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miércoles, 30 de julio de 2025

IGNACIO DE LOYOLA I

31 DE JULIO FESTIVIDAD DE SAN IGNACIO DE LOYOLA

 



Fundador de la Compañía de Jesús (Jesuitas) 

Nació y fue bautizado como Iñigo en 1491,en 1491, en el castillo de Loyola en Azpeitia, población de Guipúzcoa, cerca de los Pirineos.

Su padre, don Bertrán, era señor de Ofiaz y de Loyola, jefe de una de las familias más antiguas y nobles de la región. Y no era menos ilustre el linaje de su madre, Marina Sáenz de Licona y Balda.
Iñigo (pues ése fue el nombre que recibió el santo en el bautismo) era el más joven de los ocho hijos y tres hijas de la noble pareja.
Quedó huérfano y fue educado en la Corte de la nobleza española, donde le instruyeron en los buenos modales y en la fortaleza de espíritu.
 Iñigo luchó contra los franceses en el norte de Castilla.

 Pero su breve carrera militar terminó abruptamente el 20 de mayo de 1521, cuando una bala de cañón le rompió la pierna durante la lucha en defensa del castillo de Pamplona. Después de que Iñigo fue herido, la guarnición española capituló.




Con el objeto de distraerse durante la convalecencia, Iñigo pidió algunos libros de caballería (aventuras de caballeros en la guerra), a los que siempre había sido muy afecto. Pero lo único que se encontró en el castillo de Loyola fue una historia de Cristo y un volumen de vidas de santos.

 Iñigo los comenzó a leer para pasar el tiempo, pero poco a poco empezó a interesarse tanto que pasaba días enteros dedicado a la lectura. Y se decía: "Si esos hombres estaban hechos del mismo barro que yo, bien yo puedo hacer lo que ellos hicieron".


 Inflamado por el fervor, se proponía ir en peregrinación a un santuario de Nuestra Señora y entrar como hermano lego a un convento de cartujos.
Pero tales ideas eran intermitentes, pues su ansiedad de gloria y su amor por una dama, ocupaban todavía sus pensamientos. Sin embargo, cuando volvía a abrir el libro de la vida de los santos, comprendía la futilidad de la gloria mundana y presentía que sólo Dios podía satisfacer su corazón.

Las fluctuaciones duraron algún tiempo. Ello permitió a Iñigo observar una diferencia: en tanto que los pensamientos que procedían de Dios le dejaban lleno de consuelo, paz y tranquilidad, los pensamientos vanos le procuraban cierto deleite, pero no le dejaban sino amargura y vacío. Finalmente, Iñigo resolvió imitar a los santos y empezó por hacer toda penitencia corporal posible y llorar sus pecados.



Una noche, se le apareció la Madre de Dios, rodeada de luz y llevando en los brazos a Su Hijo.

 La visión consoló profundamente a Ignacio.

 Al terminar la convalecencia, hizo una peregrinación al santuario de Nuestra Señora de Montserrat, donde determinó llevar vida de penitente. Su propósito era llegar a Tierra Santa y para ello debía embarcarse en Barcelona que está muy cerca de Montserrat.

 La ciudad se encontraba cerrada por miedo a la peste que azotaba la región. Así tuvo que esperar en el pueblecito de Manresa, no lejos de Barcelona y a tres leguas de Montserrat.
El Señor tenía otros designios más urgentes para Ignacio en ese momento de su vida. Lo quería llevar a la profundidad de la entrega en oración y total pobreza. Se hospedó ahí, unas veces en el convento de los dominicos y otras en un hospicio de pobres.

 Para orar y hacer penitencia, se retiraba a una cueva de los alrededores.
 Así vivió durante casi un año.

"A fin de imitar a Cristo nuestro Señor y asemejarme a El, de verdad, cada vez más; quiero y escojo la pobreza con Cristo, pobre más que la riqueza; las humillaciones con Cristo humillado, más que los honores, y prefiero ser tenido por idiota y loco por Cristo, el primero que ha pasado por tal, antes que como sabio y prudente en este mundo".


 Se decidió a "escoger el Camino de Dios, en vez del camino del mundo"...hasta lograr alcanzar su santidad. A las consolaciones de los primeros tiempos sucedió un período de aridez espiritual; ni la oración, ni la penitencia conseguían ahuyentar la sensación de vacío que encontraba en los sacramentos y la tristeza que le abrumaba. A ello se añadía una violenta tempestad de escrúpulos que le hacían creer que todo era pecado y le llevaron al borde de la desesperación.

 En esa época, Ignacio empezó a anotar algunas experiencias que iban a servirle para el libro de los "Ejercicios Espirituales".

 Finalmente, el santo salió de aquella noche oscura y el más profundo gozo espiritual sucedió a la tristeza.
 Aquella experiencia dio a Ignacio una habilidad singular para ayudar a los escrupulosos y un gran discernimiento en materia de dirección espiritual.

 Más tarde, confesó al P. Laínez que, en una hora de oración en Manresa, había aprendido más de lo que pudiesen haberle enseñado todos los maestros en las universidades.

Opera: San Ignacio de Loyola~ DOMENICO ZIPOLI/ MARTIN SCHMID/ INDIOS  CHIQUITANOS - YouTube
En febrero de 1523, Ignacio por fin partió en peregrinación a Tierra Santa.
Pidió limosna en el camino, se embarcó en Barcelona, pasó la Pascua en Roma, tomó otra nave en Venecia con rumbo a Chipre y de ahí se trasladó a Jaffa.
 Del puerto, a lomo de mula, se dirigió a Jerusalén, donde tenía el firme propósito de establecerse.

Pero, al fin de su peregrinación por los Santos Lugares, el franciscano encargado de guardarlos le ordenó que abandonase Palestina, temeroso de que los mahometanos, enfurecidos por el proselitismo de Ignacio, le raptasen y pidiesen rescate por él. Por lo tanto, el joven renunció a su proyecto y obedeció, aunque no tenía la menor idea de lo que iba a hacer al regresar a Europa.

 Otra vez, la Divina Providencia tenía designios para esta alma tan generosa.

VUELYA AL VATICANO

“Hay que deponer las armas y frenar el comercio que hay detrás de cada guerra”. Con este mensaje, León XIV se despidió de Castel Gandolfo la tarde de ayer, 22 de julio, tras 16 días de retiro en Villa Barberini. El Pontífice regresó al Vaticano poco antes de las 21:00 horas, no sin antes saludar a los fieles que lo esperaban a las puertas de la residencia y responder algunas preguntas sobre la situación internacional y, en particular, sobre Gaza.



 León XIV regresa al Vaticano: “Seguimos promoviendo la paz” El Papa torna a la Ciudad del Vaticano luego de 16 días de estancia en las Villas Pontificias de Castel Gandolfo: unas vacaciones de trabajo, no he dejado de seguir la actualidad.





Durante estos días ha habido espacio también para gestos simbólicos, como su visita al Observatorio Vaticano en el aniversario del alunizaje, con un saludo virtual al astronauta Buzz Aldrin. 

En el plano diplomático, recibió al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky (9 de julio) y habló por teléfono con Benjamin Netanyahu (18 de julio) y Mahmoud Abbas (21 de julio), tras la escalada de violencia en la región.

"En realidad hay muchos lugares donde a mí personalmente también me gustaría ir, pero esta no es necesariamente la fórmula para encontrar una respuesta”, dijo el Papa a los periodistas que preguntaron sobre ir a lugares de sufrimiento como Gaza. 

“Tenemos que animar a todo el mundo a dejar las armas, a dejar todo el comercio que hay detrás de cada guerra, muchas veces con el tráfico de armas las personas se convierten en simples instrumentos sin valores -dijo el Papa León XIV-. Sobre esto hay que insistir muchas veces, sobre la dignidad de cada ser humano, cristiano, musulmán, de cualquier religión…, todos somos hijos de Dios, creados a imagen de Dios. Así que continuaremos con este esfuerzo". 

Durante los días de convivencia en Castel Gandolfo, el Pontífice agregó a su agenda algunos eventos públicos de trabajo, audiencias, encuentros, y eucaristías. Envió algunos mensajes y telegramas. De manera especial, se mantuvo atento a la situación de la guerra en Ucrania y en el Medio Oriente. 

La estancia en Castel Gandolfo transcurrió muy bien, el Papa dijo que volvería, que estaba muy contento de la acogida que recibió: “He podido cambiar un poco de aires" pero han sido “unas vacaciones de trabajo, no he dejado de seguir” la actualidad. "Gracias a Dios la voz de la Iglesia sigue siendo importante, seguimos promoviendo la paz”.

 El siguiente gran evento jubilar del Año Santo en el cual participará el Papa León XIV será en el Jubileo de los Jóvenes, que se desarrollará del 28 de julio al 3 de agosto en Roma.Y, sobre todo, ¡el otro!



domingo, 27 de julio de 2025

DESPEDIDA DE LAS HIJAS DE LA CARIDAD DE PERALTA, NAVARRA




Hoy 25 de julio a las 11h en San Miguel de Peralta el Arzobispo ha presidido la misa de acción de gracias por la marcha de las Hijas de la Caridad presentes desde 1863.



 "Sentimientos encontrados; 165 años de presencia de gratitud pero con tristeza.  Me duele esta marcha como obispo y como alumno suyo que fui. Hoy reconocemos su historia de servicio, amor y caridad con silencio. 



Peralta no podrá escribir su historia sin pensar en vosotras. 

 El tesoro de las Hijas de la Caridad ha sido el amor derramado sobre vuestro pueblo. No se han pegado codazos por estar a la derecha o izquierda sino por servir.



 Damos gracias a Dios por tantas hermanas que han pasado por aquí. Gracias por vuestra fidelidad".





 Han concelebrado diversos sacerdotes y paules. Al finalizar han intervenido la Visitadora, Javier Leoz en nombre de los sacerdotes que han pasado, el alcalde y el párroco Jorge Tejero. 



 Han recibido varios presentes en nombre del ayuntamiento, celadoras, parroquia y vecinos. 

Una frase de Don Florencio: "La historia de Peralta no se podrá escribir sin referirse a vosotras". 




viernes, 25 de julio de 2025

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO

SÁBADO

“ El que escucha la palabra y la entiende, dará fruto ”


El protagonismo fundamental del Señor en la proclamación de la Palabra, Él que lo es por antonomasia, pero sin duda también nosotros hemos sido elegidos para sembrar en todos y cada uno de los ámbitos en que nos movemos. En este sentido, yo animaría a reflexionar sobre nuestros ámbitos de predicación, si realmente sembramos o solamente arrojamos las semillas, si nos acercamos con actitud de amor y servicio o nos dejamos llevar por cierta molicie “profesional” a nuestros hermanos los hombres, los próximos y los más lejanos.

evangelio según san Mateo 13,18-23 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros, pues, oíd lo que significa la parábola del sembrador: si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. 

Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe. 

Entre la tierra buena y la mala está también el terreno pedregoso, que coincide con “el corazón superficial, que acoge al Señor, quiere rezar, amar y dar testimonio, pero no persevera, se cansa y no “despega”

“Es un corazón sin profundidad, donde las piedras de la pereza prevalecen sobre la tierra buena, donde el amor es inconstante y pasajero. Pero quien acoge al Señor solo cuando le apetece, no da fruto”

Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno».





esta parábola tiene que hacernos reflexionar sobre mi vida y mis actitudes respecto a Dios, el Decálogo, el Mandamiento nuevo del Amor y cómo puedo hacerlo Vida en mi vida y en la de mis hermanos los hombres, tanto los que están en el camino como los que están entre las zarzas... y esperar confiados en que mi palabra y mis actos lleven en verdad al Señor a este mundo difícil al que nos toca amar y servir.

VIERNES

“ El Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir ”



según san Mateo 20, 20-28 

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. 

 Él le preguntó: ¿«Qué deseas?». Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda». 

 Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?». Contestaron: «Podemos». 

Santiago no mató ni a moros ni a nadie. Santiago se dejó matar por dar testimonio del Evangelio de Jesús. Ese Santiago que pedía los primeros puestos, fue trabajado por Jesús y fue capaz de “beber la copa del dolor” para parecerse más a él.

 Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre». 

 Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. 

No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. 

Estamos aquí para servir, para lavar los pies, para dar de comer al hambriento, para hacer la vida más agradable a la gente que lo pasa mal, aunque esto suponga que yo debo sacrificarme.

 Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».



“No sabéis pedir”. ¿Es posible que haciendo oración todos los días, me digas que no sé pedir? Con humildad, debo confesar que es así. 

 Dime Tú cómo tengo que pedir. Haz que yo esté dispuesto a beber la copa que Tú ya has bebido.


JUEVES


“ Bienaventurados vuestros ojos porque ven ”


Jesús sabe que su palabra es como una semilla que puede caer al borde del camino, o entre pedregales; pero no se cansa nunca de sembrar. Por sembrar que no quede. Pero sueña por encontrar un buen terreno que dé el treinta, el setenta o el ciento por uno. A los que acontece eso son realmente dichosos

según san Mateo 13, 10-17 

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Por qué les hablas en parábolas?» Él les contestó: «A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. 

Lamentablemente hay hoy día muchos que oyen pero no escuchan; oyen sólo con el oído externo, pero no con el oído interior. También hay muchos que ven, pero no miran. Ven con los ojos del cuerpo, pero no con los ojos del corazón.

Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumple en ellos la profecía de Isaías: “Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”.

La semilla de la palabra de Dios tiene que encontrar en nosotros una tierra bien labrada, bien regada y bien abonada. Para éstos va dirigida la palabra de Dios en este evangelio. 

 Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron».

Hay que adentrarse en el Misterio de Dios. Un Dios cada vez más grande, más maravilloso, más cercano, más Padre. El acceso al Misterio de Dios no lo tienen los “sabios y entendidos” de este mundo sino la gente humilde y sencilla que, como María de Nazaret, abren de par en par su corazón a Dios, sin poner ningún obstáculo.


Has abierto mis ojos y mis oídos para interiorizar tu palabra. Esa palabra tuya tiene fuerza para cambiarme, para transformarme, para salvarme. ¿Qué sería de mí si Tú no me hablaras? Tu palabra es lámpara para mis pasos, luz para mi oscuridad, miel para mis días amargos. ¡Gracias, Señor, ¡por tu palabra!

MIERCOLES

 “ Yo soy la vid, vosotros los sarmientos ”


Hoy el Evangelio nos habla de la «vid y los sarmientos» para expresarnos la relación vital existente entre Jesús y el creyente, entre la Palabra de Jesús y el que la acepta como propia.

según san Juan 15, 1-8 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. 

El labrador cuida con gran atención y cariño sus viñas para que no se deterioren y arruinen. Dios cuida de nosotros, pero debemos dejar que nos atienda, que nos «pode», que corte sarmientos inútiles. Si no le dejamos actuar, si nos desentendemos de él, quedaremos arrui­nados. Seremos como esos sarmientos que, desgajados de la cepa, se secan y solamente sirven para ser quemados.

 Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. 

 Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. 

Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. 

La unión con Cristo es indispensable para dar fruto.¡ Es imposible ser eficaces cristianamente si no estamos unidos a él! Ser cristiano exi­ge vivir unido a Cristo. Sin esta unión de amistad seremos miembros secos en su Comunidad, en su Iglesia: «el que permanece en Mí y yo en él, ése dará mucho fruto». Por eso el Señor afirma que «sin Mí no podéis hacer nada».

 Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».


MARTES

“ Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas? ”


En el Evangelio de hoy nos aparece el Señor consolando a María, le da un mensaje para los Apóstoles, la hace apóstol de los apóstoles. Y fue María Magdalena y anunció a los discípulos: ¡He visto al Señor!, y a continuación les contó todo lo que había sucedido. Nos imaginamos la alegría con que María pronunciaría estas palabras: ¡He visto al Señor!

según san Juan 20, 1-2. 11-18 

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

 Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al señor y no sabemos dónde lo han puesto». 

 Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. 

 Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?».

A quien más ama María es a Jesús por eso lloraba su ausencia afuera del sepulcro y mientras lloraba ve a los ángeles y luego al Señor, pero el dolor y la pena es tan grande que no lo reconoce; el mismo Jesús le ayuda para que lo reconozca llamándola por su nombre: María; 

 Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».

 Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. 

 Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?». Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré». 

 Jesús le dice: «¡María!». 

ella al escuchar como el Señor pronuncia su nombre, descubre su presencia, la pena se transforma en alegría, la oscuridad en luz, entonces Jesús la envía a anunciarles a los discípulos la gran noticia y María se transforma en la Apóstola, la enviada del Señor, la testigo de Jesús Resucitado.

 Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!». 

 Jesús le dice: «No me retengas, que todavía no he subido al Padre. 

Pero anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”». 

 María la Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto».

Ver y escuchar, porque se trata de eso. Ver al Señor resucitado y al mismo tiempo, escuchar lo que nos dice para llevarlo a los demás. Para ello hay que dejarse adentrar en una experiencia de amor,

LUNES

“ Queremos ver un signo tuyo ”


Los fariseos, guardianes de la ortodoxia, parecen tener el copyrigth de Dios, pero no se trata del Dios de la Vida, del Amor, el Padre amoroso de los hombres, sino el Celoso Guardián de lo “políticamente correcto”

según san Mateo 12, 38-42 

En aquel tiempo, algunos escribas y fariseos dijeron a Jesús: «Maestro, queremos ver un milagro tuyo». 

Los que fueron capaces de ver la mano de Dios en Jonás y en Salomón, los escribas y fariseos, no ven el gran signo de Jesús que es más que Jonás y más que Salomón.

Él les contestó: «Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo: pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra. Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. 

Jesús no se anda con medias tintas y les lanza esa respuesta: el signo de Jonás: que es, por un lado, la Pasión, Muerte y Resurrección y, por otro, la Conversión de los alejados mediante la penitencia.

No hay otro signo que un hombre que se hace cargo de la dura realidad de la condición humana, un hombre que muere.

Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón».

Jesús insiste en “aquí hay uno que es más”. Jesús es más que Jonás (profeta) y es más que Salomón (rey). Él es la señal definitiva. No tenemos que esperar a nadie más.
 ¿Podríamos decir con San Pablo que Cristo vive plenamente en mí, en mi vida? ¿Podríamos predicar como Jonás con el riesgo de ser perseguidos y desacreditados?

DOMINGO

“ Sólo una cosa es necesaria ”


En el Evangelio de hoy vemos el encuentro del Señor con Marta y María, en ellas vemos las dos actitudes del seguimiento: la del servicio y la contemplación, ambas muy importantes y complementarias.

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 

Marta representa una forma de vivir: “te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas

Marta ¿de qué te sirve acoger a Jesús si no te paras a escucharlo? 

Te has quedado a medio camino. Lo has llevado a tu casa, pero no a tu corazón ¿y si Él no venía a pedirte, sino a darte?: "Andas inquieta y nerviosa...." Párate, mujer, y pregúntale a Jesús qué ha venido a decirte.

Marta ¡si supieras cuántas cosas podría decirte Jesús! Hoy está ahí, delante de ti, hecho Palabra en Jesús. Y tú, enredada en tus mil atenciones al amigo, hechas porque hay que hacerlas pero no le has puesto amor, has perdido un tiempo precioso que deberías emplear en escuchar al Maestro. Tú te lo pierdes, Marta.

Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra. 

María represe nte ala persona humana que tiene necesidad de Dios, que es luz interior de amor y de verdad. Sin amor, hasta la actividades más importantes pierden valor y no dan alegría.

Pero no quieras que se lo pierda también tu hermana: "María, sentada en los pies del Señor, escuchaba su Palabra".

Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo: 

«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano». 

Respondiendo, le dijo el Señor: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».


Marta y María: dos mitades de una misma acogida, de una misma hospitalidad, cada vez más necesaria, más urgente.

Podríamos concluir como síntesis del pasaje evangélico con la regla de S. Benito: “ora et labora”. Que tengas un buen día.


jueves, 24 de julio de 2025

25 DE JULIO: SANTIAGO

Felicidades para todos los que llevan su nombre.


Según la tradición pareda que nació e un lugar cercano a Nazaret llamado Yatia

Apóstol de Jesús "Santiago, el Hijo de Zebedeo o el Mayor", era el hermano mayor de Juan, ambos originarios de Betsaida habitaban en la cercana Cafarnaún, trabajando en el negocio familiar de pesca en las riberas del Lago de Genesaret o Tiberiades; pertenecían, pues, a una familia de modestos propietarios con su padre Zebedeo.

Estaban asociados con otra pareja de hermanos, Pedro y Andrés en la industria de la pesca del lago para cuyo trabajo contaban con empleados ocasionales. De este círculo de pescadores Jesús se llevó sus cuatro primeros discípulos: Pedro y su hermano Andrés, Santiago y su hermano Juan.

LAGO DE TIBERIADES
Santiago, gozaba de especial confianza y relación con Jesús, como uno de los discípulos básicos, destacándose con Pedro y Juan del resto de los discípulos, obteniendo el puesto de testigo privilegiado en los momentos más importantes. El mismo Jesús apodó a Santiago y a Juan con el sobrenombre de "hijos del trueno" (Mc, 3, 17).

De caracter ardiente y expansivo se ganó el nombre de "hijo del trueno"



Santiago estuvo presente en momentos muy importantes de la vida de Jesús y se ha considerado uno de sus discípulos predilectos. Asistió, junto con Juan y Pedro, a la resurrección de la hija de Jairo. Fue testigo en la transfiguración y estuvo también el huerto de Getsemaní.

                             TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS
PRENDIMIENTO DE JESÚS

También formó parte del grupo restringido que fue testigo de su último milagro, su aparición ya resucitado a orillas del lago de Tiberíades.



Santiago, apasionado e impetuoso, formó parte del grupo inicial de la Iglesia primitiva de Jerusalén y, en su labor evangelizadora, se le adjudicó, según las tradiciones medievales, el territorio peninsular español, concretamente la región del noroeste, conocida entonces como Gallaecia.

Después de su pasión y muerte, Jesús se presentó a los apóstoles que había elegido, dándoles muchas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca de lo referente al Reino de Dios.
 Última  de las istruccioes antes de subir al cielo fue:




«Recibiréis –les dijo– la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra».



 Según una tradición medieval, tras el Pentecostés ,hacia 33 d. C.
Los apóstoles son enviados a anunciar el Menaje de Jesús fuera de Jerusalén.

Santiago tenía que cruzar el mar Mediterráneo y desembarcado para predicar el Evangelio en la Hispania, España y Portugal.
Tres versiones de su llegada a Hispaia


1 Su llegada a Gallaecia, a la que habría llegado tras pasar las Columnas de Hércules. Siguió bordeando la Bética y la deshabitada costa de Portugal.

 2 Otras tradiciones afirman su llegada a Tarraco y su viaje por el valle del Ebro, hasta entroncar con la vía romana que recorría las estribaciones de la Cordillera Cantábrica y terminaba en la actual La Coruña.

 3  Una tercera versión postula su llegada a Carthago Nova (actual Cartagena, por el barrio de Santa Lucía), de donde partiría hacia el norte.

 Pero teniedo en cuenta que los barcos salian del puerto de Jope cruzaba todo el Mar Mediterraneo hasta el final, y llegaban al puerto de Tarsis.


 Tarsis, ubicada en España, en el otro extremo del Mediterráneo.

Resultado de imagen de tarsis

 Santiago llegaría a Hispania, Tarsis, y que, a continuación siguió su labor evagelizadora por Coimbra y Braga.
 A continuación pasó después a Iria Flavia, el Finisterre hispánico


Probablemente llegó a España en el año 41 y permaneció en ella hasta fines del año 42.
 Según la tradición estuvo dos años en nuestra tierra.

Documentos que confirman la estancia de Santiago en España

-“Breviarium Apostolorum”, texto del s. VI en que se recogen tradiciones anteriores que indicaban el lugar de predicación de los diferentes apóstoles.
En este texto por primera vez, se le atribuye a Santiago la predicación en Hispania.


-San Isidoro de Sevilla,  en su obra "Del nacimiento y muerte de los Padres",  San Isidoro admitiría este hecho al señalar en el capítulo 71 que Santiago “predicó el evangelio a las gentes de Hispania y de los lugares occidentales y difundió la luz de la predicación en el ocaso del mundo”.

- Beato de Liébana, s VIII,

Monje y escritor asturiano (?-798). Defiende la dispersión de los apóstoles por el mundo para difundir el cristianismo y la relación de Santiago con la Península Ibérica.



 Lo hace en dos obras diferentes, los famosos Comentarios al Apocalipsis de San Juan, del 776 con una revisión posterior del 786, y en el himno O Dei verbum, ubicado entre los años 784 y 785.
En la primera establece la predicación ibérica de Santiago, siendo el segundo texto hispano que lo afirma, tras una primera atribución a San Isidoro (s. VII).

 En la segunda obra, que algunos autores no acaban de considerar suya, lo cita por primera vez como patrón hispano. Los dos textos son anteriores en unos cuarenta años al descubrimiento del sepulcro de Santiago (ca. 820-830).


  Regresa a Palestina entre los años 42 y 44, siguiendo la via romana de Lugo para embarcar en el Mediterraneo pasando po Lugo y Zaragoza.


LA VIRGEN MARÍA VISTA SANTIAGO


Santago abatido y entristecido por el poco éxito que había tenido e su misión y pensando abandonar. La Virgen se aparecció en carne mortal, para darle animo y asegurarle que la semilla sembrada por él en Hispania daría abundante frutos.

Cuenta la tradición que el 2 de enero del año 40 d.C. la Virgen vino a Zaragoza para animar a Santiago, y trajo una columna de piedra a la que todos llamamos “el Pilar”, que según esa tradición sigue hoy exactamente en el mismo lugar en que lo dejó.



La columna que se sigue venerando en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, en la capital aragonesa..


 El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, con el concurso de los conversos, la obra se puso en marcha con rapidez.





 Pero antes que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.

La presencia milagrosa de la Virgen dio origen al culto de La Virgen del Pilar.


Queda como testigo el pilar

http://benditayalabada.blogspot.com/p/la-columna.html


martes, 22 de julio de 2025

MARIA DE MAGDALA

+22 DE JULIO: SANTA MARÍA MAGDALENA 

Fiesta de Santa María Magdalena que, liberada por el Señor de siete demonios y convertida en su discípula, le siguió hasta el monte Calvario y mereció ser la primera que vio al Señor resucitado en la mañana de Pascua y la que se lo comunicó a los demás discípulos (s. I). (Martirologio Romano) 

Breve Biografía 



Santa María Magdalena tuvo un privilegio único e imponderable: fue la evangelizadora de los evangelistas y de los apóstoles. Ella, por mandato de Jesús, fue la encargada de anunciarles la buena nueva de su resurrección. En este sentido, la Magdalena nos recuerda al Apóstol San Juan. Los dos fueron objeto de la predilección de Jesús. Los dos le amaron con ardiente corazón. Los dos estuvieron, en amorosa compañía, al pie de la cruz.

Los datos evangélicos son éstos: "Yendo por ciudades y aldeas, Jesús predicaba y evangelizaba el reino de Dios. Le acompañaban los doce y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y de enfermedades: María llamada Magdalena, de la cual habían salido siete demonios, Juana, Susana, y otras varias que le servían con sus bienes".



La posesión diabólica no es señal de que la persona poseída sea pecadora. Sea como sea, María, nacida en Magdala, junto al lago de Genesaret, se habría encontrado con Jesús, que le liberó de muchos malos espíritus, pues ése es el sentido simbólico del número 7. 

 El nombre de María Magdalena se deriva de Magdala, una población situada sobre la orilla occidental del mar de Galilea, cerca de Tiberíades, en la que el Señor encontró por primera vez a aquella mujer.

De ahí brotó el agradecimiento de la Magdalena y una hermosa amistad. Le acompañaba, le servía, le atendía con sus bienes y con su persona. Era a la vez Marta y María, con respecto al Maestro: servirle y adorarle, ahora y en la cruz.

Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, María de Cleofás y María Magdalena". La Magdalena no podía estar en otro sitio. Allí estaba su Amor Crucificado. Allí tenía que servirle, en silencio, con lágrimas, en adoración. 

José de Arimatea y Nicodemo sepultaron a Jesús y se marcharon. "María Magdalena miraba dónde lo ponían y cómo era depositado su cuerpo". Y es que cuando hay cariño, todos los detalles son importantes. Allí quedó María, en amorosa guardia "sentada frente al sepulcro".


Regresó a Jerusalén a preparar aromas y mirra, para completar el embalsamiento del Señor. "Toda mujer es mirófora", portadora de aromas para aliviar heridas. Y apenas alboreó el domingo, María salió con las otras mujeres hacia el sepulcro para ungir el cuerpo del Señor.

 Encontraron removida la piedra. María fue a decirles a Pedro y Juan: Se han llevado al Señor. Volvió al sepulcro y se quedó allí llorando. "Lloraba como una Magdalena". Por qué lloras, le preguntan los ángeles. A quién buscas, le dice Jesús. Ella, creyendo que era el hortelano, le responde: Si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto y yo lo tomaré.

Fue ella la primera persona que vio, saludó y reconoció a Cristo resucitado. María Magdalena, la contemplativa, fue el primer testigo de la resurrección del Señor, sin la cual vana es nuestra esperanza. El Hijo de Dios quiso manifestar la gloria de su resurrección a aquella mujer manchada por el pecado y santificada por la penitencia.



Díjole Jesús: ¡María!. Esta sola voz le abrió los ojos y el corazón. María respondió: ¡Rabboni!, ¡Maestro mío!. Y se arrojó a sus pies. Jesús la interrumpió: Ve pronto a mis hermanos. Y María fue y les dijo: ¡He visto al Señor!. 

Impresiona la Magdalena, valerosa y delicada, ardiente e intrépida. Emociona su actitud en el calvario, su preocupación en la sepultura, el trajín en las primeras horas del domingo, la queja al "jardinero" y la maravilla del encuentro y de la misión que le encomienda el Señor. 



Según la tradición, poco tiempo después de la Resurrección, María Magdalena llegó a Francia en una pequeña nao, junto con sus hermanos y otros cristianos y predicó el evangelio en lugares como Saintes-Marie-de-la-Mer y Marsella. Después llegó a Sainte-Baume donde decidió vivir como eremita en una gruta. Allí se entregó a la oración y pedía por todas las personas que conocía y que la buscaban para pedirle ayuda o su compañía. 



Poco antes de su muerte fue trasladada milagrosamente a la capilla de San Maximino, donde recibió los últimos sacramentos y fue enterrada por el santo.




 Las reliquias fueron reconocidas como auténticas en 1279. Actualmente la gruta de Sainte-Baume es visitada por cientos de peregrinos. Allí pueden venerar el brazo de Santa María Magdalena.





 La mayor parte de las reliquias de Santa María Magdalena se veneran en la basílica de Saint Maxime-la- Sainte-Baume, en la región de francesa de La Provence. 

El pie de Santa María Magdalena se venera en la Basílica de San Juan Bautista de los Florentinos en Roma y la mano es custodiada en el monasterio de Simonos Petra, en el Monte Athos.