sábado, 27 de febrero de 2010

EL PAPA EN SANTA SABINA




Santa Sabina es una basílica temprana, siglo V, Fue construida por el sacerdote Pedro de Lliria, un cura dálmata, entre 422 y 432.
Se levantó en el lugar donde estaba la casa de la matrona romana SABINA, quien fue posteriormente canonizada como santa cristiana-

En 1219, la iglesia fue entregada por el Papa Horacio II a Santo Domingo para su nueva orden,comúnmente llamada "dominicos" Desde entonces es el centro de los Padres Dominicos.

En la puerta de entrada, de madera, hay una representación de la Crucifixión de Jesucristo, una de las representaciones más antigua de la Muerte de Jesús en la Cruz.


Desde que fue contruida la Baílica, los cristianos se reunian 40 días antes de la Semana Santa en la iglesia cercana de Santa Atanasia e iban caminando hasta Santa Sabina haciendo penitencia.
En la actualidad es una de la "iglesia estación" de las muchas que hay en la ciudad de Roma.


Los Papas, como obispos de Roma, desde tiempos inmemorial, celebran, sobre todo en Cuaresma, una serie de procesiones penitenciales entre las iglesias de la ciudad, cada una de estas iglesias se denominan "estaciones".

En Santa Sabina se celebra la tradicional estación del inicio de la Cuaresma en Miercoles de Ceniza.

Fue el Papa Sixto V, en 1587, quien inició esta estación penitencial, en el Miercoles de Ceniza, por primera vez.
 En 1700, Clemente VI interrumpió la tradición y luego la retomó el Beato Juan XXIII. Decidiendo que la procesión comenzara desde San Anselmo, ubicada a pocos metros, el cambio fue debido a la devoción que tenía al santo y lo mucho que estimaba a la orden benedictina.

Desde entonces la Misa de Santa Sabina presidida por el Papa sólo fue interrumpida en el año 2005, debido al estado de salud de Juan Pablo II, quien falleció un mes y medio después.

El Papa, desde el Vaticano, se traslada por la tarde a la Iglesia de San Anselmo, una Abadía benedictina, donde reza una pequeña oración.

Terminada la oración empieza la procesión penitencial hacia Santa Sabina, le acompañan, cardenales, arzobispos, obispos monjes benedictinos, padres dominicos y muchos fieles.


Terminada la procesión, el Santo Padre presidió la Eucaristia con el rito de la bendición y de la imposición de la ceniza.


De la homilía son los siguientes parrafos: Ese largo tiempo  de silencio y de ayuno fue para Jesús un abandonarse completamente en el Padre y en su proyecto de amor;también fue un bautismo, o sea, una inmersión en su volutad, y en este sentido un anticipo de la pasión y de la cruz.

La cuaresma, tiempo litúrgico que cada año nos invita a renovar la opción de seguir a Cristo por el camino de la humildad para participar en su victoria sobre el pecado y sobre la muerte.


La imposición de la ceniza es esencialmente un gesto de humildad, que significa: reconozco lo que soy, una criatura frágil, hecha de tierra y destinada a la tierra, pero hecha también a imagen de Dios y destinada a él.

Polvo sí, pero amado, plasmado por su amor, animado por su soplo vital, capaz de reconocer su voz y de responderle.  Benedicto XVI