíblicas, que recoge la esencia bíblica y los orígenes cristianos presentes en la obra del pintor malagueño. La exposición —organizada por la archidiócesis de Burgos, el Cabildo Metropolitano, la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte (FABA) y la Fundación Consulado del Mar de Burgos— ha sido inaugurada por la Su Majestad la Reina Sofía, el cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación de la Santa Sede, y Bernard Ruiz-Picasso, nieto del artista y presidente —junto a su esposa, Almine Rech, también presente— de la Fundación FABA. 



 La presidencia de Su Majestad la Reina Sofía subraya la importancia cultural de una iniciativa que sitúa a Burgos en el mapa internacional del arte contemporáneo y del diálogo entre fe y expresión artística. 

 A la inauguración —que ha presentado el vicario general de la archidiócesis, Carlos Izquierdo Yusta— también han acudido Mons. Fidel Herráez Vegas, arzobispo emérito de Burgos; Nicanor Sen Vélez, delegado del Gobierno en Castilla y León; Cristina Ayala Santamaría, alcaldesa de Burgos; Gonzalo Santonja Gómez-Agero, consejero de Cultura de la Junta de Castilla y León; Santiago Mena Cerdá, fiscal superior de Castilla y León; Borja Suárez Pedrosa, presidente de la Diputación Provincial de Burgos; Félix José Castro Lara, deán-presidente del Cabildo Metropolitano de Burgos; y Antonio Miguel Méndez Pozo, presidente de la Fundación Consulado del Mar de Burgos; así como la Corporación Municipal y diferentes autoridades civiles, judiciales, militares y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de la ciudad y de la provincia. 

 También ha estado presente parte del tejido empresarial, con la presencia del Antonio Garamendi Lecanda, presidente de la CEOE, así como representantes de las entidades que patrocinan la exposición: Fundación Caja de Burgos, Fundación Caixabank, AC Hotels y Recoletas Salud.



Para Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, arzobispo de Burgos —que ha dado la bienvenida a los presentes a través de un vídeo— esta muestra constituye un nuevo hito en el diálogo histórico de la Catedral con la cultura. Ha recordado que el templo burgalés, desde la colocación de su primera piedra por el rey San Fernando, ha integrado a lo largo de los siglos todos los estilos artísticos como un «organismo vivo», y que hoy quiere abrirse también a la cultura contemporánea de la mano de un autor de «primera línea y de grandísimo relieve» como Pablo Picasso. El arzobispo ha manifestado su convicción de que este encuentro entre la tradición catedralicia y la obra del artista malagueño será «muy fecundo» y generará nuevos estudios y vías de profundización en las raíces bíblicas presentes en su producción. Asimismo, ha destacado la adecuación de la Sala Valentín Palencia, preparada con los últimos avances técnicos para acoger exposiciones de máximo nivel, como signo de visión de futuro y de apuesta decidida por el diálogo cultural.



Un artista que «se alimentaba del pasado» 

Bernard Ruiz-Picasso, presidente de la Fundación FABA, ha insistido en que su abuelo «se alimentaba del pasado —también de sus orígenes— para crear un presente que estaba abierto al futuro». Ha destacado igualmente su apuesta por el diálogo, y su voluntad de paz y un mundo mejor, en el que fuera posible la convivencia; y ha admitido que el paso de las décadas, la distancia, permite reinterpretar la obra de Picasso y abordar esta perspectiva espiritual y trascendente que había quedado opacada.



El prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación ha destacado también que la exposición culmina con el tema de la esperanza, especialmente a través de L’ Homm au mouton, reinterpretación moderna del Buen Pastor paleocristiano, y de las palomas que atraviesan su producción como símbolo bíblico de paz y reconciliación. Para el cardenal, la muestra constituye un acto ejemplar de diálogo cultural: la Catedral y Picasso no se contemplan como realidades ajenas, sino que se interpelan y se iluminan mutuamente al abordar las preguntas últimas sobre el sentido, el sufrimiento y la fraternidad. En nombre del papa León XIV, ha alentado a seguir promoviendo un diálogo auténtico entre las raíces cristianas y la cultura contemporánea, convencido de que la experiencia artística exige esa «mirada larga» capaz de reconocer la profundidad espiritual que habita incluso en quienes no se declaran creyentes. 



Una muestra dividida en seis capítulos

 En seis capítulos, Paloma Alarcó, conservadora jefe de Pintura Moderna del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y comisaria de la exposición, combina resonancias bíblicas con referencias históricas del arte cristiano, mostrando cómo Picasso tomó prestada la iconografía tradicional para transformarla dentro de sus propias narrativas humanas y visuales. La obra Maternidad (1921) —en la que Picasso retrata a su esposa Olga Khokhlova con su primer hijo, Paulo, y que ha sido elegida como imagen de la exposición— ejemplifica esta conexión al reinterpretar iconografías clásicas de la Sagrada Familia desde una experiencia íntima y personal, aun sin constituir arte religioso en sentido estricto. Picasso.



 Raíces bíblicas se podrá visitar a partir de mañana, martes, 3 de marzo, y hasta el próximo 29 de junio de 2026, en la sala Beato Valentín Palencia de la catedral de Burgos, de lunes a domingo en horario de 9:30h a 18:45h




https://youtu.be/__OQisxMlgc?si=GLqkPijjTm99tKU9

lunes, 2 de marzo de 2026

2º DOMINGO DE LA CUARESMA

MARTES

“ Uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos ”






según san Mateo 23, 1-12 

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a los discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.

Son palabras de Jesucristo acerca de los fariseos y los escribas, tan compuestos y preparados pero tan vacíos en su práctica. Muchos conocimientos para señalar y acusar a unos y otros pero sin la mínima auto-critica para empeñarse en vivir con coherencia.

 Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. 
Aquellos eran expertos en reprochar a los demás sus errores pero todo lo que decían, para Jesús eran palabras vacías porque “no hacen lo que dicen”. Así, Jesús advierte “haced lo que dicen pero no hagáis lo que ellos hacen”. La doctrina era correcta pero la práctica nula, su vida era pura incoherencia.

Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbí”. 


Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos. 

Reflexionamos sobre unas palabras sorprendentes de Jesús: “A nadie llaméis padre en la tierra. Sólo es Padre el que está en el cielo”. El verdadero Padre es Dios porque lo propio del Padre-Dios es “dar y darse” del todo en el hijo. En esta vida nadie puede llamarse propiamente padre porque las personas en este mundo estamos para dar y recibir”.

Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
 No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías. 

En este sentido sólo Jesús es el “Maestro de la vida”. Los demás pasamos por la vida “enseñando y aprendiendo” los unos de los otros. Nadie es tan ignorante que no tenga algo que enseñar; ni tan sabio que no tenga algo que aprender.

El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido». 
Antes de corregir a otro, de pretender adoctrinar a los demás, debemos mirar cómo vivimos, si hacemos lo que decimos, no vaya a ser que Jesucristo, por boca de cualquiera, nos repita aquellas palabras “ellos no hacen lo que dicen”


 LUNES


“ Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso ”




según san Lucas 6, 36-38 
El pasaje del Evangelio de Lucas de la liturgia de este lunes de cuaresma es una invitación expresa a amar a los demás como Dios nos ama.
Este es el reto que nos plantea Jesús en este discurso que sigue a las Bienaventuranzas. Nuestro amor puede ser pequeño, egoísta y mezquino. Hemos de amar con el amor con que Dios nos ama, el generoso y compasivo, el que no tiene medida, no juzga y perdona siempre.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».



Nos da miedo amar así, a fondo perdido. No es más que volcar la misericordia que yo recibo, en los demás. Es reconocer que ese amor de Dios para mí, también es para todos. Así es el amor del Padre, y el que nos pide a sus hijos.
 Es el amor que libera, perdona, hace bien. Es el amor que arriesga y se entrega. Merece la pena, en esta cuaresma, revisar cómo es mi amor, qué calibre de generosidad y capacidad de perdón tiene.


DOMINGO

“ Este es mi Hijo, el amado… escuchadle ”



Para entender este texto hay que tener en cuenta los símbolos que emplea: La montaña es lugar de las manifestaciones de Dios. Moisés y Elías significan la Ley y los Profetas. La blancura, es signo de divinidad. La voz del Padre es para decirnos quien es su Hijo Amado a quien únicamente ya debemos escuchar.

evangelio según san Mateo 17, 1-9 

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto. 

Notemos que Jesús se lleva a Pedro, Santiago y Juan. No porque sean sus predilectos sino porque tienen que cambiar de postura. Santiago y Juan, ante los samaritanos que no han querido recibir a Jesús, han pedido que cayera sobre ellos “fuego del cielo”. Son violentos.

Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. 

De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». 

Los dos máximos representantes del Antiguo Testamento, testigos de las palabras de Dios desde la nube, nos invitan a buscar y encontrar y escuchar a Jesús, Palabra del Padre, en las Escrituras:

Y cuando están en el Monte quiere permanecer allí. Ya no quiere bajar. Han de subir a la montaña de Dios para cambiar de actitudes.

Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo». 

la Transfiguración del Señor nos recuerda que estamos llamados a vivir el encuentro con Cristo, para que iluminados por su luz, podamos llevarla y hacerla brillar en todas partes, como pequeñas lámparas del Evangelio que llevan un poco de amor y de esperanza.

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis».

 Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».



Tabor, en este segundo domingo de la Santa Cuaresma, es el compromiso de acompañar a un Jesús que se ofrece como camino, recorrido con cruz, para que el hombre no olvide ni su dignidad ni su ser hijo de Dios. No nos podemos quedar cómodamente sentados en la felicidad de nuestros sueños; en una fe personal y privada