domingo, 30 de agosto de 2015

ORIGENN DEL CAMINO PRIMITIVO A SANTIAGO



En el centro histórico de Santiago -muy cerca de la facultad universitaria de Historia y de la Praza de Abastos- hay una imponente estatua de un rey medieval.



Se llamaba Alfonso II, le apodaban el Casto, y reinó a comienzos del siglo IX sobre buena parte del territorio que hoy conforman las comunidades autónomas de Galicia, Asturias y León: la antigua Gallaecia.

 Monarca fundamental para el desarrollo de Compostela y del hoy mundialmente reconocido fenómeno jacobeo, se le considera el primer peregrino.

Cuando en el 813 se produce el supuesto hallazgo del sepulcro del apóstol Santiago, el obispo de la vecina localidad de Iria Flavia viaja a Oviedo. Informa al rey del descubrimiento.


Y este no dejó pasar la oportunidad de rearmar moral e ideológicamente a la parte cristiana de la antigua Hispania romana, confinada en el norte de la península ante el aplastante dominio musulmán.

 Alfonso II se puso en marcha.

Cruzó la montaña que separa Asturias de Galicia al norte de Os Ancares, pasó por la ya entonces amurallada Lugo


y siguió camino hacia el oeste hasta el lugar donde según la leyenda el ermitaño Paio vio las señales celestes que permitieron encontrar el sepulcro del apóstol.


Este monarca fue decisivo para confirmar como pertenecientes al Apóstol Santiago el Mayor los restos aparecidos en Compostela, auspició la fundación de la primera iglesia de la naciente urbe y colaboró en la organización del primitivo culto apostólico.
 También concedió donaciones e incentivó el establecimiento de la primera comunidad monástica destinada a atender las demandas del culto en el altar de Santiago.



 El rey ordenó construir una iglesia en un lugar al que en el año 2012 peregrinaron más de doscientas mil personas.
 Varios miles lo hicieron siguiendo las huellas de Alfonso.
 Recorrrieron el más antiguo de todos los Caminos a Santiago: el Primitivo.

Primitivo, de Ovedo o del Norte-Interior 


También llamado Camiño de Ovedo o Camino del Norte-Interior, el Primitivo fue el más importante en los primeros años del culto jacobeo.
 Y también recibió el apelativo de «francés». Pero perdió su privanza por razones políticas ligadas a ese fenómeno histórico llamado reconquista.

 A finales del siglo X el centro de poder de la monarquía galaico-asturiano se desplazó al sur, a León. Con él se fueron la mayoría de los peregrinos.
 Pero el Primitivo pervivió. En su recorrido aún pueden visitarse las ruinas del último hospital de peregrinos, el de Montouto,

Las ruinas del Hospital de Montouto, A Fonsagrada | C. Rodríguez
 en A Fonsagrada, que funcionó hasta bien entrado el siglo XX.


Después cayó en el olvido. Y se sumó bastante tarde al resurgimiento del fenómeno jacobeo producido tras el año santo de 1993.

 En el año 2004, que también fue santo, y apoyado turisticamente por la Xunta con un Xacobeo, recorrieron el Primitivo 4.876 peregrinos.

 Por el Francés lo hicieron 138.646. En el 2010 -también año santo- optaron por esta ruta mayoritaria 189.212 personas (el 69,53% de todos los que llegaron a Santiago); solo 7.661 (el 2,82%) optaron por seguir los pasos del rey Alfonso.¿Qué se encontraron ellos y los 6.349 que transitaron por ella en el 2012?

Pues un Camino no muy conocido, pero fascinante, y muy exigente con los peregrinos.

La señalización

Galicia y Asturias comparten muchas cosas: clima, historia, el gusto por la buena gastronomía. paisajes impresionantes, una orografía complicada, la despoblación de las comarcas del interior…

Pero no las señales.
 Cualquier peregrino que haga el Primitivo desde Asturias verá que en los indicadores del Camino es la parte redonda de la vieira la que marca la dirección.


Eso cambia al llegar a Galicia. Desde O Acebo es al revés. Son las rayas las que indican el buen camino por una ruta que aspira a convertirse en patrimonio de la Humanidad en los próximos años.

Y que tiene su trazado delimitado en esta comunidad desde diciembre del 2012.


El Camino entra en Galicia por el Alto de Acebo




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