DIA 24 DE DICIEMBRE
En su primer encuentro navideño con los empleados del Vaticano, el Papa León XIV subrayó el valor del trabajo cotidiano a la luz del belén. A través de la sencillez de los oficios representados en el nacimiento, recordó que cada tarea, realizada con dedicación, participa del designio de Dios y da gloria al Señor.
https://fb.watch/Eg0mxdEAhc/
Desde la Basílica de San Pedro, Santa Misa de Nochebuena presidida por el Santo Padre León XIV
Papa León XIV: En el niño Jesús, Dios da al mundo una nueva vida
En la Misa de la noche de Navidad el Santo Padre celebró la misa en la Basílica de San Pedro, exhortando a contemplar como “la elocuencia del Verbo eterno resuena en el primer llanto de un infante”.
“He aquí la estrella que sorprende al mundo, una chispa recién encendida y resplandeciente de vida: «Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor» (Lc 2,11)”, afirmó el Papa León XIV en la homilía de la misa de la noche de Navidad en la Basílica de San Pedro. Exhortando a admirar la sabiduría de la Navidad: “En el niño Jesús, Dios da al mundo una nueva vida”
Al inicio de la ceremonia, en preparación a la Eucaristía, fueron leídos algunos pasajes bíblicos que anunciaban el nacimiento del Salvador, y luego la proclamación de la Kalenda - anuncio de la Navidad y espera de la salvación-. Posteriormente el Santo Padre develó la imagen del Niño Jesús para incensarlo, mientras le acompañaba un grupo de niños de diversas naciones: Corea del Sur, India, Mozambique, Paraguay, Polonia y Ucrania. Luego continuó con los ritos iniciales de la misa.
Roma amaneció, este jueves 25 de diciembre de 2025, bajo una intensa lluvia que se cierne sobre la ciudad desde hace varios días, pero este clima adverso no fue un impedimento para que miles de personas se dirigieran a la Basílica de San Pedro para acompañar al Papa León XIV en su primera Navidad como Sumo Pontífice.
Debido a que la cantidad de fieles excedía los lugares disponibles en el templo, muchos siguieron la eucaristía desde la plaza a través de las pantallas gigantes. La ocasión tuvo, además, un componente muy especial, pues la última vez que un Pontífice había presidido la misa el mismo día de Navidad fue en 1994, con Juan Pablo II.
El Papa en la homilía reflexionó sobre la elocuencia del llanto del frágil niño nacido en Belén y que trae la Salvación, a quien podemos encontrar mirando en la cercanía, ya que Dios se hizo hombre para libranos de la esclavitud del pecado.
El Verbo se hace carne en el silencio
Durante su homilía, el Santo Padre reflexionó sobre el misterio de la Encarnación, señalando que el Verbo de Dios se manifiesta paradójicamente sin saber hablar, como un recién nacido que solo llora. Explicó que esta "carne" representa la desnudez radical de quienes hoy carecen de palabra y dignidad.
“La carne humana requiere cuidado, solicita acogida y reconocimiento, busca manos capaces de ternura y mentes dispuestas a la atención, desea palabras buenas.”
Para el Pontífice, la Navidad nos arrebata de la indiferencia, recordándonos que el verdadero poder de ser hijos de Dios permanece enterrado mientras no escuchemos el llanto de los niños y la fragilidad de los ancianos.
“Vive entre nosotros quien da su vida por nosotros, iluminando nuestra noche con la salvación. No hay tiniebla que esta estrella no ilumine, porque en su luz toda la humanidad ve la aurora de una existencia nueva y eterna”, dijo León XIV.
El Santo Padre manifestó que “es el nacimiento de Jesús, el Emmanuel. En el Hijo hecho hombre, Dios no nos da algo, sino a sí mismo, «a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido» (Tt 2,14)”. Y para encontrar al Salvador, precisó el Pontífice con el evangelio: «un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2,12).
Contemplar hacia abajo “Para encontrar al Salvador no hay que mirar hacia arriba, sino contemplar hacia abajo: la omnipotencia de Dios resplandece en la impotencia de un recién nacido; la elocuencia del Verbo eterno resuena en el primer llanto de un infante; la santidad del Espíritu brilla en ese cuerpecito limpio y envuelto en pañales”, dijo el Papa.
“Para iluminar nuestra ceguera, el Señor quiso revelarse al hombre como hombre, su verdadera imagen, según un proyecto de amor iniciado con la creación del mundo
“Donde hay lugar para el hombre, hay lugar para Dios”
Y recordando una homilía de Benedicto XVI: «tampoco queda espacio para los otros, para los niños, los pobres, los extranjeros», señaló que estas palabras son “tan actuales, nos recuerdan que en la tierra no hay espacio para Dios si no hay espacio para el hombre: no acoger a uno significa rechazar al otro. En cambio, donde hay lugar para el hombre, hay lugar para Dios; y entonces un establo puede llegar a ser más sagrado que un templo y el seno de la Virgen María, el arca de la nueva alianza”.
Invitó el Papa a admirar la sabiduría de la Navidad:“En el niño Jesús, Dios da al mundo una nueva vida ―la suya―, para todos. No es una idea que resuelva todos los problemas, sino una historia de amor que nos involucra”.
“Como señalaba san Agustín, «tanto te oprimió la soberbia humana, que sólo la humildad divina te podía levantar» (Sermo in Natale Domini,188, III, 3)
https://youtu.be/osSSqDbVYZg?si=vxEhMjhjT8cONktW
No hay comentarios:
Publicar un comentario