viernes, 1 de marzo de 2013

ESCUDO PAPAL

Desde la Edad Media, los escudos de armas se hicieron de uso común para los guerreros y para la nobleza; por eso, se fue desarrollando un lenguaje muy articulado que regula y describe la heráldica civil.

 Paralelamente, también para el clero se formó una heráldica eclesiástica, que sigue las reglas de la civil para la composición y la definición del escudo, pero que inserta alrededor símbolos e insignias de índole eclesiástica y religiosa, según los grados del orden sagrado, de la jurisdicción y de la dignidad.

Es tradición, al menos desde hace ocho siglos, que también los Papas tengan su propio escudo personal, así como simbolismos propios de la Sede apostólica.
Pio XI
 De modo especial en el Renacimiento y en los siglos sucesivos, se solía decorar con el escudo del Sumo Pontífice felizmente reinante todas las principales obras realizadas por él.

 En efecto, los escudos papales aparecen en obras de arquitectura, en publicaciones, en decretos y en documentos de diversos tipos. A menudo los Papas adoptaban el escudo de su familia, si existía, o componían un escudo con simbolismos que indicaban su ideal de vida, que hacían referencia a hechos o experiencias pasadas, o que aludían a elementos vinculados a su programa de pontificado.

Con frecuencia aportaban alguna variante al escudo que habían adoptado como obispos.
  Como hemos descrito, el escudo contiene en su interior los símbolos relacionados con la persona a la que pertenece, con su ideal, con sus tradiciones, con su programa de vida y con los principios que lo inspiran y guían.

 En cambio, los diversos símbolos del grado, de la dignidad y de la jurisdicción de la persona aparecen en torno al escudo.

Pio VI
  Desde tiempo inmemorial, es tradición que el Sumo Pontífice lleve en su emblema, alrededor del escudo, las dos llaves "cruzadas" (al estilo de la cruz de san Andrés), una de color oro y otra de color plata.

 Varios autores las interpretan como los símbolos de los poderes espiritual y temporal. Aparecen detrás del escudo, o por encima de él, con cierto relieve.

El evangelio de san Mateo narra que Cristo dijo a Pedro: "A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos" (Mt 16, 19).

 Así pues, las llaves son el símbolo típico del poder dado por Cristo a san Pedro y a sus sucesores; y por eso con razón aparecen en todos los escudos papales.

  En la heráldica civil siempre hay por encima del escudo una prenda para cubrir la cabeza, por lo general una corona.

 También en la heráldica eclesiástica aparece normalmente una prenda para cubrir la cabeza, evidentemente de tipo eclesiástico.
Pio X

 En el caso del Sumo Pontífice, ya desde los tiempos antiguos, aparece una "tiara". Al inicio era un tipo de "birrete" cerrado.

 En 1130 fue acompañado por una corona, símbolo de la soberanía sobre los Estados de la Iglesia.

 Bonifacio VIII, en el año 1301, en tiempos del enfrentamiento con el rey de Francia Felipe el Hermoso, añadió una segunda corona para significar su autoridad espiritual por encima de la civil.

 Y Benedicto XII, en el año 1342, añadió una tercera corona, para simbolizar la autoridad moral del Papa sobre todos los monarcas civiles y reafirmar la posesión de Aviñón.



 Con el tiempo, al perder sus significados de carácter temporal, la tiara de plata con las tres coronas de oro se usó para representar los tres poderes del Sumo Pontífice: orden sagrado, jurisdicción y magisterio.


En los últimos siglos, los Papas usaron la tiara en los pontificales solemnes, y especialmente en el día de la "coronación", al inicio de su pontificado.

Pablo VI

 Pablo VI utilizó para esa función una preciosa tiara que le regaló la diócesis de Milán (esa misma diócesis le había regalado una a Pío XI), pero luego la destinó a obras de beneficencia e inició la costumbre de usar una simple "mitra", aunque a veces enriquecida con decoraciones o piedras preciosas.

 Sin embargo, dejó la "tiara" juntamente con las llaves cruzadas como símbolo de la Sede apostólica.


  Con razón, la ceremonia con la que el Sumo Pontífice Benedicto XVI ha iniciado solemnemente su pontificado, el  domingo 24 de abril 2005 , no se ha llamó "coronación", como se decía en el pasado, pues la plena jurisdicción del Papa comienza en el momento de su aceptación de la elección hecha por los cardenales en el Cónclave y no con una coronación, como sucede con los monarcas civiles.
Benedicto XVI
 Por eso, esa ceremonia se llama simplemente solemne inicio de su ministerio petrino.

El Santo Padre Benedicto XVI decidió no poner ya la tiara en su emblema personal oficial, sino sólo una simple mitra, que por tanto ya no tiene encima una pequeña esfera y una cruz, como sucedía con la tiara.


http://misatradicionalciudadreal.blogspot.com.es/2011/05/tiaras-papales-existentes-hoy-dia-con.html


En la heráldica en general, tanto civil como eclesiástica,especialmente en los grados inferiores, es costumbre poner bajo el escudo una banda o un pergamino que lleva un lema, o divisa.

 Con una palabra, o con pocas, expresa un ideal o un programa de vida.

 El cardenal Joseph Ratzinger tenía en su escudo arzobispal y cardenalicio el lema: "Cooperatores Veritatis". Esa sigue siendo su aspiración y programa personal, pero ya no aparece en el escudo papal, según la común tradición de los escudos de los Sumos Pontífices en los últimos siglos.

 Todos recordamos cómo Juan Pablo II citaba a menudo su lema: "Totus tuus", aunque no figurara en su escudo papal. La falta de un lema en el escudo del Papa no significa falta de programa, sino una apertura sin exclusión a todos los ideales que derivan de la fe, de la esperanza y de la caridad.

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