lunes, 23 de febrero de 2015

VOLVER A MI

18 DE FEBRERO


 Comenzamos nuestro itinerario hacia la Pascua, colocando sobre nuestras cabezas un poco de ceniza: «Convertíos y creed en el evangelio».
 La Cuaresma es camino que nos lleva a la resurrección.

 Tiempo de examen de conciencia para detectar nuestras sombras e iluminarlas con el perdón, la misericordia y la conversión.

 Tiempo de oración y de compartir. La auténtica caridad nos exige darnos a nosotros mismos.



“La conversión no es otra cosa que un retorno a Dios, valorando las realidades terrenas a la luz indefectible de la verdad divina”: San Juan Pablo II.



 Aunque hoy no es día de precepto, es muy bueno acudir a la Santa Misa en la que hoy se imponen las cenizas. El rito de la imposición de las cenizas nos hace ver que la Cuaresma es un tiempo de gracia y favorable para la conversión. Esta llamada a la conversión se expresa en la liturgia de la imposición de las cenizas, con dos fórmulas: “Convertíos y creed en el Evangelio”, y “Recuerda que eres polvo, y al polvo volverás”.

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