La Virgen de Fátima, formalmente Nuestra Señora del Rosario de Fátima, es una advocación con que se venera en el catolicismo a la Virgen María.
En la misma línea que otras apariciones marianas, tuvo su origen en los testimonios de tres niños pastores, llamados Lucía dos Santos, Jacinta y Francisco Marto, quienes afirmaron haber presenciado varias apariciones marianas en la Cova da Iria, Fátima, en Portugal, entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917
A partir de entonces, esta advocación mariana extendió su fama más allá de sus límites locales llegando a todo el mundo.
Se atribuyeron a los mensajes de la aparición componentes proféticos y escatológicos, en particular con respecto a una posible nueva guerra mundial —sus seguidores han interpretado que el inicio de la Segunda Guerra Mundial fue su confirmación—, a la conversión de la Rusia soviética, y al intento de asesinato de Juan Pablo II.
Su principal lugar de culto es el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, ubicado en la ciudad del mismo nombre en el municipio de Ourém.
Considerado uno de los centros de peregrinación católica más importantes del mundo, el santuario de Fátima, edificado en el lugar de las apariciones, recibió 7,3 millones de peregrinos en el año 2011.
Desde las primeras noticias sobre las apariciones de la Virgen de Fátima, los Papas se mostraron acorde a los acontecimientos.
Pío XI, entre otras manifestaciones públicas de simpatía, concedió el 1 de octubre de 1930 una indulgencia especial a los peregrinos de Fátima.
Pío XII consagró a la humanidad al Inmaculado Corazón de María el 31 de octubre de 1942.
Juan XXIII visitó como peregrino el lugar de las apariciones y, más tarde, legó en testamento su cruz pectorial al Santuario de Fátima.
Pablo VI fue el primer sumo pontífice que visitó Fátima para conmemorar el cincuentenario de las apariciones, el 13 de mayo de 1967.
Juan Pablo II visitó personalmente el lugar de las apariciones en tres ocasiones, el 13 de mayo de 1982, el 13 de mayo de 1991 y el 13 de mayo de 2000.
Detalle de la corona de la imagen original de Nuestra Señora de Fátima, con la bala del atentado a Juan Pablo II
Benedicto XVI visitó Fátima el 12 y 13 de mayo de 2010, y consagró a todos los sacerdotes del mundo al Inmaculado Corazón de María.
El papa Benedicto XVI en el momento de la entrega la segunda Rosa de Oro a la Virgen de Fátima en mayo de 2010. Francisco consagró su pontificado a la Virgen de Fátima en 2013; y en mayo de 2017 visitó el Santuario para conmemorar el primer centenario de las apariciones.
La Virgen Peregrina de Fátima
La imagen peregrina de la Virgen de Fátima es una réplica de la imagen original que es la que se utiliza para recorrer algunas de las ciudades episcopales de Europa y del mundo. La imagen fue ofrecida por el obispo de Leiría y coronada solemnemente por el arzobispo de Évora, el 13 de mayo de 1947.
En 1945, poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, un párroco de Berlín propuso que una imagen de Nuestra Señora de Fátima recorriese todas las capitales y las ciudades episcopales de Europa hasta la frontera con la Unión Soviética. Después de más de medio siglo de peregrinación, en el que la imagen visitó 64 países de los distintos continentes, la rectoría del santuario entendió que no debería volver a salir habitualmente, solamente por alguna circunstancia extraordinaria.
En mayo del año 2000 fue colocada en la exposición "Fátima Luz e Paz", donde fue venerada por decenas de millares de visitantes. Tres años después, concretamente el 8 de diciembre de 2003, solemnidad de la Inmaculada Concepción, la imagen fue entronizada en la Basílica del mismo Santuario de Fátima, siendo colocada en una columna junto al altar mayor.
Entre el 21 y 29 de enero de 2019, con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud 2019, la imagen peregrina de Fátima peregrinó a Panamá, siendo la primera vez en que visitó el continente americano.
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